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miércoles, 25 de febrero de 2026

Therians y otras plagas

Ahora se lleva lo de los therians, pero cuando yo era un jovencito con granos lo que molaba era hacer el robot en la discoteca. Hay que reconocer que George Lucas y su C3PO hicieron mucho daño entre los adolescentes de los 70. Bien es cierto que también había gente que hacía el Chewbacca, pero menos. También es verdad que el presentador de Aplauso, Nacho Dogan, aportó su granito de arena, haciendo el androide, o el mimo, que igual era eso. El caso, y es a lo que vamos, que con los travoltas se mezclaban los 3peos, y no cesaba la marchar. No es por vacilar ahora, pero yo hacía muy bien el robot, y ni te cuento cuando vino el robocop. Igual también llevaba entrenado algo por lo del Mazinger Z, todo hay que decirlo, por lo del fuego de pecho y puños fuera, que se decía, antes de echar a volar. Lo cierto es que pese a tanto meneo metálico, (y recuerdo ahora al del jardín botánico y su sintonía), quizás aquello de hacer el androide galáctico era menos alarmante que hacer el perro o el gato en las redes sociales. O igual no. Laissez-faire, es lo que prima ahora. Mientras hagan el perro pachón no parecen peligrosos, igual si les da por hacer el doberman la cosa cambia. Por si las moscas conviene llevar en el bolsillo unos premios, o unas bolsas para excrementos si adoptamos a uno en lugar de a un mendigo.


domingo, 22 de febrero de 2026

La pintura escatológica

Don Manuel, el maestro republicano que abrió escuela junto al pilar de la torre, en el barrio de la Cava de Úbeda, (eran los 50), hombre respetuoso y fiel a su credo, trataba a sus alumnos con condescendencia y comedimiento. En cierta ocasión, cansado de las tropelías que se cometían en los servicios, tal vez por lo caro que estaba el higiénico o debido a la escasez de cantos, dejó expuesto un letrero sobre el retrete como aviso a los reincidentes:

“Si la mierda es la pintura

y el dedo es el pincel.

¿Por qué no te pintas la cara

y no ensucias la pared?”

Poema instructivo que sus viejos alumnos, que saltan a horcajadas por encima de los 80, aún recuerdan y entonan con cierta melancolía y mucho humor, si la ocasión se presta a ello.



La IA eran mentiras

Tal es la cantidad de vídeos paridos por la IA que ya no me fio de ninguno que veo, sea o no de esta. Al principio descubrías sus torpezas y los descartabas. Después lo absurdo de su argumento te hacía sospechar. Ahora no puedes hacer distingo y lo obvias venga de donde venga. La conclusión es que, de aquí a unos pocos años, las imágenes dejarán de ser testimonio de la realidad y las tomaremos por divertimento o fantasía. Vienen años de escepticismo.

La Clave y los rusos

La Clave era un programa que emitían muy muy tarde en la tele, los sábados creo, y tenía una sintonía muy misteriosa. Como yo era un niño solo me tragaba la presentación y el principio de la película, tuve que esperar algunos años para poder sumergirme en su magia. En torno a aquella se hacía un debate después entre los invitados. Eran los años de La Transición y cualquier asamblea donde la gente se pudiese expresar con cierta libertad tenía mucho morbo. La mayoría de los tipos que allí se juntaban fumaban mucho o se tomaban unas copichuelas, que igual eran agua. Recuerdo que un día se dedicaron al asunto de la Guerra Fría y acudieron al debate un general norteamericano y otro ruso. La película era una de una serie de varias sobre la II Guerra Mundial rodada por los soviéticos, porque el presentador, Balbín, comentó que americanas ya habíamos visto muchas. Aquella peli contaba la historia desde el punto de vista ruso, en concreto se ocupaba de la caída de Berlín y el final de la guerra. Hubo una cosa que me llamó mucho la atención y es que Hitler no era retratado como un loco sino como cualquier ser humano. Las pocas veces que salía en pantalla lo hacía del modo más formal y comedido. Desde aquella ocasión no he dejado de darle vueltas al propósito de tal enfoque, y me da por responder como Astérix, "estos rusos están locos", o lo estaban.

jueves, 19 de febrero de 2026

La muerte de Ulises

Lo que no se cuenta de Ulises es que fue asesinado por su hijo Telégono, que también lo era de Circe, la maga de los cerdos. Telégono, cuando se hizo hombre, viajo hasta Ítaca para conocer a su padre, y no tuvo otra ocurrencia que robarle parte del ganado sin reconocerlo. Hubo una riña entre ambos y esta acabó con la muerte de Ulises. Telégono lloró amargamente por la pérdida, que descubrió de este modo tan dramático. El final de la historia es tan singular como que se terminó casando con su madrastra, Penélope. Y contando ambos con el beneplácito de su madre, Circe.

miércoles, 18 de febrero de 2026

El niqab y la semilla

Yo tuve una alumna muy estudiosa, aplicada y trabajadora. Coincidimos en aulas y pasillos 6 años. Cuando terminó el bachillerato la animé a seguir estudiando. No entraba en sus planes. No acudió a la graduación ni a despedirse. La última vez que la vi fue en el hall del ies cubierta por un niqab; y porque me dijeron que era ella. Se convirtió en una sombra. En ocasiones me cruzo con mujeres vestidas con esa prenda y me pregunto si alguna será aquella. Las religiones levantan muros muy altos, pero soy de los que creen que las semillas germinan incluso a los pies de estos, y que sus raíces tienen fuerza suficiente para tirarlos abajo.


martes, 17 de febrero de 2026

La eternidad pasada

Existe un miedo a la eternidad futura pero no al abismo del pasado, tal vez porque imaginamos que quedó atrás y no es posible sumergirse en él, salvo asomarse a su brocal, y hasta donde alcanza la luz del sol o nuestras linternas. Y quizás lo interesante sea andar este porque explique el presente y el que esté por venir. El uno produce despreocupación, el otro desasosiego. Tal vez debiera ser al contrario, porque quizás lo terrible sea el origen y no lo subjetivo del pronóstico.


domingo, 15 de febrero de 2026

Mecanópolis

Mecanópolis es un relato fantástico de 1913 escrito por don Miguel de Unamuno, que nada tiene que ver con lo que nos tenía acostumbrado en el bachillerato, la trágica existencia o la tía Tula, ni con lo de "vencer y convencer", que no era suyo sino de Víctor Hugo. Es un relato de ficción, apto para servir de argumento a un juego de aventura gráfica. No es más que una historia en la que la realidad descrita bien pudiera ser sólo un sueño, o una pesadilla, pero también una realidad material, con un mensaje claro sobre la deshumanización que provocaría el triunfo de la máquina. No deja de ser una curiosidad, pero tampoco un aspecto de la vida literaria del celebrado profesor de griego que debiera obviarse.

viernes, 13 de febrero de 2026

Predator badland

Predator Badland es ese tipo de peli que te hubiese gustado ver en el cine de tu barrio, cuando podías hacer la colección de cromos o comprarte el cómic de Bruguera, en las primeras filas, motivado por los cartelones gigantes y las fotos que se ponían en la burbuja de la taquilla. Hay filmes que te trasladan a los buenos ratos que te proporcionó la vida cuando todas tus preocupaciones pasaban por reventarte unos granos frente al espejo, vestir una cazadora negra como la de Travolta o mirarle las piernas a la de Inglés, que estaba muy buena. Para mí esa es la magia del cine, hacerme volver a sentir sensaciones que me rejuvenecen, que me invitan a salir dando saltos cuando llega el final e imaginar que voy a luchar contra alguna criatura gigantesca en un planeta muy, muy lejano, sin salir de este.


Volar muy alto

Son los días de viento los que invitan a salir volando o a que vuele todo, y muy alto. Si es lo malo, mejor que lo bueno. A Ulises le dio Eolo una crátera que guardaba todo los vientos, con el fin de que ninguno le importunase en su regreso a Ítaca, salvo el que soplaba en su beneficio. Sin embargo, su tripulación, aprovechando que dormía, destapó la vasija y los liberó a todos; y el viaje se convirtió en una montaña rusa en perjuicio de los viajeros, que perecieron, salvo el protagonista, después de muchas vicisitudes. Si en vez de Homero, la historia la hubiese escrito Luciano de Samosata, el barco habría terminado en la Luna, y la aventura terminado de otro modo. La cosa es que escuchándolo mugir, al tiempo que levanta tejados o arrastra árboles, apetece que te traslade a otros escenarios no menos fantásticos, al menos con la imaginación.