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lunes, 9 de marzo de 2026

Un tío mío que hubiese cumplido años

Hubiese cumplido hoy 85 años un tío mío que fue misionero en Ecuador, pero decidió partir al infinito hace unas semanas. No es cuestión de contar de nuevo sus anécdotas de antaño como la del mono que trajo de sus aventuras en la selva. O la cabeza reducida del jíbaro, que resultaba algo asquerosilla, y debió dar rostro a un indígena muy serio. Llamativo fueron los gorros de ardillas, que sin dura estuvieron sobre el cogote de algún cacique. Su retorno fue como el de un pájaro que pierde las alas o lo encierran en una jaula. Quizás ahora sobrevuele los bosques montanos de la Cordillera Real oriental, recuperada la libertad para escapar muy lejos; espero y sueño que así sea.