
Luisma era estudiante de Arqueología, ibérica para más señas, y un día soñó con la Bicha de Balazote, provincia de Albacete. Era un sueño muy malo porque la bicha se asomaba y más que parecer un tetramorfos alado parecía un cristo pantocrator o así. Y se ponía muy seria sobre sus cuatro patas y lo juzgaba como de lejos. Entonces a Luisma no le salía el cuadro cronológico y lo suspendían en medievalística. El caso es que una vez despierto, decidió no hacer aquella tesina no fuese que la bicha se ofuscase y tuviese que adoptarla en casa y llevarla al veterinario. Al final lo suspendieron y optó por sacarse el carné de conducir camionetas.










