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domingo, 29 de marzo de 2026

El nombre de un hermano muerto

Nacieron dos hermanos gemelos y el segundo no era esperado, porque antaño no se hacían ecografías, que hablamos de los años inmediatos al fin de la guerra. Tenían pensado el nombre los padres en homenaje al abuelo o la abuela, y así, como fue chico le pusieron Torcuato, que fue muy celebrado por tíos, tías, primos y primas más o menos lejanos. El problema vino con el otro, que venía asido al tobillo del hermano, y no tenían nombre que ponerle. Total, que le pusieron el de Roque, por ser el día del santo del mismo. Pero he aquí que, cosas del destino, en pocos días murió Torcuato. Como no era cuestión de darle un disgusto al abuelo y el resto de la familia, callaron los progenitores, y dieron el cambiazo. A Roque le pusieron el nombre del hermano y a Torcuato el del anterior. De este modo se enterró a Torcuato como si fuese Roque, y a Roque lo convirtieron en Torcuato. La solución quizás fue la correcta, porque de antiguo se tenía por más viejo al que salía después del útero, por haber llegado allí primero. Por lo que de este modo se arregló el disloque, sin que Torcuato supiese que una vez fue Roque.


Una bestia llamada Santiago Segura

Hay una campaña de demonización de Segura en marcha. El jevi de El día de la Bestia se va confundiendo con el maligno. No es nuevo, viene de antiguo. Hay bromas que no se perdonan. Ahora la condena crece como el fuego de la hoguera. El demonio está en todas partes y la izquierda perdió el sentido del humor hace mucho tiempo, justo cuando creyó que estaba en el parlamento para salvarnos. Nos quemaremos contigo, Santi. Haznos sitio en el infierno.

sábado, 28 de marzo de 2026

El Guernica según Picasso

El de Picasso, Guernica, es un cuadro muy grande aparcado en el Reina Sofía. Lo trajeron los de la UCD desde el de New York, que debía andar parco de espacio, gracias a la labor del ministro Íñigo Cavero, que tenía cara de Porky. Se instaló en el Casón del Retiro, tras un cristal blindado y bajo los frescos de Lucas Jordán, muy retirado de los ojos del público. En la actualidad donde queda dicho, en una sala muy estrecha y alargada, acompañado de las caricaturas de Franco y la obra de pintores de cuando la República, alguno de ellos falangista y de La Barraca. Ahora llevan unos años los vascos dando la lata, para que se lo cedan como otra competencia cualquiera e instalarlo en el Guggenheim. Picasso paró poco por vascongadas, y el cuadro era de encargo. Sospecho que uno que tenía de una corrida lo dio por Guernica, y después siguió a lo suyo. Yo, por pedir, que lo enrollen de nuevo y lo envíen a Málaga, para adornar la plaza de toros. Como cartelón, promete.


martes, 24 de marzo de 2026

El premio Dedal y las mujeres de negro

El premio Dedal es el nombre que los de la revista satírica La Codorniz dieron al premio Nadal, porque siempre lo ganaba alguna fémina, lo cual no era del todo cierto. Aunque sí numerosas en los 50, y que también lo inauguro Laforet en el 44. En la inmediata y dura posguerra proliferaron las escritoras. Umbral las definió, tirando de Josefina Aldecoa, como mujeres de negro: "las mujeres de negro, negro en el alma, negro de guerra y posguerra rompieron a hacer literatura en España, lo que no habían hecho nunca, salvo las conocidas excepciones. La guerra, en algún sentido, las había liberado".

domingo, 22 de marzo de 2026

Sinclair Lewis y los lagartos de V

La serie de V que amenizó las tardes a toda una generación de adolescentes en los 80, con sus lagartos comiendo ratas y partos sobrecogedores, (y la invasión de Córdoba), se inspiraba en una novela de Sinclair Lewis, un premiado escritor norteamericano de los años 30 que tuvo la oportunidad de hacerse con el Nobel. La obra en cuestión se titula "Eso no puede pasar aquí" y trata de la llegada al poder de un senador xenófobo y populista. La historia en cuestión planteaba la posibilidad de que en EEUU sucediese lo que aconteció en Italia y Alemania antes de la II Guerra Mundial. Que yo sepa esta novela no se publicó en España, aunque sí otras del mismo autor. Se puede descargar de la red, supongo que una traducción mejicana. Está de rabiosa actualidad. Confío en que pronto la tengamos en papel.


El Barón y los de la unificación comunista

Debió de ser en mayo de 1982, durante la feria de Córdoba, en los jardines de agricultura, que era donde se celebraba ésta, a espaldas del monumento al pintor Julio Romero, cuando dio un concierto el grupo Barón Rojo, heavy a la española. No sé cómo pudieron meter el escenario entre los árboles que allí se alzan, ni cómo delimitaron aquello para evitar que nadie se colase. Es lo de menos. El asunto está en que no falté a la cita, aunque estuve a punto de perdérmelo. Un inesperado casi lo lleva todo al traste. El nudo se hizo y deshizo del siguiente modo. Íbamos un grupo de seguidores del Barón por la calle Gondomar y a la altura de san Nicolás se habían apostado tras una una mesa los de Unificación Comunista de España, u otros de esta guisa. Movidos por la curiosidad nos pusimos a manosear sus panfletos y en estas que uno de aquellos con mucha labia casi me convence para comprar su revista. Como yo, ni entonces ni ahora, sé decir que no a las ofertas de fancinerosos advertí que me iba a quedar sin concierto. Confesé al fenicio que si compraba la publicación me faltaba para la entrada, pero el otro me insistía con que a Barón podría escucharlo en otra ocasión y la revolución no podía esperar. Y yo dudaba. Por fortuna, mi amigo Fermín, que era un repetidor con experiencia, vino en mi ayuda y le dijo al otro que ya volveríamos más tarde. Gracias a su intervención, no falté a la fiesta. De la que por cierto salí sordo, por lo cerca que nos pusimos de los bafles. Lo más curioso de la noche es que los fachillas de la clase se subieron a aquellos, y desde allí dieron más caña que todos los que nos reuníamos en la improvisada platea. Desde aquel concierto no puedo disociar a los melenudos de los de Fuerza Nueva. Cosas de la vida, siempre tan contradictoria.

sábado, 21 de marzo de 2026

El Torrente menos gracioso

La última de Torrente me ha dejado un sabor agridulce. Aunque he de reconocer que me he reído mucho con la escena gore del pequeño Nico, el resto me ha sabido a chistes repetitivos. Probablemente sea la película más seria de la saga. La de Santiago hace recapacitar sobre el modo en que una democracia se va precipitando al abismo. Ya en la presentación, esos dibujos animados que retrotraen al un, dos, tres, y esa cancioncilla que animó las primeras elecciones, producen una sensación de nostalgia nada esperanzadora, que invita a reflexionar sobre lo mucho que costó conseguir la libertad y lo pronto que todo aquel esfuerzo se ha trivializado. Es posible que, al desaparecer progresivamente sus protagonistas, el proceso democrático haya perdido su importancia para las nuevas generaciones. El tiempo se encarga de convertirlo todo en polvo. (Es verdad que los políticos también ayudan, cuando no hay interés en evitarlo). Mucha gente se retrotrae al fallido golpe de Estado que estuvo a punto de abortar los cambios, y habla sin fundamento de maniobras y conspiraciones, que todo fue un teatro. Yo prefiero recordar el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha, para no olvidar que hay hechos que deben ser considerados incontestables cuando la libertad estaba, o está, en juego.


viernes, 20 de marzo de 2026

La rosa de Manara

No puedo dejar de mencionar que la adaptación de El nombre de la rosa, la novela de Umberto Eco, que ha hecho Milo Manara es, en mi opinión, extraordinaria. He conseguido con su lectura, - que he llevado a cabo en dos etapas, por hacerla el autor en dos entregas -, retrotraerme a la edad de 20 años, que es cuando debí leerla. Es decir, siendo muy joven.
Tuve ocasión, y creo que ya lo he contado más de una vez, de ver una adaptación del mismo libro por otro gran monstruo de la historieta, me refiero al maestro Alberto Breccia, en una exposición que se hizo en Córdoba de su obra, a finales de los 80. Sospecho que aquella versión no llegó a publicarse, o se utilizó para ilustrar alguna edición quien sabe si argentina o francesa. Como la muestra se llevó a cabo en los sótanos del alcázar de los reyes cristianos, sobre las paredes de los laberintos que allí conducen a unos baños u otras estancias, la impresión fue imperecedera, porque el escenario acompañaba perfectamente al ambiente misterioso y estremecedor que rodeaba a los asesinatos que se producían en orden apocalíptico en el interior del herético monasterio.
Pero ahora me he de referir a la perspectiva de Manara, que es correcta y fiel al original, con contadas licencias, y evocadora. No me canso de repasar sus imágenes, porque el texto es ya muy sabido, y disfrutar de un cómic como mucho tiempo no hacía.

martes, 17 de marzo de 2026

Odisea 2001 de Kirby

De 2001, esa odisea del Espacio, estaba la peli, pero también los de Marvel hicieron un cómic, que vi publicado por Bruguera en el 77 del siglo pasado, si no recuerdo mal. Era una colección que se inventaron los catalanes en la que te colaban las historietas de La guerra de las Galaxias dibujada por Chaykin junto a las del Motorista fantasma, Kazar y esa de la odisea que comento; y probablemente alguna más. Yo quedé prendado por el trazo grueso de Kirby cuando dio estilo gráfico al monolito de la movie. Desde entonces ha sido para mí un cómic de culto. Kirby siempre me ha parecido un estilo, una forma grotesca pero cuidada de repartir los negros sobre el papel, para producir imágenes impactantes, aunque algo frías. Hay algo de monigote en sus estampas, pero la ruptura es lo que siempre he valorado. Me quedo con sus interpretaciones del firmamento, de un infinito que parecía partirse en moléculas o átomos caprichosos. De ahí a Steranko, pero será otro día.

domingo, 15 de marzo de 2026

Moravia era una montaña rusa

Hay libros de segunda mano, en esas librerías de ocasión, impolutos, a dos euros, con todas las señales de que o no fueron leídos o sólo una vez, o estuvieron tratados con cariño y respeto por sus anteriores propietarios/lectores. Muchas veces me inclino, a la hora de juzgarlos, por la primera clase, porque son muchos los comprados y menos los leídos. De esta suerte, de un tiempo a esta parte disfruto de autores olvidados, pero de gran calidad literaria, apartados ya del circuito editorial, lejos del ruido mediático, la publicidad gratuita y el deseo de hacer del autor una vedette de las letras, que proporcione mucho dinero unos señores muy ricos que no leen. Así entre las última adquisiciones en el rastro de Remar, que no sólo ofrece muebles viejos y adornos ordinarios, sino también libros, me hice con uno de Moravia, Alberto, el italiano. De Moravia había leído dos inolvidables, el de Agostino y el de La romana; ahora he de referirme al de El conformista, que es una que pudiera calificarse de negra, por la novela que dicen de este color, que es tan entretenido como perturbador y escabroso, temas favoritos del autor que nos ocupa.
Misterioso, de espías, relaciones sexuales atípicas y otras inmundicias que remueven la conciencia y mueven a la reflexión, confusa. Y es que en muchas ocasiones lo bueno de la literatura es que te agite como en coctelera, y no sea excusa para señalar y tirar abajo imágenes de piedra, como monje del desierto a los pies de la de Serapis, sino hacer examen de conciencia para apartarte de la hipocresía y reírte de las nuevas generaciones de puritanos progres.