Seguidores

jueves, 11 de junio de 2026

Castillos blancos de Al Andalus

Los castillos de Al Andalus, si presto atención a algunos arqueólogos, estuvieron estucados de blanco. Eso quiere decir que los montes, riscos, colinas y peñas, en los años de dominación musulmana, debieron estar coronados por torres albas, luminosas los días más claros, visibles a kilómetros de distancia, por el impacto y reflejo de los rayos del sol en sus paredes. Siempre he defendido que nuestros castillos son las acrópolis de nuestra identidad, aunque sus edificaciones no tengan tímpanos triangulares ni columnas acanaladas. En el pasado debieron deslumbrar al viajero, como el mármol pentélico del Partenón al turista foráneo. Y provocar en aquel que recorría la frontera sensaciones que hoy solo podemos soñar, porque el paisaje de nuestro camino ya es otro.


miércoles, 10 de junio de 2026

Troyanas y romanos

En estos días, merced a un préstamo de un amigo, me he puesto a repasar Las troyanas de Eurípides, (hay otra de Séneca). Todo esto a cuento de una tarde que nos pusimos a hablar de griegos antiguos, mitos y películas, y terminamos de romanos. Y sacamos a relucir algunos títulos de filmes que ya no se llevan, por antiguos. Yo mencioné El Satiricón de Fellini, porque de viajar a la Antigua Roma la impresión que me llevaría no sería muy distinta de la que me provoca esa película. Hay una antigüedad de Hollywood que desinfecta de poesía y tragedia el pasado, por eso me decanto por el cine europeo de los 60 . El asunto de la entrada es que, por aquellos dimes y diretes, me pasó en préstamo la peli de Michael Cacoyannis, Las troyanas, esa en la que Irene Papas y Katherine Hepburn salen, una de Elena y otra de Hécuba. Yo aproveché la ocasión que me brindaba para buscar otras versiones, que de Las troyanas hay muchas en YouTube, (existe una mejicana en blanco y negro del 63), y así di con la de TVE, esa de Estudio 1, que protagonizó Pilar Salas, en el papel de reina de Troya. (Es curioso que en aquella televisión tan franquista hubiese al menos una hora para la cultura, llámese teatro). Pilar Salas se metió en su papel y dejó para siempre una interpretación inolvidable de la esposa de Príamo y madre de Héctor. Pero qué pena que de esta mujer se sepa tan poco, por no decir nada, sino pocas referencias a dos o tres películas. Imagino que su carrera fue en los escenarios. Es imposible no dejarse seducir por el papel que representa, el alma y vida que da al personaje. Momentos impagables, sin más recursos que la palabra y el gesto, que el cartón piedra ampara. La fuerza de la sugestión, si más medios que los que el actor derrocha y el espectador completa con su imaginación.

martes, 9 de junio de 2026

Filosofía y moros.

Sobre Islam y Filosofía, su relación, como en cualquier otra materia, y ahora más que nunca, se recurre al desconocimiento y el prejuicio. Siempre se parte de la idea de que los sabios musulmanes se limitaron a transmitir la filosofía griega, sordos y ciegos a lo que tenían entre manos. Sin embargo, la civilización musulmana facilitó la lógica y la implantación de un método científico y experimental desconocido en la Europa medieval. La llegada de los textos árabes a ésta última permite delimitar dos épocas bien distintas, un antes y un después de este proceso. La difusión del pensamiento de Avicena y Averroes impulsaron un cambio significativo en la dirección de la filosofía occidental. La ardua tarea de los copistas cristianos permitió su difusión. De este modo, en Europa empezaron a sentarse las bases de la filosofía moderna y una nueva visión científica del universo. ¿De dónde surgió la filosofía árabe? Sencillamente de la necesidad de la interpretación del libro sagrado, cuyas enseñanzas e imágenes había que comprender. ¿Qué camino recorrió? En realidad el mismo que se venía haciendo en el Imperio Romano con los textos cristianos y judíos: recurriendo a la filosofía griega. Y ahí, de nuevo, topamos con Platón primero, y con Aristóteles después, que es el que para occidente había perdido todo atractivo, y que con los musulmanes recuperaría. La filosofía árabe, intentó explicar el Corán desde fuera del pensamiento islámico, es decir, sin la religión, desde otros caminos y medios. De ahí surgiría el conflicto entre la verdad revelada y la científica, pero sin ruptura, pues la filosofía árabe se decantaba por la primera, sin apartarse definitivamente de la segunda. Una errónea interpretación de la obra del filósofo cordobés, permitió a los europeos quebrar el frágil equilibrio entre fe y razón.


sábado, 6 de junio de 2026

La Almudena es un merengue

Que me perdonen los católicos, o que me condenen, si digo que el recibimiento al Papa ha sido un acto trasnochado, por no decir rancio, más propio de un siglo XIX que del que nos toca. Ese ir y venir de políticos del régimen, el turnismo dinástico de la corrupción, con el despliegue de guardias reales a caballo, tambores y trompetas, parecen retrotraernos a aquellos daguerrotipos de los Alfonsos, XII y XIII, aunque, todo sea dicho, sin tanto espadón ni guerra en Marruecos. (Aprovecho para señalar que la catedral de la Almudena es fea, tanto como una tarta de merengue sobre un almohadón de bizcocho, por muy bueno que esté). Por fortuna, el pontífice, con ese andar de campesino que vuelve de la huerta o de ordeñar a las vacas, ha roto de algún modo el protocolo, y dado la imagen de San Pedro perdido por las calles de Roma, como si no supiese que en cualquier esquina puede retarle Simón El Mago, u otro volatinero de los que hoy se estilan a dar un salto mortal en nombre de Cristo. A este país, por un capricho del destino, una grieta en el espacio tiempo, tenía que acudir el papa Alejandro Borgia, que es el que corresponde a estas éticas que nos gobiernan, a figurar entre todos los figurones, repartir anillos y bendiciones, prometerles el cielo a cambio de un impuesto. Y que en vez de entrevistarse con la Isabel, aquella tan católica, como sucedió en el XV, lo hiciese con los que hoy reciben a su sucesor. Habría menos hipocresía y mejores negocios, para ellos, siempre para ellos.


viernes, 5 de junio de 2026

Purk, hombre de piedra

Purk el hombre de piedra era aquella serie de cuadernillos dibujada por Manuel Gago, el del Guerrero del Antifaz, en los 40-50, que narraba en viñetas las andanzas y vicisitudes de un homo primitivo en una prehistoria imaginaria, de criaturas fantásticas, selvas frondosas y paisajes lunares o novedosos torcales. Gago no es que fuese un gran dibujante académico, pero sí resultón en la simplicidad de sus trazos, impresionistas muchas veces, y muy entretenido en sus sencillos guiones, que tenían una pintoresca base popular y folletinesca. En mis manos caía siempre un Purk cuando mi padre no daba con El Guerrero, o ese día estaba más generoso que de costumbre, (y así unas veces junto al tebeo de aquel se sumaba otro de Roberto Alcázar y Pedrín o Purk). Estas colecciones de Editorial Valenciana eran modificaciones de otras publicaciones más antiguas, en blanco y negro, y competían en el kiosco con otras norteamericanas de Marvel o DC. Es decir, que lo tenían muy difícil, pero conservaban un mercado importante gracias a la nostalgia de los padres, que las leyeron en su juventud.
Flora y fauna inventadas. Lo que más me subyugaba de Purk eran aquellos tipos con cara de mono, perro o rinoceronte, que parecían estar sacados de las crónicas medievales que relataban viajes a oriente, el Libro de las Maravillas o de esa guisa. Siempre me pregunté cómo sonarían sus voces. Purk sería hoy la pesadilla de un Arsuaga u otro de estos que estudia los huesos de los primates, porque rompía las teorías de la evolución, algo que, hay que decirlo, importaba muy poco a sus lectores. Yo creo que Purk, en el fondo era un Pedro Picapiedra cualquiera, pero sin civilizar o a la española.

miércoles, 3 de junio de 2026

Experto en franquismo

Yo tenía un amigo que me decía siempre que el PSOE era experto en franquismo. Apreciación que, en mi opinión, bien pudiera tener dos acepciones. La primera es que de franquismo los sociatas sabían mucho. La segunda es que copiaban el modelo.

Ahora que vivimos tiempos en los que la conjuración judeomasónica está de nuevo presente, rememoro la apreciación de mi antaño conocido, y sospecho que se refería a la segunda, puesto que los masones son los liberales, y los judíos, pues eso.


Rubén Darío, Buda y el baile del torovenado

Tuve la suerte de trincar en un saldo un libro de Rubén Darío, que no es de poesía, (que no trago salvo el romancero), sino prosa, una reunión de artículos periodísticos, de aquellos de viajes que distraían a los lectores de prensa. En este volumen se reúnen varios de uno a España tras el desastre del 98, destinados a un público americano, argentino para más señas, preocupado por la deriva de la madre patria. España contemporánea, se llama. Es compendio de estampas singulares y atrevidas, acertadas, formadas con un lenguaje sugerente. Es un periplo a otro planeta, aunque conocido, no exento de ideas y juicios que ahora resultan tópicos, tal vez no entonces. Hay un ramillete de interesantes protagonistas de nuestra cultura, a los que dedica líneas y retrata con gruesos trazos. A Rubén lo conocí en el colegio por La marcha triunfal, pero no le cogí el paso. Sin embargo, de su bohemia en París y Madrid, le pillé la compostura y danza que produce el ajenjo, o era un torovenado que traía de su tierra. Darío tenía algo de Buda, en la postura y las formas. En las reuniones parecía dormir, pero escuchaba, al menos la última frase del orador, y remataba con un cumplido. Temo que Gómez Carrillo no lo mirase con cariño, sino como competidor. Ambos envejecen mal, pero a Darío le salva la poesía.

lunes, 1 de junio de 2026

El que con la porra escribía renglones torcidos

Empujones como el de la profe de Valencia sólo los había visto en los pasillos, escaleras o aulas, unas veces por accidente y otras por venganza, o hacer la gracia, que también los hay. De piedra me ha dejado el gorila de la porra. ¿Practica el rugby o es que salen así de cafres de la academia? En fin. Confío en que mis discípulos, aquellos que se decidieron por la seguridad de todos, no pierdan los papeles con tanta facilidad y recuerden mi paciencia cuando sostenía la pizarra con una tiza.


domingo, 31 de mayo de 2026

El imparable auto

De mi bisabuelo, por parte de madre, se cuenta en la familia que, tentado por los avances de la mecánica, mucho antes de la guerra, se compró un auto y lo llevó desde la fábrica hasta su casa, y no dejó de recorrer las eras, para solaz y distraimiento de la chiquillería, hasta que se le acabó la gasolina, porque ignoraba el modo de pararlo. Tiempo tuvo después de aprenderlo; y terminó de chofer.


Umbral, María Luisa Seco y un Vito Quiles en la Feria del Libro de Madrid del 79

En la feria del libro de mediados de los 70 había muchas casetas y hacía mucho calor, es el recuerdo que tengo de cuando en la infancia visitaba aquella, y tenía la oportunidad de conocer a todos los que volvían del exilio, unos señores muy mayores y muy pacíficos, que nos trataban a mi hermano y a mí como a nietos. Alguien tuvo la ocurrencia una vez de cambiar la feria de sitio y plantarla en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo, creo que en el 79. Allí tuve ocasión de ver en vivo a María Luisa Seco, que era la presentadora de los programas infantiles de la tele, como el de Luis Ricardo, el de cantidubi dubidubi, cantidubi dubidá, que era un remedo de Frankenstein pero a la española. Allí, en la feria, la Seco firmaba libros de cuentos de cosecha propia, y no había cola, porque creo que daba corte acercarse. La pobre murió unos pocos años después. En esa feria, cuando nos marchábamos, se nos metió un tipo por la ventanilla del coche, que venía vendiendo una revista alternativa, un fanzine cultural de entonces. Y estuvo intentando convencer a mi padre de que se lo comprase. Para conseguirlo recurrió a nuestra complicidad.
- ¡Qué rácano es vuestro padre! - dijo, lo que nos hizo mucha gracia, porque el tío era como Vito Quiles, o uno de esos, pero sin móvil.
El caso es que le estuvimos siguiendo la comedia hasta que perdió la espontaneidad, pero mi padre no picó y lo dejamos allí plantado, para que se emplease con otro. Y luego, una vez que se libró del sujeto, nos fue contando que el día anterior también le habían intentado vender otra revista en el aeropuerto, unos del Hare Krishna con cascabeles, pero que se defendió igual del asalto. De ese día del aeropuerto también nos dijo que había visto a Umbral, con una corbata muy larga de color rojo al cuello, que llevaba arrastrando por el suelo; y que mi padre, nos confesó, había estado tentado de pisar.