Nos llevó el de Historia del Arte, Eloy, a la diputación de Córdoba, para ver una exposición de arte contemporáneo. No recuerdo el nombre del artista, pero eran unos relieves de formas geométricas en bronce, a las que daba color. Pero igual la memoria engaña incluso en eso. Lo que mejor recuerdo fue la anécdota, que de la reina de Saba y Salomón nos contó a raíz de contemplar mojado el suelo del patio, que actuaba como un espejo. Llegó la reina a Jerusalén a Jerusalem y Salomón acudió a recibirla, quedando prendado de su hermosura. Un susceptible sacerdote le avisó de que la de Saba tenía las patas de cabra, negras y velludas. Salomón decidió entonces llevarla a pasear a un patio con baldosas como espejos y así pudo comprobar que las piernas de la reina estaban estupendas, robustas, de firmes muslos, y el vello donde correspondía.
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martes, 15 de septiembre de 2026
Las piernas de la de Saba
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