Pocos lo sabrán pero la famosa estatua sedente de Abraham Lincoln sita en el templo a su nombre, en Washington, apoya sus manos sobre sendos fasces, el símbolo romano de la autoridad de los cónsules, que vienen a significar "la unión hace la fuerza". Alguno ya los habrá identificado con Mussolini y el fascismo, por los tiempos que corren; en realidad son coincidencias que no tienen nada que ver. El símbolo del haz de varas, o el de la cruz gamada, hunde sus orígenes en la antigüedad. El asunto parte de la imagen popular de la I República francesa, que surgió de la revolución de 1789, que los pintores galos representaron como una mujer engalanada de atributos de la romana. A. Lincoln fue un firme defensor de la abolición de la esclavitud. Claro que también firme partidario de la libre empresa, y de la expulsión de los navajos. Los EEUU que conocemos son en gran parte creación suya. En España los fasces también figuran en el escudo de la Guardia Civil, y estuvieron presentes en la simbología de la I República. Cualquier día aparece un iluminado y ordena picar esos brazos.
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