Es en eso de la interpretación de los sueños cuando uno debe echar mano de Artemidoro de Daldis u otro de los antiguos que se ocupaban de eso, porque hay, hay algunos, que no se entiende qué pretenden contarnos del futuro, o si es aviso, o meramente sin sentido para tenernos distraídos el resto del día. Así, anoche soñé que mi mujer compraba un coche, que quería uno más grande, y fuimos al concesionario por él, y nos lo dieron por piezas para montarlo, como si fuese el armario de un IKEA. Así que lo armamos entre toda la familia, y el coche resultó ser uno de muertos, para dos, y con un remolque para otro. Todo él de madera de caoba, bien pulida y barnizada. Es bonito, dijo mi padre, que por allí andaba. Mi preocupación era dónde aparcarlo. Y me he despertado azorado y todavía temo que me lo traigan los de Amazon a la puerta y nos tomen por la familia Monster.
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