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jueves, 13 de agosto de 2020

Ruano y Lorca

 Dice González Ruano en sus Memorias anatemas que provocan su condena.

"(...) A mí, Federico García Lorca no me acabó de ser nunca simpático como le fue a todo el mundo. Era como un chico de pueblo ordinario que se hubiera puesto un lazo de seda en el pelo y sentado frente a un piano a hacer gracias. Federico era feo, agitanado y con cara ancha de palurdo. Vestía cursimente y presumía de ser gracioso, espiritual y mariquita del sur.
(...) Tres o cuatro veces intentamos, tan sin ningún entusiasmo, una relativa amistad que aquello quedó en nada. Nunca nos llamamos de tú, y un día que coincidimos con unos amigos comunes, se habló de ir a casa de no sé quién para oír unas canciones al piano y que yo dije que no podía acompañarles, recuerdo que él, quizás creyéndolo una desconsideración, me dijo destempladamente y sin que viniera a cuento:
- Usted tendrá citada una de esas Mata-Haris que meriendan bocadillos de jamón...
- ¡Hombre, Federico...! ¡Es que usted sólo conoce marineros que meriendan nardos!
(...) A mí me reventaban desde sus zapatos horribles hasta sus insoportables corbatas.
(...) Una vez lo vi en la calle de Alcalá con otro joven - de nuestra edad más o menos - que tenía cierta cara de loco y que obedecía bastante a mi propio físico, por lo que pregunté al que iba conmigo si sabía quién era. Me dijeron que Salvador Dalí..."
Decir como dato curioso que Ruano y Dalí podrían pasar por hermanos gemelos.





martes, 11 de agosto de 2020

La odisea de los cerdos

Muchas y algunos recordarán que Circe convirtió en cerdos a los compañeros de Ulises, pero quizás no tantos al porquero Eumeno.
Cuando el héroe de Troya regresó a Ítaca, su patria, lo primero que hizo fue visitar sus 12 establos, donde se criaban numerosos cerdos (370). Y son estos animales los que, pese al abuso de los pretendientes, que cortejan a su mujer y consumen sus bienes, siguen haciendo de Ulises un hombre rico.
Eumeno lo acoge, ignorando que es su amo, y le pone en antecedentes de lo que sucede en su palacio.
Es en la cabaña del porquero donde padre e hijo, Telémaco, se reúnen por primera vez. Y también es allí donde la diosa Atenea descubre a Ulises y lo presenta a Telémaco. En tan humilde estancia urdirán el plan de su venganza.
Y es Eumeno, el porquero, el que ayuda al padre y al hijo a dar muerte a los pretendientes, cuando Ulises vence en la prueba del arco.
Leemos el combate y descubrimos que si unos son dueños de cerdos otros son pastores de cabras o boyeros.
Es el cerdo el animal sagrado en la tradición de occidente.


domingo, 2 de agosto de 2020

miércoles, 3 de junio de 2020

Bucéfalo.



Calmó Alejandro a Bucéfalo poniéndolo a mirar el sol, pues descubrió que tenía miedo de su propia sombra. Pero igual fue porque el caballo vio al que sería su amo y tan pequeño que no le pesaría llevarlo sobre el lomo.


jueves, 28 de mayo de 2020

Una buena dote.





"(...) Los asirios venden en el mercado a las doncellas a los que quieren casarse, en primer lugar a las más nobles y hermosas, a continuación a las demás una tras otra; y cuando llegan a las más feas, proclaman cuánto quiere recibir alguno para casarse con éstas y lo reunido por el precio de las más agraciadas se lo añaden a éstas". Isígono de Nicea, (SigloI).


lunes, 25 de mayo de 2020

De otros tiempos.



Mister Robinson se pegó a la piedra, como el musgo, pero expuesto al sol, para calmar el dolor de huesos que lo martirizaba sin piedad.
Oteaba el horizonte de bella campiña, las suaves colinas, deseoso de ver asomar en lontananza a los temibles sajones armados hasta los dientes, para darle la oportunidad al rey Arturo de acudir y poner orden.
Pero ni los cuervos trazaban círculos en el cielo.
- No alcanzo a comprender cómo se las apañaron nuestros antepasado para levantar este pórtico - comentó el joven Pitt, comprobando la solidez de la mole pétrea como el que golpea el muslo de una fuerte aldeana.
- La ciencia, amigo - respondió Mister Robinson, con su voz cascada por el aguardiente, un brandy que quemaba como la lumbre -. Cuestión de ciencia.
- Probablemente gente muy sabia.
- Pero poco práctica, amigo. Y eso debió conducirles a la ruina, como queda de manifiesto si miras a tu alrededor.

J.F.P.R. Tales.



jueves, 2 de abril de 2020

El señor marqués, por Luis Bonafoux.


"(...) Cuando el señor marqués hace una de esas obras de misericordia, que ignora la patria, es fama que defeca con más tranquilidad que de costumbre. Porque hay que advertir -como detalle para la Historia- que uno de los placeres, tal vez el único, del señor marqués es la defecación. Sobre todo de noche al acostarse, el señor marqués se está en el retrete mientras fuma un puro, que enciende al entrar allí y que no deja hasta acabarlo por completo en aquel sitio misterioso, dejando en el suelo, como recuerdo, un cucurucho blanco."
Los Españoles en París, Luis Bonafoux, 1855-1918.