Existe algo "aristocrático" en los personajes de Hugo Pratt. Nos recuerdan a muchos de los héroes del romanticismo, pero del grupo más ultramontano, aunque bien disfrazados. Los de Pratt no son trabajadores ni tenderos, son aventureros, individuos independientes que gozan de una confianza absoluta en sus posibilidades, incluso para reírse de la muerte o imaginar que esta no existe. Esa seguridad les permite viajar a lugares remotos y hostiles, y buscar tesoros imaginarios. La de Pratt es una moral de señores, que no aspiran a transformar la sociedad, sino a huir de ella, perdiéndose en lo extraordinario y sabiéndose inmortales.
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lunes, 24 de agosto de 2026
viernes, 21 de agosto de 2026
Con Justo y Pastor
He tenido ocasión de visitar la cripta que en la magistral de Alcalá de Henares tienen dedicada a los niños mártires Justo y Pastor. Dos hermanos que en tiempos de la persecución de Diocleciano, s. III, decidieron presentarse ante el gobernador Daciano para dar testimonio de su fe, y sufrieron tortura y decapitación por no retractarse. Estos personajes estuvieron muy presentes en mi infancia, porque en libros y enciclopedias del colegio se recogía su leyenda, con dibujos de una gran intensidad por la violencia de los romanos malcarados y la sencillez y beatitud de los protagonistas. Figuras que se prestaban a ser copiadas en cuadernos y márgenes. No pude evitar la tentación de, al quedarme solo y pese a la reja que la cubre, plantar mi mano sobre la piedra donde cortaron la cabeza a ambos, con el vago deseo de experimentar una descarga de energía telúrica o algo por el estilo, sin éxito. No salí decepcionado, porque era lo esperado. Sin embargo, al alzar la vista, sobre uno de los pilares que sostienen el crucero, las imágenes de ambos parecían reírse de mi atrevimiento. Y entonces comprendí que para entrar en el cielo uno ha de volver a ser niño.
lunes, 17 de agosto de 2026
La vacía tumba de Lorca
Asoma Lorca, de una tumba inexistente y vacía. Su cuerpo reposa en paz no se sabe dónde. Quizás la familia pueda contarlo y no quiera. Acertaron en ese sentido porque de lo contrario igual estaba danzando de nicho en nicho, como el cadáver de otros protagonistas de su época, que no terminan de ser enterrados definitivamente. Aprovecho para reivindicar el Federico moderno y no el casposo. Mejor la relación del jugador de rugby y la mecanógrafa que cualquier dramón de una Andalucía imaginaria y oscurantista, que tanto gusta y gustaba a los falangistas.
sábado, 15 de agosto de 2026
La biblioteca de Fuente Álamo o las andanzas del ama y la sobrina
Lo de Fuente Álamo, Córdoba, no era templo mitraico sino biblioteca, han sentenciado los expertos que ven en sus cimientos un ejemplo incontestable de edificio de esas características en el periodo romano tardoantiguo, que es donde lo han datado. Probablemente perteneciente a un acaudalado senador amante de la lectura o la filosofía, que en este espacio se daba al disfrute de la cultura y la reflexión. O, quizás, según los tiempos que corren, a una dama de alcurnia con las mismas inquietudes. Ahora que libros, lo que se dice libros de esos que se leen, no ha aparecido fragmento de pergamino, tablilla de cera o rollo de papiro, aunque literatura está generando mucha. Para explicar tal circunstancia se han barajado diversas posibilidades: un furibundo ataque de cristianos, el asalto de los vándalos o la quema por los musulmanes. Teorías descartadas por la falta de cenizas. Pero también se han planteado otras opciones, por el grado de limpieza descubierto en el lugar, señalando que tal vez no llegó a ocuparse o que, por un celo en la limpieza, alguno de sus propietarios decidió en un momento dado que no quedase un ácaro o pececillo de plata, y se llevó todo el inventario al mercado de ocasión.
jueves, 13 de agosto de 2026
La foto del eclipse
No fue para tanto, en mi humilde opinión. Yo me esperaba ejércitos de vertebrados corriendo a acomodarse en madrigueras o nidos, si eran pájaros; y una aparición inmediata del atlas del espacio más profundo, de soles y constelaciones como sólo se ven en las películas. Pero no. Daba la sensación de que el cielo jugaba al parchís, y una ficha negra se comía a la amarilla, y luego se contaba cuarenta. Mucha gente con móviles, y móviles con gafas. Y mientras, una cuadrilla registrando bolsos y mochilas. Creo que esa era la foto.
miércoles, 12 de agosto de 2026
Claudio Sánchez perdió el Albornoz en Málaga
Te vas al museo de Málaga, el de bellas artes y arqueología, en el edificio de la vieja aduana, construido en los años del rey Carlos III, y en la sala que se corresponde con Al Andalus, un letrero te anuncia "los mozárabes"; y el panel te cuenta la vida y milagros de Omar ben Hafsún. Este fue un musulmán renegado que plantó cara a los Omeyas, cuando no eran califas sino emires. Retornó a la religión de sus antepasados godos, es decir, que se hizo cristiano, y desde la fortaleza de Bobastro juntó a un ejército de descontentos; y se hizo fuerte en las coras de Málaga y Granada, hasta que Abderramán III, primer califa, le cortó las alas.
Remata el texto del panel al que me refiero diciendo que el historiador Claudio Sánchez Albornoz comparó a Hafsún con Franco... y ahí queda eso.
El impacto producido por tal sofisma me ha dejado sin sueño varios días. Don Claudio, además de historiador, fue presidente de la II República en el exilio, opositor y censor del dictador y la dictadura siempre. No regresó a España hasta el 76. Es imposible que le dedicase tal piropo a Franco.
Sobre la confusión, que debe serlo, pues no puede cometerse tal desatino, hay que referirse a los escritos que el historiador dedicó a Hafsún, donde se refiere a un caudillo, pero jamás menciona a Franco. Dice así, como remate a la semblanza del renegado: "...la raza hispana alumbró un gran capitán popular... que como otros muchos guerreros españoles de todos los tiempos, que hubieron de pelear con fuerzas regulares, triunfó Ben Hafsún por su astucia, su bravura y su justicia ..." Es decir que, o se equivocan de historiador, posiblemente, o han interpretado el texto anterior como les ha venido en gana.
El tiktok del verano
Joseph Goebbels no tuvo oportunidad de hacerse unos tiktoks, pero apuntaba maneras. Le falló la tecnología, que entonces se distraía en diseñar documentales de juegos olímpicos y bombas volantes. Hubo que esperar a que los rusos mandasen señales desde el espacio, con aquellas bolitas con cuernos tripuladas por perras suicidas, para sentar las bases de lo que hoy es la mejor herramienta de propaganda. El mundo puede caminar hacia el abismo, pero gozamos de ideologías de tuit que nos recomiendan lecturas y musiquillas para el verano, como si no pasase nada y la vida fuese guay del Paraguay o un chachi piruli continuo. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? En lo que se refiere a calidad del aire seguro que sí.
lunes, 10 de agosto de 2026
El mochuelo que soñé de Atenea
La visita de un mochuelo no deja de ser un aviso, tal vez de Atenea. Uno decidió hacer de mi casa su hogar y tras tres días con ese propósito, que oíamos ruidos misteriosos en la noche, lo descubrimos oculto en la chimenea. Nos miraba muy atento, con la severidad del maestro de antaño, de aquellos que no entendían de otra pedagogía que la del reglazo o el capón en el cogote. Sospecho que nos medía o esperaba un ratón, porque de un tiempo a esta parte muchos son los bichos que buscan amparo tras nuestra puerta, y en cuanto que la ven abierta se cuelan: cucarachas, hormigas, langostas, lagartijas, salamanquesas, serpientes, gorriones, mirlos, palomos, gatos... todos con habilidad para saltar o trepar por las paredes. Los perros, de momento solo se orinan en el felpudo. Al mochuelo le hubiese hecho sitio, porque parecía un gato con alas y le puse por nombre Arquímedes, como el de Merlín; pero cuando vio la ventana abierta no perdió la oportunidad de echar a volar. Y es que mi casa, aunque llena de libros, no le daba el mismo refugio que las hojas de los árboles, que solo dejan leer ramificaciones caprichosas, laberintos insondables que ya no entendemos.
domingo, 9 de agosto de 2026
La Poetisa, aquella del Tíscar
De Jesús Tíscar Jandra me encontré la otra noche un libro, buceando en el mar de la literatura olvidada. En uno de esos puestos que ponen en el mercadillo de la playa del Rincón de la Victoria, en Málaga, donde venden baratijas, camisetas, vestidos, cosméticos, imágenes de Buda y una negra te hace trenzas si tienes pelo y te armas de paciencia. Dentro de una caja y en compañía de otros aguardaba su ocasión para darse a conocer. Esta jaima era de una ONG que recoge libros marginados por sus propietarios y los pone a la venta para ayudar a no recuerdo quién, me explicaron. A este de la Poetisa, que fue un premio que ganó, (el del pornógrafo Felipe Trigo), lo rodeaban otros no menos dañinos de la familia real y famosos, algunos best seller, novela histórica, crímenes sin resolver, recetarios, autoayuda, cuadernillos de crucigramas y tebeos variados. Un tomo impoluto, como salido de imprenta, tapa dura y gabardina, y sin dedicatoria. En la solapa, un Jesús jovencillo con carita de tunante, que en las presentaciones del Setenta Veces Puta invitaba a tortilla de patatas del Carrefour. Esta era novela oscura, como de descansillo en escalera sin bombilla, (Jaén), pero con giros graciosos, situaciones pintorescas y personajes entrañables: un perro, una chica muy mona, unos poetas, un periódico local. No era como la de la Japonesa Calva o la de la Carcunda, pero pisa el mismo firme, el de la mala leche solidificada. Estuve por rescatarlo de las profundidades de la ignominia, movido por un arrebato de nostalgia, y arrojarlo sin pensar al estanque de las tortugas, galápagos, que allí mismo hay, como a otro Escirón, culpable de algún delito inconfesable. Pero por cinco euros no merecía la pena jugar a Teseo. Creo que volveré a leerlo, por darme el gustazo de quitarme veinte años de encima.
sábado, 8 de agosto de 2026
La redacción del Alcorán
Compilar el Corán fue tarea ardua
porque como tal no estaba escrito, aunque según la tradición el arcángel san
Gabriel ya se lo dio a leer a Mahoma, (aunque no sabía), pero no de un tirón
sino por partes, como si dijéramos por fascículos. Y los seguidores que estaban
en torno suyo fueron guardando en la memoria o por escrito lo que el Profeta
les transmitía con cuentagotas. Cuando falleció, (incluso antes), la tradición
oral y escrita empezó a generar disputas, porque unos contaban lo oído de una
manera y otros de otra, o los escritos se contradecían, se habían perdido o
aparecían otros; y entonces los más fervientes creyentes decidieron que ya era
oportuno fijarlo en un texto definitivo, por las buenas o por las malas. Por
tal causa fueron varios los coranes que circularon los primeros años, hasta que
se perfiló como vencedora la versión del califa Otman, yerno de Mahoma. El
problema es que la gracia de las enseñanzas del Profeta estriba en cómo se
lean, en su entonación y vocalización, porque de puntos y comas el supuesto
texto original andaba escaso. Por eso, en la primera mitad del siglo XX, el rey
Fuad I de Egipto encargó a unos eruditos una edición definitiva, puntuada y
corregida, que es la que circula, aunque cada cual lee la traducción al idioma
que en su casa se habla. Que si ya es difícil de comprenderla en árabe, imagina
en castellano con la tirria que se les tiene desde la composición del Romancero.