Hubiese cumplido hoy 85 años un tío mío que fue misionero en Ecuador, pero decidió partir al infinito hace unas semanas. No es cuestión de contar de nuevo sus anécdotas de antaño como la del mono que trajo de sus aventuras en la selva. O la cabeza reducida del jíbaro, que resultaba algo asquerosilla, y debió dar rostro a un indígena muy serio. Llamativo fueron los gorros de ardillas, que sin dura estuvieron sobre el cogote de algún cacique. Su retorno fue como el de un pájaro que pierde las alas o lo encierran en una jaula. Quizás ahora sobrevuele los bosques montanos de la Cordillera Real oriental, recuperada la libertad para escapar muy lejos; espero y sueño que así sea.
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lunes, 9 de marzo de 2026
jueves, 26 de febrero de 2026
El alegre bebedor que no era Rembrandt
Recuerdo tengo de una vez que hice un examen de Historia del Arte en la Universidad de Córdoba, donde estudié, sobre el Barroco, y cayó una pintura de Frans Hals, que yo tomé por otro de Rembrandt. No me negaréis que el estilo de ambos guarda cierta semejanza. De ahí vino mi equívoco. Lo cierto es que, pese a este preámbulo, he de reconocer que cuando vi la estampa descubrí mi ignorancia en lo que se refiere a obras y autores, y, como era mi costumbre, (antes escribir que dejar un papel en blanco), opté por hacer un retrato lo más pintoresco posible del personaje, de bigotes don juanescos, que, sonriente, levantaba en alto una copa de vino claro o tinto, (la fotocopia era mala), sentado en una silleta baja y balanceándose con peligro de caer de espaldas. Vestía al modo de los mosqueteros, con sombrero de ala ancha y pluma, botas de corsario y florete al cinto. De este modo, no le di nombre, pero describí su carácter y las circunstancias que pudieran haberlo conducido hasta allí, imaginando las mil aventuras, duelos de capa y espada, a pistolones, que pudieran haber envuelto su odisea. Creo que tal epopeya podía haber pasado por una de las aventuras del Capitán Alatriste, con la ventaja de que aún no habían sido escritas. De esta guisa creo que llené unos folios, pongamos cinco, con la letra muy grande, encadenada, influido por las clases de Paleografía y Diplomática. El esfuerzo, fue considerable, pero no conseguí el aprobado. Tuve ocasión de repetir el examen, ya con otro motivo, y más conocimientos, por lo que, aunque mejor mi nota, fue menos brillante, pues me limité a decir lo que en los libros explicaban los sabios. Es una pena no conservar aquel testimonio, de tales licencias y atrevimientos, que fueron muchos y jalonaron mi carrera, y aún practico cuando decido salirme del plato. En vano he buscado años después la imagen en cuestión y he llegado a la conclusión que igual fue sueño o engaño, o tampoco de Hals sino de otro, porque la de Arte para suspender era especialista.
miércoles, 25 de febrero de 2026
Therians y otras plagas
Ahora se lleva lo de los therians, pero cuando yo era un jovencito con granos lo que molaba era hacer el robot en la discoteca. Hay que reconocer que George Lucas y su C3PO hicieron mucho daño entre los adolescentes de los 70. Bien es cierto que también había gente que hacía el Chewbacca, pero menos. También es verdad que el presentador de Aplauso, Nacho Dogan, aportó su granito de arena, haciendo el androide, o el mimo, que igual era eso. El caso, y es a lo que vamos, que con los travoltas se mezclaban los 3peos, y no cesaba la marcha. No es por vacilar ahora, pero yo hacía muy bien el robot, y ni te cuento cuando vino el robocop. Igual también llevaba entrenado algo por lo del Mazinger Z, todo hay que decirlo, por lo del fuego de pecho y puños fuera, que se decía, antes de echar a volar. Lo cierto es que pese a tanto meneo metálico, (y recuerdo ahora al del jardín botánico y su sintonía), quizás aquello de hacer el androide galáctico era menos alarmante que hacer el perro o el gato en las redes sociales. O igual no. Laissez-faire, es lo que prima ahora. Mientras hagan el perro pachón no parecen peligrosos, igual si les da por hacer el dóberman la cosa cambia. Por si las moscas conviene llevar en el bolsillo unos premios, o unas bolsas para excrementos si adoptamos a uno en lugar de a un mendigo.
domingo, 22 de febrero de 2026
La pintura escatológica
Don Manuel, el maestro republicano que abrió escuela junto al pilar de la torre, en el barrio de la Cava de Úbeda, (eran los 50), hombre respetuoso y fiel a su credo, trataba a sus alumnos con condescendencia y comedimiento. En cierta ocasión, cansado de las tropelías que se cometían en los servicios, tal vez por lo caro que estaba el higiénico o debido a la escasez de cantos, dejó expuesto un letrero sobre el retrete como aviso a los reincidentes:
“Si la mierda es la pintura
y el dedo es el pincel.
¿Por qué no te pintas la cara
y no ensucias la pared?”
Poema instructivo que sus viejos alumnos, que saltan a horcajadas por encima de los 80, aún recuerdan y entonan con cierta melancolía y mucho humor, si la ocasión se presta a ello.
La IA eran mentiras
Tal es la cantidad de vídeos paridos por la IA que ya no me fio de ninguno que veo, sea o no de esta. Al principio descubrías sus torpezas y los descartabas. Después lo absurdo de su argumento te hacía sospechar. Ahora no puedes hacer distingo y lo obvias venga de donde venga. La conclusión es que, de aquí a unos pocos años, las imágenes dejarán de ser testimonio de la realidad y las tomaremos por divertimento o fantasía. Vienen años de escepticismo.
La Clave y los rusos
La Clave era un programa que emitían muy muy tarde en la tele, los sábados creo, y tenía una sintonía muy misteriosa. Como yo era un niño solo me tragaba la presentación y el principio de la película, tuve que esperar algunos años para poder sumergirme en su magia. En torno a aquella se hacía un debate después entre los invitados. Eran los años de La Transición y cualquier asamblea donde la gente se pudiese expresar con cierta libertad tenía mucho morbo. La mayoría de los tipos que allí se juntaban fumaban mucho o se tomaban unas copichuelas, que igual eran agua. Recuerdo que un día se dedicaron al asunto de la Guerra Fría y acudieron al debate un general norteamericano y otro ruso. La película era una de una serie de varias sobre la II Guerra Mundial rodada por los soviéticos, porque el presentador, Balbín, comentó que americanas ya habíamos visto muchas. Aquella peli contaba la historia desde el punto de vista ruso, en concreto se ocupaba de la caída de Berlín y el final de la guerra. Hubo una cosa que me llamó mucho la atención y es que Hitler no era retratado como un loco sino como cualquier ser humano. Las pocas veces que salía en pantalla lo hacía del modo más formal y comedido. Desde aquella ocasión no he dejado de darle vueltas al propósito de tal enfoque, y me da por responder como Astérix, "estos rusos están locos", o lo estaban.
jueves, 19 de febrero de 2026
La muerte de Ulises
Lo que no se cuenta de Ulises es que fue asesinado por su hijo Telégono, que también lo era de Circe, la maga de los cerdos. Telégono, cuando se hizo hombre, viajo hasta Ítaca para conocer a su padre, y no tuvo otra ocurrencia que robarle parte del ganado sin reconocerlo. Hubo una riña entre ambos y esta acabó con la muerte de Ulises. Telégono lloró amargamente por la pérdida, que descubrió de este modo tan dramático. El final de la historia es tan singular como que se terminó casando con su madrastra, Penélope. Y contando ambos con el beneplácito de su madre, Circe.
miércoles, 18 de febrero de 2026
El niqab y la semilla
Yo tuve una alumna muy estudiosa, aplicada y trabajadora. Coincidimos en aulas y pasillos 6 años. Cuando terminó el bachillerato la animé a seguir estudiando. No entraba en sus planes. No acudió a la graduación ni a despedirse. La última vez que la vi fue en el hall del ies cubierta por un niqab; y porque me dijeron que era ella. Se convirtió en una sombra. En ocasiones me cruzo con mujeres vestidas con esa prenda y me pregunto si alguna será aquella. Las religiones levantan muros muy altos, pero soy de los que creen que las semillas germinan incluso a los pies de estos, y que sus raíces tienen fuerza suficiente para tirarlos abajo.
martes, 17 de febrero de 2026
La eternidad pasada
Existe un miedo a la eternidad futura pero no al abismo del pasado, tal vez porque imaginamos que quedó atrás y no es posible sumergirse en él, salvo asomarse a su brocal, y hasta donde alcanza la luz del sol o nuestras linternas. Y quizás lo interesante sea andar este porque explique el presente y el que esté por venir. El uno produce despreocupación, el otro desasosiego. Tal vez debiera ser al contrario, porque quizás lo terrible sea el origen y no lo subjetivo del pronóstico.
domingo, 15 de febrero de 2026
Mecanópolis
Mecanópolis es un relato fantástico de 1913 escrito por don Miguel de Unamuno, que nada tiene que ver con lo que nos tenía acostumbrado en el bachillerato, la trágica existencia o la tía Tula, ni con lo de "vencer y convencer", que no era suyo sino de Víctor Hugo. Es un relato de ficción, apto para servir de argumento a un juego de aventura gráfica. No es más que una historia en la que la realidad descrita bien pudiera ser sólo un sueño, o una pesadilla, pero también una realidad material, con un mensaje claro sobre la deshumanización que provocaría el triunfo de la máquina. No deja de ser una curiosidad, pero tampoco un aspecto de la vida literaria del celebrado profesor de griego que debiera obviarse.