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lunes, 30 de marzo de 2026

Aburridos juegos de niñas

Ya fuese por curiosidad o aburrimiento, probar cosas nuevas o ganarse una amiga, lo cierto es que en ocasiones participábamos en los juegos de las niñas. Aunque había algunos mixtos como el pillar o el escondite, para el resto de las actividades de esparcimiento había una línea imaginaria que separaba dos mundos muy distintos. De cuando en cuando, como queda dicho, esa frontera se traspasaba, y nos veíamos saltando a la comba con algo de torpeza, sobre todo cuando cobraba velocidad, o eran dos las cuerdas que había que salvar mientras giraban al unísono, en plan video juego, con riesgo de llevarte un azote o perder unos pelos del cogote. También estaba la goma, que las niñas, formando un campo con ellas, iban subiendo desde los talones hasta la cintura, y había que salvar con hábiles giros de patada lateral con ida y vuelta, hasta volverse solo apto para las más altas o zancudas. También pintaban unos cuadrados en el suelo, hasta formar una cruz, con una tiza blanca o varias de colores, en la que depositaban un pedazo de teja, ladrillo o una piedra, blanca o negra; y a pata coja la dirigían de punta a punta, saltando de casilla en casilla, abriendo las piernas en el crucero, con riesgo de espatarrarse, para volver a juntarlas en el siguiente, que hacía de remate. Muchos de estos juegos iban acompañados de canciones, que por desgracia no recuerdo, de argumentos muy evocadores, e incluso trágicos. Pero lo más divertido era ir a molestar a las mayores, que zanjaban pronto la distracción con un sopapo o algún tirón de pelos. Algunas tipejas de aquellas eran auténticas matonas. El caso es que, en pocos años, dejaron de parecer grandes.

domingo, 29 de marzo de 2026

El nombre de un hermano muerto

Nacieron dos hermanos gemelos y el segundo no era esperado, porque antaño no se hacían ecografías, que hablamos de los años inmediatos al fin de la guerra. Tenían pensado el nombre los padres en homenaje al abuelo o la abuela, y así, como fue chico le pusieron Torcuato, que fue muy celebrado por tíos, tías, primos y primas más o menos lejanos. El problema vino con el otro, que venía asido al tobillo del hermano, y no tenían nombre que ponerle. Total, que le pusieron el de Roque, por ser el día del santo del mismo. Pero he aquí que, cosas del destino, en pocos días murió Torcuato. Como no era cuestión de darle un disgusto al abuelo y el resto de la familia, callaron los progenitores, y dieron el cambiazo. A Roque le pusieron el nombre del hermano y a Torcuato el del anterior. De este modo se enterró a Torcuato como si fuese Roque, y a Roque lo convirtieron en Torcuato. La solución quizás fue la correcta, porque de antiguo se tenía por más viejo al que salía después del útero, por haber llegado allí primero. Por lo que de este modo se arregló el disloque, sin que Torcuato supiese que una vez fue Roque.


Una bestia llamada Santiago Segura

Hay una campaña de demonización de Segura en marcha. El jevi de El día de la Bestia se va confundiendo con el maligno. No es nuevo, viene de antiguo. Hay bromas que no se perdonan. Ahora la condena crece como el fuego de la hoguera. El demonio está en todas partes y la izquierda perdió el sentido del humor hace mucho tiempo, justo cuando creyó que estaba en el parlamento para salvarnos. Nos quemaremos contigo, Santi. Haznos sitio en el infierno.

sábado, 28 de marzo de 2026

El Guernica según Picasso

El de Picasso, Guernica, es un cuadro muy grande aparcado en el Reina Sofía. Lo trajeron los de la UCD desde el de New York, que debía andar parco de espacio, gracias a la labor del ministro Íñigo Cavero, que tenía cara de Porky. Se instaló en el Casón del Retiro, tras un cristal blindado y bajo los frescos de Lucas Jordán, muy retirado de los ojos del público. En la actualidad donde queda dicho, en una sala muy estrecha y alargada, acompañado de las caricaturas de Franco y la obra de pintores de cuando la República, alguno de ellos falangista y de La Barraca. Ahora llevan unos años los vascos dando la lata, para que se lo cedan como otra competencia cualquiera e instalarlo en el Guggenheim. Picasso paró poco por vascongadas, y el cuadro era de encargo. Sospecho que uno que tenía de una corrida lo dio por Guernica, y después siguió a lo suyo. Yo, por pedir, que lo enrollen de nuevo y lo envíen a Málaga, para adornar la plaza de toros. Como cartelón, promete.


martes, 24 de marzo de 2026

El premio Dedal y las mujeres de negro

El premio Dedal es el nombre que los de la revista satírica La Codorniz dieron al premio Nadal, porque siempre lo ganaba alguna fémina, lo cual no era del todo cierto. Aunque sí numerosas en los 50, y que también lo inauguro Laforet en el 44. En la inmediata y dura posguerra proliferaron las escritoras. Umbral las definió, tirando de Josefina Aldecoa, como mujeres de negro: "las mujeres de negro, negro en el alma, negro de guerra y posguerra rompieron a hacer literatura en España, lo que no habían hecho nunca, salvo las conocidas excepciones. La guerra, en algún sentido, las había liberado".

domingo, 22 de marzo de 2026

Sinclair Lewis y los lagartos de V

La serie de V que amenizó las tardes a toda una generación de adolescentes en los 80, con sus lagartos comiendo ratas y partos sobrecogedores, (y la invasión de Córdoba), se inspiraba en una novela de Sinclair Lewis, un premiado escritor norteamericano de los años 30 que tuvo la oportunidad de hacerse con el Nobel. La obra en cuestión se titula "Eso no puede pasar aquí" y trata de la llegada al poder de un senador xenófobo y populista. La historia en cuestión planteaba la posibilidad de que en EEUU sucediese lo que aconteció en Italia y Alemania antes de la II Guerra Mundial. Que yo sepa esta novela no se publicó en España, aunque sí otras del mismo autor. Se puede descargar de la red, supongo que una traducción mejicana. Está de rabiosa actualidad. Confío en que pronto la tengamos en papel.


El Barón y los de la unificación comunista

Debió de ser en mayo de 1982, durante la feria de Córdoba, en los jardines de agricultura, que era donde se celebraba ésta, a espaldas del monumento al pintor Julio Romero, cuando dio un concierto el grupo Barón Rojo, heavy a la española. No sé cómo pudieron meter el escenario entre los árboles que allí se alzan, ni cómo delimitaron aquello para evitar que nadie se colase. Es lo de menos. El asunto está en que no falté a la cita, aunque estuve a punto de perdérmelo. Un inesperado casi lo lleva todo al traste. El nudo se hizo y deshizo del siguiente modo. Íbamos un grupo de seguidores del Barón por la calle Gondomar y a la altura de san Nicolás se habían apostado tras una una mesa los de Unificación Comunista de España, u otros de esta guisa. Movidos por la curiosidad nos pusimos a manosear sus panfletos y en estas que uno de aquellos con mucha labia casi me convence para comprar su revista. Como yo, ni entonces ni ahora, sé decir que no a las ofertas de fancinerosos advertí que me iba a quedar sin concierto. Confesé al fenicio que si compraba la publicación me faltaba para la entrada, pero el otro me insistía con que a Barón podría escucharlo en otra ocasión y la revolución no podía esperar. Y yo dudaba. Por fortuna, mi amigo Fermín, que era un repetidor con experiencia, vino en mi ayuda y le dijo al otro que ya volveríamos más tarde. Gracias a su intervención, no falté a la fiesta. De la que por cierto salí sordo, por lo cerca que nos pusimos de los bafles. Lo más curioso de la noche es que los fachillas de la clase se subieron a aquellos, y desde allí dieron más caña que todos los que nos reuníamos en la improvisada platea. Desde aquel concierto no puedo disociar a los melenudos de los de Fuerza Nueva. Cosas de la vida, siempre tan contradictoria.

sábado, 21 de marzo de 2026

El Torrente menos gracioso

La última de Torrente me ha dejado un sabor agridulce. Aunque he de reconocer que me he reído mucho con la escena gore del pequeño Nico, el resto me ha sabido a chistes repetitivos. Probablemente sea la película más seria de la saga. La de Santiago hace recapacitar sobre el modo en que una democracia se va precipitando al abismo. Ya en la presentación, esos dibujos animados que retrotraen al un, dos, tres, y esa cancioncilla que animó las primeras elecciones, producen una sensación de nostalgia nada esperanzadora, que invita a reflexionar sobre lo mucho que costó conseguir la libertad y lo pronto que todo aquel esfuerzo se ha trivializado. Es posible que, al desaparecer progresivamente sus protagonistas, el proceso democrático haya perdido su importancia para las nuevas generaciones. El tiempo se encarga de convertirlo todo en polvo. (Es verdad que los políticos también ayudan, cuando no hay interés en evitarlo). Mucha gente se retrotrae al fallido golpe de Estado que estuvo a punto de abortar los cambios, y habla sin fundamento de maniobras y conspiraciones, que todo fue un teatro. Yo prefiero recordar el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha, para no olvidar que hay hechos que deben ser considerados incontestables cuando la libertad estaba, o está, en juego.


viernes, 20 de marzo de 2026

La rosa de Manara

No puedo dejar de mencionar que la adaptación de El nombre de la rosa, la novela de Umberto Eco, que ha hecho Milo Manara es, en mi opinión, extraordinaria. He conseguido con su lectura, - que he llevado a cabo en dos etapas, por hacerla el autor en dos entregas -, retrotraerme a la edad de 20 años, que es cuando debí leerla. Es decir, siendo muy joven.
Tuve ocasión, y creo que ya lo he contado más de una vez, de ver una adaptación del mismo libro por otro gran monstruo de la historieta, me refiero al maestro Alberto Breccia, en una exposición que se hizo en Córdoba de su obra, a finales de los 80. Sospecho que aquella versión no llegó a publicarse, o se utilizó para ilustrar alguna edición quien sabe si argentina o francesa. Como la muestra se llevó a cabo en los sótanos del alcázar de los reyes cristianos, sobre las paredes de los laberintos que allí conducen a unos baños u otras estancias, la impresión fue imperecedera, porque el escenario acompañaba perfectamente al ambiente misterioso y estremecedor que rodeaba a los asesinatos que se producían en orden apocalíptico en el interior del herético monasterio.
Pero ahora me he de referir a la perspectiva de Manara, que es correcta y fiel al original, con contadas licencias, y evocadora. No me canso de repasar sus imágenes, porque el texto es ya muy sabido, y disfrutar de un cómic como mucho tiempo no hacía.

martes, 17 de marzo de 2026

Odisea 2001 de Kirby

De 2001, esa odisea del Espacio, estaba la peli, pero también los de Marvel hicieron un cómic, que vi publicado por Bruguera en el 77 del siglo pasado, si no recuerdo mal. Era una colección que se inventaron los catalanes en la que te colaban las historietas de La guerra de las Galaxias dibujada por Chaykin junto a las del Motorista fantasma, Kazar y esa de la odisea que comento; y probablemente alguna más. Yo quedé prendado por el trazo grueso de Kirby cuando dio estilo gráfico al monolito de la movie. Desde entonces ha sido para mí un cómic de culto. Kirby siempre me ha parecido un estilo, una forma grotesca pero cuidada de repartir los negros sobre el papel, para producir imágenes impactantes, aunque algo frías. Hay algo de monigote en sus estampas, pero la ruptura es lo que siempre he valorado. Me quedo con sus interpretaciones del firmamento, de un infinito que parecía partirse en moléculas o átomos caprichosos. De ahí a Steranko, pero será otro día.

domingo, 15 de marzo de 2026

Moravia era una montaña rusa

Hay libros de segunda mano, en esas librerías de ocasión, impolutos, a dos euros, con todas las señales de que o no fueron leídos o sólo una vez, o estuvieron tratados con cariño y respeto por sus anteriores propietarios/lectores. Muchas veces me inclino, a la hora de juzgarlos, por la primera clase, porque son muchos los comprados y menos los leídos. De esta suerte, de un tiempo a esta parte disfruto de autores olvidados, pero de gran calidad literaria, apartados ya del circuito editorial, lejos del ruido mediático, la publicidad gratuita y el deseo de hacer del autor una vedette de las letras, que proporcione mucho dinero unos señores muy ricos que no leen. Así entre las última adquisiciones en el rastro de Remar, que no sólo ofrece muebles viejos y adornos ordinarios, sino también libros, me hice con uno de Moravia, Alberto, el italiano. De Moravia había leído dos inolvidables, el de Agostino y el de La romana; ahora he de referirme al de El conformista, que es una que pudiera calificarse de negra, por la novela que dicen de este color, que es tan entretenido como perturbador y escabroso, temas favoritos del autor que nos ocupa.
Misterioso, de espías, relaciones sexuales atípicas y otras inmundicias que remueven la conciencia y mueven a la reflexión, confusa. Y es que en muchas ocasiones lo bueno de la literatura es que te agite como en coctelera, y no sea excusa para señalar y tirar abajo imágenes de piedra, como monje del desierto a los pies de la de Serapis, sino hacer examen de conciencia para apartarte de la hipocresía y reírte de las nuevas generaciones de puritanos progres.

viernes, 13 de marzo de 2026

Es la primavera

Contemplo con satisfacción que amanece más temprano, y no lo digo por el título de la película, y que además Venus está visible al atardecer, señales inequívocas de que nos acercamos al equinoccio, el momento en el que los días empezarán a ser más largos y atractivos para disfrutar de la vida, que no deja de ser un deseo de luces, como la del mosquito que llega a su ocaso al resplandor de la bombilla. Es por eso que, despertado por el canto de los mirlos, ave que en la ciudad sustituye al gallo y no trae como el cuervo malos presagios, se vuelve uno más literario y evoca los libros leídos, los deseos por leer los pendientes y los que quedan por escribir, aunque mueran como el meteoro en su suicido contra las capas de la atmósfera, soñando con ser como el que aniquiló a los dinosaurios. Día y noche, vida y muerte, en el fondo las mismas palabras sujetas a los matices, sonidos con significados insignificantes, fumarolas de los racionales frente a la indiferencia del cosmos, tan ignorante a nuestras quimeras.


lunes, 9 de marzo de 2026

Un tío mío que hubiese cumplido años

Hubiese cumplido hoy 85 años un tío mío que fue misionero en Ecuador, pero decidió partir al infinito hace unas semanas. No es cuestión de contar de nuevo sus anécdotas de antaño como la del mono que trajo de sus aventuras en la selva. O la cabeza reducida del jíbaro, que resultaba algo asquerosilla, y debió dar rostro a un indígena muy serio. Llamativo fueron los gorros de ardillas, que sin dura estuvieron sobre el cogote de algún cacique. Su retorno fue como el de un pájaro que pierde las alas o lo encierran en una jaula. Quizás ahora sobrevuele los bosques montanos de la Cordillera Real oriental, recuperada la libertad para escapar muy lejos; espero y sueño que así sea.


jueves, 26 de febrero de 2026

El alegre bebedor que no era Rembrandt

Recuerdo tengo de una vez que hice un examen de Historia del Arte en la Universidad de Córdoba, donde estudié, sobre el Barroco, y cayó una pintura de Frans Hals, que yo tomé por otro de Rembrandt. No me negaréis que el estilo de ambos guarda cierta semejanza. De ahí vino mi equívoco. Lo cierto es que, pese a este preámbulo, he de reconocer que cuando vi la estampa descubrí mi ignorancia en lo que se refiere a obras y autores, y, como era mi costumbre, (antes escribir que dejar un papel en blanco), opté por hacer un retrato lo más pintoresco posible del personaje, de bigotes don juanescos, que, sonriente, levantaba en alto una copa de vino claro o tinto, (la fotocopia era mala), sentado en una silleta baja y balanceándose con peligro de caer de espaldas. Vestía al modo de los mosqueteros, con sombrero de ala ancha y pluma, botas de corsario y florete al cinto. De este modo, no le di nombre, pero describí su carácter y las circunstancias que pudieran haberlo conducido hasta allí, imaginando las mil aventuras, duelos de capa y espada, a pistolones, que pudieran haber envuelto su odisea. Creo que tal epopeya podía haber pasado por una de las aventuras del Capitán Alatriste, con la ventaja de que aún no habían sido escritas. De esta guisa creo que llené unos folios, pongamos cinco, con la letra muy grande, encadenada, influido por las clases de Paleografía y Diplomática. El esfuerzo, fue considerable, pero no conseguí el aprobado. Tuve ocasión de repetir el examen, ya con otro motivo, y más conocimientos, por lo que, aunque mejor mi nota, fue menos brillante, pues me limité a decir lo que en los libros explicaban los sabios. Es una pena no conservar aquel testimonio, de tales licencias y atrevimientos, que fueron muchos y jalonaron mi carrera, y aún practico cuando decido salirme del plato. En vano he buscado años después la imagen en cuestión y he llegado a la conclusión que igual fue sueño o engaño, o tampoco de Hals sino de otro, porque la de Arte para suspender era especialista.


miércoles, 25 de febrero de 2026

Therians y otras plagas

Ahora se lleva lo de los therians, pero cuando yo era un jovencito con granos lo que molaba era hacer el robot en la discoteca. Hay que reconocer que George Lucas y su C3PO hicieron mucho daño entre los adolescentes de los 70. Bien es cierto que también había gente que hacía el Chewbacca, pero menos. También es verdad que el presentador de Aplauso, Nacho Dogan, aportó su granito de arena, haciendo el androide, o el mimo, que igual era eso. El caso, y es a lo que vamos, que con los travoltas se mezclaban los 3peos, y no cesaba la marcha. No es por vacilar ahora, pero yo hacía muy bien el robot, y ni te cuento cuando vino el robocop. Igual también llevaba entrenado algo por lo del Mazinger Z, todo hay que decirlo, por lo del fuego de pecho y puños fuera, que se decía, antes de echar a volar. Lo cierto es que pese a tanto meneo metálico, (y recuerdo ahora al del jardín botánico y su sintonía), quizás aquello de hacer el androide galáctico era menos alarmante que hacer el perro o el gato en las redes sociales. O igual no. Laissez-faire, es lo que prima ahora. Mientras hagan el perro pachón no parecen peligrosos, igual si les da por hacer el dóberman la cosa cambia. Por si las moscas conviene llevar en el bolsillo unos premios, o unas bolsas para excrementos si adoptamos a uno en lugar de a un mendigo.


domingo, 22 de febrero de 2026

La pintura escatológica

Don Manuel, el maestro republicano que abrió escuela junto al pilar de la torre, en el barrio de la Cava de Úbeda, (eran los 50), hombre respetuoso y fiel a su credo, trataba a sus alumnos con condescendencia y comedimiento. En cierta ocasión, cansado de las tropelías que se cometían en los servicios, tal vez por lo caro que estaba el higiénico o debido a la escasez de cantos, dejó expuesto un letrero sobre el retrete como aviso a los reincidentes:

“Si la mierda es la pintura

y el dedo es el pincel.

¿Por qué no te pintas la cara

y no ensucias la pared?”

Poema instructivo que sus viejos alumnos, que saltan a horcajadas por encima de los 80, aún recuerdan y entonan con cierta melancolía y mucho humor, si la ocasión se presta a ello.



La IA eran mentiras

Tal es la cantidad de vídeos paridos por la IA que ya no me fio de ninguno que veo, sea o no de esta. Al principio descubrías sus torpezas y los descartabas. Después lo absurdo de su argumento te hacía sospechar. Ahora no puedes hacer distingo y lo obvias venga de donde venga. La conclusión es que, de aquí a unos pocos años, las imágenes dejarán de ser testimonio de la realidad y las tomaremos por divertimento o fantasía. Vienen años de escepticismo.

La Clave y los rusos

La Clave era un programa que emitían muy muy tarde en la tele, los sábados creo, y tenía una sintonía muy misteriosa. Como yo era un niño solo me tragaba la presentación y el principio de la película, tuve que esperar algunos años para poder sumergirme en su magia. En torno a aquella se hacía un debate después entre los invitados. Eran los años de La Transición y cualquier asamblea donde la gente se pudiese expresar con cierta libertad tenía mucho morbo. La mayoría de los tipos que allí se juntaban fumaban mucho o se tomaban unas copichuelas, que igual eran agua. Recuerdo que un día se dedicaron al asunto de la Guerra Fría y acudieron al debate un general norteamericano y otro ruso. La película era una de una serie de varias sobre la II Guerra Mundial rodada por los soviéticos, porque el presentador, Balbín, comentó que americanas ya habíamos visto muchas. Aquella peli contaba la historia desde el punto de vista ruso, en concreto se ocupaba de la caída de Berlín y el final de la guerra. Hubo una cosa que me llamó mucho la atención y es que Hitler no era retratado como un loco sino como cualquier ser humano. Las pocas veces que salía en pantalla lo hacía del modo más formal y comedido. Desde aquella ocasión no he dejado de darle vueltas al propósito de tal enfoque, y me da por responder como Astérix, "estos rusos están locos", o lo estaban.

jueves, 19 de febrero de 2026

La muerte de Ulises

Lo que no se cuenta de Ulises es que fue asesinado por su hijo Telégono, que también lo era de Circe, la maga de los cerdos. Telégono, cuando se hizo hombre, viajo hasta Ítaca para conocer a su padre, y no tuvo otra ocurrencia que robarle parte del ganado sin reconocerlo. Hubo una riña entre ambos y esta acabó con la muerte de Ulises. Telégono lloró amargamente por la pérdida, que descubrió de este modo tan dramático. El final de la historia es tan singular como que se terminó casando con su madrastra, Penélope. Y contando ambos con el beneplácito de su madre, Circe.

miércoles, 18 de febrero de 2026

El niqab y la semilla

Yo tuve una alumna muy estudiosa, aplicada y trabajadora. Coincidimos en aulas y pasillos 6 años. Cuando terminó el bachillerato la animé a seguir estudiando. No entraba en sus planes. No acudió a la graduación ni a despedirse. La última vez que la vi fue en el hall del ies cubierta por un niqab; y porque me dijeron que era ella. Se convirtió en una sombra. En ocasiones me cruzo con mujeres vestidas con esa prenda y me pregunto si alguna será aquella. Las religiones levantan muros muy altos, pero soy de los que creen que las semillas germinan incluso a los pies de estos, y que sus raíces tienen fuerza suficiente para tirarlos abajo.


martes, 17 de febrero de 2026

La eternidad pasada

Existe un miedo a la eternidad futura pero no al abismo del pasado, tal vez porque imaginamos que quedó atrás y no es posible sumergirse en él, salvo asomarse a su brocal, y hasta donde alcanza la luz del sol o nuestras linternas. Y quizás lo interesante sea andar este porque explique el presente y el que esté por venir. El uno produce despreocupación, el otro desasosiego. Tal vez debiera ser al contrario, porque quizás lo terrible sea el origen y no lo subjetivo del pronóstico.


domingo, 15 de febrero de 2026

Mecanópolis

Mecanópolis es un relato fantástico de 1913 escrito por don Miguel de Unamuno, que nada tiene que ver con lo que nos tenía acostumbrado en el bachillerato, la trágica existencia o la tía Tula, ni con lo de "vencer y convencer", que no era suyo sino de Víctor Hugo. Es un relato de ficción, apto para servir de argumento a un juego de aventura gráfica. No es más que una historia en la que la realidad descrita bien pudiera ser sólo un sueño, o una pesadilla, pero también una realidad material, con un mensaje claro sobre la deshumanización que provocaría el triunfo de la máquina. No deja de ser una curiosidad, pero tampoco un aspecto de la vida literaria del celebrado profesor de griego que debiera obviarse.

viernes, 13 de febrero de 2026

Predator badland

Predator Badland es ese tipo de peli que te hubiese gustado ver en el cine de tu barrio, cuando podías hacer la colección de cromos o comprarte el cómic de Bruguera, en las primeras filas, motivado por los cartelones gigantes y las fotos que se ponían en la burbuja de la taquilla. Hay filmes que te trasladan a los buenos ratos que te proporcionó la vida cuando todas tus preocupaciones pasaban por reventarte unos granos frente al espejo, vestir una cazadora negra como la de Travolta o mirarle las piernas a la de Inglés, que estaba muy buena. Para mí esa es la magia del cine, hacerme volver a sentir sensaciones que me rejuvenecen, que me invitan a salir dando saltos cuando llega el final e imaginar que voy a luchar contra alguna criatura gigantesca en un planeta muy, muy lejano, sin salir de este.


Volar muy alto

Son los días de viento los que invitan a salir volando o a que vuele todo, y muy alto. Si es lo malo, mejor que lo bueno. A Ulises le dio Eolo una crátera que guardaba todo los vientos, con el fin de que ninguno le importunase en su regreso a Ítaca, salvo el que soplaba en su beneficio. Sin embargo, su tripulación, aprovechando que dormía, destapó la vasija y los liberó a todos; y el viaje se convirtió en una montaña rusa en perjuicio de los viajeros, que perecieron, salvo el protagonista, después de muchas vicisitudes. Si en vez de Homero, la historia la hubiese escrito Luciano de Samosata, el barco habría terminado en la Luna, y la aventura terminado de otro modo. La cosa es que escuchándolo mugir, al tiempo que levanta tejados o arrastra árboles, apetece que te traslade a otros escenarios no menos fantásticos, al menos con la imaginación.

lunes, 9 de febrero de 2026

Las viejas sillas

Eran las sillas de casa de mi abuela, una a una, obras de arte. No había dos iguales sino ejecutadas por manos distintas. Tarea de artesanos no profesionales, pero de habilidosos. Feas en su ejecución, pero firmes para sostener y resultar cómodas. No había dos patas iguales, ni dos travesaños idénticos, incluso la red de cuerda que servía de asiento dibujaba de un mismo patrón diversas versiones al trenzarse. Lo normal es que cojeasen, y así permitían el balanceo. Unas más altas que otras, más o menos anchas. Siempre distintas. Acomodadas a los rincones del patio, junto a la cuadra, a un lado de la pila o bajo el pitiminí. Asientos del pasado, irrepetibles, como los ratos de sosiego que dieron a nuestras espaldas cuando nos reuníamos a vernos vivir y parecía para siempre.


domingo, 8 de febrero de 2026

Las sombras fuera de la caverna

Platón se equivocaba al afirmar que la realidad que vemos no es más que una burda copia de la original, que es bella pero alejada de la prisión que encierra nuestra alma. Y de este modo solo podemos ver vagas sombras de aquella. Me bastó ver la de un árbol seco proyectada en una pared para advertir su belleza. Mientras que el álamo mostraba sobre su corteza las heridas producidas por las inclemencias del tiempo, dibujaba sobre el muro una imagen perfecta de su silueta. Deduje entonces que es la sombra que depositamos en el mundo sensible la belleza a la que aspiramos, por su simplicidad y sugerencia.

sábado, 7 de febrero de 2026

Cuando hablan sube el pan

Es llamativo el número de boutades que los políticos sueltan durante, antes y después, de las elecciones. Ingeniosas salidas que distraen de los problemas reales que nos preocupan. Hoy la barra de pan estaba a 3 euros, porque la llaman de pueblo, y en mi desesperación he buscado esa oferta del super de tres en una bolsa, masa precocinada y congelada, con sus levaduras y almidones, azúcares y aditivos de siglas misteriosas, porque, me he consolado, sólo es pan. Después, no he querido pensar en lo que pondré entre medias, pero creo que cada rebanada bien untada de redes sociales me quita el hambre seguro, Marte puede esperar.


jueves, 5 de febrero de 2026

El negocio de la Guerra

Decía el hermano Gerardo, profesor de Lengua y Literatura, allá por la primera mitad de los años 80, cuando yo cursaba 2º de Bachillerato en La Salle de Córdoba, - que estuve allí dos cursos -, decía, digo, que de lo que más se había escrito como argumento de novelas era de la Guerra Civil. Y hacía mención a muchos autores y a muchos otros que entonces ya formaban parte del olvido, mientras contábamos los minutos para salir al patio a mover las piernas y los carrillos. Es evidente que ya era un fenómeno editorial, una excusa como otra cualquiera para vender libros. El Peo, o el Gas Noble, como le llamábamos, no tuvo ocasión de pisar el nuevo siglo, pero estoy convencido de que señalaría en sus clases, si aún viviese, el fenómeno recurrente al que asistimos. Temblando estoy a la vista de que en una década hará un siglo de aquel conflicto, y aún existe un empeño por escribir la versión definitiva de tan aciago acontecimiento. Por lo que deduzco que se nos seguirá castigando con puntualizaciones y revisiones, revanchas y victorias, memorias y desmemorias, todo esto se traduce en dinero y política, mucho de ambas cosas; el caso es seguir entretenidos, y que la guerra tape y no destape los agujeros del medio siglo de democracia que llevamos a cuestas.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Córdoba de Baroja

Es recurrente en Baroja la mención o visita a Córdoba. La ciudad, también la provincia, se convierte en escenario del ir y venir de muchos de sus personajes. Unas veces están de paso y en otras ocasiones son vecinos. Demuestra lo bien que debía de conocerla, y pateado mucho. El escritor tiene calle, modesta, al otro lado de los jardines de la Victoria, próxima a la Delegación de Educación. Echo en falta una estatua suya, caminando, por la de la Feria, o cualquier otra que describe del casco antiguo, bien sea la Corredera, con su boina calada y gabán oscuro, serio, observando y escuchando conversaciones, poniendo atención en detalles nimios, recreando en su mente episodios de vida de una ciudad que lo ignora y reduce a la nada.


martes, 3 de febrero de 2026

El mito de las Misiones Pedagógicas

Las celebradas y mitificadas Misiones Pedagógicas fueron iniciativa de los republicanos liberales, partidarios de la redención del pueblo por la educación y la cultura, y no gozaron en su momento de la simpatía ni del reconocimiento de los partidos obreros. Para los comunistas, por ejemplo, las misiones eran “caridad burguesa”. Por eso, una vez que se inició la guerra y el comunismo cobró protagonismo, la figura del “misionero” fue sustituida por el “miliciano” cultural, dando protagonismo al trabajador, invitándole a manifestar su idiosincrasia o expresión popular. Sin embargo, era imposible desarrollar una nueva cultura desde cero y la realidad impuso la necesidad de aceptar las iniciativas anteriores, recuperando a aquellos intelectuales reformistas de la clase privilegiada o burguesa que la habían representado. Por el contrario, los anarquistas rechazaron esa política, argumentado que los “sabios”, aquellos “trabajadores de la cultura”, como los definió el comunismo, no pasaban a convertirse automáticamente en partidarios de la revolución por su erudición, y criticaban con dureza que muchos hubiesen sido evacuados de Madrid sin tener en cuenta su condición política e ideológica. (Que cada cual deduzca el ambiente de armonía que reinaba en el bando republicano). Como remate a este cuento conviene señalar que misiones pedagógicas se siguieron llevando a cabo durante el franquismo, de manos de la Sección Femenina de Falange Española de las JONS. Grupos de autobuses y camiones recorrían la geografía española llevando educación a las zonas más deprimidas, (hay videos del NODO). Incluso el régimen que dinamitó la República se apropió de esa herramienta, probablemente porque muchos de los falangistas originales habían participado en aquellas.



lunes, 2 de febrero de 2026

Lubén el de inglés

Lubén Fernández era un profesor singular, por su estampa. Impartía inglés en el instituto. Vivía en el Figueroa, a pocos metros de la puerta de aquél. Era fácil distinguirlo por su aspecto, más adecuado a los 60 que a los 80, que era cuando tuve ocasión de conocerlo. Vestía pantalón corto, sandalias y camisas floreadas; no importaba la estación. Usaba unas gafas como las de Lennon. Estaba muy delgado, (tal vez practicase yoga), tenía una barba muy poblada, negra y rizada. El pelo se lo recogía en una coleta. Se le veía por el barrio tirando de un carrito de la compra. No era extraño que se detuviese a intercambiar unas palabras con el alumnado que encontraba a su paso, siempre muy sonriente, gesticulando, es posible que consciente de que las miradas se posaban en él, por su imagen. Ningún otro profesor rivalizaba con su popularidad. En sus clases se debatía mucho, siempre en ingles, como era menester, mejor o peor, pero bastaba para entenderse, siempre sobre temas que nos interesaban. Por eso era muy celebrado. El año que nos conocimos fue como consecuencia del periódico del instituto. Un grupo de alumnos nos reunimos para llevar adelante tan ardua tarea, y él se sumó a la iniciativa, no para dirigirnos sino para participar. Le hicimos una caricatura y el tío se partía de risa. Las reuniones eran muy divertidas e intensas, siempre nos animaba a la huelga por alguna causa que consideraba fundamental, y se nos hacía la boca agua, ya nos imaginábamos unos perseguidos por el sistema. Los del periódico, (unas fotocopias grapadas), éramos dados a rascar y poner el dedo en la llaga, como buena mosca cojonera. Los pocos números que salieron a la luz siempre estuvieron rodeados de alguna polémica, de esas de adolescentes, alumnos contra profesores, por normas o exámenes, dimes y diretes. Un día se presentó la directora a la reunión, que era en los recreos, y le cantó las cuarenta a Lubén, haciéndolo responsable de nuestras opiniones. El hombre se defendió como pudo, el caso es que realmente pintaba poco en nuestras decisiones, pero para la directiva no era así. Poco tiempo después nos comunicó que dejaba el periódico, porque no quería enfrentarse a sus compañeros. Aquella decisión nos dejó muy descolocados, porque siempre lo tuvimos en un pedestal. Empezamos a mirarlo de otra manera y ya no le hablábamos como a un colega. Entonces, a algunos de nosotros, los dibujantes, nos ofreció participar en otro fanzine que él sacaba, que se llamaba Friendship, artículos en inglés con ilustraciones. No tenía nada que ver con el instituto. El caso es que empezamos a colaborar en el proyecto, pero aquello no tenía la misma vidilla que el nuestro, además nos pedía demasiados dibujos para sus artículos que, todo hay que decirlo, no nos interesaban, nos sonaban a cosas muy lejanas. Al final se convirtió en un engorro. Empezamos a hacerle dibujos de cualquier manera, o a evitarlo. El aura que para nosotros había tenido, se fue disipando lentamente. Con el fin del curso se perdió la relación y al siguiente definitivamente. Por razones que desconozco, el amigo Lubén tuvo problemas personales, y es posible que sufriera alguna depresión. Pocas noticias tuve ya de su devenir. Sin embargo, es difícil olvidar su figura, los primeros días de conocerlo, que tantas cosas parecía ir a enseñarnos, incluso a cambiar el mundo.

domingo, 1 de febrero de 2026

El demonio está en todas partes

Raro era el domingo que en la catequesis, (aquella que se celebraba antes de la misa en tiempos del tardofranquismo), el cura no se refiriera a la presencia del diablo, que, según él, estaba en todas partes. Su afirmación iba en la línea de aquello que te decía tu abuela con los ojos muy abiertos y una voz cavernosa cuando te salías del plato: "te está tentando el demonio". Y yo me giraba a ver si lo tenía a la espalda, apoyando su mano en mi hombro, y como no lo veía respondía que no y persistía en mi delito, que era prolongar unos minutos el juego en la calle. Pues este cura párroco al que me refería al principio, dedicaba su tiempo a buscar al maligno en cualquier rincón de la Iglesia, para señalárnoslo: en la rodilla que se rascaba el niño, en el lazo que una coqueta se había puesto en el pelo, en la bolsa de pipas o el pulgarcito que pensabas comprarte al salir, en la postura al sentarse o por la mirada distraída al infinito. En todas partes, para nuestro pesar, estaba Belcebú, como bien nos señalaba el ministro de la Iglesia con voz persuasiva, pero tronante en el momento oportuno mientras señalaba un cuadro donde ardían las almas de los pecadores. Y ese día te marchabas a casa pensando en demonios hasta bien entrada la tarde e incluso la noche.
Hace tiempo que el Demonio salió de nuestras vidas. Bien es cierto que en sus últimos estertores lo quisieron confundir con el comunismo, y así los de esta secta tenían cuernos y rabo. Pero por arte de birlibirloque, aprovechando que caían los popes, el príncipe de las tinieblas cambió el nombre por el de fascismo, y ahora, con esta denominación, vuelve a estar en todas partes.
En estas que la izquierda, dispara contra todo lo que se mueva. Por si las moscas. Hay un guion escrito y no hay que salirse de él. Hubo un tiempo en que al díscolo lo llamaban revisionista, pero al final se ha terminado imponiendo el comodín, aquí ya no valen medias tintas. Ándate con ojo que incluso en estas letras puede estar escondido.

viernes, 30 de enero de 2026

La política es conservadora

La política, en sus infinitas exposiciones, es irremediablemente conservadora. Incapaz de advertir los cambios, los reduce a la nomenclatura establecida, para intentar comprenderlos o anularlos. Pero la inteligencia es productiva. Las ideas no cesan porque las realidades cambian, y con ellas surgen nuevas perspectivas o desafíos, que aportarán nuevas soluciones a viejos problemas, y con sus respuestas propiciaran nuevos conflictos. El mundo cambia muy deprisa, el lenguaje está condenado a definirlo, porque sin este no existiría aquel. El Diablo estaba en todas partes, pero ya no es más que una pieza de arqueología.


lunes, 26 de enero de 2026

Imágenes imperecederas

Todavía me junto con gente más joven y descubro que sé mucho de cómics, pero de los de antaño, que ya son solo recuerdo para los de mi quinta y desconocidos para una gran mayoría que se suma a un arte que parece desdibujarse. Y así informo y documento a los neófitos, ignorantes de los grandes artistas del siglo pasado. De este modo acuden a mi cabeza nombres y títulos, personajes y aventuras, revistas y álbumes, igual que si acabase de leerlos ... y no es así, sino que de algunos hace treinta, cuarenta años, incluso más. He de advertir que algunas poderosas imágenes, enclaustradas en viñetas, permanecen en mi memoria, con una nitidez que sorprende, como si hubiesen sido grabadas al fuego sobre la retina de mis ojos. Y me llama la atención que tales ejercicios de memoria automática, permitan una lucidez inesperada, un retorno al pasado tan palpable, que la sensación sea de absoluto presente, igual que si las décadas no se hubiesen sucedido. Por lo que reivindico el poder de las imágenes como puertas que permiten el acceso definitivo a la consciencia, signos misteriosos e imperecederos de una realidad ignorada pero accesible.


domingo, 25 de enero de 2026

Uclés es Rosalía

Empiezo a sospechar que Uclés, joven de altas capacidades, en lugar de ser el Peter Pan de las letras, bien pudiera ser la Rosalía de Planeta. Acudió pasito a pasito, sin hacer mucho ruido, entrando como el agua por donde no se imaginaba una grieta, despertando la curiosidad y simpatía por su aspecto desaliñado, de bohemio pero limpio, vestido de pana y boina, con acordeón al hombro y acento del sur para hacer memoria. De su libro se sucedieron ediciones, y la lista de famosos que lo celebraban no cesaba de crecer. Luego salió de la chistera del Nadal, sin que nadie lo esperase, anunciando una novela a lo Zafón o Cortázar, donde no imperan las normas del espacio tiempo, quizás ni la hora de escribirlo. Y ahora, como buen adolescente, adopta una actitud pueril, hace un desplante público por redes y lo convierte en causa del pueblo, con miles de likes. Y es la suma lo que me hace sospechar, quiero decir despertar, que Peter Pan, o quien lo dirige, entiende de marketing, es decir de ventas, porque figurando de abanderado de los descamisados, que no conocieron ni la guerra ni la dictadura, recibe el respaldo incondicional de nuevos, futuros y posibles lectores, incluso de aquellos que no lean pero reciten el mantra. Y detrás de todo eso, temo, hay una máquina de hacer dinero, mucho dinero, por muchos años.




Un incordio el trabajar

Era Luis Aguilé el que cantaba lo de que es una lata el trabajar, y tenía toda la razón del mundo, porque cuando una actividad no se hace con gusto es un incordio. Los hay con suerte que trabajan en algo parecido a lo que les motiva, pero cuando es obligación tampoco. El trabajo ha de ser distracción en primer lugar y después una excusa para tener algo que comer ese día. Alguien con muy mala idea debió de inventar lo del hambre, porque si no fuese necesario satisfacerla nadie se levantaría para llenar la barriga. Claro que igual se inventaban otra necesidad, para tenernos ocupados en algo que le interesase a alguno de nuestros semejantes. Hay gente que disfruta inventando trabajos, pero para que los haga otro, es decir, que gozan viendo trabajar al vecino, como el que contempla a las hormigas. Frente a estos sujetos lo más conveniente es hacerse el sordo, el despistado, desmemoriado, dejar que te llamen autista y de este modo conseguir que jamás recurran a ti. Hay que aprender a sobrevivir y zafarse de estériles responsabilidades, incluso en el hogar, especialmente, si pretendes que lo sea.


sábado, 24 de enero de 2026

Al abrigo del instante eterno

Cierto regusto en los días del frío invierno tiene quedarse sentado al abrigo del brasero, o al de la lumbre, en su defecto junto al radiador de pared o bajo capas de sudaderas, observando la vida de otros frente al televisor o reposando la vista en un libro impreso. Es un reducto que tiene algo de cielo o infierno eterno, según se mire, de horas que no pasan o uno imagina que no lo hacen. En ocasiones pienso que soy piedra, relieve en un templo, estático y ajeno a los curiosos, como pez de mentirijillas en la pecera. Eso de vivir es preocuparse porque no eres feliz, y conseguirlo es tan sencillo como acomodarte junto al hogar y no ser más que otra figura en el cuadro.


Basílica de Vitrubio, en Fano

Hallazgo reciente, y he de referirme a él, porque si no lo hiciese sería traición al redescubrimiento de la arquitectura antigua, por ser Vitrubio el faro que iluminó a los arquitectos del Renacimiento y dio pistas respecto al arte que estos desarrollaron después. Han sido los cimientos de la basílica de Fano, ciudad italiana, donde el afamado arquitecto romano construyó su obra definitiva, en tiempos de Augusto, que tantos soñaron e imaginaron y él describió en uno de sus tratados sobre la arquitectura. Esta edificación perdida en las arenas del tiempo y el devenir de la historia, resucita ahora tras una excavación y concienzudo estudio de sus restos. Eso sí, pese a todo, la basílica se seguirá prestando a la reedificación imaginaria, porque, aunque ya tenemos su base, no así el resto, sino por escrito, lo que permitirá aún alternativas e interpretaciones, que darán alas a los creadores y Leonardos que, con las lecciones del arquitecto romano, erijan nuevas edificaciones donde reine el orden y el equilibrio, o el lugar del ser humano en el cosmos.


miércoles, 21 de enero de 2026

Vagabundo en la ventisca

Tengo tardes decimonónicas, por la adversidad del clima. Cubierto de gorra y tapado por grueso abrigo recorro solitario las calles, iluminadas por las alargadas y modernas farolas, que resultan pilares y arbotantes de una catedral imaginaria. El viento se lamenta y estrella en mi rostro alfileres de agua, y nubla mi vista. Las baldosas bailan al ritmo de mis pasos y escupen como basiliscos sobre mis pies. Los veloces vehículos se deslizan sobre el mar negro del asfalto y levantan olas de inmundicia con aliento a cadáver. Los árboles oscuros y desnudos agitan sus sarmentosas ramas como brazos de gigante, que pretende atraparme. Las estrellas juegan al escondite y la luna sonríe enigmática. Un gato pardo, como todos en el crepúsculo, irrumpe en la senda de mi camino. La muerte acecha, pero sueño que no me busca, que sólo es hora de espectros.


martes, 20 de enero de 2026

El guapo de Sergio

Se llamaba Sergio y era el tío más guapo del instituto. Su cara era una mueca propia de actor del cinematógrafo, cortada en angulosos y limpios perfiles, como la de James Dean; guapo hasta hacer daño a la vista en cada uno de sus gestos. Tendría los diecisiete, tal vez dieciocho, quizás repetidor, pero aparentaba los veinte, por su cuerpo atlético de bailarín, con las formas propias de un maniquí bien vestido, de caros almacenes textiles o revista de moda. Entre otras habilidades, como la de hablar en público o interpretar un papel teatral, estaba la de tocar la guitarra, su eterna compañera, que lo acompañaba en toda ocasión, quedada o manifestación. Y así era raro no tener oportunidad de verlo en el patio o la cafetería, por los pasillos y el salón de actos, por supuesto, pero también en la parroquia o callejeando por el barrio. Solía estar siempre acompañado de una nube de admiradoras y espontáneas, que se sumaban a su seguimiento. De tal modo que, si estaba presente en alguna reunión, oscurecía al resto de los varones; y así se ganó muchos enemigos, (aunque también grandes amigos). Yo fui de los primeros, porque un día sorprendí a la que más me gustaba pegada a él y atenta a su conversación, que aderezaba con canciones y melodías. ¡Y lo hacía bien el cabrón!, pues la otra parecía extasiada. Si en ese instante yo hubiese tenido algún poder olímpico, le hubiese enviado un rayo que lo fulminase en el instante, pero no se produjo tal alivio, sino que la tormenta quedó en mi cabeza, oscureciendo mi razón hasta el infinito. Desde entonces le puse la cruz, y fui un duro crítico con cuanto hacía o dejaba de hacer, decía o callaba. En el fondo, todo era envidia ante el triunfador. Por suerte, fue terminar el COU y perderle de vista, pronto no fue más que un amargo recuerdo. Descubrí también, con el paso de los años, por noticias y amistades comunes, que mi enfado carecía de fundamento. Los de Sergio eran otros intereses, distintos, que no menciono por respetar su memoria. Fue un vitalista, prefirió gozar de la vida, sin tapujos ni límites, y en ella se hundió, y confío que feliz. Murió joven. Ahora, en el recuerdo, muchos años después, bien merecía un retrato.


domingo, 18 de enero de 2026

El protectorado de Venezuela

Venezuela se ha convertido en un protectorado, que es la solución decimonónica que las antiguas metrópolis usaban para construir imperios en África o Asia. Aquellas respetaban a las autoridades indígenas, con el respaldo o la amenaza del ejército, mientras extraían y se llevaban sus recursos naturales. Del mismo modo, las clases privilegiadas de aquellos territorios se refugiaban y educaban en París, Londres o Bruselas, donde disfrutaban del elevado nivel de vida con el que sus anfitriones les obsequiaban por su sumisión, y por vagas promesas de convertirse en reyes o sultanes en lugar de los oficiales. Quizás la novedad de este caso esté en que al emperador le trae sin cuidado la suerte de las élites locales, pues solo piensa en su propio beneficio.


sábado, 17 de enero de 2026

Cuando además de padre lo eres de un perro

Tener un perro era más barato que un hijo, se afirmaba como verdad absoluta hace no muchos años. Y los matrimonios jóvenes o la abuela viuda tenían uno de compañía, de raza incierta, que comía de las sobras del plato y se asomaba a la puerta sin correa para mearse en la esquina de la calle. Ahora que hay que alimentarlos con pienso, vacunarlos y operarlos, vestirlos y guardarlos para el viaje, la cosa empieza a verse de otro modo, porque el amigo fiel te empieza a salir por un ojo de la cara. Y además tienes que sacarlo a mear y cagar a diario, tenga o no pedigrí, cosa que un hijo u hija aprende a hacer en el inodoro en tres años. No deja de admirarme la proliferación de chuchos cada tarde que saco el mio a que ensucie las aceras. Es un constante evitar a otros para no conducirlos a un conflicto territorial, lo que no impide que en ocasiones pueda hacer amigos y tener ocasión de charla. No comprendo esta moda canina como no entiendo la de los tatuajes, o por la Rosalía . El perro se termina convirtiendo en una obligación de padre y muy señor mío, cuando ya ha criado a los hijos, pues es una adopción inesperada de estos últimos que juran y perjuran que se harán cargo de su cuidado, y luego aparcan en casa. Eso de la vida de perros es para el que carga con ellos. La evolución ha hecho del can un animal parasitario, con éxito.


viernes, 16 de enero de 2026

Groenlandia española

Por el Tratado de Tordesillas, (1494), entre España y Portugal, bajo el arbitraje del Papa Alejandro VI Borgia, se dividió Por el Tratado de Tordesillas, (1494), entre España y Portugal, bajo el arbitraje del Papa Alejandro VI Borgia, se dividió el mundo de tal modo que la isla de Groenlandia también lo fue, por lo que parte de la misma quedó para portugueses y la otra para españoles. Razón por la que el Gobierno de España ha de reivindicar la propiedad de lo que le corresponde, presentado documentos al caso: portulanos y bulas, firmas y sellos, avisos de excomunión y amenaza de guerra, y no permitir que el yankee se haga con lo que no le pertenece, sea hielo para el whisky, osos polares o tierras raras. mundo de tal modo que la isla de Groenlandia también lo fue, por lo que parte de la misma quedó para portugueses y la otra para españoles. Razón por la que el Gobierno de España ha de reivindicar la propiedad de lo que le corresponde, presentado documentos al caso: portulanos y bulas, firmas y sellos, avisos de excomunión y amenaza de guerra, y no permitir que el yankee se haga con lo que no le pertenece, sea hielo para el whisky, osos polares o tierras raras.

jueves, 15 de enero de 2026

Indalecio Prieto y Hernán Cortés

Como argumento de una novela de misterio está el hallazgo de los restos de Hernán Cortes por Indalecio Prieto. El líder del PSOE, exiliado en México, reunió datos y testimonios que le permitieron localizar en 1946 la urna con los huesos del conquistador. Un archivista, Lucas Alemán, los había emparedado tras el muro de una Iglesia para evitar que fuesen profanados por los patriotas cuando la revolución triunfó en México. Pero, para evitar que se perdiesen definitivamente, dejó las pistas suficientes para su recuperación en tres documentos escritos. Uno terminó en el archivo del patronato del Hospital de Jesús Nazareno, en México, otro acabó en manos de los descendientes de Cortés, residentes en Italia, y el último en la embajada española. La acertada interpretación de las pistas permitió a Indalecio hacerse con la codiciada y polémica osamenta del caudillo hispano.

miércoles, 14 de enero de 2026

Las bodas de Machado

Con una menor se casó Antonio Machado. Ella tenía 13 años y él 32 cuando se conocieron; dos años después se convirtieron en cónyuges. Ahora que está mal visto cantar la del Dinámico por tener la novia quince años, por ejemplo, me pregunto si, en la misma línea, antes o después, le quitarán a alguna calle el nombre del poeta; o se prohibirán los peregrinajes a su tumba, por su singular enlace. No seré yo quien levante la liebre, para que me tachen de algo feo. Sólo señalo otra incongruencia de los tiempos que corren, o de lo que nos espera.


martes, 13 de enero de 2026

Julio, Maduro, Delcy y Zapatero

Cuando surgen noticias tan mediáticas como la de Julio u otras por el estilo, que terminan en boca de todo el mundo y se convierten casi en una cuestión de seguridad nacional, me echo a temblar porque suelen ser relámpagos de la tormenta que se avecina. Llevo unos días con la mosca detrás de la oreja con eso de Repsol en Venezuela, y me pregunto hasta que punto aquel aterrizaje forzoso de Delcy en Barajas no será sino un primer acto de la comedia del secuestro de Maduro. Porque, seamos francos, a la altura de Trump solo están nuestros Ábalos y Koldo, el amigo Zapatero, (ese tipo que sabe negociar), o cualquiera de los trápalas de nuestros partidos dinásticos, llámese Bárcenas o Rato, Pujol y tantos otros, (véase la concurrida historia de la corrupción en España). Por eso yo me ataría los machos, que dicen los sudamericanos, por las curvas que puedan avecinarse, que igual descolocan aún más a la izquierda, incluso a la derecha.

lunes, 12 de enero de 2026

Dos simples que parecían listos

Eran dos simples, pero se miraban uno al otro, alzaban las cejas, entornaban los ojos, sonreían a un lado y su rostro adquiría un gesto de inteligencia. Parecían contemplar con suficiencia cuanto sucedía a su alrededor, riéndose entre dientes de las palabras que escuchaban y aparentemente entendían. Cualquiera que no los conociese, que no hubiese tratado previamente con ellos, los tomaba por sabios, cosmopolitas, gente de mucha experiencia. A ello contribuía su pulcro aspecto, la indumentaria del traje, las elegantes corbatas. Pero todo aquello no era más que un disfraz, una fachada, un camuflaje para defenderse y esconder su propia ignorancia. Del mismo modo que hay insectos que simulan el aspecto de los depredadores, ellos exponían una falsa apariencia de catedráticos, gestores o directivos. Pero bastaba con cruzar unas palabras con ambos para advertir que detrás no había sino una tara, un trastorno, una discapacidad, un enorme vacío.

Durante mucho tiempo me dediqué a observarlos, estudiarlos, entenderlos. Descubrí que su recurso era aprendido, de algún otro que cojeaba de su mismo mal, pero probablemente con alguna pizca de malicia, que era lo que les faltaba. Y así fui pudiendo señalar a otros muchos, a todos, los que de algún modo u otro disfrazaban su persona y, en el fondo, estaban tan huecos como los primeros, pero infinitamente malvados.


sábado, 10 de enero de 2026

El premio literario

Hay una novela de Vázquez Montalbán que se ocupa de los premios literarios, y que se llama precisamente El premio. Cuenta en esclarecimiento de un crimen en el entorno del mundo editorial. (Sí, lo resuelve Carvalho). Lo que flota en la atmósfera del argumento es el negocio de las letras, que no deja de ser tan feo como otro negocio cualquiera. El dinero lo ensucia todo, incluso las frases más evocadoras. Manolo da otros nombres, pero se identifica a los personajes reales con facilidad, (hoy menos porque muchos pasaron a la historia o el temprano olvido). En esto de la literatura se producen sorpresas, novelas por las que nadie daba un duro se convierten en bestseller. Entonces aparece el gigante, que ya se mueve sobre seguro, y seduce a la princesa, aprovecha el tirón y pone en marcha la máquina de hacer billetes. El escritor/a ve el cielo abierto, es una jubilación asegurada, ahora no hay más que dejarse llevar de aquí para allá como monstruo de feria.

jueves, 8 de enero de 2026

Anarcoma en la Posada del Potro

A la entrada del patio de la Posada del Potro, en el mismo zaguán, a la izquierda, pusieron un monigote de Anarcoma con motivo de las primeras Jornadas del cómic de Córdoba, 1984. Las mismas coincidieron en el espacio y tiempo con una exposición de cuadros y figuras de papel maché del artista plástico y folclórico Pérez Ocaña, un sujeto de una sexualidad desbordada y transgresora. La Purísima y un conjunto de singulares e incómodos querubines llenaban el fondo del patio. Nunca averigüé si la de Anarcoma era suya también u obra de su amigo Nazario, creador del famoso personaje de El Víbora. El caso es que el muñecote estuvo allí recibiendo o despidiendo a la peña que acudió ávida de viñetas. De todas las figuras era la que menos grima producía, en mi modesta opinión, más apropiadas para acompañar en una pesadilla. Recuerdo que Anarcoma, con todos sus atributos a la vista, (no sé si por intentar competir con Den, el de Corben, de moda entonces), hizo recular a más de un padre que acudía a lo de los mortadelos con sus hijos de la mano. El mensaje estaba claro, los tebeos eran ya cosa de adultos, gente que hablaba de asuntos serios, políticos, entre teta y teta. Pese a todo, los tres días que duraron las jornadas, el éxito fue absoluto y la marea de gente incalculable, augurando y sellando definitivamente, y por muchos años, tal efeméride. En medio del bullicio, algún que otro angelote de Ocaña terminó en el suelo hecho añicos. Sin embargo, el Anarcoma aguantó el tipo hasta el último momento. Probablemente sus volúmenes intimidaron al personal, y la mayoría prefirió arrodearla después de echar unas risas para exorcizar complejos.


Las viejas argucias de tío Sam

EEUU ofreció a España una cantidad de dólares nada despreciable por hacerse con Cuba, Puerto Rico y Filipinas. España se negó. Los intereses del país norteamericano eran geoestratégicos, pero también comerciales: el rico negocio azucarero del Caribe. El presidente McKinley alentó el independentismo en las islas, con el fin de anular el poder y la presencia en la zona de España. La doctrina Monroe se esgrimía en diversos foros: “América para los americanos”. La excusa para precipitar los acontecimientos fue la inesperada explosión del buque estadounidense Maine en el puerto de la Habana, (1898). Se responsabilizó a España de la catástrofe y se inició una guerra que perdió, y con ella sus colonias. Desde entonces el modus operandi de EEUU en diversos puntos del planeta no ha sido muy distinto. Sorprende que la lección no se haya aprendido.



miércoles, 7 de enero de 2026

Los espadas Neruda y Lorca.

1933. Se juntaron Neruda y Lorca en el Hotel Plaza de Buenos Aires, para dar una conferencia en honor de Rubén Darío, organizada por el Pen Club; y lo hicieron al alimón que era cosa que Pablo desconocía y Federico le explicó.
- Dos toreros pueden torear al mismo tiempo el mismo toro y con el mismo capote. Esta es una de las pruebas más peligrosas del arte taurino. Y sólo pueden hacerla dos toreros que sean hermanos o que tengan sangre común. Por eso se ven muy pocas veces.
Y así, se sentó cada uno en un extremo de la mesa de ceremonias donde se sirvió el banquete, desde donde se increparon y respondieron, dando forma a un diálogo en el que celebraron las virtudes y arte del nicaragüense.
Desconocemos si después de la corrida hubo oreja o rabo, pero sí copa y puro.

domingo, 4 de enero de 2026

El gran golpe en el PRYCA

Contaba entre risas Francis, un mío amigo de juventud, esa edad en la que estos proliferan incluso debajo de las piedras, el día en el que en el Pryca le acusaron, (o insinuaron), de estar robando, y cuál fue su venganza. El hecho tuvo lugar un día que estaba mirando unos estantes, de la zona de los juguetes, en el conocido hipermercado, y alargó la mano para hacerse con una maqueta del Alcón Milenario, Millennium Falcon, que prometía horas de entretenimiento, juego y contemplación después. Pero he aquí que antes de que pudiera darle la vuelta a la caja, un segurata camuflado le llamó le atención con el aviso de que no podían tocarse los productos.

- Las manitas quietas – le dijo con mucha mala follá.

Y el Francis, como si sufriese un calambre que paralizase todos sus circuitos estacionó la nave en el hangar del que la hizo despegar.

No contento con la maniobra, el vigilante le rogó que le acompañase, y en un vestuario del departamento de modas le cacheó los bolsillos delanteros y de la cazadora, y, aunque le dio el visto bueno por no encontrar pruebas inculpatorias, lo siguió con la mirada aviesa hasta que Francis abandonó azorado el establecimiento.

Indignado por la humillación sufrida, no lo dudó dos veces y fuese a ver a unos amigos que si de algo podían presumir era de tener dedos largos y discretos, pero también hábiles ilusionistas. Y de común acuerdo decidieron asomar al lugar del crimen y representar el teatro de un robo a gran escala.

Así, paseando por los pasillos, iban sustrayendo objetos diversos, sin esconderse y, siendo discretos, volvían a depositarlos en otro lugar sin que se notase. El segurata llamó a otros de los suyos y, como si se tratase de una gran operación policial, rodearon al grupo que no era inferior a cinco y, llevándolos a un lugar apartado de los almacenes, les exigieron que depositasen sobre una mesa todo lo que habían sustraído. Los amigos protestaron, asegurando que no habían cogido nada. Los otros les amenazaron con no salir de allí hasta que lo pusiesen todo a la vista, y que de camino venía la policía. Dieron los acusados la vuelta a los bolsillos, que asomaron como lenguas, del todo vacíos. Pero como pese a todo aún no los creían, se deshicieron de las prendas de vestir y les enseñaron el culo. Aprovechando el desconcierto que originó el improvisado estriptis y que allí se presentó la bofia, empezaron a dar voces y reclamar justicia por semejante atropello, poniendo de vuelta y media a los seguratas, armando tal jaleo que acudieron los responsables del centro a poner orden y mediar en el desaguisado, echando una bronca sin parangón al jefecillo de la iniciativa por haberse excedido en su celo, y pidiendo perdón a los encausados, que aguantaron el tipo y la risa.

Y esto lo contaba el Francis con gracia, ahondando en la herida infligida al suspicaz, añadiendo más y más detalles, que, con el tiempo, se hicieron leyenda.  

La de Rocky que no se estrenó en cines

Mi hermano tenía la habilidad de soliviantar la armonía familiar en la que mi padre ponía tanto en empeño, porque no nos convirtiésemos en ovejas descarriadas. Entre otras digna de mención, por no citar la de un tatuaje, buena fue aquella en la que anunció su deseo de ser boxeador, influido por la proyección de Rocky III, estreno en Córdoba allá por el 82-83. Y es que vino del cine dando puñetazos, con intención de hacerse con un cinturón de oro. Yo había expresado en mi más tierna infancia convertirme en torero o ciclista, pero estas opciones no causaron el impacto en casa como las del propósito de mi hermano; y es que ya lo veíamos subido a un cuadrilátero repartiendo y recibiendo mamporros, rodeado de hampones y convertido en un Ecce Homo. De primeras mi padre no quería poner atención, como restándole importancia, (era su estrategia), pero luego buscaba el modo de desviar la supuesta tragedia, y nos contaba mil y una anécdota de la sórdida vida que rodeaba al pugilato, de mafias y sonados por un mal golpe. El caso es que al rescate acudió Rambo, no mucho tiempo después, con cuyo estreno cambiaron los intereses, o tal vez lo hicieron los primeros éxitos sobre el tatami. Y de este modo nos quedamos sin saber el final de esta película, que aquella tarde tanto prometía.


viernes, 2 de enero de 2026

Dos mulas y un nacimiento

Cuenta la leyenda familiar que había un tío en la nuestra que regalaba dos mulas si antes de un año, tras la boda de algún pariente, el matrimonio tenía un retoño. No sé si se hizo realidad la promesa en alguna ocasión, es posible, pero no ha llegado el nombre de la pareja agraciada a mis entendederas. Tal vez me corrijan después de esta entrada algún primo u prima, que ande aburrido estas fiestas. Es evidente que eran otros tiempos y más importante que un pan debajo del brazo debían de ser dos bestias de carga, por la utilidad que en el campo pudieran tener, sin lugar a dudas. El chache en cuestión debía de ser generoso, al menos de propósito, o, quizás, amigo de las burlas cariñosas, esas que se hacen el día del convite, entre bocado y trago de vino, para congraciarse con los novios o justificar que se había olvidado del regalo. ¿Quién sabe? Igual andaba sobrado de equinos o soñaba con que le apodasen mulero.


jueves, 1 de enero de 2026

De Zazza, El Italiano

 Zazza, El Italiano, tiene algo de Odiseo, Heródoto o, por acercarlo más a nuestros tiempos, doctor Livingstone, supongo. Es el viajero y explorador por excelencia, visitador de otras culturas e infiernos. El tipo que en solitario o acompañado de un sherpa sube al Everest, o siguiendo la leyenda de El Dorado recorre un Amazonas poblado de feroces indígenas. Nos muestra, igual que otros hicieron con sus relatos o con sus fotografías, lugares y civilizaciones insospechadas, valores y éticas alternativos. Cada uno de los episodios que cuelga en su canal de youtube expone en primera línea el mundo de los marginados en su crudeza, pero también en su humanidad, y cuestiona cada uno de los pilares en los que imaginamos que se sostiene nuestra sociedad y sistema sociopolítico. No existe nada más chocante que asistir a un debate parlamentario y ver después uno de sus episodios sobre alguna barriada de la periferia. Es el de la marginalidad un universo que corre paralelo al nuestro, que nos hace dudar de leyes e ideologías, en el que viven semejantes que también deben de mirarnos, igual que nosotros a ellos, como extraterrestres.