Ningún libro se ha enterado de que mañana es su día. Pregunto a los que tengo por casa y ninguno contesta o se manifiesta al respecto. Ni si quiera la Biblia, la abra por donde la abra al azar. He pensado, en venganza por su silencio, organizarles una merendola en casa, con tarta y todo, para, con tal excusa, comérmela yo solito. A la larga todo libro se convierte en un ladrillo, algunos desde la primera página. Ahí se quedan a atrapar polvo, subidos a un estante y en compañía de las fotos de la comunión o la graduación. En la antigüedad, los libros tenían la gracia de la forma de un canuto, y te ahorraban el trabajo si querías hacerte un peta con alguna de sus páginas. Esto del día del libro es un invento para no librarte de comprar uno o regalar otros. Empieza a haber demasiados libros; sabemos por las cifras que muchos de los que se publican no se venden. Pero hay una tendencia, una insistencia, en dejar sin bosques el planeta. Algún poeta habrá que celebre los árboles de letra impresa, para sacarnos unos cuartos; yo empiezo a apostar por los que pierden las hojas en otoño y nos dan la alegría de nuevas en primavera, sin más ruido que el de los pájaros al cantar.
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miércoles, 22 de abril de 2026
martes, 21 de abril de 2026
El Cristo de los judíos
Un soldado israelí la emprende con un Cristo de madera; una imagen como aquellas en blanco y negro de nuestra Guerra Civil, que protagonizaron los rojos, esa gente sin Dios ni patria. En otra época, tradicionalistas de todos los rincones se habrían lanzado a las calles exigiendo una reparación. El Estado no hubiese roto relaciones con Israel porque no lo reconocía, pero no evitaría denunciar la conjura judaica y hacer un acto de desagravio en la Plaza de Oriente, como mínimo. El caso es que hoy nadie levantará un dedo, por muy católico que sea, porque los intereses ideológicos son otros, que evitan lo religioso.
jueves, 16 de abril de 2026
El Sabina tie más gracia que el Almodóvar
En la polémica, o comedia, entre Sabina y Almodóvar, me pronuncio a favor del ubetense, por varias razones. Una sentimental, por ser el cantante del pueblo de mis padres y conocer sus andanzas de jabato. Otra, porque le gustan los libros, y los atesora, que, aunque me parece una vanidad, reconozco su encanto. Luego están sus canciones, que siempre gusto de escuchar y tarareo incluso en la ducha. Y por último, la más poderosa: que el manchego ha terminado cayéndome gordo, porque hace tiempo que perdió la gracia y su cine se ha vuelto un muermo.
miércoles, 15 de abril de 2026
Feria, libros y vanidades
domingo, 12 de abril de 2026
Benjamín y las naves de Tarsis
Anda Benjamín cabreado porque en un pueblo de Málaga han descuartizado a petardazos un monigote con su estampa. Este hombre debe ignorar que en este país existen las fallas, en las que arden todos los políticos cada año, o peleles, cómo aquel de Sánchez que bailó a garrotazos. A este sujeto le alteran unos monigotes, pero no se inmuta cuando contempla desde su búnker como se vienen abajo edificios con familias dentro, porque sospecha que son terroristas. Lo terrible de este discurso es que el Rufián, con eso de unir a la izquierda, está empezando también a usarlo, y dice que el peligro no son los fachas sino los otros, es decir, el resto. Sospecho que el objetivo de todo gran dictador es el dominio del mundo, y que Benjamín habrá soñado con la conquista de Tarsis y hacer de Rota su embarcadero, ahora que los yanquis amenazan con irse. Cualquier día nos manda unos drones y recibe las bendiciones de su amigo Trampas.
sábado, 11 de abril de 2026
Libros y lectores
En esas de libros de ocasión pueden producirse situaciones de lo más singular. Tropezar con Gurruchaga, por ejemplo, y que te hable de Pirandello; pero no es el caso, ya que no estaba en la Galdós de Madrid. De la que me ocupo es esa en la que estuve la otra tarde, ayer, cambiando unos viejos libros de novela histórica por otros también viejos, pero más literarios. Repaso títulos y autores que ya nadie quiere.
Entra un cliente y saluda.
- ¿Qué tal? ¿Ha venido alguna joyita?
- Nada. Eso es el día. La coincidencia.
- Qué pena. Hay que ver la de cosas buenas que tenéis. El otro día mi novia se llevó de aquí cinco libros. Esa lee más que yo. Pues nada, me voy a la biblioteca de la universidad a echar la tarde – dice bien alto.
Un anciano armado de un andador con asiento y mochila, que había llenado de libros, se aproxima al mostrador.
- ¿No tendrá usted una bolsa? Que no puedo cerrarla – pide al dependiente. Y mientras éste gira sobre sus talones y se la busca, acude una madre y una hija con un taco de libros saltándose la vez.
- ¿Aquí compran libros?
El vendedor se vuelve a ellas hondeando una bolsa de basura con intención de encontrar su abertura.
- Damos una cantidad simbólica por aquellos que puedan tener algún interés.
- Pues aquí traigo estos que tenía la niña en su cuarto cogiendo polvo y ya no quería para nada.
Con la bolsa en una mano, el tasador va cogiendo con la otra el género, hace mohínes y confiesa.
- Ninguno interesa, salvo este de Sánchez Dragó – escupe por la boca, y es que el ladino sabía del aniversario de su óbito – Treinta céntimos es la costumbre.
- Buenos son -. Toman la calderilla y se largan. Dejan el taco.
El abuelo no quiere la bolsa.
- ¿No tiene algo más digno? – refunfuña.
Intento centrarme en la tarea que allí me había conducido, sigo el expurgo. Casi lo consigo. Pura ilusión. Me encontraba agazapado, repasando títulos de Toni Morrison, John Dos Pasos, Faulkner, (que ahora me ha dado por norteamericanos), y entró un señor muy angustiado, sin resuello y quejándose en voz alta del calor que hacía en la calle y el sofoco que sufría. Desde el umbral de la puerta empezó a anunciar su demanda, a grito pelado para sorpresa del dependiente y los allí repartidos, manoseando al paso pilas, estantes y anaqueles.
- Ha llamado mi mujer y ha estado hablando con usted – gritó, mientras avanzaba ligero cual correcaminos hasta abalanzarse sobre el mostrador.
- ¿Conmigo? – protestó con voz entrecortada el hortera –. Habrá sido con mi compañero.
- ¿Me va a dar otra bolsa? – insiste el anciano.
- Es igual. Venía por un libro viejo, que dice mi mujer que le han dicho que aquí son baratos.
- Pues sí. Este es el sitio más indicado. Dos euros el ejemplar sea cual sea su categoría. ¿Quiere alguno en particular?
Vuelve a hondear la bandera negra.
- Es igual, es para la niña. Un trabajo del colegio. Es para destrozarlo.
Yo tragué saliva. Por un momento temí por los que me quedaban por repasar. A ver cuál le va a dar, me dije, temiendo la desaparición de algún incunable.
- Bueno, no sé. ¿De alguna característica?
- Es lo mismo, es lo mismo. Si es para romperlo.
Advertí cierto titubeo por parte del vendedor, pero al final le dijo.
- Coja cualquiera de esos – espetó y debió señalarle algunos.
Tan rápido como tomó el primero de la pirámide, el sofocado pagó y salió por piernas. No tuve tiempo de conocer las señas del que se llevó al sacrificio.
Empujado por la curiosidad fui hasta el cancerbero.
- ¿Qué libro se ha llevado?
- No sé, no me he fijado – dice sin pensar, pero cuando abre por fin la bolsa, salta – el Dragó, se ha llevado el Dragó -. Y se golpea la frente.
El viejo, da una patada a la mochila y la vacía de libros.
- Ya está bien. Yo estaba antes. Un poco de respeto.
- No se ponga así, hombre. Tenga usted la bolsa.
La atrapa de un puñado, la hace una bola y se la lanza a la cara al dependiente.
- Y una mierda. Se va usted a la mierda.
Toma su andador y se marcha pasito a pasito hasta la puerta.
Curioseo el desastre, ante el desconcierto del vendedor, localizo un Mujica, El unicornio.
Pago y huyo.
miércoles, 8 de abril de 2026
Incluso el Apocalipsis resulta cómico
Se me olvido ayer que se acababa el mundo hoy y ni siquiera me desperté pensando en ello. Al amanecer mis preocupaciones seguían siendo otras, minúsculas en comparación, pero de las que se materializan a diario. Sin embargo, una vez que me hice consciente del órdago y reflexioné, pensé en lo fantástico de dejar atrás definitivamente todas aquellas complicaciones que en ocasiones quitan en sueño. Esta existencia cada vez resulta más cómica.
martes, 7 de abril de 2026
Historia y propaganda
La Guerra Civil la ganó Franco, pero la batalla de la propaganda la República. Basta repasar la cartelería del bando republicano para tomar conciencia de la importancia de esta herramienta. No sólo es la calidad de la obra gráfica desarrollada entonces, sino también la escrita la que contribuyo a la configuración de numerosos mitos. Porque son las perspectivas las que determinan la visión de las cosas, y en muchas ocasiones no se advierte que no se trata más que de eso, de un punto de vista. De ese modo, la negligencia del Estado se disfraza de la brutalidad del enemigo. Innumerables imágenes, se mantienen y perpetúan, poco importa su realidad. La campaña, sin embargo, no convenció a las potencias democráticas de entonces. Ni antes, ni después, ni más tarde, pese a una guerra de mayores dimensiones. El miedo al comunismo selló el destino del país. Otra cosa es la cultura popular, donde la propaganda pudo anidar, porque aquella es amiga de mitos. También existió propaganda franquista, pero muy torpe; trasnochada si se quiere.
lunes, 6 de abril de 2026
Faulkner, Luz de agosto
Luz de agosto es una novela muy entretenida de William Faulkner, que se desarrolla en un espacio imaginario del estado de Misisipi. Es un retrato cruel de la sociedad norteamericana rural de los años treinta, que se desenvuelve a brazadas entre los principios religiosos del protestantismo, el racismo más virulento, el sexo impúdico, el alcohol clandestino y la lenta salida de la gran crisis económica. No obstante, hay algo clásico en sus personajes, que mastican la tragedia y parecen estar condicionados por el destino, como cualquiera de los que animan la escena griega. Existe una sensación, en la lectura atenta de la obra, de agitarse en un pantano, que hace a los protagonistas naufragar en un lodazal de incomprensión. Una atmósfera asfixiante impregna el sucederse de los episodios.
La traducción de la que dispongo es de los años 80, Enrique Sordo, poco pulida, en ocasiones confusa; edición de RBA no muy cuidada y con algunas erratas. Pese a todo se lee con facilidad y no merma en ningún momento el interés que despierta. Es difícil no recrear con sus descripciones esa Norteamérica que hemos visto en tantas películas de blanco y negro. Invita a reflexionar y recapacitar, y concluir con aquello que afirmaban los galos: ¡están locos estos romanos!, pero refiriéndose a esos americanos. Y por todo tan fascinante, como relato fantástico.
sábado, 4 de abril de 2026
Películas de Semana Santa
No acabo de comprender el afán en estas fechas por flagelarnos desde la pequeña pantalla con filmes del pasado siglo, de asunto bíblico. Son películas vistas hasta la saciedad. Teatrales, pintorescas, donde abunda el cartón piedra. Y propagandistas, todo ese cuento de la tierra prometida y profetas visionarios. Alguno dirá que es un complemento al ambiente religioso que reina, cosa que dudo. Creo que se trata de rellenar la programación insulsa que caracteriza a las diferentes cadenas, porque sus figuras han huido a otras latitudes, están de vacaciones. Incluso los más capillitas cambian a retransmisiones en directo, de la cofradía de turno, mientras Moisés proclama sus mandamientos a multitudes imaginarias. (Esta queja también se hace desde el desierto).