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martes, 13 de julio de 2021

Rosita Díez Gimeno.

 



A Rosita Díaz Gimeno, estrella del cinematógrafo, la habían detenido los rebeldes facciosos en Cádiz mientras rodaba una película.

Aprovechando que las comunicaciones aún no se habían cortado, el doctor Negrín llamó por teléfono al general Queipo de Llano.

- Queipo al habla.

- General, tengo un asunto importante que tratar con usted.

No voy a obedecer ordenes de la canalla marxista.

- El motivo de mi llamada es otro.

- Explíquese.

- Quiero que libere a Rosita Díaz.

- No me venga con esas.

- Es una cuestión personal.

- Hay asuntos más serios.

- Quiero proponerle un trato.

- ¿Qué trato?

- Rosita por José Antonio. 

- …

- ¿General?

- Sigo al aparato.

- ¿Qué dice?

- Que es usted un imbécil.

- Creo que es un trato justo.

- Todavía me duelen los puñetazos de ese energúmeno. Por mí que se pudra en la cárcel de Alicante.

- …

- ¿Algo más?

- General, confío en que a Rosita no le suceda nada. 

- Eso dependerá de lo que usted haga.

- Deme su palabra de militar.

- Ya está todo dicho, doctor. Tengo cosas más importantes que hacer que ocuparme de su nuera. Adiós.

- Adiós.



sábado, 19 de junio de 2021

Por hablar de uno mismo

De los numerosos anuncios que en los últimos meses recibo en las redes sociales, sobre todo de gente que quiere ayudarme a escribir y a hacerlo bien, (por algo será), me ha llamado poderosamente la atención el de un campamento de escritores.

No sé exactamente en qué consiste tal fórmula, pero la propuesta es evocadora. Me ha traído a la memoria aquellos campamentos de verano donde a los alumnos de 5º de EGB nos reunía la iniciativa del Estado y el beneplácito de nuestros progenitores, justo al inicio de lo que se llamó Transición.  La experiencia consistía en pasar un par de semanas, tres quizás, conviviendo en unos barracones, en contacto con la naturaleza y expuestos a realizar interminables marchas por el monte. Grandes son los recuerdos que guardo de aquella singular aventura: el repugnante sabor del puré de patata de la cena, lo fría que estaba el agua de una laguna de Cercedilla, la visita obligada al Valle de los Caídos y El Escorial, y la ruina de lo que en otro tiempo debieron ser los campamentos de la OJE. Tenía su encanto ver tanto pino creciendo entre los pabellones en ruinas o ver los círculos donde estuvieron las tiendas de campaña cubiertos de maleza, alrededor de un mástil huérfano de bandera. O una piscina en mitad del bosque, llena de agua verde.

Otra impresión inolvidable es la que me produjo una tarjeta que me pasó mi compañero J. Ramos, al que apodábamos El Loco. En ella podía leerse: Amnistía,  (y verse unas manos nervudas que se agarraban a unos barrotes).

- Por esto te pueden meter en la cárcel - me aseguró y él lo sabía bien, y yo pensé en lo de su padre.

Creo que ya tuve bastante campamento. Otro día contaré mi mili, que todo se vuelve literatura.





sábado, 1 de mayo de 2021

El Rey David

 


David habló por última vez. 

- El espíritu de Yavé habla por mí, su palabra está en mi lengua: << el justo que gobierne a los hombres y los gobierne en el temor a Dios >>.



sábado, 3 de abril de 2021

Carlos II




Cuenta la anécdota que el rey Carlos, el II o el pupas, el hechizado también, no acostumbraba a lavarse nunca, por lo que sus criados decían de él que criaba.

Un día se cruzó por un pasillo del palacio en el que vivía con su hermanastro Juan, el de Austria, que, consciente de la enfermedad que padecía, aspiraba al trono.

- Qué lástima que no cuidéis debidamente de ese hermoso cabello que tenéis, hermano.

Se marchó el rey preocupado por el comentario, dicen que murmurando mientras se alejaba.

- Este maldito don Juan no tiene piedad ni con los piojos.



 

Corto e Hipatia.




Corto Maltés, en una de las que estuvo en Venecia conoció a Hipatia, que decía ser la misma matemática de cuando la biblioteca de Alejandría. El marino no dio crédito a la revelación, naturalmente, aunque era muy amigo de las fábulas. Lo curioso de la anécdota es que esta Hipatia, la del cómic, forma parte de una hermandad de seguidores de la Teosofía, y existió una mujer, Rosario de Acuña, miembro destacada de la masonería española que se hacía llamar del mismo modo. Hablo de finales del siglo XIX y principios del XX. Como es algo que acabo de descubrir, me preguntó hasta qué punto Hugo Pratt ignoraba o conocía la historia de esta escritora y, de ser cierta la segunda opción, si no se inspiró en ella y decidió hacerle un homenaje.


Carmen de Burgos, Colombine, pasa por ser la primera periodista española, iniciando su carrera en 1902 en el diario El Globo.

Sin embargo, en 1874 Rosario de Acuña, Hipatia, ya era colaboradora en La Ilustración Española.

Ambas escritoras tienen bastantes cosas en común. Eran anticlericales, feministas y formaron parte de la masonería.

Rosario de Acuña, por otra parte, tuvo amistad con Pérez Galdós al que en su correspondencia llamó maestro.

También se carteaba con Luis Bonafoux, (un tipo con el que tropiezo habitualmente, autor de Españoles en París), que le colocaba artículos en diarios de la capital francesa.



 

lunes, 22 de marzo de 2021

Tarpeya


 

De Tarpeya cuentan que se enamoró de Tacio, rey sabino, y le propuso la entrega de Roma a cambio de matrimonio. Tacio aceptó, pero cuando se vio en el Capitolio ordenó a sus hombres que aplastaran a Tarpeya con los escudos.

Otros dicen que era hija de Tacio y que había sido raptada por Rómulo. Y que para vengarse de éste abrió las puertas de la ciudad a su padre. El caso es que también la aplastaron, tal vez llevados por el entusiasmo al irrumpir en la ciudadela, igual que en el caso anterior.

Además, circula la historia de que en realidad se entendía con Rómulo y todo era una artimaña para acabar con Tacio, pero este se enteró a tiempo y al final la castigó del modo que venimos contando: bajo los escudos.

Se afirma en otras fuentes que los guerreros sabinos tenían un tatuaje en el brazo en forma de escudo. Por tal razón, tal vez quiera decir la leyenda que la mataron a codazos o a empujones.

Y para rematar, en Roma hay una roca que llaman de Tarpeya, desde allí se tiraba a los criminales al vacío. Tal vez fue aquel su destino. ¿Atada a un escudo?

Supongo que a estas alturas le habrán dado incluso una explicación de género. Sería imperdonable lo contrario.

El/la que no encuentra un laberinto es que no quiere. Igual acabo de meterme en otro.