Seguidores

domingo, 25 de octubre de 2026

Macedonia de banderas y otros conjuros

Hay una indigestión de banderas en este país, me comentaba el otro día un viajero que visitaba el nuestro, y tuve que darle la razón, que hay cierto empacho y en unos años un posible hartazgo de aquellas. Estábamos frente a la fachada de un edificio público y ademas de la enseña nacional hondeaban la de la comunidad europea, la autonómica, la de la provincia, la de la ciudad, la LGTBIQ, y, como cerca había una protesta, la de la II República, la roja, la palestina, la de algunos sindicatos, partidos políticos, y versiones más o menos singulares de las oficiales de algunas regiones. En el lado opuesto de la calle se adivinaba la de san Andrés y la preconstitucional. En un puesto cercano, de cara al turismo, se veían además las de los equipos de futbol más populares y locales. Este abuso de insignias daba para reflexionar. No sé si en alguno que otro período histórico hubo tantas banderas como hoy. Es posible que en el medioevo, con tanto señor feudal en guerra y rebeldía hubiese otro festival de estandartes y banderines de todos los colores. Anoche me desperté con frío, y como no tenía a mano una manta tuve que improvisar una doblando la colcha. Entonces pensé en lo útil que podría ser una de esas banderas que vi en la calle para taparme del frío. Y creo que en el fondo se trata de eso, de un fetiche mágico como el de los cuentos de hadas, que te hace invisible y te protege de algún maleficio. Vivimos tiempos de magia y superstición, que llaman antifascismo, que no es más que otra palabra mágica. Abracadabra y se solucionan todos los problemas.

No hay comentarios: