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miércoles, 8 de abril de 2026

Incluso el Apocalipsis resulta cómico

Se me olvido ayer que se acababa el mundo hoy y ni siquiera me desperté pensando en ello. Al amanecer mis preocupaciones seguían siendo otras, minúsculas en comparación, pero de las que se materializan a diario. Sin embargo, una vez que me hice consciente del órdago y reflexioné, pensé en lo fantástico de dejar atrás definitivamente todas aquellas complicaciones que en ocasiones quitan en sueño. Esta existencia cada vez resulta más cómica.


martes, 7 de abril de 2026

Historia y propaganda

La Guerra Civil la ganó Franco, pero la batalla de la propaganda la República. Basta repasar la cartelería del bando republicano para tomar conciencia de la importancia de esta herramienta. No sólo es la calidad de la obra gráfica desarrollada entonces, sino también la escrita la que contribuyo a la configuración de numerosos mitos. Porque son las perspectivas las que determinan la visión de las cosas, y en muchas ocasiones no se advierte que no se trata más que de eso, de un punto de vista. De ese modo, la negligencia del Estado se disfraza de la brutalidad del enemigo. Innumerables imágenes, se mantienen y perpetúan, poco importa su realidad. La campaña, sin embargo, no convenció a las potencias democráticas de entonces. Ni antes, ni después, ni más tarde, pese a una guerra de mayores dimensiones. El miedo al comunismo selló el destino del país. Otra cosa es la cultura popular, donde la propaganda pudo anidar, porque aquella es amiga de mitos. También existió propaganda franquista, pero muy torpe; trasnochada si se quiere.

lunes, 6 de abril de 2026

Faulkner, Luz de agosto

Luz de agosto es una novela muy entretenida de William Faulkner, que se desarrolla en un espacio imaginario del estado de Misisipi. Es un retrato cruel de la sociedad norteamericana rural de los años treinta, que se desenvuelve a brazadas entre los principios religiosos del protestantismo, el racismo más virulento, el sexo impúdico, el alcohol clandestino y la lenta salida de la gran crisis económica. No obstante, hay algo clásico en sus personajes, que mastican la tragedia y parecen estar condicionados por el destino, como cualquiera de los que animan la escena griega. Existe una sensación, en la lectura atenta de la obra, de agitarse en un pantano, que hace a los protagonistas naufragar en un lodazal de incomprensión. Una atmósfera asfixiante impregna el sucederse de los episodios.

La traducción de la que dispongo es de los años 80, Enrique Sordo, poco pulida, en ocasiones confusa; edición de RBA no muy cuidada y con algunas erratas. Pese a todo se lee con facilidad y no merma en ningún momento el interés que despierta. Es difícil no recrear con sus descripciones esa Norteamérica que hemos visto en tantas películas de blanco y negro. Invita a reflexionar y recapacitar, y concluir con aquello que afirmaban los galos: ¡están locos estos romanos!, pero refiriéndose a esos americanos. Y por todo tan fascinante, como relato fantástico.



sábado, 4 de abril de 2026

Películas de Semana Santa

No acabo de comprender el afán en estas fechas por flagelarnos desde la pequeña pantalla con filmes del pasado siglo, de asunto bíblico. Son películas vistas hasta la saciedad. Teatrales, pintorescas, donde abunda el cartón piedra. Y propagandistas, todo ese cuento de la tierra prometida y profetas visionarios. Alguno dirá que es un complemento al ambiente religioso que reina, cosa que dudo. Creo que se trata de rellenar la programación insulsa que caracteriza a las diferentes cadenas, porque sus figuras han huido a otras latitudes, están de vacaciones. Incluso los más capillitas cambian a retransmisiones en directo, de la cofradía de turno, mientras Moisés proclama sus mandamientos a multitudes imaginarias. (Esta queja también se hace desde el desierto).


viernes, 3 de abril de 2026

Por el rabo, la lagartija escapa

Se asoman las lagartijas al sol, con desvergüenza, en los lugares más arriesgados, donde pueden ser vistas y provocar el deseo de atraparlas; Alargan el cuello y permanecen estáticas, sobre una piedra o al muñón de lo que fue un ladrillo, aunque atentas al menor disturbio de la paz que con soberbia roban a la luz, prestas a la huida, si surge un intruso que altere su comunión con el astro. Se asan en silencio y con placer, sin duda, compitiendo con la tierra, que aspira a ser desierto o sueña, toda ella, con volver a ser bola de fuego.

Ya no tengo edad para cazar lagartijas, y el hacerlo en otro tiempo, por la experiencia, me convenció de que no era conveniente, sino mejor verlas escapar en veloces, pero cortas carreras de zigzag. La lagartija es blanda, como el pescado, pese a su color pardo o verdoso, que induce a creer que es de bronce; y de plata si la volteas. Para aquellos que son bisoños cazadores, regala su cola, y escapa con el resto, que es su vida. Se agita unos minutos, retorciéndose como la víbora que atrapa a alguna presa, en su caso tu atención, hasta quedar inerte como la camiseta de aquella, igual que un calcetín sin compañero ni pie.

Los niños son crueles con las lagartijas. En general con cualquier bicho viviente. Sin maldad, movidos por una curiosidad morbosa, indagan en los misterios de la naturaleza con el sacrificio de criaturas inocentes. Otras veces es la torpeza la que impide manejar con delicadeza lo que es frágil.

Prefiero, en la madurez, acecharlas en la distancia y confiar con satisfacción que se den un festín de cucarachas. 


lunes, 30 de marzo de 2026

Aburridos juegos de niñas

Ya fuese por curiosidad o aburrimiento, probar cosas nuevas o ganarse una amiga, lo cierto es que en ocasiones participábamos en los juegos de las niñas. Aunque había algunos mixtos como el pillar o el escondite, para el resto de las actividades de esparcimiento había una línea imaginaria que separaba dos mundos muy distintos. De cuando en cuando, como queda dicho, esa frontera se traspasaba, y nos veíamos saltando a la comba con algo de torpeza, sobre todo cuando cobraba velocidad, o eran dos las cuerdas que había que salvar mientras giraban al unísono, en plan video juego, con riesgo de llevarte un azote o perder unos pelos del cogote. También estaba la goma, que las niñas, formando un campo con ellas, iban subiendo desde los talones hasta la cintura, y había que salvar con hábiles giros de patada lateral con ida y vuelta, hasta volverse solo apto para las más altas o zancudas. También pintaban unos cuadrados en el suelo, hasta formar una cruz, con una tiza blanca o varias de colores, en la que depositaban un pedazo de teja, ladrillo o una piedra, blanca o negra; y a pata coja la dirigían de punta a punta, saltando de casilla en casilla, abriendo las piernas en el crucero, con riesgo de espatarrarse, para volver a juntarlas en el siguiente, que hacía de remate. Muchos de estos juegos iban acompañados de canciones, que por desgracia no recuerdo, de argumentos muy evocadores, e incluso trágicos. Pero lo más divertido era ir a molestar a las mayores, que zanjaban pronto la distracción con un sopapo o algún tirón de pelos. Algunas tipejas de aquellas eran auténticas matonas. El caso es que, en pocos años, dejaron de parecer grandes.

domingo, 29 de marzo de 2026

El nombre de un hermano muerto

Nacieron dos hermanos gemelos y el segundo no era esperado, porque antaño no se hacían ecografías, que hablamos de los años inmediatos al fin de la guerra. Tenían pensado el nombre los padres en homenaje al abuelo o la abuela, y así, como fue chico le pusieron Torcuato, que fue muy celebrado por tíos, tías, primos y primas más o menos lejanos. El problema vino con el otro, que venía asido al tobillo del hermano, y no tenían nombre que ponerle. Total, que le pusieron el de Roque, por ser el día del santo del mismo. Pero he aquí que, cosas del destino, en pocos días murió Torcuato. Como no era cuestión de darle un disgusto al abuelo y el resto de la familia, callaron los progenitores, y dieron el cambiazo. A Roque le pusieron el nombre del hermano y a Torcuato el del anterior. De este modo se enterró a Torcuato como si fuese Roque, y a Roque lo convirtieron en Torcuato. La solución quizás fue la correcta, porque de antiguo se tenía por más viejo al que salía después del útero, por haber llegado allí primero. Por lo que de este modo se arregló el disloque, sin que Torcuato supiese que una vez fue Roque.


Una bestia llamada Santiago Segura

Hay una campaña de demonización de Segura en marcha. El jevi de El día de la Bestia se va confundiendo con el maligno. No es nuevo, viene de antiguo. Hay bromas que no se perdonan. Ahora la condena crece como el fuego de la hoguera. El demonio está en todas partes y la izquierda perdió el sentido del humor hace mucho tiempo, justo cuando creyó que estaba en el parlamento para salvarnos. Nos quemaremos contigo, Santi. Haznos sitio en el infierno.

sábado, 28 de marzo de 2026

El Guernica según Picasso

El de Picasso, Guernica, es un cuadro muy grande aparcado en el Reina Sofía. Lo trajeron los de la UCD desde el de New York, que debía andar parco de espacio, gracias a la labor del ministro Íñigo Cavero, que tenía cara de Porky. Se instaló en el Casón del Retiro, tras un cristal blindado y bajo los frescos de Lucas Jordán, muy retirado de los ojos del público. En la actualidad donde queda dicho, en una sala muy estrecha y alargada, acompañado de las caricaturas de Franco y la obra de pintores de cuando la República, alguno de ellos falangista y de La Barraca. Ahora llevan unos años los vascos dando la lata, para que se lo cedan como otra competencia cualquiera e instalarlo en el Guggenheim. Picasso paró poco por vascongadas, y el cuadro era de encargo. Sospecho que uno que tenía de una corrida lo dio por Guernica, y después siguió a lo suyo. Yo, por pedir, que lo enrollen de nuevo y lo envíen a Málaga, para adornar la plaza de toros. Como cartelón, promete.


martes, 24 de marzo de 2026

El premio Dedal y las mujeres de negro

El premio Dedal es el nombre que los de la revista satírica La Codorniz dieron al premio Nadal, porque siempre lo ganaba alguna fémina, lo cual no era del todo cierto. Aunque sí numerosas en los 50, y que también lo inauguro Laforet en el 44. En la inmediata y dura posguerra proliferaron las escritoras. Umbral las definió, tirando de Josefina Aldecoa, como mujeres de negro: "las mujeres de negro, negro en el alma, negro de guerra y posguerra rompieron a hacer literatura en España, lo que no habían hecho nunca, salvo las conocidas excepciones. La guerra, en algún sentido, las había liberado".