El aceite, eso tan rico que te pones en la tostada por la mañana o te sirve para hacer unos huevos fritos con chorizo, también tiene su sitio en el Corán que así dice a sus lectores en la sura 24/35:
"Alá es la luz de los cielos y la tierra. Su luz es como una hornacina en la que hay una lámpara; la lámpara está dentro de un vidrio y el vidrio es como un astro radiante. Se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo que no está ni en oriente ni occidente, cuyo aceite alumbra sin que llegue a tocarlo el fuego. Luz sobre luz. Alá guía hacia su luz a quien quiere. Alá llama la atención de los hombres con ejemplos y Alá sabe todas las cosas".
El Profeta no se reconocía como poeta, pero su lenguaje no deja de ser poético. Imágenes y asunto que bien pueden provocar a los vendedores del Templo.
Lo cual trae a colación el cuento de Aladino y su lámpara maravillosa, como recipiente que esconde un genio y qué, tal vez, aceite. Por lo que podemos deducir que este se presentaba pringoso al joven.
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