Me pregunto yo, porque me pasa como a Sócrates, que tengo un diablillo que me susurra al oído, y me tienta a decir cosas que sé que molestan, pero que no puedo remediar decir. Me pegunto, digo, que, en esto de la Maricarmen, que no es la de los muñecos, sino otra, digo, que si en lugar de ser Maricarmen fuese Paquita, (como dijo Bardem), por decir un nombre, y en lugar de tener un alquiler en el Madrid del Retiro, fuese, por poner el ejemplo, en la calle Calvache de Jaén, me pregunto: ¿hubiese venido la Ana Belén a cantarle? O, por ponerlo más difícil, si en vez de Paquita fuese Ramón, Ramón García, por ejemplo, un anciano despistado de esos que se olvida las zapatillas de paño en casa al salir y les roban la tele mientras, digo, ¿hubiese asomado siquiera la Carina recitarle unos de Lorca? Entiendo que son cuestiones difíciles. Es un no dormir. Y, otra cosa, ¿los alquileres se heredan? Tendría huevos que las deudas sí y los alquileres de tiempos de Franco no. Es por fastidiar un rato.
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