Tiene Juan Antonio de Zunzunegui un libro con mucho tino que se ocupa con humor de la figura del indiano. En este caso de uno que regresa a su pueblo en Cantabria después de hacer fortuna en México, y se convierte en benefactor de sus vecinos. El acontecimiento provoca una sucesión de pintorescas situaciones. Le sale un competidor. La novela se titula La úlcera. Es un Premio Nacional de Literatura, del 48. Zunzunegui era vizcaíno y falangista redomado, aunque su blanqueada biografía lo ignore. Para Umbral era un referente. Un libro que pescas en las librerías de ocasión por dos euros, y en tapa dura.
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viernes, 2 de octubre de 2026
jueves, 1 de octubre de 2026
Acampadas de ricos y para pobres
En este mundo contradictorio en el que vivimos, hay gente que acampa en una playa y monta con cuatro plásticos un mercadillo, personas emprendedoras con la esperanza puesta en saltar a un mundo repleto de oportunidades. Por otro lado, hay individuos e individuas que acampan en una plaza pública, bajo la etiqueta del Decatlón u otro, contra el ruin capitalismo que nos asfixia. Unos quieren salvarse y otros salvarnos a todos. El cartón piedra está bien para las pelis, la realidad es otra cosa.
Me siento oso mañoso, ¿o era madroño?
Siempre fui un seguidor del oso Yogui, por su corbata y sombrero, y su hambre de Carpanta. Y durante mi larga infancia, que aún se prolonga, lo he tenido como referente cuando he querido estar elegante en algún evento social de cierta importancia, para soplar unos canapés. De mis andanzas por la Puerta del Sol, en aquella etapa que vestía pantalón por las rodillas, buscaba con la mirada al oso mañoso que parecía querer subirse a un árbol. Este oso me ha parecido desde entonces más grato que el de la antigua casa de las fieras del Retiro, que vivía en una jaula, bajo el chorro de agua que le caía en la cabeza desde una herrumbrosa alcachofa. Hay dramas que uno no puede olvidar. Como el hecho de que ahora al del madroño lo conviertan en espantajo. ¿Por qué ese empeño en no respetar las obras de arte? Las religiones tienen a sus iconoclastas, las ideologías también, aunque se disfracen de Razón. Por cierto, que en el IES Las Fuentezuelas de Jaén, crecen varios madroños. Cuando tienen su fruto, cojo alguno, lo masco y me identifico aún más con Yogui.
sábado, 26 de septiembre de 2026
La mili era la FP más igualitaria
La mili era una FP forzosa y todos los hombres teníamos que graduarnos en tales materias un año, más o menos, después. Afortunadamente no se repetía. Aquel programa comprendía limpieza de letrinas, cocina, vehículos, tiro, carreras, imaginarias y refuerzos, maniobras, peluquería, fotocopias, sanidad y un largo etcétera. En teoría salías de allí más que listo para enfrentarte al mundo cruel que te esperaba. Luego podías comprobar que no, que más allá de los muros y las garitas no tenías asegurada ni cama, ni ropa, ni fajina. Pero la libertad no tiene precio.
Un alquiler de tiempos de Paco Franco
Me pregunto yo, porque me pasa como a Sócrates, que tengo un diablillo que me susurra al oído, y me tienta a decir cosas que sé que molestan, pero que no puedo remediar decir. Me pegunto, digo, que, en esto de la Maricarmen, que no es la de los muñecos, sino otra, digo, que si en lugar de ser Maricarmen fuese Paquita, (como dijo Bardem), por decir un nombre, y en lugar de tener un alquiler en el Madrid del Retiro, fuese, por poner el ejemplo, en la calle Calvache de Jaén, me pregunto: ¿hubiese venido la Ana Belén a cantarle? O, por ponerlo más difícil, si en vez de Paquita fuese Ramón, Ramón García, por ejemplo, un anciano despistado de esos que se olvida las zapatillas de paño en casa al salir y les roban la tele mientras, digo, ¿hubiese asomado siquiera la Carina recitarle unos de Lorca? Entiendo que son cuestiones difíciles. Es un no dormir. Y, otra cosa, ¿los alquileres se heredan? Tendría huevos que las deudas sí y los alquileres de tiempos de Franco no. Es por fastidiar un rato.
miércoles, 23 de septiembre de 2026
Un día para ser recordado
Es este uno de esos días en los que no ha faltado de nada, y eso que no ha terminado.
Recapitulemos: la amenaza de un nuevo "desastre humanitario" en Ceuta, el desahucio de una anciana madrileña, el gas pimienta de la pepera, el incierto origen de las joyas de Zapatero, el posible indulto de Puigdemont, lo del tribunal popular para la Begoña, el inapropiado beso de Sánchez a Delcy Rodríguez y su visita al musulmán progre de New York, la detención del cerebro del Plus Ultra, la argentina judía que se va a hacer famosa con lo de Granada, el golpe de estado del coronel retirado, la fiesta de la Giralda, el Oscar para la bola negra de los Javis... Que cada cuál tome la suya.
Un día de película, para un país de comedia.
sábado, 19 de septiembre de 2026
El impostor impostado
Se habla del síndrome del impostor y yo he de decir que no lo padezco, sino que realmente he sido siempre un impostor. En la enseñanza, desde el primer día, por eso los alumnos se encariñaban conmigo y los compañeros me miran con recelo. Como dibujante u humorista gráfico, porque en realidad no lo he sido nunca, sino un aficionado, un veleta de las modas, un tipo con mala sombra que no hace chiste, sino que señala. Y como escritor, pues no caso con ninguno del medio, ni con la industria, ni lo soy sino por aburrimiento. Podría alargarme en la lista, tocar asuntos más delicados, pero por no dañar a nadie llevaré mis secretos a la tumba, y seguiré usurpando alguna sombra, pues ni siquiera soy capaz de reconocerme en el espejo.
A Federico García Lorca le pirraban los toros
"(...) Creo que los toros es la fiesta más culta que hay hoy en el mundo. Es el drama puro, en el cual el español derrama sus mejores lágrimas y su mejor bilis. Es el único sitio adonde se va con la seguridad de ver la muerte rodeada de la más deslumbradora belleza. ¿Qué sería de la primavera española, de nuestra sangre y de nuestra lengua si dejaran de sonar los clarines dramáticos de la corrida? Por temperamento y por gusto poético soy un profundo admirador de Belmonte".
Federico García Lorca, entrevista de Lluís Bagaria en el diario El Sol, 1936.
martes, 15 de septiembre de 2026
Las piernas de la de Saba
Nos llevó el de Historia del Arte, Eloy, a la diputación de Córdoba, para ver una exposición de arte contemporáneo. No recuerdo el nombre del artista, pero eran unos relieves de formas geométricas en bronce, a las que daba color. Pero igual la memoria engaña incluso en eso. Lo que mejor recuerdo fue la anécdota, que de la reina de Saba y Salomón nos contó a raíz de contemplar mojado el suelo del patio, que actuaba como un espejo. Llegó la reina a Jerusalén y Salomón acudió a recibirla, quedando prendado de su hermosura. Un susceptible sacerdote le avisó de que la de Saba tenía las patas de cabra, negras y velludas. Salomón decidió entonces llevarla a pasear a un patio con baldosas como espejos y así pudo comprobar que las piernas de la reina estaban estupendas, robustas, de firmes muslos, y el vello donde correspondía.
domingo, 13 de septiembre de 2026
La camella de Alá
Envió Alá una camella a los habitantes de Tsamud como prueba de que era el dios único. A esta la hizo nacer de una piedra. La camella bebía de una sentada el agua de un pozo, y después llamaba a los hombres para que la ordeñasen. No había hambre entre las gentes de Tsamud porque de la camella sacaban cuanta leche querían. Pero como era gente orgullosa y descreída, decidieron un día matarla. No temieron la venganza de Alá, que les envió un terremoto. La camella dejó una cría, y Alá se la llevó a cielo. Testimonio dejó el sabio Samajschary, que vio la piedra de donde nació la camella con sus propios ojos.