Yo tuve una alumna muy estudiosa, aplicada y trabajadora. Coincidimos en aulas y pasillos 6 años. Cuando terminó el bachillerato la animé a seguir estudiando. No entraba en sus planes. No acudió a la graduación ni a despedirse. La última vez que la vi fue en el hall del ies cubierta por un niqab; y porque me dijeron que era ella. Se convirtió en una sombra. En ocasiones me cruzo con mujeres vestidas con esa prenda y me pregunto si alguna será aquella. Las religiones levantan muros muy altos, pero soy de los que creen que las semillas germinan incluso a los pies de estos, y que sus raíces tienen fuerza suficiente para tirarlos abajo.
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miércoles, 18 de febrero de 2026
martes, 17 de febrero de 2026
La eternidad pasada
Existe un miedo a la eternidad futura pero no al abismo del pasado, tal vez porque imaginamos que quedó atrás y no es posible sumergirse en él, salvo asomarse a su brocal, y hasta donde alcanza la luz del sol o nuestras linternas. Y quizás lo interesante sea andar este porque explique el presente y el que esté por venir. El uno produce despreocupación, el otro desasosiego. Tal vez debiera ser al contrario, porque quizás lo terrible sea el origen y no lo subjetivo del pronóstico.
domingo, 15 de febrero de 2026
Mecanópolis
Mecanópolis es un relato fantástico de 1913 escrito por don Miguel de Unamuno, que nada tiene que ver con lo que nos tenía acostumbrado en el bachillerato, la trágica existencia o la tía Tula, ni con lo de "vencer y convencer", que no era suyo sino de Víctor Hugo. Es un relato de ficción, apto para servir de argumento a un juego de aventura gráfica. No es más que una historia en la que la realidad descrita bien pudiera ser sólo un sueño, o una pesadilla, pero también una realidad material, con un mensaje claro sobre la deshumanización que provocaría el triunfo de la máquina. No deja de ser una curiosidad, pero tampoco un aspecto de la vida literaria del celebrado profesor de griego que debiera obviarse.
viernes, 13 de febrero de 2026
Predator badland
Predator Badland es ese tipo de peli que te hubiese gustado ver en el cine de tu barrio, cuando podías hacer la colección de cromos o comprarte el cómic de Bruguera, en las primeras filas, motivado por los cartelones gigantes y las fotos que se ponían en la burbuja de la taquilla. Hay filmes que te trasladan a los buenos ratos que te proporcionó la vida cuando todas tus preocupaciones pasaban por reventarte unos granos frente al espejo, vestir una cazadora negra como la de Travolta o mirarle las piernas a la de Inglés, que estaba muy buena. Para mí esa es la magia del cine, hacerme volver a sentir sensaciones que me rejuvenecen, que me invitan a salir dando saltos cuando llega el final e imaginar que voy a luchar contra alguna criatura gigantesca en un planeta muy, muy lejano, sin salir de este.
Volar muy alto
Son los días de viento los que invitan a salir volando o a que vuele todo, y muy alto. Si es lo malo, mejor que lo bueno. A Ulises le dio Eolo una crátera que guardaba todo los vientos, con el fin de que ninguno le importunase en su regreso a Ítaca, salvo el que soplaba en su beneficio. Sin embargo, su tripulación, aprovechando que dormía, destapó la vasija y los liberó a todos; y el viaje se convirtió en una montaña rusa en perjuicio de los viajeros, que perecieron, salvo el protagonista, después de muchas vicisitudes. Si en vez de Homero, la historia la hubiese escrito Luciano de Samosata, el barco habría terminado en la Luna, y la aventura terminado de otro modo. La cosa es que escuchándolo mugir, al tiempo que levanta tejados o arrastra árboles, apetece que te traslade a otros escenarios no menos fantásticos, al menos con la imaginación.
lunes, 9 de febrero de 2026
Las viejas sillas
Eran las sillas de casa de mi abuela, una a una, obras de arte. No había dos iguales sino ejecutadas por manos distintas. Tarea de artesanos no profesionales, pero de habilidosos. Feas en su ejecución, pero firmes para sostener y resultar cómodas. No había dos patas iguales, ni dos travesaños idénticos, incluso la red de cuerda que servía de asiento dibujaba de un mismo patrón diversas versiones al trenzarse. Lo normal es que cojeasen, y así permitían el balanceo. Unas más altas que otras, más o menos anchas. Siempre distintas. Acomodadas a los rincones del patio, junto a la cuadra, a un lado de la pila o bajo el pitiminí. Asientos del pasado, irrepetibles, como los ratos de sosiego que dieron a nuestras espaldas cuando nos reuníamos a vernos vivir y parecía para siempre.
domingo, 8 de febrero de 2026
Las sombras fuera de la caverna
Platón se equivocaba al afirmar que la realidad que vemos no es más que una burda copia de la original, que es bella pero alejada de la prisión que encierra nuestra alma. Y de este modo solo podemos ver vagas sombras de aquella. Me bastó ver la de un árbol seco proyectada en una pared para advertir su belleza. Mientras que el álamo mostraba sobre su corteza las heridas producidas por las inclemencias del tiempo, dibujaba sobre el muro una imagen perfecta de su silueta. Deduje entonces que es la sombra que depositamos en el mundo sensible la belleza a la que aspiramos, por su simplicidad y sugerencia.
sábado, 7 de febrero de 2026
Cuando hablan sube el pan
Es llamativo el número de boutades que los políticos sueltan durante, antes y después, de las elecciones. Ingeniosas salidas que distraen de los problemas reales que nos preocupan. Hoy la barra de pan estaba a 3 euros, porque la llaman de pueblo, y en mi desesperación he buscado esa oferta del super de tres en una bolsa, masa precocinada y congelada, con sus levaduras y almidones, azúcares y aditivos de siglas misteriosas, porque, me he consolado, sólo es pan. Después, no he querido pensar en lo que pondré entre medias, pero creo que cada rebanada bien untada de redes sociales me quita el hambre seguro, Marte puede esperar.
jueves, 5 de febrero de 2026
El negocio de la Guerra
Decía el hermano Gerardo, profesor de Lengua y Literatura, allá por la primera mitad de los años 80, cuando yo cursaba 2º de Bachillerato en La Salle de Córdoba, - que estuve allí dos cursos -, decía, digo, que de lo que más se había escrito como argumento de novelas era de la Guerra Civil. Y hacía mención a muchos autores y a muchos otros que entonces ya formaban parte del olvido, mientras contábamos los minutos para salir al patio a mover las piernas y los carrillos. Es evidente que ya era un fenómeno editorial, una excusa como otra cualquiera para vender libros. El Peo, o el Gas Noble, como le llamábamos, no tuvo ocasión de pisar el nuevo siglo, pero estoy convencido de que señalaría en sus clases, si aún viviese, el fenómeno recurrente al que asistimos. Temblando estoy a la vista de que en una década hará un siglo de aquel conflicto, y aún existe un empeño por escribir la versión definitiva de tan aciago acontecimiento. Por lo que deduzco que se nos seguirá castigando con puntualizaciones y revisiones, revanchas y victorias, memorias y desmemorias, todo esto se traduce en dinero y política, mucho de ambas cosas; el caso es seguir entretenidos, y que la guerra tape y no destape los agujeros del medio siglo de democracia que llevamos a cuestas.
miércoles, 4 de febrero de 2026
Córdoba de Baroja
Es recurrente en Baroja la mención o visita a Córdoba. La ciudad, también la provincia, se convierte en escenario del ir y venir de muchos de sus personajes. Unas veces están de paso y en otras ocasiones son vecinos. Demuestra lo bien que debía de conocerla, y pateado mucho. El escritor tiene calle, modesta, al otro lado de los jardines de la Victoria, próxima a la Delegación de Educación. Echo en falta una estatua suya, caminando, por la de la Feria, o cualquier otra que describe del casco antiguo, bien sea la Corredera, con su boina calada y gabán oscuro, serio, observando y escuchando conversaciones, poniendo atención en detalles nimios, recreando en su mente episodios de vida de una ciudad que lo ignora y reduce a la nada.