En verano había familias que dormían en la puerta de la calle, sobre la acera. Al final de la tarde, cuando el sol se cubría con el horizonte, se sacaban las sillas y se formaban corros con ellas, bajo alguno de los faroles, convertidos en panales de insectos sin ley. El rito lo abrían las viejas, eligiendo un sitio, siempre el mismo; después acudían los niños, que no paraban de jugar hasta que sonaba fajina. Entonces asomaban las mujeres dando órdenes o amenazando. Luego, cuando el hambre de los pequeños quedaba satisfecha, se iban sumando los hombres desde la oscuridad, que volvían del trabajo. Primero los de las bicicletas y a continuación los que lo hacían andando, unos del campo con las bestias, otros de los talleres o las fábricas. Les delataban las puntas encendidas de los cigarrillos. No se distinguían unos de otros hasta estar muy cerca del haz de luz. Saludos y despedidas. Así, se improvisaban tertulias entre los vecinos hasta bien entrada la madrugada, alrededor del botijo o los platos de modestas viandas. Al acudir el sueño se apagaban lentamente las voces, pero las estrellas en el cielo parecían multiplicarse. Como era mucho el calor en el interior de las casas, se optaba por acomodarse a la intemperie, sobre una estera o un saco de paja, a los más rudos les bastaba una camisa. Las salamanquesas se quedaban de piedra, como guardianes de templos prohibidos, los perros ladraban muy a lo lejos a un espíritu desconocido, la abuela desde la silla soñaba que dormía. Los amaneceres, frescos, irrumpían sin piedad sobre los vivos.
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martes, 28 de julio de 2026
lunes, 27 de julio de 2026
Un guión para Hugo Pratt
Casi 200 euros piden algunos por El deseo de ser inútil de Hugo Pratt. Personajes sin escrúpulos y muy mala condición que abusan del aficionado incondicional. Por cinco euros conseguí uno en un mercadillo solidario, bajo toneladas de best sellers infumables. Una de esas que te da la Fortuna cuando menos te lo esperas. Su adquisición me ha traído a la memoria la vez en la que le di un guion al maestro, en la Posada del Potro, durante unas jornadas del cómic, y casi me lo tiró a la cabeza. Yo entonces era muy plasta, y me gustaba pegar la hebra con los gigantes. No le guardo ningún rencor por aquello, y volvimos a charlar en más ocasiones. El guion sirvió para una interpretación radiofónica, que hicimos unos cuantos amigos en Radio Cadena Córdoba. Estoy convencido de que Hugo se olvidó el guion en algún rincón del Potro. Por ahí guardo una copia, y su emisión viaja por las estrellas.
Un primitivo bosque de columnas
domingo, 26 de julio de 2026
Hugo Pratt en la isla de Calipso
"(...) En la Odisea esa isla, en la que Calipso retiene a Ulises durante años, se llama Ogigia, y se supone que está por el estrecho de Gibraltar. Ahora bien, la descripción de Homero se corresponde perfectamente con una isla de la zona, frente al monte Ibel Musa, y que los españoles llaman isla de Perejil. En Ceuta me subí a una barca de pescadores y fui a verla; había allí una gruta... Fue un bonito viaje." Hugo Pratt.
La vieja que quería el Paraiso
Acudió una vieja a quejarse de que el Profeta, cuando hablaba del Paraíso, no se refería a las de su condición. Y Mahoma le dijo que eso era debido a que una vez allí todas serían jóvenes de nuevo. Y se fue contenta y el otro siguió a sus cosas.
viernes, 24 de julio de 2026
Clavileño tampoco era obra de la IA
La escritura es en sí misma una gimnasia para el cerebro. Esa es su gran utilidad. Lo de hacer dinero es algo añadido para aquellos privilegiados que se lo pueden permitir. Ahora irrumpe la IA para facilitar lo segundo que no lo primero, y al cerebro le crece una enorme panza. ¿Rocinante o Clavileño? Falsa disputa, los dos los inventó Cervantes.
martes, 21 de julio de 2026
La Odisea de Nolan
La Odisea. Larga. Pensamientos tan elevados como cómicos. A ratos El retorno del rey, reminiscencias de El Ascenso de Skywalker, incluso la confundes con El primer caballero. Circe es la bruja MIM de Disney. Pero termina gustando. (Orina antes de entrar).
sábado, 18 de julio de 2026
Envenenamiento, muerte y enterramiento del Profeta, según un obispo de Jaén
Cuenta la leyenda, que corre entre algunos de los creyentes, que al Profeta lo envenenaron. Una judía concretamente, que quiso repetir con Mahoma la jugada de Judith con Holofernes, lo invitó a pasar la noche en una jaima, y le puso un veneno en la comida, un plato de cordero asado. De este planteamiento inicial surgen dos finales. En el primero el cordero cobra vida y avisa al Profeta, que salva el pellejo. En el otro, cuando empieza a notar el efecto del veneno, entran unos judíos y lo cosen a cuchilladas. Le cortan un pie y esconden el resto del cadáver. Vienen al día siguiente los musulmanes en busca de su jefe, la judía les dice que se lo han llevado unos ángeles, y que ella, al intentar sujetarlo con todas sus fuerzas, se ha quedado con el pie izquierdo. Los creyentes celebran el milagro, pero no saben qué hacer con la reliquia. Habla la judía de nuevo y les dice que lo suban a un camello, y que lo entierren allí donde este se detenga. Así lo hicieron. De tal noticia dejó testimonio san Pedro Pascual, (s. XIII), hijo de mozárabes valencianos, y para algunos personaje imaginario, obispo de Jaén.