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lunes, 27 de julio de 2026

Un guión para Hugo Pratt

Casi 200 euros piden algunos por El deseo de ser inútil de Hugo Pratt. Personajes sin escrúpulos y muy mala condición que abusan del aficionado incondicional. Por cinco euros conseguí uno en un mercadillo solidario, bajo toneladas de best sellers infumables. Una de esas que te da la Fortuna cuando menos te lo esperas. Su adquisición me ha traído a la memoria la vez en la que le di un guion al maestro, en la Posada del Potro, durante unas jornadas del cómic, y casi me lo tiró a la cabeza. Yo entonces era muy plasta, y me gustaba pegar la hebra con los gigantes. No le guardo ningún rencor por aquello, y volvimos a charlar en más ocasiones. El guion sirvió para una interpretación radiofónica, que hicimos unos cuantos amigos en Radio Cadena Córdoba. Estoy convencido de que Hugo se olvidó el guion en algún rincón del Potro. Por ahí guardo una copia, y su emisión viaja por las estrellas.

Un primitivo bosque de columnas

Muchas veces me he preguntado sobre la autoría de la comparación de la antigua mezquita de Córdoba con un bosque de columnas. En 1840 Gautier se refería a esta como "bosque ramificado". Pero creo que la definición se la debemos a Max Nordau, que visitó la ciudad en 1875 y dejó esta descripción del interior del inmueble:
"(...) No es un edificio, sino un bosque, un monstruoso e impenetrable bosque primitivo de columnas donde se pierde la mirada".
Nordau, Max . Impresiones Españolas.

domingo, 26 de julio de 2026

Hugo Pratt en la isla de Calipso

"(...) En la Odisea esa isla, en la que Calipso retiene a Ulises durante años, se llama Ogigia, y se supone que está por el estrecho de Gibraltar. Ahora bien, la descripción de Homero se corresponde perfectamente con una isla de la zona, frente al monte Ibel Musa, y que los españoles llaman isla de Perejil. En Ceuta me subí a una barca de pescadores y fui a verla; había allí una gruta... Fue un bonito viaje." Hugo Pratt.

La vieja que quería el Paraiso

Acudió una vieja a quejarse de que el Profeta, cuando hablaba del Paraíso, no se refería a las de su condición. Y Mahoma le dijo que eso era debido a que una vez allí todas serían jóvenes de nuevo. Y se fue contenta y el otro siguió a sus cosas.


viernes, 24 de julio de 2026

Clavileño tampoco era obra de la IA

La escritura es en sí misma una gimnasia para el cerebro. Esa es su gran utilidad. Lo de hacer dinero es algo añadido para aquellos privilegiados que se lo pueden permitir. Ahora irrumpe la IA para facilitar lo segundo que no lo primero, y al cerebro le crece una enorme panza. ¿Rocinante o Clavileño? Falsa disputa, los dos los inventó Cervantes.


martes, 21 de julio de 2026

La Odisea de Nolan

La Odisea. Larga. Pensamientos tan elevados como cómicos. A ratos El retorno del rey, reminiscencias de El Ascenso de Skywalker, incluso la confundes con El primer caballero. Circe es la bruja MIM de Disney. Pero termina gustando. (Orina antes de entrar).


sábado, 18 de julio de 2026

Envenenamiento, muerte y enterramiento del Profeta, según un obispo de Jaén

Cuenta la leyenda, que corre entre algunos de los creyentes, que al Profeta lo envenenaron. Una judía concretamente, que quiso repetir con Mahoma la jugada de Judith con Holofernes, lo invitó a pasar la noche en una jaima, y le puso un veneno en la comida, un plato de cordero asado. De este planteamiento inicial surgen dos finales. En el primero el cordero cobra vida y avisa al Profeta, que salva el pellejo. En el otro, cuando empieza a notar el efecto del veneno, entran unos judíos y lo cosen a cuchilladas. Le cortan un pie y esconden el resto del cadáver. Vienen al día siguiente los musulmanes en busca de su jefe, la judía les dice que se lo han llevado unos ángeles, y que ella, al intentar sujetarlo con todas sus fuerzas, se ha quedado con el pie izquierdo. Los creyentes celebran el milagro, pero no saben qué hacer con la reliquia. Habla la judía de nuevo y les dice que lo suban a un camello, y que lo entierren allí donde este se detenga. Así lo hicieron. De tal noticia dejó testimonio san Pedro Pascual, (s. XIII), hijo de mozárabes valencianos, y para algunos personaje imaginario, obispo de Jaén.


miércoles, 15 de julio de 2026

El pedo y santa Genoveva

Según cuenta la leyenda, estaba santa Genoveva atenta a los cantores de la Iglesia de san Martín de Tours, que no desentonaban, cuando uno de ellos empezó a dar brincos y darse mordiscos en brazos y piernas, cabezadas contra los muros y pilares, y otras agresiones por todo el cuerpo, que daba cosa verlo ensangrentado y aporreado en danza tan extraña. Este hecho provocó un gran revuelo en el templo. Cuantos le rodeaban se apartaron asustados, y señalaban que estaba poseído de un diablo, generado este anuncio un pavor indescriptible entre todos los allí reunidos.
Sin perder la serenidad, la santa, después de terminar sus oraciones y persignarse pausadamente, se encaró con el poseso y ordenó al espíritu maléfico que abandonase de inmediato el cuerpo de aquel.
Pero el diablo, sin saber con quién trataba, la retó a que lo sacase por los ojos si podía.
La santa no hizo gesto alguno, pero el poseso sufrió un inesperado retortijón en el vientre, y despidió al diablo por el ano, envuelto en heces e inmundicias, y dejando en su huida un olor nauseabundo, como suplicio del Infierno.
Y así se cuenta, en la que llaman dorada, y se deduce, que por ojo viene ojete, y el diablo salió escarmentado por donde no imaginaba.

El señor de negro

En este país simplón, cada vez más polarizado, no se entiende la ironía, que es la versión light del sarcasmo. Decía Mingote que España era un país de señores muy serios vestidos de negro y La Codorniz el instrumento idóneo para cambiar esa imagen. Muchas décadas después el señor del bigote sigue ahí, vestido de otra manera, pero en el empeño de hacer de este país un lugar muy serio, de verdades incontestables. Y esta es otra ironía.

La mula Dadal

Mandó embajadores el Profeta a Alejandría, invitando a los griegos a convertirse a la nueva fe; y fueron bien recibidos por el gobernador que, después de agasajarlos con un convite, los despidió con promesas y regalos, sin prestar mucha atención a los requerimientos. Uno de los obsequios fue la mula Daldal, dócil y servicial como ninguna, que hizo las delicias del Profeta y, según cuenta la tradición, trota para siempre en los prados del Paraíso. También dos bellas coptas, que quedaron en el harén, junto al resto de las mujeres.