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miércoles, 15 de julio de 2026

El pedo y santa Genoveva

Según cuenta la leyenda, estaba santa Genoveva atenta a los cantores de la Iglesia de san Martín de Tours, que no desentonaban, cuando uno de ellos empezó a dar brincos y darse mordiscos en brazos y piernas, cabezadas contra los muros y pilares, y otras agresiones por todo el cuerpo, que daba cosa verlo ensangrentado y aporreado en danza tan extraña. Este hecho provocó un gran revuelo en el templo. Cuantos le rodeaban se apartaron asustados, y señalaban que estaba poseído de un diablo, generado este anuncio un pavor indescriptible entre todos los allí reunidos.
Sin perder la serenidad, la santa, después de terminar sus oraciones y persignarse pausadamente, se encaró con el poseso y ordenó al espíritu maléfico que abandonase de inmediato el cuerpo de aquel.
Pero el diablo, sin saber con quién trataba, la retó a que lo sacase por los ojos si podía.
La santa no hizo gesto alguno, pero el poseso sufrió un inesperado retortijón en el vientre, y despidió al diablo por el ano, envuelto en heces e inmundicias, y dejando en su huida un olor nauseabundo, como suplicio del Infierno.
Y así se cuenta, en la que llaman dorada, y se deduce, que por ojo viene ojete, y el diablo salió escarmentado por donde no imaginaba.

El señor de negro

En este país simplón, cada vez más polarizado, no se entiende la ironía, que es la versión light del sarcasmo. Decía Mingote que España era un país de señores muy serios vestidos de negro y La Codorniz el instrumento idóneo para cambiar esa imagen. Muchas décadas después el señor del bigote sigue ahí, vestido de otra manera, pero en el empeño de hacer de este país un lugar muy serio, de verdades incontestables. Y esta es otra ironía.

La mula Dadal

Mandó embajadores el Profeta a Alejandría, invitando a los griegos a convertirse a la nueva fe; y fueron bien recibidos por el gobernador que, después de agasajarlos con un convite, los despidió con promesas y regalos, sin prestar mucha atención a los requerimientos. Uno de los obsequios fue la mula Daldal, dócil y servicial como ninguna, que hizo las delicias del Profeta y, según cuenta la tradición, trota para siempre en los prados del Paraíso. También dos bellas coptas, que quedaron en el harén, junto al resto de las mujeres.


jueves, 9 de julio de 2026

El camello que habló al Profeta

De la burra de Balaam, esa que habló al susodicho, hemos oído la leyenda en alguna ocasión o buscado en la Biblia, el 22 del Libro de los Números. Pero del camello que habló al Profeta no suele mentarse anécdota, al menos en occidente, y conviene contarla, por gusto, aunque no venga al caso, sino por la caló y el golpe de éste. Viajaba Mahoma por el desierto, capitaneando una caravana de su esposa Jádicha, en tiempos que se dedicaba a los negocios y usaba perfumes caros, y tras bordear unas dunas tropezaron con un camello salvaje. Contaron los testigos que el animal se avino hasta el protagonista, se arrodilló ante él y le lamió los pies. Y después, para asombro de los presentes, habló para proclamarlo Profeta. Este quedó confuso, y entonces bajaron dos ángeles del cielo a darle sombra con las alas, y el camello no dijo más, ni más se supo de él.



lunes, 6 de julio de 2026

La importancia de un sombrero

Por llevar sombrero podían darle a uno tres tiros en el Madrid revolucionario del 36, y perderlo en una cuneta. Cuando acabó la guerra un vivo creó un slogan: "los rojos no usaban sombrero"; e hizo negocio en la misma ciudad y resto de España.


Ocultar lo visible

De las muchas y pintorescas situaciones vividas en mi paso por las aulas, recuerdo con vergüenza ajena aquella en la que me censuraron un mosaico. Andaba yo indagando sobre los orígenes del cristianismo y los influjos del paganismo en este, y topé con un mosaico romano de Chipre que me resultó harto significativo porque se refería al nacimiento de Dionisos, y me permitía establecer ciertos paralelismos entre ambas religiones. Como por la composición y temática, que me parecieron muy interesantes, quede fascinado, imprimí una copia en tamaño A-3 y decidí que la pared del departamento de Historia podía ser un buen lugar para exhibirlo, justo encima de la pantalla del ordenador. Jamás pude imaginar que tal expresión iconográfica pudiese levantar ampollas. El caso es que, un par de meses después, una mañana que entré a recoger unos papeles, encontré un cuadro justo en el mismo lugar en el que puse la reproducción del mosaico. De entrada no me molestó, pero me resultó chocante, porque en la pared aún había sitio para poner muchas estampas. Pero lo más surrealista estaba por descubrirse. Se me ocurrió levantar el cuadro y allí encontré a Dionisos. La fotocopia, que yo había pegado a conciencia sobre la pared, permanecía agazapada, oculta a la vista del común. Alguno de mis compañeros, o compañera, se había tomado el trabajo de taparla con la imagen enmarcada de un mapa medieval, que además era un puzzle. El resto de los años que permanecí allí, medité muchas veces por tal desenlace y en ocasiones, como para romper el hechizo de tal sinrazón, levantaba el cuadro y contemplaba con satisfacción el mosaico, porque hay verdades que no pueden ocultarse.




domingo, 5 de julio de 2026

Zorrilla era más diablo que el Tenorio

Zorrilla se quedó en el Tenorio, y ese es el recuerdo que de él tenemos. Sin embargo, su vida es una de aventuras, la de un hombre de acción. Daría para muchas novelas, de enredos y desafíos. Zorrilla, aunque vallisoletano, fue coronado como poeta en Granada, pero allí ya se han buscado otro, que es uno. De su anecdotario queda lo de que era sonámbulo y escribía sus obras cuando creía dormir. Sus exilios a Francia y Mexico, (Méjico para los españoles), amigo de Napoleón III, negrero en Cuba. Un matrimonio con una viuda rica, que le doblaba en años, y muchas, muchas amantes. Amadeo I le concedió la Gran Cruz de Carlos III y en Roma gastó con largueza el dinero de la República. Zorrilla se imaginaba un cuervo, como otro rey Arturo, o que acompañaba a Odín, y sufría epilepsia. Cosas del Romanticismo. Se lo llevó un tumor cerebral y se quedó sin saber del desastre del 98. Su teatro se queda corto, lo que interesa es la biografía.


Hacer camino, lo importante es que la burra ande

Eso del progresismo es como la zanahoria en el extremo de la caña, que sirve para que la burra ande y en realidad no llegue a ninguna parte. Se ha creado una curiosa mística, una devoción ciega por alcanzar el ansiado fruto. Poco importa que el que lleva las riendas llene sus alforjas y no se apee nunca, porque nos conduce en la dirección adecuada, no hay más que mirar al frente.


De cuando Unamuno mató a Don Quijote

De Joaquín Costa se sabe que dijo que había que echar doble llave al sepulcro del Cid, por aquello de olvidar de una vez las glorias del pasado, terminada y perdida la guerra con los yanquis por Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Había que mirar al futuro, era el Regeneracionismo. Pero más aguerrido fue un joven vasco llamado Miguel de Unamuno, entonces estudiante de griego, que gritó aquello de "¡Muera don Quijote!", en la misma tesitura y con propósito semejante al del aragonés. Después, en su madurez, le soltaron lo de "¡Muera la Inteligencia!", e igual le vino a la memoria su dicho y se hizo el longuis, porque la juventud se le había pasado u otra cosa cualquiera, que lo suyo era un ir y venir.



sábado, 4 de julio de 2026

Los apoyos fascistas de Abraham Lincoln

Pocos lo sabrán pero la famosa estatua sedente de Abraham Lincoln sita en el templo a su nombre, en Washington, apoya sus manos sobre sendos fasces, el símbolo romano de la autoridad de los cónsules, que vienen a significar "la unión hace la fuerza". Alguno ya los habrá identificado con Mussolini y el fascismo, por los tiempos que corren; en realidad son coincidencias que no tienen nada que ver. El símbolo del haz de varas, o el de la cruz gamada, hunde sus orígenes en la antigüedad. El asunto parte de la imagen popular de la I República francesa, que surgió de la revolución de 1789, que los pintores galos representaron como una mujer engalanada de atributos de la romana. A. Lincoln fue un firme defensor de la abolición de la esclavitud. Claro que también firme partidario de la libre empresa, y de la expulsión de los navajos. Los EEUU que conocemos son en gran parte creación suya. En España los fasces también figuran en el escudo de la Guardia Civil, y estuvieron presentes en la simbología de la I República. Cualquier día aparece un iluminado y ordena picar esos brazos.