Seguidores

viernes, 5 de junio de 2026

Purk, hombre de piedra

Purk el hombre de piedra era aquella serie de cuadernillos dibujada por Manuel Gago, el del Guerrero del Antifaz, en los 40-50, que narraba en viñetas las andanzas y vicisitudes de un homo primitivo en una prehistoria imaginaria, de criaturas fantásticas, selvas frondosas y paisajes lunares o novedosos torcales. Gago no es que fuese un gran dibujante académico, pero sí resultón en la simplicidad de sus trazos, impresionistas muchas veces, y muy entretenido en sus sencillos guiones, que tenían una pintoresca base popular y folletinesca. En mis manos caía siempre un Purk cuando mi padre no daba con El Guerrero, o ese día estaba más generoso que de costumbre, (y así unas veces junto al tebeo de aquel se sumaba otro de Roberto Alcázar y Pedrín o Purk). Estas colecciones de Editorial Valenciana eran modificaciones de otras publicaciones más antiguas, en blanco y negro, y competían en el kiosco con otras norteamericanas de Marvel o DC. Es decir, que lo tenían muy difícil, pero conservaban un mercado importante gracias a la nostalgia de los padres, que las leyeron en su juventud.
Flora y fauna inventadas. Lo que más me subyugaba de Purk eran aquellos tipos con cara de mono, perro o rinoceronte, que parecían estar sacados de las crónicas medievales que relataban viajes a oriente, el Libro de las Maravillas o de esa guisa. Siempre me pregunté cómo sonarían sus voces. Purk sería hoy la pesadilla de un Arsuaga u otro de estos que estudia los huesos de los primates, porque rompía las teorías de la evolución, algo que, hay que decirlo, importaba muy poco a sus lectores. Yo creo que Purk, en el fondo era un Pedro Picapiedra cualquiera, pero sin civilizar o a la española.

No hay comentarios: