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sábado, 11 de diciembre de 2021

La oreja de Jenkins




- Tiene la palabra el honorable Jenkins.

La voz atronó en la sala. El corsario sufrió un respingo propio del que recibe una descarga de anguila y de inmediato se acercó a la mesa del tribunal, con el mismo deje en las piernas que si anduviese en cubierta un día de oleaje, pero sereno. El primer ministro, Robert Walpote lo observó de hito en hito cuando lo tuvo delante. Descubrió así su rostro desabrido y ajado por la sal marina y los filos españoles. La casaca desaliñada, los zapatos agujereados. Ni la peluca parecía estar en su sitio.

- ¿Qué tiene que decir en su defensa? – espetó el juez al reo rompiendo el silencio que se había producido a la llamada.

- Si he venido hasta este tribunal no ha sido para pedir clemencia sino justicia - exclamó desde una boca con muy pocos y amarillentos dientes.

- Explíquese.

Todos los ojos se pusieron en su figura y los oídos en su lengua.

- Nuestro rey Jorge ha sido ofendido. Vengo a exigir una reparación.

El fiscal no se dejó intimidar por su aspecto de filibustero. Con patibularios peores había bregado.

- ¿Es que va usted a negar que se apropió indebidamente del oro de su majestad? – le advirtió el magistrado, golpeando con la punta del bastón que esgrimía en el suelo.

- Por supuesto.

- ¿Cómo piensa demostrarlo?

- Con lo que perdí en la ocasión que pienso relatar.

La incredulidad y las manifestaciones de asombro se adueñaron de la sala.

- ¿Qué dice? Remítase a los hechos.

Walpote no daba crédito a la desenvoltura del pirata y se removía inquieto en su estrado.

- Señoría – dijo con altivez -, es lo que pienso hacer si me dejan. 

El Juez hizo una inclinación de la cabeza, otorgándole la venia. Jenkins mudó la faz del rostro, que desde ese instante parecía subido al lo más alto del castillo de su navío.

- Capitaneaba la nave Rebecca por las aguas del Caribe, bien cargada de doblones españoles para su majestad, pero la mala fortuna nos hizo tropezar con La Isabela y su capitán León Fandiño.

Se produjo una exclamación unánime. A continuación, murmullos. El juez llamó al orden. Callaron.

- Prosiga.

- Pese a nuestros esfuerzos no pudimos esquivar su ataque y nos hicieron presos. Fandiño me señaló con la punta de la espada a la altura del entrecejo y me dijo: << Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve>>. ¡Y me cortó una oreja! No me dio tiempo a parpadear siquiera.

Volvió a alzarse el vendaval en la sala y ya no fueron murmullos sino gritos de venganza.

El juez volvió a reclamar orden y amenazó con expulsar a todos de la sala.

- ¿Qué pruebas tiene usted al respecto? – objetó el fiscal.

Todos los ojos volvieron a la figura del corsario.

Jenkins se quitó la peluca de un tirón y mostró a todos los presentes su cicatriz. Un feo muñón oscuro parecía señalar el lugar donde hubo una oreja igual que la cruz un tesoro en un mapa.

- Esa pudo perderla usted en cualquier otra ocasión – sentenció el magistrado alzando una ceja y esbozando una ladina sonrisa.

Lord Walpote observaba con aprensión el oído del pirata.

- Aquí tiene la prueba si no me cree – dijo Jenkins sacándose de un bolsillo de la casaca un frasco y mostrándolo por alto a todo el mundo. En un liquido oscuro navegaba una extraña masa.

- ¿Qué es eso? – preguntó el juez, ajustándose el monóculo y mirando con curiosidad el contenido del recipiente.

- Mi oreja, naturalmente. Conservada en el mejor ron de la isla de Nieves. Así me la dio Fandiño para enseñársela a nuestro rey. Si falta un poco es por la sed que abrasaba.

El primer ministro no pudo evitar el vómito.

Las voces se multiplicaron.

- Pido una indemnización para mi defendido, por su honradez. No menos que un barco de la Compañía de Indias – indicó el abogado sin perder la compostura.

Ya le jaleaban.

- ¡Hay que declarar la guerra a España por tal ofensa al rey!

Jenkins sonrió satisfecho. Había salvado el pellejo.


J.F.P.R. Tales.



 

sábado, 11 de septiembre de 2021

El pavo de Julio Antonio


Julio Antonio, el que fuera uno de los más celebrados escultores de nuestro país, (autor de María la gitana), vivió de la bohemia, es decir, de lo que pudo, pero por vocación, con gusto. Gregorio Marañón cuenta en sus memorias que, teniendo constancia del hambre que pasaba, le regaló un pavo una Nochebuena. Por aquel entonces el artista vivía en la casa de Bagaria el caricaturista, que era una chabola a las afueras de Madrid, donde compartía puchero con la familia de éste, seis a la mesa.

"(...) A los pocos días, al salir de casa, fui a visitarlos para saber cómo habían pasado las fiestas, y me encontré con que el pavo seguía con vida. Le habían cogido cariño al animal, que era realmente bonito y entre Bagaria y Julio Antonio lo amaestraron para darle lances. Yo vi cómo Julio Antonio lo toreaba."




 

viernes, 27 de agosto de 2021

El bohemio Cornuty




Picasso retrató a Cornuty en una acuarela. El poeta, sentado a la mesa y acompañado de una aburrida joven, aparece dispuesto a tomarse una copa de absenta, la bebida de moda entonces entre los artistas más atrevidos.

Pocos son los que recuerdan a Cornuty, personaje admirado por el cubista.

A España llegó acompañado por Alejando Sawa, el Máx Estrella de Valle Inclán. Les unía la amistad y la admiración por Verlaine, el vate simbolista. Pronto se hizo famoso en Madrid por su inconfundible facha. Tenía aspecto de tártaro y era algo bizco. Caminaba encorvado, con el torso inclinado hacia el lado izquierdo como si fuese a girarse. No acostumbraba a peinarse ni a afeitarse, jamás visitaba al barbero. Vestía un largo y mugriento gabán, propio de un pordiosero, y tenía todos los bolsillos repletos de libros y papeles, que pugnaban por salir revueltos de aquellos sucios escondrijos. De su figura emanaba un singular hedor a medicina o farmacia, no por ser del gremio de Hipócrates, sino que era aficionado a inhalar éter.

Cuando hablaba no distinguía entre los verbos ser y estar, y los empleaba indistintamente como si de to be se tratase.

<< ¡Viva la anarquía! ¡Viva la Literatura! >> era su grito de guerra. Y se le tenía por hombre de buen corazón y desprendido.

De París se trajo el Simbolismo y el Decadentismo, según Ortega y Gasset. En España ideó su propio género literario al que llamó Feriees Douloureuses. No creó escuela y se quedó en bohemio, de los muchos que infestaban la capital.

A Cornuty lo atropelló un vehículo, de los pocos que circulaban entonces por las ciudades, precisamente cuando regresó a París, y dejó este mundo en otoño de 1904 y su rostro en manos de Picasso. 


domingo, 15 de agosto de 2021

Nuevas novelas de J.F. P. R. Tales



Dos nuevos títulos a la venta en Amazon.

El primero es una novela que recrea el ascenso al poder de Pisístrato, el primer tirano de Atenas. Se desarrolla en siglo VI a. C., una época anterior a la que todos conocemos, en la que el Partenón no ha sido construido, la democracia no se ha definido aún y el teatro está naciendo. Atenas se gobierna con las leyes del sabio Solón. La guerra entre esta polis y su rival Megara por la isla de Salamina se eterniza. Desde las ciudades griegas de la costa de Asia menor llegan noticias preocupantes, Ciro el persa ha derrotado a Creso e inicia la conquista de Mesopotamia. Los griegos temen que después se vuelva contra ellos.

El segundo es una novela corta que se desarrolla en el siglo III d C, Imperio Romano, durante el gobierno de la dinastía de los Severos, en un paraje indeterminado del antiguo Lacus Ligustinus, ligado a las leyendas de Tartessos y la Atlántida. La historia gira en torno a unos escritos que esconden una maldición y sirven de llave para el retorno de una raza monstruosa que el pasado gobernó la Tierra. Es un homenaje a los escritos de Lovecraft. 


Pisístrato.

Demonio.


 

sábado, 31 de julio de 2021

Noticiario, Lavrenti Beria

 El 23 de septiembre de 1953 el diario ABC dio la noticia: Lavrenti Beria, jefe de la KGB, había huido de la URSS y se había refugiado en España. El principal colaborador de Stalin escapaba así de la purga iniciada por los enemigos del dictador a su muerte.

Beria saltó en paracaídas desde un aeroplano sobre el aeródromo de Los Llanos, en Albacete, según fuentes no oficiales, por ser este lugar bien conocido por los rusos que participaron en la Guerra Civil. 

El motivo de tal decisión obedecía a que en España el PCUS no tenía poder suficiente para apresarlo. Beria esperaba poder viajar hasta los Estados Unidos.


Sin embargo, su propósito se vio frustrado.


El gobierno de Franco detuvo al evadido y en secreto llegó a un acuerdo con las autoridades de la URSS. Ese mismo año, los voluntarios de la División Azul que aún permanecían presos en la Unión Soviética fueron liberados.







martes, 13 de julio de 2021

Rosita Díez Gimeno.

 



A Rosita Díaz Gimeno, estrella del cinematógrafo, la habían detenido los rebeldes facciosos en Cádiz mientras rodaba una película.

Aprovechando que las comunicaciones aún no se habían cortado, el doctor Negrín llamó por teléfono al general Queipo de Llano.

- Queipo al habla.

- General, tengo un asunto importante que tratar con usted.

No voy a obedecer ordenes de la canalla marxista.

- El motivo de mi llamada es otro.

- Explíquese.

- Quiero que libere a Rosita Díaz.

- No me venga con esas.

- Es una cuestión personal.

- Hay asuntos más serios.

- Quiero proponerle un trato.

- ¿Qué trato?

- Rosita por José Antonio. 

- …

- ¿General?

- Sigo al aparato.

- ¿Qué dice?

- Que es usted un imbécil.

- Creo que es un trato justo.

- Todavía me duelen los puñetazos de ese energúmeno. Por mí que se pudra en la cárcel de Alicante.

- …

- ¿Algo más?

- General, confío en que a Rosita no le suceda nada. 

- Eso dependerá de lo que usted haga.

- Deme su palabra de militar.

- Ya está todo dicho, doctor. Tengo cosas más importantes que hacer que ocuparme de su nuera. Adiós.

- Adiós.



sábado, 19 de junio de 2021

Por hablar de uno mismo

De los numerosos anuncios que en los últimos meses recibo en las redes sociales, sobre todo de gente que quiere ayudarme a escribir y a hacerlo bien, (por algo será), me ha llamado poderosamente la atención el de un campamento de escritores.

No sé exactamente en qué consiste tal fórmula, pero la propuesta es evocadora. Me ha traído a la memoria aquellos campamentos de verano donde a los alumnos de 5º de EGB nos reunía la iniciativa del Estado y el beneplácito de nuestros progenitores, justo al inicio de lo que se llamó Transición.  La experiencia consistía en pasar un par de semanas, tres quizás, conviviendo en unos barracones, en contacto con la naturaleza y expuestos a realizar interminables marchas por el monte. Grandes son los recuerdos que guardo de aquella singular aventura: el repugnante sabor del puré de patata de la cena, lo fría que estaba el agua de una laguna de Cercedilla, la visita obligada al Valle de los Caídos y El Escorial, y la ruina de lo que en otro tiempo debieron ser los campamentos de la OJE. Tenía su encanto ver tanto pino creciendo entre los pabellones en ruinas o ver los círculos donde estuvieron las tiendas de campaña cubiertos de maleza, alrededor de un mástil huérfano de bandera. O una piscina en mitad del bosque, llena de agua verde.

Otra impresión inolvidable es la que me produjo una tarjeta que me pasó mi compañero J. Ramos, al que apodábamos El Loco. En ella podía leerse: Amnistía,  (y verse unas manos nervudas que se agarraban a unos barrotes).

- Por esto te pueden meter en la cárcel - me aseguró y él lo sabía bien, y yo pensé en lo de su padre.

Creo que ya tuve bastante campamento. Otro día contaré mi mili, que todo se vuelve literatura.