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lunes, 16 de noviembre de 2015

La pequeña dama a caballo


Cuentan que la pequeña dama montó en un caballo para ir de aventuras. Pero que eligió al más perezoso, sin saberlo. Y aunque ella tenía deseos de salir corriendo de su castillo, el jamelgo ninguna. Por eso pasaron toda la tarde en un tira y afloja. Finalmente la pequeña dama decidió dejar la aventura para otra ocasión y el equino bostezó de aburrimiento.

viernes, 7 de agosto de 2015

El fantasma del lobo albino



Empezó a barruntar aquella misma noche que tal vez no había sido buena idea alquilar por un par de meses la vieja mansión del pueblo. Pero el precio y las condiciones le habían disuadido de cualquier cuento de viejas como los que por aquellos contornos circulaban. Y es que decían que el viejo marqués, famoso por su puntería, había muerto a dentelladas en su propia cama sin dejar señal alguna que indicase cual había sido la alimaña causante de tal carnicería salvo el tamaño de los dientes.
También contaban que en el bosque cercano vivía un lobo blanco y que muchas veces el marques había intentado darle caza sin éxito. Lo cierto es que el día anterior a su muerte, avisó a sus criados para que preparasen una gran comilona pues quería celebrar el cobro de una importante pieza.
Permaneció inmóvil observando atentamente el extraño haz de luna que iluminaba la escalera y lamentó no tener a mano en ese momento su carnet de socio de la protectora de animales o una pistola con balas de plata.



lunes, 3 de agosto de 2015

Don Miguel de Unamuno



¡Viva la muerte!
Le gritó a don Miguel, catedrático de Griego y rector en la Universidad de Salamanca, un mutilado de guerra que había hecho la ídem con Franco en Marruecos. Y él le respondió que eso era como decir ¡Muera la vida! Y añadió, dirigiéndose al pregonero, que por ser invalido igual deseaba una España llena de mutilados, para no sentirse distinto.
Entonces el general Millán, cabreado, cojo, manco y tuerto, gritó y repitió de nuevo: ¡Muera la intelectualidad traidora! ¡Viva la muerte!
Y a empujones salió el bilbaíno del brazo de Carmen Polo De, que no faltaron entre los más exaltados ganas de darle matarile. 
Allí dijo aquello de "venceréis pero no convenceréis", una frase que pasó a la historia y que aún fuera de su contexto no deja de ser arma arrojadiza.


lunes, 13 de julio de 2015

Pop Sugar


Pop Sugar.
Heroína de los 70.
Ya estaba de vuelta de todo.
Hasta de salir en los cómics.



domingo, 28 de junio de 2015

Red



La llamaban Red pero en casa Orange. Era una chica que a muy temprana edad quería ser guerrera. Por eso nadie se sorprendió cuando con 18 primaveras le dio dos cuchilladas al capitán del ejército de los gigantes. Pero sí y mucho de que los gigantes también podían morder el polvo y perder las tripas. Y entonces muchas cosas cambiaron en la aldea. Desde entonces los gigantes mantienen las distancias.


lunes, 22 de junio de 2015

Sir Walter Raleigh



Walter, Sir merced a la reina Isabel de Inglaterra, conquistó Virginia pero siempre soñó con llegar al Dorado antes que españoles y portugueses. Y por eso desembarcó en Venezuela, ya entonces de moda cuando el petróleo no lo estaba.
El Dorado hacía perder la cabeza y a la suya pusieron precio los españoles. Y es que a Walter ya lo conocían estos pues mandó a pique a parte de la Invencible y además robó como cualquier otro en el saqueo de Cádiz.
Pero no fueron estos quienes se la cortaron, que ganas no les faltó, sino que después de un retiro en la Torre de Londres por unos dimes y diretes, sus paisanos decidieron ponerla en una cesta.
También se cuenta que trajo el tabaco de América, naturalmente de contrabando, antes de inventarse Gibraltar.

domingo, 14 de junio de 2015

La puerta equivocada o no.



En esa casa parecía no vivir nadie desde hacia años. Sin embargo, salía un reguero de sangre por debajo de la puerta. En el suelo había una llave y probablemente la abriría. Ese día podía ser uno de tantos, por esa calle había pasado cientos de veces. Pero aquella circunstancia lo trastocaba todo. Era uno de esos momentos en los que la vida parecía ofrecer una oportunidad a lo desconocido. No era cuestión de pararse a pensar demasiado. O lo tomas o lo dejas, se dijo.


jueves, 11 de junio de 2015

El día del oso mantecoso



Era el día del oso mantecoso, que así le conocían en el pueblo y alrededores. Nadie sabía a ciencia cierta el por qué de tal celebración pero lo cierto es que no había día a lo largo del año que alguien no hiciese planes al respecto. Por así decirlo, era cita obligada para todos los del lugar, incluso para los vecinos  y vecinos de los vecinos que parecían contagiarse con la fiesta, que en eso terminó convirtiéndose.
Comentaban las comadres que la costumbre tuvo origen el día que un oso asomó por la granja de Smith el herrero. Pero otros, como el reverendo Jack Palmer, afirmaban que fue en la iglesia,  durante el culto. El caso es que el oso vino atraído por la manteca que por alguna razón estaba presente, ya sea en la cocina u otro lugar de la granja  o quizás en el altar de la iglesia. Y fue entonces cuando la madre de Smith o la soprano del coro, armada de una escoba una y de un cirio pascual la otra, expulsaron al oso a base de golpes.
Desde entonces, ya digo, la gente se congregaba en la plaza del pueblo y armados de cepillos, velas, palos o gruesas barras de metal se adentraban bosque a dentro en busca del oso ladrón y pendenciero.
Hacía muchos años que osos no se veían en kilómetros a la redonda pero los paisanos no cejaban en su empeño y batían el bosque sin contemplaciones. Y rara era la noche de ese día en la que no volvían cubiertos de polvo, hojas y sangre, incluso cargados con algún trofeo de huesos o carne informe.