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sábado, 28 de noviembre de 2020
martes, 24 de noviembre de 2020
miércoles, 11 de noviembre de 2020
La crítica. El maestro porquero.
"El maestro porquero" de J.F.P.R. Tales no es una novela histórica, aunque podría serlo nos dice su autor en la introducción a esta historia con tintes históricos. Pero quien nos dice que los hechos aquí relatados no podrían haber sucedido en el marco de la guerra civil que en el siglo XV aconteció entre el rey Enrique y su hermano Alfonso. En fin, y volviendo a la novela, está muy en la linea de su autor, un ESCRITOR con mayúsculas y que no hace más que refrendar con este relato su madurez literaria ya apuntada en sus dos obras anteriores. Es una novela de aventuras que no da tregua al lector y que se lee de tirón. De una imaginación increíble la trama está llena de personajes fascinantes, alguno me trae a la memoria a cierto mito de la aviación italiana del mundo del cómic, pero igual son cosas de mi imaginación. Lo cierto es que esta novela es de lo mejor que váis a leer este año si os gusta la literatura de aventuras o la novela histórica aunque no lo sea, ¿o sí?
Ángel Luis Durán.
“El maestro porquero” es una novela escrita por la pluma de un erudito de las letras, no es sencillo componer comedia, muertes, aventuras dejándolo narrado con hermosas palabras.
J. F. P. R. Tales nos llevará hasta Castilla que se encuentra en una guerra civil enfrentándose el rey Enrique con su hermano Alfonso para acceder al trono, mientras tanto en Galicia reina cierta anarquía entre unos señores feudales. Con estas palabras pensaréis que vais a leer una novela histórica, pero no es así. El autor ha escrito una maravillosa novela de aventuras que transcurre en el siglo XV más concretamente lo que es inicio del renacimiento.
Personajes reales y ficticios se moverán en un ambiente medieval con pinceladas de nuestra historia. El protagonista principal será Ramón, un aprendiz de maestro porquero que le da techo a un viajante de Castilla que va camino de Lugo. Por cierta circunstancia el porquero se convertirá en ese mensajero poniéndose en marcha por la antigua vía que comunicaba Astorga con Lugo, su fin llevarle ese enigmático mensaje al Abad, para ello se hará acompañar por su piara y por un hombre santo que suele darle consejos.
Sentaros en vuestro lugar favorito de lectura y adentraros en ese camino para leer las aventuras del porquero que más allá del mensaje que debe llevar, ansía encontrar a una bella mujer que vio en un retrato. Sabréis de un caballero buscando aquel primer mensajero de Castilla. También cierta misteriosa dama que espera un presente muy importante y conoceréis una aprendiz de bruja llamada Antia poniendo tierra por medio después de realizar un hechizo a las hijas del molinero. Otros personajes secundarios o no tanto se unirán en torno a nuestro porquero y lo mejor de todo, el encuentro con un hombre cerdo, que ahora se siente cochino de cuatro patas y quiere ser parte de la piara de Ramón, aquí os advierto que hay momentos que me dolía el estómago de tanto reírme.
Nada de fechas, ni datos que cansan al lector, vais a leer aventuras, momentos tiernos, trágicos, cómicos, es un auténtico disfrute avanzar en sus páginas. Todo esto en ese camino de Lugo, porque todavía tenemos otra parte en esta historia, un monasterio.
Al monasterio llegó un enigmático libro pagano. El misterio que lo envuelve no será por estar en un monasterio o ser un libro que no debe leer ningún cristiano, si no, porque empezarán a haber muertes en torno a él.
Revueltas, condenas, la iglesia, nobles moviéndose como piezas de ajedrez intentando poner en jaque al rey que no desean para sus intereses. En este marco histórico otro elemento importante será la alquimia ¿Qué buscarán entre sus intrincadas fórmulas? Mitología, fantasía, vais a quedar maravillados con la prosa añeja que maneja el autor, capaz de llevaros aquel siglo simplemente con sus palabras. Una historia divertida que no decae en ningún momento, logra que el lector no pierda interés, las páginas prácticamente vuelan solas. Cada capítulo se cierra con esas ganas de querer saber más pasando al siguiente donde comienza otra trama diferente, igual estas en el camino que regresas al monasterio, cambia de tema buscando sorprender al lector, en verdad lo ha logrado.
Ha construido una sorprendente novela de historias paralelas en las que en algunos momentos sus personajes se cruzan, se conocen, es casi mágico entender que se acaban de ver y hablar y no saben que forman parte de la misma historia. No faltará una manada de lobos siempre hambrientos. En las calles de Sarria la historia tomara fuerza con todos nuestros protagonistas más revueltos que juntos. ¿Cómo terminará todo? ¿Qué será de nuestro porquero, de la bruja, de la dama misteriosa, del hombre que se siente cochino? Que el ejército ande haciendo de las suyas tampoco ayuda a calmar al populacho.
Os animo a leer este libro, su calidad escrita e imaginativa es extraordinaria. Lo aplaudo, lo aplaudo mucho. Sí, podría haber hecho esta reseña más corta, pero no quise, se merecía mi tiempo, lo digo de verdad, aquí hay una gran historia. Palabra de reseñadora.
Soraya Murillo Hernández.
miércoles, 28 de octubre de 2020
Orsipo, el atleta.
sábado, 24 de octubre de 2020
Fabián de Castro.
Fabián de Castro era un gitano de Jaén, (de Granada dicen los de ahí), que se fue a París con un cuadro flamenco y cambió la guitarra por los pinceles.
Hizo amistad con Picasso y se hizo famoso como pintor, de los más cotizados antes, durante y después de la Guerra Mundial, la segunda. De él nos hablaron Corpus Bargas, César Ruano, Victorio Macho, Zuloaga y otros. Le gustaban el Greco y Zurbarán, pero pintaba a su manera. Pocos se acuerdan ahora de él.
En cierta ocasión quiso exponer en España, concretamente en Barcelona, pero el gobernador de la ciudad, Martínez Anido, se opuso porque en un cuadro unos guardias civiles ataban a Cristo a una columna.
- ¡Esto es una vergüenza! ¡Menuda falta de respeto a la autoridad!
Fabián no perdió la calma.
- Este oficio de pintar es muy difícil, señor gobernador. Ya no recuerdo si estos civiles atan o desatan al Cristo.
Al otro le hizo gracia la respuesta y permitió la muestra.
domingo, 18 de octubre de 2020
Hortensia, hija de Quinto Hortensio.
De Hortensia, hija de Quinto Hortensio, el orador, cuentan las fuentes que se presentó ante los triunviros Marco Antonio, Octavio Augusto y Lépido con el propósito de solicitar la anulación del impuesto de guerra a las matronas de Roma. Llegó a la Curia encabezando al grupo de las mujeres más distinguidas de la ciudad y pronunció ante los gobernantes un elocuente discurso. Los triunviros, irritados por su osadía, ordenaron que las echasen, pero el pueblo se puso de su parte y evitó que las maltratasen. Y aunque no lograron su propósito del todo, sí que el número de las sujetas al pago del impuesto se redujese de 1400 a 400.
sábado, 17 de octubre de 2020
Una medalla para Unamuno
lunes, 12 de octubre de 2020
Endemoniados de Jaca
domingo, 6 de septiembre de 2020
Pepita Peña
jueves, 27 de agosto de 2020
El pintor Oscar Domínguez
Al paso de la oca desfilaba con marcialidad la Wehrmacht por los Campos Elíseos, ahogando con el estruendo de sus botas el silencio de los franceses. París había sido ocupado. Las banderas rojas con la cruz gamada ondeaban al viento sobre el arco de la Victoria que conmemoraba las batallas en las que participó el ejército napoleónico y soportaba con estoicismo la humillación germana.
Subido a uno de los árboles del paseo imperial, un individuo gesticulaba y gritaba frases ininteligibles. Rápidamente, un grupo numeroso de gendarmes y algunos miembros de las SS lo rodearon. A punta de pistola le obligaron a bajar. Acto seguido lo esposaron y se lo llevaron preso.
Era un tipo alto, de enorme cabeza y que apestaba a alcohol.
- ¿Cuál es su nombre?
- Oscar Domínguez.
- ¿Es usted español?
- Así es.
- ¿Qué hacia usted subido al árbol?
- Una proclama.
- ¿Contra el Fürher?
- Señor, yo soy un artista - respondió el detenido.
Un coronel alemán entró en el despacho y todos los presentes excepto Domínguez se cuadraron en un estruendo.
- ¿Es usted el pintor?
- El mismo.
- Quiero que haga un retrato de mi esposa.
Oscar Domínguez perdió el aplomo demostrado hasta el momento y desvió los ojos al suelo.
- Señor, ... yo soy un surrealista.
- ¿Arte degenerado?
Oscar asintió con la cabeza en silencio.
- Eso es precisamente lo que quiero - dijo el alemán y le dio una tarjeta con sus señas.
La mujer estuvo pocos días en París, el suficiente para que Domínguez le hiciese el retrato.
Su talento fue reconocido con la cantidad de diez mil francos de entonces, nadie volvió a importunarle en lo que quedaba de guerra.
J.F.P.R. Tales.









