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sábado, 16 de mayo de 2026

El número tres de la casa de Vicente Aleixandre

En cierta ocasión mi padre se presentó en la casa de Vicente Aleixandre, esa famosa de Velintonia, por iniciativa de un compañero de trabajo que era seguidor del antiguo régimen, digo, por el evitar el mote con el que se le conocía, no sea que se me querellen los hijos o nietos, y éste, conocía al poeta. Era el camarada alto, estirado, de paso marcial, pelo ensortijado y bigotillo a modo del caudillo. Casualmente era de mi pueblo, Ciempozuelos, y en alguna ocasión mi hermano y yo hicimos cicatriz en el sofá del salón de su casa, con las hebillas de los zapatos, aquellos azules que se estilaban entonces, o no perdimos ocasión de visitar su cuarto de aseo y dejar unos premios, pues siempre se nos desataba el cuerpo en casa extraña, amén del hambre, y pedíamos de comer sin vergüenza.

Pero volvamos al episodio que nos trae. Debía ser la de aquellos una amistad de carácter familiar, por las confianzas. Bien es cierto que la puerta de la casa del poeta siempre estaba abierta a cualquiera, según nos cuentan sus amigos y literatos, algunos políticos y diversos fantasmas. Pero soy de la opinión que lo de mi padre fue carambola. Lo más probable, si se hubiese presentado solo, es que lo hubiesen confundido con un vendedor de enciclopedias; (y el intelectual ya tenía sobradas en su biblioteca como para darle un portazo en las narices sin miramiento). Mi padre ha tenido siempre una manía con los libros que lo delatan, basta con fijarse dónde pone los ojos.

Pero volvamos al asunto; el Miruri, (vaya, ya se me ha escapado), le dijo un día, así de sopetón: "Paco, vamos a ver a Vicente", sin especificar mucho más, y aterrizaron en la casa del mentado. Así de sopetón, ni anestesia, y se quedó mi padre sin habla cuando descubrió que el Vicente de dentro no era su amigo el pescadero, que tenía uno en el gremio, sino el Aleixandre de la del 27, y el premio Nobel, que le encasquetaron después.

Muchas veces he querido sonsacarle los temas y asuntos de los que trataron en tan inesperada e inaudita entrevista, pero siempre me ha dado esquinazo, con la excusa de que Vicente estaba muy viejo, apenas hablaba y muy bajito, y sólo parlamentó con su amigo de la salud, el tiempo y otras cuestiones domésticas sin mayor trascendencia. Pero conociendo a mi padre, siempre he sospechado que allí pasó algo gordo, inconfesable. La prueba está en que, en la terraza de casa, tras una selva de varas de pitiminí, hay un gastado azulejo de color azul con el número tres en blanco, al que nunca di explicación, pero del que sospecho la procedencia. Tal vez sólo casualidad, pero puestos a soñar…

viernes, 15 de mayo de 2026

Las puertas de Corto Maltés

He de confesar que cuando me sumerjo en Pratt, en aquellas de Corto Maltés, en las que el marino recorrió selvas americanas y africanas, viajo de inmediato al instante en que las leí por primera vez. Me detengo en algunas viñetas y tengo la fascinante sensación de que al alzar la vista voy a verme en los 80, como si no hubiesen corrido los años y no hubiese salido de la habitación en la que me encontraba leyendo en aquel instante. Me he preguntado miles de veces qué magia tendrán esos trazos gruesos, incómodos y espontáneos para teletransportarme en el tiempo. Es experiencia que alcanzo con aquella serie, pero no con otras del mismo autor y personaje. Existe una puerta misteriosa en esas composiciones, un pozo que me absorbe y me conduce, no sé a dónde ni por qué, arrastrado por una fuerza telúrica que parece vencer al paso del tiempo, incluso a la muerte. Existe un poder en algunas imágenes que transciende a razones, son trampolines a otros mundos eternos y placenteros. Cada cual tiene las suyas, dichoso es el que las encuentra.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Velasco y Quirós, recurso didáctico

Empezaba a trabajar de enseñante, en el 94 del pasado siglo, y tenía dos alumnos como dos faros ante la tormenta. Uno se apellidaba Velasco y el otro Quirós, en el instituto M. Sánchez López de Torredelcampo. Y en ocasiones, para disipar el tedio, daba grandes voces al aula entonando el romance aquel que decía: “Antes que Dios fuera Dios, y los peñascos peñascos, los Quirós son los Quirós, y los Velasco, Velasco”; que yo me había leído y aprendido del libro de Sánchez Dragó, Gárgoris y Habidis, una historia mágica de España. Y de este modo captaba la atención del populacho, dirigiéndome a uno u otro, que callaba unos instantes y reía después, o repetía como estribillo. No he vuelto a saber, por diversas vicisitudes, de tales sujetos, porque mi carrera docente se desvió a otros lugares y entornos, y por desgracia no tuve más ocasión para salir con esta argucia por peteneras. Aunque nunca me faltaron después otros romances en atolladeros semejantes, porque de lecturas siempre he estado sobrado.


martes, 12 de mayo de 2026

Pájaro en una tormenta, novela trepidante

Es el de Isaac Montero, Pájaro en una tormenta, un libro que me tiene despistado, porque me pierdo en su argumento, y a cada línea me hallo en una encrucijada. Si no conoces el argot de la bofia te pierdes. Es novela negra, y que se desarrolla durante la Transición, para más señas, Rita. La mía es una edición de 2001, de aquellas que regalaba el diario El Mundo, la fachosfera, y he pillado en una de ocasión, que es donde compro. Yo de la novela policiaca siempre me decanté por Garcia Pavón, su Plinio, y luego me he aficionado a Vázquez Montalbán, poco a poco, hasta verlo en su punto. Son libros de escritores muertos, que son los menos mediáticos y de los que poco importa su dedicatoria. Ya digo que me tiene muy distraído, dentro de lo perdido, y le he cogido mucho gusto, porque al final vas atando cabos, aunque seducido por el frenesí del directo y la primera persona. No sé si estoy preparado para el final, me gustaría que no lo tuviese. Hay lecturas que se prefieren infinitas, porque los finales lo arruinan todo.

sábado, 9 de mayo de 2026

Franco era una reencarnación de Hernán Cortes

Hay que ver el parecido que a Cortés le están dando con Franco. Incluso hay quien habla de exhumar sus huesos de la tumba y repatriarlos a España, (que es de donde hace siglos salieron). Por cierto, que fue Indalecio Prieto, el líder socialista exiliado en aquellas tierras tras la guerra franquista, el que dio con ellos en la iglesia del Hospital de Jesús en Ciudad de México, escondidos del ardor revolucionario e independentista de los hijos de Cuauhtémoc, se llaman ellos. Entonces nadie condenó al socialista por destapar al genocida, las relaciones con Lázaro Cárdenas daban alas. Indalecio abogó por el entendimiento entre los pueblos y señaló a Cortés como español y mejicano, (que se escribe con x allá, como en cualquier bonoloto acá).


viernes, 8 de mayo de 2026

El humanismo y otros virus

Fue a finales de los 90, cuando en Córdoba se celebró un congreso bajo la consigna de "hacia un nuevo humanismo", y acudieron muchos intelectuales y sabios de todas partes del mundo a discutir de tan peliaguda cuestión. De cuantos ponentes, y ponentas, dijeron esta boca es mía, mas o menos distinguidos o singulares, quedó para mi memoria la conferencia de Sánchez Dragó, que todavía no era el personaje mediático en que se convirtió después, pero ya apuntaba maneras. De entre las muchas cosas que dijo, como que los únicos judíos interesantes de la historia habían sido los contestatarios, y se refería a Jesús y Marx, remató la faena con la sentencia de que el futuro no era para el ser humano sino de los virus, e hizo referencia a los que maduraban en África y aún no tenían nombre, o sólo lo conocían algunos. Aquella intervención fue muy comentada, puesta en tela de juicio y ridiculizada por la prensa y la opinión pública. Sin embargo, en los últimos años, visto lo visto, y cada vez que salta una noticia como la actual del barco emponzoñado, rememoro su vaticino, pero sin preocupación, porque igual me viene por otro lado y me quedo con la incógnita.

jueves, 7 de mayo de 2026

El torero del Marie Claire

Me entero por los diarios de Morla Lynch, el diplomático chileno íntimo amigo de Lorca, que Marcelle Auclair, la hispanista francesa que creó la revista Marie Claire, mantuvo una relación amorosa con el célebre torero de los del 27, Ignacio Sánchez Mejías; truncada por la muerte de este tras un encuentro con un toro en Manzanares, muerte que lloró el poeta granadino. Marcelle Auclair era admiradora de Teresa de Jesús, y amiga de Federico. Con posterioridad escribió un libro contando su relación con Ignacio: Memorias a dos voces, 1978.


Conquista y defensa de Méjico, por las muy nobles y honradas principales de cada ínsula

Qué pesados con el viajecito de la Ayuso a Méjico. Se ha juntado el hambre con las ganas de comer. Hemos visto una competición por ver quien hace y dice la tontería más gorda. No falta señora de un lado a otro del Atlántico que haga su gracia. Que si la civilización, que si el genocidio, que si se escribe con X o con J, que si Malinche era hombre o mujer, que si los monjes y la universidad, que si los tlaxcaltecas eran unos traidores, que si Cortés o Gonzalo Guerrero. Son ganas de añadir gasolina al fuego y gastar saliva. Tenemos toda una generación de políticas que nos devolverá al dictado de San Pablo. A mi lo que me interesa de Méjico es el diario que escribió Bernal Díaz del Castillo, que era uno de tantos aventureros que tuvo oportunidad de aterrizar en algo así como otro planeta y narrarlo, y con su lectura disfruto, como con la de la Ilíada. El resto me parece pantomima. Hay en mi barrio de Córdoba un rincón donde se reúnen mejicanos a jugar al fútbol. No sé las circunstancias que les han conducido ahí. Imagino que habrán huido de la delincuencia y la pobreza que existe en su país.

miércoles, 6 de mayo de 2026

El contagioso virus que anida en los libros

Los libros suelen ser colonizados por hongos. Conviene decirlo. Y que perjudican a la salud también. A los de ocasión se recomienda asomarse con mascarilla y guantes. Dicen que la lectura envenena. Y no es mentira. Léase la de Umberto Eco.

La gran corrida

En mis años de estudiante, cuando tocaba preparar un examen de Historia del Arte, en cada uno de los repasos, no faltaba la ocasión de reparar en esta imagen de Marino Marini, escultor italiano de principios del siglo pasado. Siempre me pareció muy divertida, atrevida y transgresora. Creo que no ha perdido un ápice de su provocador mensaje. La memoricé como "La gran corrida", si ser este su nombre original, (L´angelo della cittat). Por desgracia nunca cayó en examen alguno, y ese ensayo que se perdieron mis profesoras, (y un suspenso menos para mí, he de confesar).




sábado, 2 de mayo de 2026

La de música

 "Joder con la de Música", fue la frase con la que me recibieron en el claustro el día en que empecé a trabajar en esto de la secundaria. Como yo venía por Geografía e Historia no comprendí la alusión, hasta que en mis manos cayó el horario, donde ponía bien claro que en lugar de Historia iba a dar Música. Como por entonces no sabía dónde me metía, me limité a cumplir con mi cometido sin pestañear, porque tener una nómina fija curaba de todas las preocupaciones. Desde entonces, mi recorrido profesional no ha sido muy distinto. Más de 30 años después de aquel recibimiento me acomodo a lo que me echan. Sólo he conocido a un tipo que ha cedido siempre a las exigencias de la administración y los caprichos de los compañeros: el menda. -Eres un pringón -, me dice mi padre. Por supuesto, pero ya queda menos.

miércoles, 29 de abril de 2026

Los libros de las solapas

Es curioso, en muchas ocasiones, lo poco que tiene que ver el libro que compras con el resumen de la contraportada. Es más, podría afirmar que, en realidad, si lo compras es por la sinopsis. Hasta tal punto que si no encuentras lo que te contaba te sientes de lo más frustrado, e imaginas cómo debiera haber sido si el autor se hubiese ceñido a la entrada. No me detendré en esos otros recomendados en banda por varios famosos de los medios de comunicación, que lleva a la conclusión de que no leyeron lo que con tanto ahínco celebran. La realidad es que cada novela va a acompañada de otra, que actúa de telonero, y sin duda es más interesante esta que la que compone el grueso. Algo parecido sucede con la portada, que atrae por sus imágenes, y crea expectativas de lo que no existe dentro. Esta suma de circunstancias me conduce a deducir que tanto barroquismo envuelve a la nada. Un aparatoso regalo a un niño implica que este termine jugando con la caja que lo envolvía; en esto de la literatura, negocio al fin y al cabo, como que sucede algo semejante. El traje del rey.



martes, 28 de abril de 2026

De cuando el ama y la sobrina dieron alas a Don Quijote

Todavía queda feria del libro para rato, pero yo no hago más que acordarme de la sobrina y ama de Don Quijote. Grandes mujeres. Comprendieron el mal que aquejaba al tío y señor, y la importancia del orden y limpieza en una casa. Y así decidieron hacer realidad ambas cosas. Contaron con la inestimable ayuda del cura y el barbero, entendidos en letras y buen juicio. Y aprovechando que aquel se recuperaba de sus andanzas, materializaron en humo lo que estaba en letras, que no eran sino distracciones. La culpa se la llevó el mago Frestón, o Muñatón, enemigo acérrimo de nuestro hidalgo. Pero la pérdida de tal biblioteca no mermó el mal del caballero sino que espoleó su ansia de aventuras, y antes de un suspiro ya estaba en camino de otras. Hay quien dice que los libros te hacen viajar sin moverte del sitio, lo más correcto sería decir que te engañan como al pez en la pecera, pese al galeón hundido y el cofre del tesoro. Es probable que el mejor libro sea el que te invita a no leerlo, y a señalarte que salgas a la calle a matar gigantes.


sábado, 25 de abril de 2026

El golpe de Homero

De Homero cuentan que era ciego y poeta, pero pocos hacen mención al día que tropezó y dejó la cara en un cipo funerario junto al atrio del gimnasio, donde los héroes se ejercitaban para la lucha. Perdió el sentido y así el metro, y por eso Ilíada y Odisea parecen obras de autor distinto, porque hubo un antes y un después de aquella castaña. Pero todo es espurio puesto que ahora se sabe que la que escribía era una hija suya, y lo inventaba todo, primero la Ilíada, después la Odisea y luego a su señor padre.


El Cristo musulmán

El musulmán es cristiano, de algún modo, porque, por ejemplo, para el judío Jesús era un embaucador y un agitador, pero el Corán lo hace profeta y no discute que su madre fuese virgen.


viernes, 24 de abril de 2026

La vida es sueño incluso despierto

Más que la vida, lo importante es la vida soñada, le oí yo decir una vez a Francisco Nieva, en una entrevista que le hicieron de esas para culturetas. Y después de escuchar, razonar y meditar ese aforismo, durante décadas, como la vaca que anda rumiando, tuve que darle la razón. Ahora saldrá algún listo con aquello de Calderón, el que no tiene nada que ver con el Atlético, ni cuando se llegaba a él cruzando el puente de Toledo, donde ponían los cacharritos de la feria del patrón, San Isidro. Pues sí, la vida es un sueño, un sueño que te vas creyendo poco a poco y terminas confundiendo con la realidad, que es otra perspectiva, pero nada más que eso. La vida es sueño, y la muerte una siesta muy larga.


miércoles, 22 de abril de 2026

No hay quien te libre del día del libro

Ningún libro se ha enterado de que mañana es su día. Pregunto a los que tengo por casa y ninguno contesta o se manifiesta al respecto. Ni si quiera la Biblia, la abra por donde la abra al azar. He pensado, en venganza por su silencio, organizarles una merendola en casa, con tarta y todo, para, con tal excusa, comérmela yo solito. A la larga todo libro se convierte en un ladrillo, algunos desde la primera página. Ahí se quedan a atrapar polvo, subidos a un estante y en compañía de las fotos de la comunión o la graduación. En la antigüedad, los libros tenían la gracia de la forma de un canuto, y te ahorraban el trabajo si querías hacerte un peta con alguna de sus páginas. Esto del día del libro es un invento para no librarte de comprar uno o regalar otros. Empieza a haber demasiados libros; sabemos por las cifras que muchos de los que se publican no se venden. Pero hay una tendencia, una insistencia, en dejar sin bosques el planeta. Algún poeta habrá que celebre los árboles de letra impresa, para sacarnos unos cuartos; yo empiezo a apostar por los que pierden las hojas en otoño y nos dan la alegría de nuevas en primavera, sin más ruido que el de los pájaros al cantar.


martes, 21 de abril de 2026

El Cristo de los judíos

Un soldado israelí la emprende con un Cristo de madera; una imagen como aquellas en blanco y negro de nuestra Guerra Civil, que protagonizaron los rojos, esa gente sin Dios ni patria. En otra época, tradicionalistas de todos los rincones se habrían lanzado a las calles exigiendo una reparación. El Estado no hubiese roto relaciones con Israel porque no lo reconocía, pero no evitaría denunciar la conjura judaica y hacer un acto de desagravio en la Plaza de Oriente, como mínimo. El caso es que hoy nadie levantará un dedo, por muy católico que sea, porque los intereses ideológicos son otros, que evitan lo religioso.


jueves, 16 de abril de 2026

El Sabina tie más gracia que el Almodóvar

En la polémica, o comedia, entre Sabina y Almodóvar, me pronuncio a favor del ubetense, por varias razones. Una sentimental, por ser el cantante del pueblo de mis padres y conocer sus andanzas de jabato. Otra, porque le gustan los libros, y los atesora, que, aunque me parece una vanidad, reconozco su encanto. Luego están sus canciones, que siempre gusto de escuchar y tarareo incluso en la ducha. Y por último, la más poderosa: que el manchego ha terminado cayéndome gordo, porque hace tiempo que perdió la gracia y su cine se ha vuelto un muermo.


miércoles, 15 de abril de 2026

Feria, libros y vanidades

Se acerca la feria y una avalancha de títulos. Las editoriales grandes y chicas preparan el tsunami con el que inundar los escaparates de las librerías y muros de las redes sociales. Se ha creado un mar de libros en el que la mayoría naufraga y con ellos los lectores, que no dan abasto. Por fastidiar pienso hacer una huelga de bolsillo y no comprar hasta que terminen en los montones de ocasión, que es donde reciben el precio que les corresponde, estén o no dedicados.


domingo, 12 de abril de 2026

Benjamín y las naves de Tarsis

Anda Benjamín cabreado porque en un pueblo de Málaga han descuartizado a petardazos un monigote con su estampa. Este hombre debe ignorar que en este país existen las fallas, en las que arden todos los políticos cada año, o peleles, cómo aquel de Sánchez que bailó a garrotazos. A este sujeto le alteran unos monigotes, pero no se inmuta cuando contempla desde su búnker como se vienen abajo edificios con familias dentro, porque sospecha que son terroristas. Lo terrible de este discurso es que el Rufián, con eso de unir a la izquierda, está empezando también a usarlo, y dice que el peligro no son los fachas sino los otros, es decir, el resto. Sospecho que el objetivo de todo gran dictador es el dominio del mundo, y que Benjamín habrá soñado con la conquista de Tarsis y hacer de Rota su embarcadero, ahora que los yanquis amenazan con irse. Cualquier día nos manda unos drones y recibe las bendiciones de su amigo Trampas.


sábado, 11 de abril de 2026

Libros y lectores

En esas de libros de ocasión pueden producirse situaciones de lo más singular. Tropezar con Gurruchaga, por ejemplo, y que te hable de Pirandello; pero no es el caso, ya que no estaba en la Galdós de Madrid. De la que me ocupo es esa en la que estuve la otra tarde, ayer, cambiando unos viejos libros de novela histórica por otros también viejos, pero más literarios. Repaso títulos y autores que ya nadie quiere.

Entra un cliente y saluda.

- ¿Qué tal? ¿Ha venido alguna joyita?

- Nada. Eso es el día. La coincidencia.

- Qué pena. Hay que ver la de cosas buenas que tenéis. El otro día mi novia se llevó de aquí cinco libros. Esa lee más que yo. Pues nada, me voy a la biblioteca de la universidad a echar la tarde – dice bien alto.

Un anciano armado de un andador con asiento y mochila, que había llenado de libros, se aproxima al mostrador.

- ¿No tendrá usted una bolsa? Que no puedo cerrarla – pide al dependiente. Y mientras éste gira sobre sus talones y se la busca, acude una madre y una hija con un taco de libros saltándose la vez.

- ¿Aquí compran libros?

El vendedor se vuelve a ellas hondeando una bolsa de basura con intención de encontrar su abertura.

- Damos una cantidad simbólica por aquellos que puedan tener algún interés.

- Pues aquí traigo estos que tenía la niña en su cuarto cogiendo polvo y ya no quería para nada.

Con la bolsa en una mano, el tasador va cogiendo con la otra el género, hace mohínes y confiesa.

- Ninguno interesa, salvo este de Sánchez Dragó – escupe por la boca, y es que el ladino sabía del aniversario de su óbito – Treinta céntimos es la costumbre.

- Buenos son -. Toman la calderilla y se largan. Dejan el taco.

El abuelo no quiere la bolsa.

- ¿No tiene algo más digno? – refunfuña.

Intento centrarme en la tarea que allí me había conducido, sigo el expurgo. Casi lo consigo. Pura ilusión. Me encontraba agazapado, repasando títulos de Toni Morrison, John Dos Pasos, Faulkner, (que ahora me ha dado por norteamericanos), y entró un señor muy angustiado, sin resuello y quejándose en voz alta del calor que hacía en la calle y el sofoco que sufría. Desde el umbral de la puerta empezó a anunciar su demanda, a grito pelado para sorpresa del dependiente y los allí repartidos, manoseando al paso pilas, estantes y anaqueles.

- Ha llamado mi mujer y ha estado hablando con usted – gritó, mientras avanzaba ligero cual correcaminos hasta abalanzarse sobre el mostrador.

- ¿Conmigo? – protestó con voz entrecortada el hortera –. Habrá sido con mi compañero.

- ¿Me va a dar otra bolsa? – insiste el anciano.

- Es igual. Venía por un libro viejo, que dice mi mujer que le han dicho que aquí son baratos.

- Pues sí. Este es el sitio más indicado. Dos euros el ejemplar sea cual sea su categoría. ¿Quiere alguno en particular?

Vuelve a hondear la bandera negra.

- Es igual, es para la niña. Un trabajo del colegio. Es para destrozarlo.

Yo tragué saliva. Por un momento temí por los que me quedaban por repasar. A ver cuál le va a dar, me dije, temiendo la desaparición de algún incunable.

- Bueno, no sé. ¿De alguna característica?

- Es lo mismo, es lo mismo. Si es para romperlo.

Advertí cierto titubeo por parte del vendedor, pero al final le dijo.

- Coja cualquiera de esos – espetó y debió señalarle algunos.

Tan rápido como tomó el primero de la pirámide, el sofocado pagó y salió por piernas. No tuve tiempo de conocer las señas del que se llevó al sacrificio.

Empujado por la curiosidad fui hasta el cancerbero.

- ¿Qué libro se ha llevado?

- No sé, no me he fijado – dice sin pensar, pero cuando abre por fin la bolsa, salta – el Dragó, se ha llevado el Dragó -. Y se golpea la frente.

El viejo, da una patada a la mochila y la vacía de libros.

- Ya está bien. Yo estaba antes. Un poco de respeto.

- No se ponga así, hombre. Tenga usted la bolsa.

La atrapa de un puñado, la hace una bola y se la lanza a la cara al dependiente.

- Y una mierda. Se va usted a la mierda.

Toma su andador y se marcha pasito a pasito hasta la puerta.

Curioseo el desastre, ante el desconcierto del vendedor, localizo un Mujica, El unicornio.

Pago y huyo.

miércoles, 8 de abril de 2026

Incluso el Apocalipsis resulta cómico

Se me olvido ayer que se acababa el mundo hoy y ni siquiera me desperté pensando en ello. Al amanecer mis preocupaciones seguían siendo otras, minúsculas en comparación, pero de las que se materializan a diario. Sin embargo, una vez que me hice consciente del órdago y reflexioné, pensé en lo fantástico de dejar atrás definitivamente todas aquellas complicaciones que en ocasiones quitan en sueño. Esta existencia cada vez resulta más cómica.


martes, 7 de abril de 2026

Historia y propaganda

La Guerra Civil la ganó Franco, pero la batalla de la propaganda la República. Basta repasar la cartelería del bando republicano para tomar conciencia de la importancia de esta herramienta. No sólo es la calidad de la obra gráfica desarrollada entonces, sino también la escrita la que contribuyo a la configuración de numerosos mitos. Porque son las perspectivas las que determinan la visión de las cosas, y en muchas ocasiones no se advierte que no se trata más que de eso, de un punto de vista. De ese modo, la negligencia del Estado se disfraza de la brutalidad del enemigo. Innumerables imágenes, se mantienen y perpetúan, poco importa su realidad. La campaña, sin embargo, no convenció a las potencias democráticas de entonces. Ni antes, ni después, ni más tarde, pese a una guerra de mayores dimensiones. El miedo al comunismo selló el destino del país. Otra cosa es la cultura popular, donde la propaganda pudo anidar, porque aquella es amiga de mitos. También existió propaganda franquista, pero muy torpe; trasnochada si se quiere.

lunes, 6 de abril de 2026

Faulkner, Luz de agosto

Luz de agosto es una novela muy entretenida de William Faulkner, que se desarrolla en un espacio imaginario del estado de Misisipi. Es un retrato cruel de la sociedad norteamericana rural de los años treinta, que se desenvuelve a brazadas entre los principios religiosos del protestantismo, el racismo más virulento, el sexo impúdico, el alcohol clandestino y la lenta salida de la gran crisis económica. No obstante, hay algo clásico en sus personajes, que mastican la tragedia y parecen estar condicionados por el destino, como cualquiera de los que animan la escena griega. Existe una sensación, en la lectura atenta de la obra, de agitarse en un pantano, que hace a los protagonistas naufragar en un lodazal de incomprensión. Una atmósfera asfixiante impregna el sucederse de los episodios.

La traducción de la que dispongo es de los años 80, Enrique Sordo, poco pulida, en ocasiones confusa; edición de RBA no muy cuidada y con algunas erratas. Pese a todo se lee con facilidad y no merma en ningún momento el interés que despierta. Es difícil no recrear con sus descripciones esa Norteamérica que hemos visto en tantas películas de blanco y negro. Invita a reflexionar y recapacitar, y concluir con aquello que afirmaban los galos: ¡están locos estos romanos!, pero refiriéndose a esos americanos. Y por todo tan fascinante, como relato fantástico.



sábado, 4 de abril de 2026

Películas de Semana Santa

No acabo de comprender el afán en estas fechas por flagelarnos desde la pequeña pantalla con filmes del pasado siglo, de asunto bíblico. Son películas vistas hasta la saciedad. Teatrales, pintorescas, donde abunda el cartón piedra. Y propagandistas, todo ese cuento de la tierra prometida y profetas visionarios. Alguno dirá que es un complemento al ambiente religioso que reina, cosa que dudo. Creo que se trata de rellenar la programación insulsa que caracteriza a las diferentes cadenas, porque sus figuras han huido a otras latitudes, están de vacaciones. Incluso los más capillitas cambian a retransmisiones en directo, de la cofradía de turno, mientras Moisés proclama sus mandamientos a multitudes imaginarias. (Esta queja también se hace desde el desierto).


viernes, 3 de abril de 2026

Por el rabo, la lagartija escapa

Se asoman las lagartijas al sol, con desvergüenza, en los lugares más arriesgados, donde pueden ser vistas y provocar el deseo de atraparlas; Alargan el cuello y permanecen estáticas, sobre una piedra o al muñón de lo que fue un ladrillo, aunque atentas al menor disturbio de la paz que con soberbia roban a la luz, prestas a la huida, si surge un intruso que altere su comunión con el astro. Se asan en silencio y con placer, sin duda, compitiendo con la tierra, que aspira a ser desierto o sueña, toda ella, con volver a ser bola de fuego.

Ya no tengo edad para cazar lagartijas, y el hacerlo en otro tiempo, por la experiencia, me convenció de que no era conveniente, sino mejor verlas escapar en veloces, pero cortas carreras de zigzag. La lagartija es blanda, como el pescado, pese a su color pardo o verdoso, que induce a creer que es de bronce; y de plata si la volteas. Para aquellos que son bisoños cazadores, regala su cola, y escapa con el resto, que es su vida. Se agita unos minutos, retorciéndose como la víbora que atrapa a alguna presa, en su caso tu atención, hasta quedar inerte como la camiseta de aquella, igual que un calcetín sin compañero ni pie.

Los niños son crueles con las lagartijas. En general con cualquier bicho viviente. Sin maldad, movidos por una curiosidad morbosa, indagan en los misterios de la naturaleza con el sacrificio de criaturas inocentes. Otras veces es la torpeza la que impide manejar con delicadeza lo que es frágil.

Prefiero, en la madurez, acecharlas en la distancia y confiar con satisfacción que se den un festín de cucarachas. 


lunes, 30 de marzo de 2026

Aburridos juegos de niñas

Ya fuese por curiosidad o aburrimiento, probar cosas nuevas o ganarse una amiga, lo cierto es que en ocasiones participábamos en los juegos de las niñas. Aunque había algunos mixtos como el pillar o el escondite, para el resto de las actividades de esparcimiento había una línea imaginaria que separaba dos mundos muy distintos. De cuando en cuando, como queda dicho, esa frontera se traspasaba, y nos veíamos saltando a la comba con algo de torpeza, sobre todo cuando cobraba velocidad, o eran dos las cuerdas que había que salvar mientras giraban al unísono, en plan video juego, con riesgo de llevarte un azote o perder unos pelos del cogote. También estaba la goma, que las niñas, formando un campo con ellas, iban subiendo desde los talones hasta la cintura, y había que salvar con hábiles giros de patada lateral con ida y vuelta, hasta volverse solo apto para las más altas o zancudas. También pintaban unos cuadrados en el suelo, hasta formar una cruz, con una tiza blanca o varias de colores, en la que depositaban un pedazo de teja, ladrillo o una piedra, blanca o negra; y a pata coja la dirigían de punta a punta, saltando de casilla en casilla, abriendo las piernas en el crucero, con riesgo de espatarrarse, para volver a juntarlas en el siguiente, que hacía de remate. Muchos de estos juegos iban acompañados de canciones, que por desgracia no recuerdo, de argumentos muy evocadores, e incluso trágicos. Pero lo más divertido era ir a molestar a las mayores, que zanjaban pronto la distracción con un sopapo o algún tirón de pelos. Algunas tipejas de aquellas eran auténticas matonas. El caso es que, en pocos años, dejaron de parecer grandes.

domingo, 29 de marzo de 2026

El nombre de un hermano muerto

Nacieron dos hermanos gemelos y el segundo no era esperado, porque antaño no se hacían ecografías, que hablamos de los años inmediatos al fin de la guerra. Tenían pensado el nombre los padres en homenaje al abuelo o la abuela, y así, como fue chico le pusieron Torcuato, que fue muy celebrado por tíos, tías, primos y primas más o menos lejanos. El problema vino con el otro, que venía asido al tobillo del hermano, y no tenían nombre que ponerle. Total, que le pusieron el de Roque, por ser el día del santo del mismo. Pero he aquí que, cosas del destino, en pocos días murió Torcuato. Como no era cuestión de darle un disgusto al abuelo y el resto de la familia, callaron los progenitores, y dieron el cambiazo. A Roque le pusieron el nombre del hermano y a Torcuato el del anterior. De este modo se enterró a Torcuato como si fuese Roque, y a Roque lo convirtieron en Torcuato. La solución quizás fue la correcta, porque de antiguo se tenía por más viejo al que salía después del útero, por haber llegado allí primero. Por lo que de este modo se arregló el disloque, sin que Torcuato supiese que una vez fue Roque.


Una bestia llamada Santiago Segura

Hay una campaña de demonización de Segura en marcha. El jevi de El día de la Bestia se va confundiendo con el maligno. No es nuevo, viene de antiguo. Hay bromas que no se perdonan. Ahora la condena crece como el fuego de la hoguera. El demonio está en todas partes y la izquierda perdió el sentido del humor hace mucho tiempo, justo cuando creyó que estaba en el parlamento para salvarnos. Nos quemaremos contigo, Santi. Haznos sitio en el infierno.

sábado, 28 de marzo de 2026

El Guernica según Picasso

El de Picasso, Guernica, es un cuadro muy grande aparcado en el Reina Sofía. Lo trajeron los de la UCD desde el de New York, que debía andar parco de espacio, gracias a la labor del ministro Íñigo Cavero, que tenía cara de Porky. Se instaló en el Casón del Retiro, tras un cristal blindado y bajo los frescos de Lucas Jordán, muy retirado de los ojos del público. En la actualidad donde queda dicho, en una sala muy estrecha y alargada, acompañado de las caricaturas de Franco y la obra de pintores de cuando la República, alguno de ellos falangista y de La Barraca. Ahora llevan unos años los vascos dando la lata, para que se lo cedan como otra competencia cualquiera e instalarlo en el Guggenheim. Picasso paró poco por vascongadas, y el cuadro era de encargo. Sospecho que uno que tenía de una corrida lo dio por Guernica, y después siguió a lo suyo. Yo, por pedir, que lo enrollen de nuevo y lo envíen a Málaga, para adornar la plaza de toros. Como cartelón, promete.


martes, 24 de marzo de 2026

El premio Dedal y las mujeres de negro

El premio Dedal es el nombre que los de la revista satírica La Codorniz dieron al premio Nadal, porque siempre lo ganaba alguna fémina, lo cual no era del todo cierto. Aunque sí numerosas en los 50, y que también lo inauguro Laforet en el 44. En la inmediata y dura posguerra proliferaron las escritoras. Umbral las definió, tirando de Josefina Aldecoa, como mujeres de negro: "las mujeres de negro, negro en el alma, negro de guerra y posguerra rompieron a hacer literatura en España, lo que no habían hecho nunca, salvo las conocidas excepciones. La guerra, en algún sentido, las había liberado".

domingo, 22 de marzo de 2026

Sinclair Lewis y los lagartos de V

La serie de V que amenizó las tardes a toda una generación de adolescentes en los 80, con sus lagartos comiendo ratas y partos sobrecogedores, (y la invasión de Córdoba), se inspiraba en una novela de Sinclair Lewis, un premiado escritor norteamericano de los años 30 que tuvo la oportunidad de hacerse con el Nobel. La obra en cuestión se titula "Eso no puede pasar aquí" y trata de la llegada al poder de un senador xenófobo y populista. La historia en cuestión planteaba la posibilidad de que en EEUU sucediese lo que aconteció en Italia y Alemania antes de la II Guerra Mundial. Que yo sepa esta novela no se publicó en España, aunque sí otras del mismo autor. Se puede descargar de la red, supongo que una traducción mejicana. Está de rabiosa actualidad. Confío en que pronto la tengamos en papel.


El Barón y los de la unificación comunista

Debió de ser en mayo de 1982, durante la feria de Córdoba, en los jardines de agricultura, que era donde se celebraba ésta, a espaldas del monumento al pintor Julio Romero, cuando dio un concierto el grupo Barón Rojo, heavy a la española. No sé cómo pudieron meter el escenario entre los árboles que allí se alzan, ni cómo delimitaron aquello para evitar que nadie se colase. Es lo de menos. El asunto está en que no falté a la cita, aunque estuve a punto de perdérmelo. Un inesperado casi lo lleva todo al traste. El nudo se hizo y deshizo del siguiente modo. Íbamos un grupo de seguidores del Barón por la calle Gondomar y a la altura de san Nicolás se habían apostado tras una una mesa los de Unificación Comunista de España, u otros de esta guisa. Movidos por la curiosidad nos pusimos a manosear sus panfletos y en estas que uno de aquellos con mucha labia casi me convence para comprar su revista. Como yo, ni entonces ni ahora, sé decir que no a las ofertas de fancinerosos advertí que me iba a quedar sin concierto. Confesé al fenicio que si compraba la publicación me faltaba para la entrada, pero el otro me insistía con que a Barón podría escucharlo en otra ocasión y la revolución no podía esperar. Y yo dudaba. Por fortuna, mi amigo Fermín, que era un repetidor con experiencia, vino en mi ayuda y le dijo al otro que ya volveríamos más tarde. Gracias a su intervención, no falté a la fiesta. De la que por cierto salí sordo, por lo cerca que nos pusimos de los bafles. Lo más curioso de la noche es que los fachillas de la clase se subieron a aquellos, y desde allí dieron más caña que todos los que nos reuníamos en la improvisada platea. Desde aquel concierto no puedo disociar a los melenudos de los de Fuerza Nueva. Cosas de la vida, siempre tan contradictoria.

sábado, 21 de marzo de 2026

El Torrente menos gracioso

La última de Torrente me ha dejado un sabor agridulce. Aunque he de reconocer que me he reído mucho con la escena gore del pequeño Nico, el resto me ha sabido a chistes repetitivos. Probablemente sea la película más seria de la saga. La de Santiago hace recapacitar sobre el modo en que una democracia se va precipitando al abismo. Ya en la presentación, esos dibujos animados que retrotraen al un, dos, tres, y esa cancioncilla que animó las primeras elecciones, producen una sensación de nostalgia nada esperanzadora, que invita a reflexionar sobre lo mucho que costó conseguir la libertad y lo pronto que todo aquel esfuerzo se ha trivializado. Es posible que, al desaparecer progresivamente sus protagonistas, el proceso democrático haya perdido su importancia para las nuevas generaciones. El tiempo se encarga de convertirlo todo en polvo. (Es verdad que los políticos también ayudan, cuando no hay interés en evitarlo). Mucha gente se retrotrae al fallido golpe de Estado que estuvo a punto de abortar los cambios, y habla sin fundamento de maniobras y conspiraciones, que todo fue un teatro. Yo prefiero recordar el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha, para no olvidar que hay hechos que deben ser considerados incontestables cuando la libertad estaba, o está, en juego.


viernes, 20 de marzo de 2026

La rosa de Manara

No puedo dejar de mencionar que la adaptación de El nombre de la rosa, la novela de Umberto Eco, que ha hecho Milo Manara es, en mi opinión, extraordinaria. He conseguido con su lectura, - que he llevado a cabo en dos etapas, por hacerla el autor en dos entregas -, retrotraerme a la edad de 20 años, que es cuando debí leerla. Es decir, siendo muy joven.
Tuve ocasión, y creo que ya lo he contado más de una vez, de ver una adaptación del mismo libro por otro gran monstruo de la historieta, me refiero al maestro Alberto Breccia, en una exposición que se hizo en Córdoba de su obra, a finales de los 80. Sospecho que aquella versión no llegó a publicarse, o se utilizó para ilustrar alguna edición quien sabe si argentina o francesa. Como la muestra se llevó a cabo en los sótanos del alcázar de los reyes cristianos, sobre las paredes de los laberintos que allí conducen a unos baños u otras estancias, la impresión fue imperecedera, porque el escenario acompañaba perfectamente al ambiente misterioso y estremecedor que rodeaba a los asesinatos que se producían en orden apocalíptico en el interior del herético monasterio.
Pero ahora me he de referir a la perspectiva de Manara, que es correcta y fiel al original, con contadas licencias, y evocadora. No me canso de repasar sus imágenes, porque el texto es ya muy sabido, y disfrutar de un cómic como mucho tiempo no hacía.

martes, 17 de marzo de 2026

Odisea 2001 de Kirby

De 2001, esa odisea del Espacio, estaba la peli, pero también los de Marvel hicieron un cómic, que vi publicado por Bruguera en el 77 del siglo pasado, si no recuerdo mal. Era una colección que se inventaron los catalanes en la que te colaban las historietas de La guerra de las Galaxias dibujada por Chaykin junto a las del Motorista fantasma, Kazar y esa de la odisea que comento; y probablemente alguna más. Yo quedé prendado por el trazo grueso de Kirby cuando dio estilo gráfico al monolito de la movie. Desde entonces ha sido para mí un cómic de culto. Kirby siempre me ha parecido un estilo, una forma grotesca pero cuidada de repartir los negros sobre el papel, para producir imágenes impactantes, aunque algo frías. Hay algo de monigote en sus estampas, pero la ruptura es lo que siempre he valorado. Me quedo con sus interpretaciones del firmamento, de un infinito que parecía partirse en moléculas o átomos caprichosos. De ahí a Steranko, pero será otro día.

domingo, 15 de marzo de 2026

Moravia era una montaña rusa

Hay libros de segunda mano, en esas librerías de ocasión, impolutos, a dos euros, con todas las señales de que o no fueron leídos o sólo una vez, o estuvieron tratados con cariño y respeto por sus anteriores propietarios/lectores. Muchas veces me inclino, a la hora de juzgarlos, por la primera clase, porque son muchos los comprados y menos los leídos. De esta suerte, de un tiempo a esta parte disfruto de autores olvidados, pero de gran calidad literaria, apartados ya del circuito editorial, lejos del ruido mediático, la publicidad gratuita y el deseo de hacer del autor una vedette de las letras, que proporcione mucho dinero unos señores muy ricos que no leen. Así entre las última adquisiciones en el rastro de Remar, que no sólo ofrece muebles viejos y adornos ordinarios, sino también libros, me hice con uno de Moravia, Alberto, el italiano. De Moravia había leído dos inolvidables, el de Agostino y el de La romana; ahora he de referirme al de El conformista, que es una que pudiera calificarse de negra, por la novela que dicen de este color, que es tan entretenido como perturbador y escabroso, temas favoritos del autor que nos ocupa.
Misterioso, de espías, relaciones sexuales atípicas y otras inmundicias que remueven la conciencia y mueven a la reflexión, confusa. Y es que en muchas ocasiones lo bueno de la literatura es que te agite como en coctelera, y no sea excusa para señalar y tirar abajo imágenes de piedra, como monje del desierto a los pies de la de Serapis, sino hacer examen de conciencia para apartarte de la hipocresía y reírte de las nuevas generaciones de puritanos progres.

viernes, 13 de marzo de 2026

Es la primavera

Contemplo con satisfacción que amanece más temprano, y no lo digo por el título de la película, y que además Venus está visible al atardecer, señales inequívocas de que nos acercamos al equinoccio, el momento en el que los días empezarán a ser más largos y atractivos para disfrutar de la vida, que no deja de ser un deseo de luces, como la del mosquito que llega a su ocaso al resplandor de la bombilla. Es por eso que, despertado por el canto de los mirlos, ave que en la ciudad sustituye al gallo y no trae como el cuervo malos presagios, se vuelve uno más literario y evoca los libros leídos, los deseos por leer los pendientes y los que quedan por escribir, aunque mueran como el meteoro en su suicido contra las capas de la atmósfera, soñando con ser como el que aniquiló a los dinosaurios. Día y noche, vida y muerte, en el fondo las mismas palabras sujetas a los matices, sonidos con significados insignificantes, fumarolas de los racionales frente a la indiferencia del cosmos, tan ignorante a nuestras quimeras.


lunes, 9 de marzo de 2026

Un tío mío que hubiese cumplido años

Hubiese cumplido hoy 85 años un tío mío que fue misionero en Ecuador, pero decidió partir al infinito hace unas semanas. No es cuestión de contar de nuevo sus anécdotas de antaño como la del mono que trajo de sus aventuras en la selva. O la cabeza reducida del jíbaro, que resultaba algo asquerosilla, y debió dar rostro a un indígena muy serio. Llamativo fueron los gorros de ardillas, que sin dura estuvieron sobre el cogote de algún cacique. Su retorno fue como el de un pájaro que pierde las alas o lo encierran en una jaula. Quizás ahora sobrevuele los bosques montanos de la Cordillera Real oriental, recuperada la libertad para escapar muy lejos; espero y sueño que así sea.


jueves, 26 de febrero de 2026

El alegre bebedor que no era Rembrandt

Recuerdo tengo de una vez que hice un examen de Historia del Arte en la Universidad de Córdoba, donde estudié, sobre el Barroco, y cayó una pintura de Frans Hals, que yo tomé por otro de Rembrandt. No me negaréis que el estilo de ambos guarda cierta semejanza. De ahí vino mi equívoco. Lo cierto es que, pese a este preámbulo, he de reconocer que cuando vi la estampa descubrí mi ignorancia en lo que se refiere a obras y autores, y, como era mi costumbre, (antes escribir que dejar un papel en blanco), opté por hacer un retrato lo más pintoresco posible del personaje, de bigotes don juanescos, que, sonriente, levantaba en alto una copa de vino claro o tinto, (la fotocopia era mala), sentado en una silleta baja y balanceándose con peligro de caer de espaldas. Vestía al modo de los mosqueteros, con sombrero de ala ancha y pluma, botas de corsario y florete al cinto. De este modo, no le di nombre, pero describí su carácter y las circunstancias que pudieran haberlo conducido hasta allí, imaginando las mil aventuras, duelos de capa y espada, a pistolones, que pudieran haber envuelto su odisea. Creo que tal epopeya podía haber pasado por una de las aventuras del Capitán Alatriste, con la ventaja de que aún no habían sido escritas. De esta guisa creo que llené unos folios, pongamos cinco, con la letra muy grande, encadenada, influido por las clases de Paleografía y Diplomática. El esfuerzo, fue considerable, pero no conseguí el aprobado. Tuve ocasión de repetir el examen, ya con otro motivo, y más conocimientos, por lo que, aunque mejor mi nota, fue menos brillante, pues me limité a decir lo que en los libros explicaban los sabios. Es una pena no conservar aquel testimonio, de tales licencias y atrevimientos, que fueron muchos y jalonaron mi carrera, y aún practico cuando decido salirme del plato. En vano he buscado años después la imagen en cuestión y he llegado a la conclusión que igual fue sueño o engaño, o tampoco de Hals sino de otro, porque la de Arte para suspender era especialista.


miércoles, 25 de febrero de 2026

Therians y otras plagas

Ahora se lleva lo de los therians, pero cuando yo era un jovencito con granos lo que molaba era hacer el robot en la discoteca. Hay que reconocer que George Lucas y su C3PO hicieron mucho daño entre los adolescentes de los 70. Bien es cierto que también había gente que hacía el Chewbacca, pero menos. También es verdad que el presentador de Aplauso, Nacho Dogan, aportó su granito de arena, haciendo el androide, o el mimo, que igual era eso. El caso, y es a lo que vamos, que con los travoltas se mezclaban los 3peos, y no cesaba la marcha. No es por vacilar ahora, pero yo hacía muy bien el robot, y ni te cuento cuando vino el robocop. Igual también llevaba entrenado algo por lo del Mazinger Z, todo hay que decirlo, por lo del fuego de pecho y puños fuera, que se decía, antes de echar a volar. Lo cierto es que pese a tanto meneo metálico, (y recuerdo ahora al del jardín botánico y su sintonía), quizás aquello de hacer el androide galáctico era menos alarmante que hacer el perro o el gato en las redes sociales. O igual no. Laissez-faire, es lo que prima ahora. Mientras hagan el perro pachón no parecen peligrosos, igual si les da por hacer el dóberman la cosa cambia. Por si las moscas conviene llevar en el bolsillo unos premios, o unas bolsas para excrementos si adoptamos a uno en lugar de a un mendigo.


domingo, 22 de febrero de 2026

La pintura escatológica

Don Manuel, el maestro republicano que abrió escuela junto al pilar de la torre, en el barrio de la Cava de Úbeda, (eran los 50), hombre respetuoso y fiel a su credo, trataba a sus alumnos con condescendencia y comedimiento. En cierta ocasión, cansado de las tropelías que se cometían en los servicios, tal vez por lo caro que estaba el higiénico o debido a la escasez de cantos, dejó expuesto un letrero sobre el retrete como aviso a los reincidentes:

“Si la mierda es la pintura

y el dedo es el pincel.

¿Por qué no te pintas la cara

y no ensucias la pared?”

Poema instructivo que sus viejos alumnos, que saltan a horcajadas por encima de los 80, aún recuerdan y entonan con cierta melancolía y mucho humor, si la ocasión se presta a ello.



La IA eran mentiras

Tal es la cantidad de vídeos paridos por la IA que ya no me fio de ninguno que veo, sea o no de esta. Al principio descubrías sus torpezas y los descartabas. Después lo absurdo de su argumento te hacía sospechar. Ahora no puedes hacer distingo y lo obvias venga de donde venga. La conclusión es que, de aquí a unos pocos años, las imágenes dejarán de ser testimonio de la realidad y las tomaremos por divertimento o fantasía. Vienen años de escepticismo.

La Clave y los rusos

La Clave era un programa que emitían muy muy tarde en la tele, los sábados creo, y tenía una sintonía muy misteriosa. Como yo era un niño solo me tragaba la presentación y el principio de la película, tuve que esperar algunos años para poder sumergirme en su magia. En torno a aquella se hacía un debate después entre los invitados. Eran los años de La Transición y cualquier asamblea donde la gente se pudiese expresar con cierta libertad tenía mucho morbo. La mayoría de los tipos que allí se juntaban fumaban mucho o se tomaban unas copichuelas, que igual eran agua. Recuerdo que un día se dedicaron al asunto de la Guerra Fría y acudieron al debate un general norteamericano y otro ruso. La película era una de una serie de varias sobre la II Guerra Mundial rodada por los soviéticos, porque el presentador, Balbín, comentó que americanas ya habíamos visto muchas. Aquella peli contaba la historia desde el punto de vista ruso, en concreto se ocupaba de la caída de Berlín y el final de la guerra. Hubo una cosa que me llamó mucho la atención y es que Hitler no era retratado como un loco sino como cualquier ser humano. Las pocas veces que salía en pantalla lo hacía del modo más formal y comedido. Desde aquella ocasión no he dejado de darle vueltas al propósito de tal enfoque, y me da por responder como Astérix, "estos rusos están locos", o lo estaban.

jueves, 19 de febrero de 2026

La muerte de Ulises

Lo que no se cuenta de Ulises es que fue asesinado por su hijo Telégono, que también lo era de Circe, la maga de los cerdos. Telégono, cuando se hizo hombre, viajo hasta Ítaca para conocer a su padre, y no tuvo otra ocurrencia que robarle parte del ganado sin reconocerlo. Hubo una riña entre ambos y esta acabó con la muerte de Ulises. Telégono lloró amargamente por la pérdida, que descubrió de este modo tan dramático. El final de la historia es tan singular como que se terminó casando con su madrastra, Penélope. Y contando ambos con el beneplácito de su madre, Circe.

miércoles, 18 de febrero de 2026

El niqab y la semilla

Yo tuve una alumna muy estudiosa, aplicada y trabajadora. Coincidimos en aulas y pasillos 6 años. Cuando terminó el bachillerato la animé a seguir estudiando. No entraba en sus planes. No acudió a la graduación ni a despedirse. La última vez que la vi fue en el hall del ies cubierta por un niqab; y porque me dijeron que era ella. Se convirtió en una sombra. En ocasiones me cruzo con mujeres vestidas con esa prenda y me pregunto si alguna será aquella. Las religiones levantan muros muy altos, pero soy de los que creen que las semillas germinan incluso a los pies de estos, y que sus raíces tienen fuerza suficiente para tirarlos abajo.


martes, 17 de febrero de 2026

La eternidad pasada

Existe un miedo a la eternidad futura pero no al abismo del pasado, tal vez porque imaginamos que quedó atrás y no es posible sumergirse en él, salvo asomarse a su brocal, y hasta donde alcanza la luz del sol o nuestras linternas. Y quizás lo interesante sea andar este porque explique el presente y el que esté por venir. El uno produce despreocupación, el otro desasosiego. Tal vez debiera ser al contrario, porque quizás lo terrible sea el origen y no lo subjetivo del pronóstico.


domingo, 15 de febrero de 2026

Mecanópolis

Mecanópolis es un relato fantástico de 1913 escrito por don Miguel de Unamuno, que nada tiene que ver con lo que nos tenía acostumbrado en el bachillerato, la trágica existencia o la tía Tula, ni con lo de "vencer y convencer", que no era suyo sino de Víctor Hugo. Es un relato de ficción, apto para servir de argumento a un juego de aventura gráfica. No es más que una historia en la que la realidad descrita bien pudiera ser sólo un sueño, o una pesadilla, pero también una realidad material, con un mensaje claro sobre la deshumanización que provocaría el triunfo de la máquina. No deja de ser una curiosidad, pero tampoco un aspecto de la vida literaria del celebrado profesor de griego que debiera obviarse.

viernes, 13 de febrero de 2026

Predator badland

Predator Badland es ese tipo de peli que te hubiese gustado ver en el cine de tu barrio, cuando podías hacer la colección de cromos o comprarte el cómic de Bruguera, en las primeras filas, motivado por los cartelones gigantes y las fotos que se ponían en la burbuja de la taquilla. Hay filmes que te trasladan a los buenos ratos que te proporcionó la vida cuando todas tus preocupaciones pasaban por reventarte unos granos frente al espejo, vestir una cazadora negra como la de Travolta o mirarle las piernas a la de Inglés, que estaba muy buena. Para mí esa es la magia del cine, hacerme volver a sentir sensaciones que me rejuvenecen, que me invitan a salir dando saltos cuando llega el final e imaginar que voy a luchar contra alguna criatura gigantesca en un planeta muy, muy lejano, sin salir de este.


Volar muy alto

Son los días de viento los que invitan a salir volando o a que vuele todo, y muy alto. Si es lo malo, mejor que lo bueno. A Ulises le dio Eolo una crátera que guardaba todo los vientos, con el fin de que ninguno le importunase en su regreso a Ítaca, salvo el que soplaba en su beneficio. Sin embargo, su tripulación, aprovechando que dormía, destapó la vasija y los liberó a todos; y el viaje se convirtió en una montaña rusa en perjuicio de los viajeros, que perecieron, salvo el protagonista, después de muchas vicisitudes. Si en vez de Homero, la historia la hubiese escrito Luciano de Samosata, el barco habría terminado en la Luna, y la aventura terminado de otro modo. La cosa es que escuchándolo mugir, al tiempo que levanta tejados o arrastra árboles, apetece que te traslade a otros escenarios no menos fantásticos, al menos con la imaginación.

lunes, 9 de febrero de 2026

Las viejas sillas

Eran las sillas de casa de mi abuela, una a una, obras de arte. No había dos iguales sino ejecutadas por manos distintas. Tarea de artesanos no profesionales, pero de habilidosos. Feas en su ejecución, pero firmes para sostener y resultar cómodas. No había dos patas iguales, ni dos travesaños idénticos, incluso la red de cuerda que servía de asiento dibujaba de un mismo patrón diversas versiones al trenzarse. Lo normal es que cojeasen, y así permitían el balanceo. Unas más altas que otras, más o menos anchas. Siempre distintas. Acomodadas a los rincones del patio, junto a la cuadra, a un lado de la pila o bajo el pitiminí. Asientos del pasado, irrepetibles, como los ratos de sosiego que dieron a nuestras espaldas cuando nos reuníamos a vernos vivir y parecía para siempre.


domingo, 8 de febrero de 2026

Las sombras fuera de la caverna

Platón se equivocaba al afirmar que la realidad que vemos no es más que una burda copia de la original, que es bella pero alejada de la prisión que encierra nuestra alma. Y de este modo solo podemos ver vagas sombras de aquella. Me bastó ver la de un árbol seco proyectada en una pared para advertir su belleza. Mientras que el álamo mostraba sobre su corteza las heridas producidas por las inclemencias del tiempo, dibujaba sobre el muro una imagen perfecta de su silueta. Deduje entonces que es la sombra que depositamos en el mundo sensible la belleza a la que aspiramos, por su simplicidad y sugerencia.

sábado, 7 de febrero de 2026

Cuando hablan sube el pan

Es llamativo el número de boutades que los políticos sueltan durante, antes y después, de las elecciones. Ingeniosas salidas que distraen de los problemas reales que nos preocupan. Hoy la barra de pan estaba a 3 euros, porque la llaman de pueblo, y en mi desesperación he buscado esa oferta del super de tres en una bolsa, masa precocinada y congelada, con sus levaduras y almidones, azúcares y aditivos de siglas misteriosas, porque, me he consolado, sólo es pan. Después, no he querido pensar en lo que pondré entre medias, pero creo que cada rebanada bien untada de redes sociales me quita el hambre seguro, Marte puede esperar.


jueves, 5 de febrero de 2026

El negocio de la Guerra

Decía el hermano Gerardo, profesor de Lengua y Literatura, allá por la primera mitad de los años 80, cuando yo cursaba 2º de Bachillerato en La Salle de Córdoba, - que estuve allí dos cursos -, decía, digo, que de lo que más se había escrito como argumento de novelas era de la Guerra Civil. Y hacía mención a muchos autores y a muchos otros que entonces ya formaban parte del olvido, mientras contábamos los minutos para salir al patio a mover las piernas y los carrillos. Es evidente que ya era un fenómeno editorial, una excusa como otra cualquiera para vender libros. El Peo, o el Gas Noble, como le llamábamos, no tuvo ocasión de pisar el nuevo siglo, pero estoy convencido de que señalaría en sus clases, si aún viviese, el fenómeno recurrente al que asistimos. Temblando estoy a la vista de que en una década hará un siglo de aquel conflicto, y aún existe un empeño por escribir la versión definitiva de tan aciago acontecimiento. Por lo que deduzco que se nos seguirá castigando con puntualizaciones y revisiones, revanchas y victorias, memorias y desmemorias, todo esto se traduce en dinero y política, mucho de ambas cosas; el caso es seguir entretenidos, y que la guerra tape y no destape los agujeros del medio siglo de democracia que llevamos a cuestas.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Córdoba de Baroja

Es recurrente en Baroja la mención o visita a Córdoba. La ciudad, también la provincia, se convierte en escenario del ir y venir de muchos de sus personajes. Unas veces están de paso y en otras ocasiones son vecinos. Demuestra lo bien que debía de conocerla, y pateado mucho. El escritor tiene calle, modesta, al otro lado de los jardines de la Victoria, próxima a la Delegación de Educación. Echo en falta una estatua suya, caminando, por la de la Feria, o cualquier otra que describe del casco antiguo, bien sea la Corredera, con su boina calada y gabán oscuro, serio, observando y escuchando conversaciones, poniendo atención en detalles nimios, recreando en su mente episodios de vida de una ciudad que lo ignora y reduce a la nada.


martes, 3 de febrero de 2026

El mito de las Misiones Pedagógicas

Las celebradas y mitificadas Misiones Pedagógicas fueron iniciativa de los republicanos liberales, partidarios de la redención del pueblo por la educación y la cultura, y no gozaron en su momento de la simpatía ni del reconocimiento de los partidos obreros. Para los comunistas, por ejemplo, las misiones eran “caridad burguesa”. Por eso, una vez que se inició la guerra y el comunismo cobró protagonismo, la figura del “misionero” fue sustituida por el “miliciano” cultural, dando protagonismo al trabajador, invitándole a manifestar su idiosincrasia o expresión popular. Sin embargo, era imposible desarrollar una nueva cultura desde cero y la realidad impuso la necesidad de aceptar las iniciativas anteriores, recuperando a aquellos intelectuales reformistas de la clase privilegiada o burguesa que la habían representado. Por el contrario, los anarquistas rechazaron esa política, argumentado que los “sabios”, aquellos “trabajadores de la cultura”, como los definió el comunismo, no pasaban a convertirse automáticamente en partidarios de la revolución por su erudición, y criticaban con dureza que muchos hubiesen sido evacuados de Madrid sin tener en cuenta su condición política e ideológica. (Que cada cual deduzca el ambiente de armonía que reinaba en el bando republicano). Como remate a este cuento conviene señalar que misiones pedagógicas se siguieron llevando a cabo durante el franquismo, de manos de la Sección Femenina de Falange Española de las JONS. Grupos de autobuses y camiones recorrían la geografía española llevando educación a las zonas más deprimidas, (hay videos del NODO). Incluso el régimen que dinamitó la República se apropió de esa herramienta, probablemente porque muchos de los falangistas originales habían participado en aquellas.



lunes, 2 de febrero de 2026

Lubén el de inglés

Lubén Fernández era un profesor singular, por su estampa. Impartía inglés en el instituto. Vivía en el Figueroa, a pocos metros de la puerta de aquél. Era fácil distinguirlo por su aspecto, más adecuado a los 60 que a los 80, que era cuando tuve ocasión de conocerlo. Vestía pantalón corto, sandalias y camisas floreadas; no importaba la estación. Usaba unas gafas como las de Lennon. Estaba muy delgado, (tal vez practicase yoga), tenía una barba muy poblada, negra y rizada. El pelo se lo recogía en una coleta. Se le veía por el barrio tirando de un carrito de la compra. No era extraño que se detuviese a intercambiar unas palabras con el alumnado que encontraba a su paso, siempre muy sonriente, gesticulando, es posible que consciente de que las miradas se posaban en él, por su imagen. Ningún otro profesor rivalizaba con su popularidad. En sus clases se debatía mucho, siempre en ingles, como era menester, mejor o peor, pero bastaba para entenderse, siempre sobre temas que nos interesaban. Por eso era muy celebrado. El año que nos conocimos fue como consecuencia del periódico del instituto. Un grupo de alumnos nos reunimos para llevar adelante tan ardua tarea, y él se sumó a la iniciativa, no para dirigirnos sino para participar. Le hicimos una caricatura y el tío se partía de risa. Las reuniones eran muy divertidas e intensas, siempre nos animaba a la huelga por alguna causa que consideraba fundamental, y se nos hacía la boca agua, ya nos imaginábamos unos perseguidos por el sistema. Los del periódico, (unas fotocopias grapadas), éramos dados a rascar y poner el dedo en la llaga, como buena mosca cojonera. Los pocos números que salieron a la luz siempre estuvieron rodeados de alguna polémica, de esas de adolescentes, alumnos contra profesores, por normas o exámenes, dimes y diretes. Un día se presentó la directora a la reunión, que era en los recreos, y le cantó las cuarenta a Lubén, haciéndolo responsable de nuestras opiniones. El hombre se defendió como pudo, el caso es que realmente pintaba poco en nuestras decisiones, pero para la directiva no era así. Poco tiempo después nos comunicó que dejaba el periódico, porque no quería enfrentarse a sus compañeros. Aquella decisión nos dejó muy descolocados, porque siempre lo tuvimos en un pedestal. Empezamos a mirarlo de otra manera y ya no le hablábamos como a un colega. Entonces, a algunos de nosotros, los dibujantes, nos ofreció participar en otro fanzine que él sacaba, que se llamaba Friendship, artículos en inglés con ilustraciones. No tenía nada que ver con el instituto. El caso es que empezamos a colaborar en el proyecto, pero aquello no tenía la misma vidilla que el nuestro, además nos pedía demasiados dibujos para sus artículos que, todo hay que decirlo, no nos interesaban, nos sonaban a cosas muy lejanas. Al final se convirtió en un engorro. Empezamos a hacerle dibujos de cualquier manera, o a evitarlo. El aura que para nosotros había tenido, se fue disipando lentamente. Con el fin del curso se perdió la relación y al siguiente definitivamente. Por razones que desconozco, el amigo Lubén tuvo problemas personales, y es posible que sufriera alguna depresión. Pocas noticias tuve ya de su devenir. Sin embargo, es difícil olvidar su figura, los primeros días de conocerlo, que tantas cosas parecía ir a enseñarnos, incluso a cambiar el mundo.

domingo, 1 de febrero de 2026

El demonio está en todas partes

Raro era el domingo que en la catequesis, (aquella que se celebraba antes de la misa en tiempos del tardofranquismo), el cura no se refiriera a la presencia del diablo, que, según él, estaba en todas partes. Su afirmación iba en la línea de aquello que te decía tu abuela con los ojos muy abiertos y una voz cavernosa cuando te salías del plato: "te está tentando el demonio". Y yo me giraba a ver si lo tenía a la espalda, apoyando su mano en mi hombro, y como no lo veía respondía que no y persistía en mi delito, que era prolongar unos minutos el juego en la calle. Pues este cura párroco al que me refería al principio, dedicaba su tiempo a buscar al maligno en cualquier rincón de la Iglesia, para señalárnoslo: en la rodilla que se rascaba el niño, en el lazo que una coqueta se había puesto en el pelo, en la bolsa de pipas o el pulgarcito que pensabas comprarte al salir, en la postura al sentarse o por la mirada distraída al infinito. En todas partes, para nuestro pesar, estaba Belcebú, como bien nos señalaba el ministro de la Iglesia con voz persuasiva, pero tronante en el momento oportuno mientras señalaba un cuadro donde ardían las almas de los pecadores. Y ese día te marchabas a casa pensando en demonios hasta bien entrada la tarde e incluso la noche.
Hace tiempo que el Demonio salió de nuestras vidas. Bien es cierto que en sus últimos estertores lo quisieron confundir con el comunismo, y así los de esta secta tenían cuernos y rabo. Pero por arte de birlibirloque, aprovechando que caían los popes, el príncipe de las tinieblas cambió el nombre por el de fascismo, y ahora, con esta denominación, vuelve a estar en todas partes.
En estas que la izquierda, dispara contra todo lo que se mueva. Por si las moscas. Hay un guion escrito y no hay que salirse de él. Hubo un tiempo en que al díscolo lo llamaban revisionista, pero al final se ha terminado imponiendo el comodín, aquí ya no valen medias tintas. Ándate con ojo que incluso en estas letras puede estar escondido.