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miércoles, 31 de diciembre de 2025

El flujo del tiempo

Se acaba el año, dicen, pero en realidad no se acaba nada porque todo es un inicio, un comienzo, siempre un viaje que empieza a una eternidad sin límites, segundo a segundo. Era Aristóteles el que apuntaba a un tiempo sin principio ni fin, algo que siempre fastidió a los cristianos, porque les malograba el invento de origen y término, que se quedaba en eternidad. Pero el macedonio hacía de la eternidad una constante no un después de, sino un siempre. A la larga, pese a su opinión, tan opuesta a la de su maestro, se ha impuesto esa filosofía del fin eterno pero definitivo. Ya sean creyentes o ateos, el caso es joder la marrana, con el infierno y el aburrido paraíso, o la nada más negra y absoluta. Aristóteles defendía el flujo, que es sinónimo de vida, un misterioso equilibro de un cosmos siempre en movimiento. Esa teoría trastocaba la individualidad del sujeto, y anulaba el poder de la religión y la ciencia sobre el individuo, "divide y vencerás" murmuraban y murmuran con malicia sus popes para amedrentar en solitario al cismático. Y he aquí, concluyo, que donde debemos colocarnos es el ese río que no conduce a ninguna parte, sino que simplemente lleva, por más que pasen los años, los meses, las semanas y los días. Viajar y nada más que viajar, por las estepas del tiempo, sin preocupación por el destino, pues no existe parada con ese nombre, sino una infinita conquista del devenir.


lunes, 29 de diciembre de 2025

A la vista un nuevo año

A la vista un año que empieza, que no es más que un número, u otra vuelta al sol de nuestro planeta, sin más importancia para el universo, pero sí mucha para nosotros, pues nos gusta poder sumarlo y contarlo, siempre surge la reflexión y los propósitos para el que viene. Este curioso ejercicio que hacemos y hemos hecho los seres humanos desde que tenemos consciencia del existir no deja de ser la solicitud para una prórroga de un futuro siempre incierto, un conjuro para que las cosas no cambien o, si lo hacen, que sea para mejor. Poco importa lo que se fue dejando en el camino, por olvido o interés, supervivencia, o tal vez porque uno se va tan desnudo como vino, y todo sobra, incluso el papel del personaje que imaginamos ser y, en realidad, nunca fuimos. Pero soñaremos con repetir una vez más, porque en el fondo añoramos ser malos alumnos, pese a las enseñanzas de la vida.


domingo, 28 de diciembre de 2025

Los inocentes eran de papel

El día de los inocentes, antaño, era uno en el que los tebeos invitaban a celebrar colgando muñequitos de papel en la espalda de los vecinos sin que lo notasen. Lo pregonaban las historietas de Bruguera, la de los Vazquez y todos aquellos. Pero esa costumbre se perdió. Luego se fueron haciendo inocentadas más llamativas, sobre todo en la prensa, que gozan de mejor salud, y no dejan de ser tan reales como broma la realidad que nos pintan. Pero yo me quedo con la inocencia de las primeras y me acuerdo de quienes se colgaban el muñeco a la espalda para no ser señalados por otros, como se suele hacer con la pegatina del Domund. Y así se presentaba mi primo, por ejemplo, en casa de mi abuela o mis tíos ese día, después de pasearse por toda Úbeda, con su personaje colgando de un hilo. En el fondo resultaba más práctico que intentar engancharlo a un cualquiera, o más sencillo. Pero lo mejor era el rato que se pasaba recortando hojas de diarios e imaginar que aquellos improvisados personajes saliesen andando o, mejor, volando desde el balcón a lugares donde sólo la imaginación alcanza.


viernes, 26 de diciembre de 2025

La vida por la opinión o el perro llamado Argos

La vida por la opinión, además de ser frase inspirada en la Fuenteovejuna de Lope de Vega, da título a una novela sobre el asedio de Madrid que el argentino Valentín de Pedro escribió y publicó en su patria, (1942), una vez que fue indultado y puesto en libertad por las autoridades franquistas, que lo tenían preso y condenado a muerte por su militancia en la CNT. Es esta novela novedosa, de actualidad, pese a ser escrita al final del conflicto, por ser el protagonista de la misma un perro llamado Argos que recorre el Madrid revolucionario, capital que soporta con valentía el asedio cruel de los autoproclamados nacionales. Es llamativo no solo este hecho sino el dato de que, desde un principio, anima a la obra una incipiente defensa de los animales, muy anterior a la de los animalistas que hoy defienden a aquellos, y que se refleja en la opinión de significativos milicianos anarcosindicalistas que pueblan sus páginas. De este modo el cuadrúpedo protagonista no solo reivindica sus derechos, de modo inconsciente, sino que contempla el conflicto armado desde la incomprensión que le sugiere el mismo. Y es llamativo el dato de que el autor, pese a militar en el anarquismo, no evite sacar los colores a los milicianos que cambiaron el ideal revolucionario por el vulgar saqueo o el vil asesinato. Imagino que Valentín de Pedro fue otro visionario de aquellos que como Melchor Rodríguez se mantuvieron firmes, pese a las circunstancias, a su fe en la justicia y la fraternidad. Es por todo ello, incluso por su casual hallazgo cuando parecía perdida, lo que hace de esta obra una auténtica rareza, y vanguardista. Obsequio de Papá Noel en estas fiestas, que leo y disfruto con mi can a la vera, atento a las aventuras de su semejante o a la golosina con la que en ocasiones le obsequio.


martes, 23 de diciembre de 2025

Monolito y evolución, o no


 

Montar el Belén es tradición

Es raro que a estas alturas no se haya producido un pollo por un Belén, o un Belén propiamente dicho, que es cuando salta la noticia de algún espontáneo y popular acto contra las tradiciones de origen cristiano. Han dado las vacaciones y, que yo sepa, en ningún cole han retirado un nacimiento o prohibido los villancicos, por las justificadas quejas de unos progenitores descreídos, cosas que daban mucha vidilla a los finales de trimestre. Igual es que ya no es noticia, o que los padres tienen otra cosa en lo que pensar, hipoteca o trabajo, y hay gestos que, por repetirse, pierden fuerza, como el champán una vez servido. Bien es cierto que gracias a todo aquello los belenes no sólo no han desaparecido sino que han ganado en originalidad, porque ahora, por ejemplo, puedes poner de San José al Capitán América, en vez de la mula a un cocodrilo y de virgen a la Barbie. Me consta que alguno en vez de reyes pone a unos clics vestidos de revolucionarios franceses, con guillotina, o, en lugar de la estrella, un platillo volante. Hay gente para todo, incluso los dioses se permiten el lujo de hacerse notar en estas fechas, aunque sean de plástico y mentirijillas, den patadas al balón o estampitas con números.


sábado, 20 de diciembre de 2025

Diciembre, un mes raro

Diciembre es un mes raro, que amanece antes antes de tiempo y se marcha sin que te des cuenta. Es un suceder de comidas, cenas y reuniones. Familia, amigos, vecinos y gente disfrazada de papanoeles o pobres. Hay una iluminación exagerada y dañina al ojo, que invita a comprar si tienes dinero. Árboles, belenes, puestos de turrón y de impresoras de 3D. Proliferan abrigos y bufandas, gorras, orejeras y guantes. Los niños parecen albóndigas con patas y hay perros con jersey de lana. Un ir y venir por la calle, un sin parar al ritmo de villancicos y sorpresas de petardos. Los hay que se imaginan ricos en un par de días, que son la mayoría, pero luego no es así, o no era para tanto. Se va pensando en cuando termine, que empieza otro año, que dicen nuevo y será poco más o menos como el que se va, todo cuesta arriba, pero se imagina conquista de nuevo mundo. Dejémonos llevar por la corriente, que no se detendrá a esperarnos.

GTP

El chat GTP te dice el horóscopo, si se lo pides. No sabemos si, vía satélite, ha consultado previamente el firmamento. Es lo de menos, el del diario tampoco lo hacía. Estoy convencido de que el gobierno de EEUU usa la IA para predecir el futuro y sospecho que su presidente es virtual, las grandes corporaciones del entretenimiento sustituyeron al de carne y hueso por uno de mentirijillas. Dicen que la inteligencia artificial aprende de lo que le decimos, por lo que podemos deducir que en unos años tendrá tantas tonterías como nosotros y nos la tomaremos aún más en serio. El futuro es de las ideologías del corta y pega. Preguntémosle al chat por el décimo que será premiado, que haga números.


El Métrico

Era a los almacenes El métrico, en la calle Trinidad, donde llegaban las telas de moda, tan prácticas para vestir fetén en las efemérides religiosas, fuese la Navidad, la Semana Santa o o el Corpus. Hasta sus escaparates acudía toda Úbeda a ver las novedades y comprar por metros la tela para el vestido o el traje, quizás un abrigo. Si no andabas listo se quedaban sin existencias y tenías que echar mano de lo antiguo y corrías el riesgo de que te señalasen. "Domingo de ramos, el que no estrena se le caen las manos", se decía en tal ocasión, como en cualquier otra. Mi padre visitaba a su primo el Monino, que estaba tras el mostrador, a ver el género y, en caso de dar con un buen paño, monísimo, llegar a un acuerdo con el dueño, para que se lo guardase, y evitar que volase. Ahora que las modas van y vienen, o conviven, esas preocupaciones y previsiones ya no importan. Ya no hace falta el metro, ni cuarto de costura como ahora de baño. Ahora viene todo parejo de Asia, de ese socialismo capitalista que nos iguala, y llaman progresista por la oferta, siempre desmedida.

sábado, 13 de diciembre de 2025

Nostalgia de recreativos

Lo primero es que había más humo, cigarrillos encendidos, copas y azucarillos, palillos de dientes, huesos de aceituna y cabezas de gambas por los suelos, mugre de procedencia incierta y gente hablando a voces.
Antaño todo bareto que se preciase de serlo tenía en un rincón su máquina recreativa, de esas del pinball, con sus luces y musiquillas alegres, que más tarde o más temprano se tragaba las bolas de acero previo pago con moneda de 25 pesetas. Allí salía disparada una tras otra gracias a una palanca con muelle, veloz y chocando con obstáculos luminosos parapetados tras bandas elásticas, que anunciaban puntos y hacían girar el marcador. Describía una parábola caprichosa, salpicada de obstáculos y se precipitaba cuesta abajo. Entonces empezaba el bailoteo con los mandos, arriba y abajo, para devolverla al tablero. Siempre tuve el deseo de hacerme con una de aquellas que iba al agujero, señal de que se acababa la diversión, pero no la ocasión de repetirla.
Pero si bien es cierto que aquello daba caché a los locales nuevos, era mejor la de los viejos, puesto que a la recreativa se unía el futbolín, un enorme cajón de monigotes de madera, que giraban para dar pepinazos a balones y meterlos en la portería del contrario. Se trata de un sólido armazón, de mueble antiguo, atravesado de barras de hierro como caja de mago por sables morunos. Lo general era dos equipos, uno del Atleti y otro del Madrí, con caras mal pintadas de boxeadores de antaño, al servicio de unas manos hábiles que supiese moverlos de un lado a otro y hacer el oportuno despeje, remate o tiro, volteándolos como niña del exorcista. Allí se pasaban las horas algunos, aferrados a los remos como los esclavos de las galeras, pero más distraídos, atentos del ir y venir del esférico, siempre inesperado. Dependiendo de la pericia de los contrincantes, podía durar más o menos la partida. Había que manejar con habilidad los mangos engomados de las garrochas a las que iban sujetos los usbeti de Kubala, Gento o Amancio, para detener el ataque del oponente, y evitar los de este para no llevarse un toque en las bolas equivocadas. Eran partidos frenéticos a cuatro u ocho manos, al ritmo del crujir de la madera y los golpes secos contra el balón. Muchas veces vi uno catapultado hasta más allá de la barra o, también, golazos a la primera. En una esquina del marco se acumulaban sobre un cenicero de lata los duros de la apuesta, que servirían a los vencedores para gastarlos en otra.
La entrada viene a colación por uno que he visto en el Carrefour, de esos que hacen para niños, que no resistirían un par de partidos, caricatura de los que añoro. Lo cual no ha impedido que haya probado su giro.

martes, 9 de diciembre de 2025

Refranes al yankee

No hay período más largo e interesante que el de la decadencia y ruina del Imperio Romano, que se lo digan a Edward Gibbon, que dedico su vida a tan ardua tarea. Y ahora viene un yankee a cargarse Europa en 20 años, si es que los vive, para verlo. Dice el refrán dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. Mucho me temo que de seguir un tipo así en la Casa White, más años de los que permiten las leyes, sea el responsable del hundimiento de su propio país, al menos del que conocíamos hasta ahora, en la ignominia. Un personaje de estas características está destinado a quemar Roma, pongamos New York. Vivir al son de las explosiones termina haciendo oídos sordos. Putin hace tiempo que descubrió que el que ladra y no muerde es Trump.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Versiones hard de las pelis de las folclóricas

Han sido muchas las veces que he leído y escuchado que durante el franquismo la industria cinematográfica patria hizo películas para el país y otras versiones para el extranjero, más picantes u obscenas, de acorde con el gusto del público aposentado más allá de los Pirineos, que es donde empezaba lo verde, decían los aficionados al erótico. El caso es que no he dejado de buscar esas otras producciones de nuestras actrices más emblemáticas, que debieron suscitar el interés de los amantes del destape, cuando en España no solo estaba prohibido sino que era un anhelo imposible. Pero lo cierto es que no doy con ellas, y a estas alturas de democracia y otros mitos lo suyo es que ya hubiesen aparecido y pasado por la tele, y no es así. Por lo que me pregunto muchas veces si todo ese mantra no será sino bulo, e invito al que esté dispuesto a desmentirme que me las enseñe, vía web si se presta, las de Sara Montiel, Carmen Sevilla u otras, y se lo agradeceré encarecidamente, que es para un trabajo de clase.


Capitán Trinquete

El capitán Trinquete, que navegaba con su tripulación y barco, el Cangrejo, en un océano de páginas y viñetas, era uno de mis personajes favoritos del mundo gráfico de finales de los 70. El guión era de Sotillo y el dibujo de Nabau Pérez, artistas olvidados como tantos, incluso siendo hombres. Creo que el único álbum que tuve de la colección me lo leí algo así como un millón de veces. En cada lectura descubría un detalle nuevo, para mi sorpresa. El de Nabau era un estilo espontáneo en la ejecución, una línea que no temblaba y no se corregía, sino que se manifestaba enérgica y viva. Trinquete no dejaba de ser el prototipo clásico de pirata, el de todas las películas, que reunía en su fachada e indumentaria cada uno de los detalles que lo hacían reconocible: el parche en el ojo, la pata de palo, la casaca, el calzón de bandas verticales y el sombrero napoleónico. Cuando se cabreaba disparaba al aire sus pistolas, varias veces, en contra de toda lógica, porque lo hacía con pistolones de un solo tiro, y gritaba aquello de "¡por todas las tortugas de la isla de las tortugas!", para desbaratar sin éxito su mala suerte. Un compañero inseparable era Catarrosa, (amén del loro llamado Parlanchín), que se señalaba por tener siempre un moco en la punta de la nariz. Buenos ratos pasé en la compañía de ambos, eternidades irrepetibles, cuando los días eran largos, se vivía en la fantasía y los abordajes eran de papel.



domingo, 7 de diciembre de 2025

Manos para dar y tomar

Siendo niño mi madre se quejaba de no tener más que dos manos y tal circunstancia hizo que en muchas ocasiones yo meditase al respecto, hasta tal punto que me la imaginaba con muchos brazos, como una araña o un pulpo para poder hacer muchas cosas a la vez. En una peli, una de Simbad el marino, creo que era, salía un combate entre el marino y la diosa Khali, de muchos brazos, y adquirí conciencia de lo peligrosa que sería mi madre armada de muchas zapatillas o espumaderas. Luego tuve la oportunidad de leer un tebeo de Spiderman en el que el arácnido sufría una extraña mutación, o un agravamiento de su mal, y le brotaban varias articulaciones y no sabía donde meterlas, y le daba una depresión muy grande, que era lo más característico de aquellas aventuras: los traumas de Peter Parker. Por todo ello deduje que era más conveniente tener sólo dos manos, y así menos posibilidades de meterlas donde no debía.


viernes, 5 de diciembre de 2025

Se fue Ussía

Ha pasado al purgatorio de los escribientes Alfonso Ussía, que era un señor muy educado y comedido, estirado y culto, aplastado, pero en ocasiones digno de escuchar - si se rodeaba de grandes humoristas -, que nos dejó las mejores estampas cómicas de la izquierdas vistas desde la derecha más aristocrática, y rancia también. Tuvo el acierto de sintonizar con un oyente radiofónico conservador, amigo de señalar la paja en el ojo ajeno, del sociata básicamente, sin reparar en la viga que oscurece el suyo, y calla cuando interesa. No fue santo de mi devoción, aunque buen ariete contra el Garcialorquismo; labor que desempeñó con ahínco quizás por envidia, o porque a su tío lo fusilaron los rojos y no lo han convertido en marca.


jueves, 4 de diciembre de 2025

Memorias del King

Ahora que sale lo de las memorias del rey me acuerdo de la película documental aquella que se hizo de Franco en vida: "Franco, ese hombre", era el título, del 64, y no tenía desperdicio. Venía a ser un lavado de cara del dictador que duraba casi dos horas e intentaba convencer de las formas burguesas y liberales del viejo militar africanista. De este modo se distinguía a un Franco de rostro humano vestido de corbata y traje, como cualquier civilizado europeo. El film lo perpetro Sáenz de Heredia con el apoyo mediático de Manuel Fraga. Tuvo su éxito en taquilla como correspondía a la época, dejarse ver como en misa los domingos. He de confesar que me gustaría volver a verla, pues lo hice siendo muy chiquitito, (algún reestreno en la tele.) Estoy seguro de que ahora podría sacarle más punta. La del rey me la leeré cuando el libro esté a un par de euros en una de viejo, o saquen la versión porno.


martes, 2 de diciembre de 2025

Los Windsor, Flash Gordon y la sintonía de Queen

Fue en una de las salas del Windsor de Madrid donde vi la peli de Flash Gordon, muchos años antes de que el inmueble se quemase y viésemos arder por la tele. La de Flash salió a colación de la fiebre galáctica que desató la de Lucas, y Dino de Laurentiis quiso exprimir el limón recurriendo al héroe que inspiró al californiano para su serie, que entonces no era más que una segunda parte, con un padre e hijo que se reencuentran. La de Laurentiis era más estrambótica que aquella e incluso que el cómic original de Raymond. Muchos colores, muy teatralizado. Yo ya había visto algunas escenas por la tele, en el programa Aplauso, que invitaba a la juventud a bailar, y me parecieron una horterada, con unos vikingos que al volar parecían cucarachas. Pero entonces no existían muchos más medios visuales que los expuestos y no era cuestión de perdérselos si había ocasión, por lo que nos plantamos mi hermano y yo, por mediación de mi padre, en los multicines del rascacielos a pasar la tarde. Creo que fue allí donde me enteré de que la música era de Queen, o de que existía un grupo que se llamaba así, porque unos tipos más grandotes, un par de años, que se sentaron delante de nosotros, mandaron callar al concurrente para escuchar la obertura. Recuerdo que no me llamó nada la atención. Creo, en mi modesta opinión, que Freddie y los suyos no estuvieron muy acertados en esa cinta. El caso es que no lo pasamos mal del todo. Fue unos años más tarde, en el 85-86 creo, cuando volví a tropezar con aquella melodía, que se convirtió en la sintonía de un programa de radio en el que estuve colaborando algún tiempo, de la mano de Rafael Carlos Padilla y la compañía de J. Ortega Anguiano, José María Domínguez y Rafael Augusto, alías Roper: Cómics 89.1, que se emitía por Radio Córdoba los viernes tarde-noche. Allí dábamos repaso a las infinitas novedades que llenaban los quioscos. El caso, y es a lo que iba, de aquella peli, lo mejor fue el Ming, que estaba muy bien caracterizado, el bigote del príncipe Barin, Ornella Muti, y la curiosa incorporación de un remedo del Doctor Doom, que debió de equivocarse de tebeo.


lunes, 1 de diciembre de 2025

Ahí te vas a quedar.

"Nos queda mucha y mala" era la frase con la que mi compañero de cuartel, Miguel Ángel el pichita, remataba cualquier conversación que hiciese referencia a la mili, que por entonces cumplíamos. Tuve ocasión de oírla muchas veces de sus labios y poco tardé en usarla a destajo también, cuando se torcían los planes. Incluso después, cuando los toques de diana y retreta quedaron muy atrás en el tiempo. La he rumiado mucho en los más de treinta años que he estado pisando las aulas y mi yo más profundo me pedía una salida de emergencia. Pero, por fortuna, volviendo al servicio militar, se fue imponiendo con el paso de los meses otra expresión, menos sombría, pero más sabrosa de pronunciar, aquella de "ahí te vas a quedar", que se soltaba en silencio a todo guripa, cabo o mando cuando te hacía un desplante. Es frase que también ahora mastico con cierto deleite en mi interior, cuando las cosas se ponen feas, y el alumnado celebra mi infinita paciencia, o acuden de la delegación con nuevos informes que rellenar, orientaciones e ingeniosas soluciones que indiferentes vendavales arrastrarán a ninguna parte.



domingo, 30 de noviembre de 2025

La peste porcina y el jabalí de Calidón

¿Y si eso de la peste porcina no es sino una artimaña para acabar con el bicho, que se multiplica y asoma los hocicos por las calles de barrios y pueblos a hurgar en las basuras? No me extrañaría que cuatro listos buscando soluciones dieran con la más radical, o la más natural, según se mire. Tal vez lo más sencillo y romántico hubiese sido contratar a Obélix o al mismísimo Hércules, pero eso de la caza mayor está muy mal visto, y no seré yo el que coja la escopeta para limpiar los montes, pues no tengo licencia de armas. Los antiguos micénicos presumían de cascos formados con dientes de jabalí y adornaban sus escudos con tan fiero animal. El más dañino de todos fue el de Calidón, que lo envío la diosa Artemisa en venganza por haberse olvidado de ella en una celebración; hay mujeres que nunca perdonan una ofensa. A cazarlo se presentaron Meleagro y la joven Atalanta, entre otros. No faltaron rifirrafes entre los cazadores por hacerse por la pieza y en especial cuando Atalanta hirió al cerdo y Meleagro lo remató, pues se discutió de quien era el triunfo. Meleagro cedió y dio el premio a la muchacha. Eso no impidió que la diosa en venganza se cargase al varón, por liquidar a su mascota.



viernes, 28 de noviembre de 2025

San Viernes

Un tío mío, que fue misionero en Ecuador, y con el que coincidí en un ies allá por la Prehistoria, se refería a los viernes como San Viernes, y lo soltaba a bocajarro ese último de la semana, en cuanto que pisaba el centro, en lugar de un buenos días. No era cosa que me hiciese más o menos gracia, me resultaba característico del humor de la familia, que siempre se caracterizó por lo cáustico. Recuerdo que un día pidió al Jefe de Estudios unas biblias porque no había en la biblioteca, o las que había no eran suficientes, ya no sabría decirlo. Estaba yo atento al diálogo y determiné que aquello era intolerable. Ese mismo día me pasé por una tienda de cómics y compré un par de las de José Luis Martín, el que hacía historietas de Dios en El Jueves. En connivencia con Bartolomé, que era el Jefe, lo llamamos al despacho y le adjudicamos sendos ejemplares. O no le hizo mucha gracia o lo disimulo bien. Luego me confesó en secreto que ya lo leía en la sacristía. El caso es que ese día todos los alumnos me felicitaron por mi cumpleaños, que no era, porque mi tío se encargó de decírselo aula por aula. Pero la cuestión de la entrada no era esa, sino que como él entonces, celebro yo este día santo.


lunes, 24 de noviembre de 2025

Con Franco vivíamos



 

Arriba al cielo con Federico

No hay intelectual, de aquellos del 27, y otros posteriores, que prescinda de recalcar de algún modo, él o sus allegados, que tuvo amistad o trato con Federico García Lorca, para poder ser tenido en cuenta y pasar al lado de los de la fama. Se ha convertido así el granadino en pasaporte para cursar en cualquier antología o censo, y empieza a rozar el ridículo el esfuerzo y empeño que algunos ponen en conseguirlo. Basta que en una línea de la biografía del interesado se incluya el nombre de Federico para que automáticamente, por poco o anecdótico que pudiera haber sido el trato entre uno y otro, se convierta así también en referente del mundo literario, o pieza clave a tener en cuenta del mismo. Y al final importan poco el resto de los méritos artísticos que pudiera aportar, sino que, como apóstol o compañero del maestro, ganada tenga la fama y la inmortalidad, o parte de ella, sencillamente por haber tocado sus vestiduras.


miércoles, 19 de noviembre de 2025

Hace 50 años

Cuando murió Franco yo tenía 9 años. Nos dieron unos días sin cole y vimos por la tele el entierro y la coronación del rey. Poco después nos reincorporamos a las aulas. En clase nos dieron a cada uno el último discurso de Franco y el primero de Juan Carlos. El del dictador era entusiasta y el del rey muy soso. Después vinieron unos meses muy agitados, en los que pasaron infinidad de cosas. A mi padre podía vérsele en el salón, sentado al televisor, con varios periódicos en una mano y el transistor en otra. Por entonces salieron a la venta muchas revistas de humor y las calles se llenaron de navajeros. Se pusieron de moda los bigotes poblados, las camisas por fuera y las botas camperas. Ya había programas a color y los payasos animaban las tardes de los sábados. Un globo, dos globos, tres globos. Tras una tapia se podían dar caladas a unos pitillos después de cazar una lagartija o hacer gua con la bola. En el patio el juego favorito era el balón. A las chicas se les levantaban las faldas cuando saltaban a la comba. Don Luis ponía orden con una regla y don Salvador, con un trozo de manguera, señalaba las espaldas. Ahora hay gente que te da lecciones de lo que no vio ni cató.


lunes, 17 de noviembre de 2025

Yo tuve un tío Antonio

Lo que me fascinaba de mi tío Antonio era que hacía cosas con sus manos. Tomaba sus herramientas y construía algo. Era una gran experiencia verlo trabajar con toda la seriedad y atención que ponía en la tarea, sentado en el suelo o de pie, tarareando alguna cancioncilla, con el inseparable pitillo en la boca. En ocasiones se ponía una gorra con la visera a la nuca. Así manejaba el serrucho, o golpeaba con el martillo, afilaba con la navaja de gancho o ataba con la cuerda lo que fuese preciso. Abría una zanja con la azada y aunque separaba mucho las piernas se ensuciaba de polvo las alpargatas. Hacía poda a un árbol y me explicaba por qué quitaba una rama. También sacaba punta al palodú y me enseñó que al botijo nuevo hay que echarle anisete para disimular el sabor a barro. Una vez me hizo un fuerte para los americanos de plástico, que regalaban con el tambor de Colón. También un carrillo con ruedas de níquel para bajar las cuestas a toda velocidad, levantando chispas al paso. Y algunas tardes me dibujaba algo parecido a un caballo, igual que ahora intento esbozar su silueta en el aire, cuando recorríamos el campo acompañados de la perrilla.

sábado, 15 de noviembre de 2025

El poder de las imágenes y otras supersticiones

Mi tío Antonio, en ocasiones, sacaba a relucir un episodio de su infancia, el de cuando quemaron los santos en Úbeda, que, contaba, se veía el humo alzarse sobre los tejados. Supongo que en su narración debía de referirse al momento exacto del suceso, pero no consigo recordar si mentó que fuese al proclamarse la República, durante el gobierno de ésta o al inicio de la Guerra, que para el caso poco importa, porque de lo que se trata es de que se destruyó para siempre un importante patrimonio de la ciudad. Es una pena que ya no esté para contármelo de nuevo, darme más detalles, y tenga que recurrir a esos jirones de memoria que se entrelazan con conjeturas. Después, por otros testimonios supe de la destrucción del interior de El Salvador, (el de Francisco de los Cobos), la del San Juanito de Buonarroti y el retablo de Berruguete. De este último se salvó la figura del Cristo juez, que los revolucionarios no consiguieron arrancar pese al apoyo de una grúa. El resto ardió en una hoguera, como tantos. Mi tío, que no era un hombre de letras, siempre me señaló lo absurdo de destruir imágenes, porque no hacen daño a nadie, recalcaba. Pero está claro que para el supersticioso, o ignorante, son un peligro.


viernes, 14 de noviembre de 2025

Lorca en la casa Espina

Dice la leyenda que Lorca expresó su admiración por un cuadro de María Blanchard, titulado Ninfas encadenando a Sileno, que tenía en su casa Concha Espina, aquella escritora que aspiró al Nobel durante décadas sin éxito. Federico tuvo el detalle de dedicarle a la pintora unas palabras con motivo de su fallecimiento en el 32, poco afortunadas qué ahí quedaron para los curiosos. Era la pintora jorobada, por una malformación de nacimiento y Fede se cuajó una conferencia en su honor que da grima leerla. Pero el tema era otro. Si Fede vio el cuadro en casa de la Espina y esta le propuso la necrológica es que el poeta era asiduo a la tertulia. Concha Espina fue célebre por las novelas La niña de Luzmela y La esfinge Maragata. Hoy no se la recuerda por facha, porque uno de sus hijos, Víctor, se hizo falangista, y de los primeros, de los que se juntaban en La ballena alegre a componer el himno de El cara al sol con Pepe Antonio de Rivera. Partidario del régimen nazi, también fue uno de los que llevaron a hombros el féretro de Unamuno y puso a Pepe el mote de "El ausente". Es más que probable que Vítor y Fede tomasen chocolate con churros más de una tarde en casa del primero, mirando el cuadro de Sileno; o unas copichuelas en La ballena al ritmo de banderas victoriosas. Sólo los separaban dos años para ser de la misma quinta.


martes, 11 de noviembre de 2025

El Valle y sus caídos

Esto del proyecto de resignificación del Valle de los Caídos es una de esas que no sabes por dónde cogerla. No deja de ser una remodelación, me atrevería a decir rehabilitación, de un viejo edificio que amenazaba ruina, (como le correspondía). Pero no. Hay mucha pasta en juego, mucho negocio, llámalo pelotazo. A mi se suena a esa de los políticos que hacen una obra sobre otra antigua y después ponen su placa, como si aquello fuese suyo desde el principio, véase hospitales, parques o centros de secundaria. No deja de ser curioso que el símbolo de la Dictadura vaya a convertirse en el de la Democracia, o en el del Socialismo, con apellido, Progresista. Por lo menos habrá empleo, dirá algún cínico, para la clase trabajadora de Madrid y aledaños, luego inmigrantes. Y después mucho turista, mucho, para ver cómo ha quedado todo, con merenderos para comerse el bocata de tortilla, y montaña rusa para los peques, después de visitar el museo de los horrores entre figurantes y arlequines. Todo lo convierten en parque temático, son los tiempos que corren. Lo veremos por Tictok.


lunes, 10 de noviembre de 2025

El Calpurnio que llamaron Pisón

Se llamaba Calpurnio y los de latín le apellidaron Pisón, sin tener en común más que el nomen con el de la conjura contra Nerón. Tampoco tenía nada que ver con el dibujante, aunque en ocasiones hacía monigotes en los márgenes de los manuales de clase, que en nada desmerecían a los de aquel. A Calpurnio no le molestó el mote, porque no halló ofensa alguna, sino una travesura de los compañeros de letras, siendo él de ciencias. Le cogió gusto a lo de Pisón porque le daba cierta autoridad, como que pisaba fuerte, con seguridad, o que pisoteaba a sus rivales, y no es que fuera pendenciero, pero el mote se lo fue dando. De ahí a que de un pisotón mató tres gatos fue un suspiro. Lo cierto es que remataba bien al futbol, y una vez pisó sin querer al delantero del contrario y se ganó la fama de sucio en el deporte. Desde entonces lo de Pisón se impuso y perdió el Calpurnio, por lo que si preguntáis por él no lo hagáis con éste, sino con el puesto.


domingo, 9 de noviembre de 2025

Sin novedad en el frente

El moribundo se aferra al cadáver del enemigo porque le sirve de salvavidas. Patalea para que no se hunda, pues lo harían definitivamente ambos. Ha pasado medio siglo y su esperanza está en que resucite, lo suficiente para seguir a flote.



jueves, 6 de noviembre de 2025

Café y tostadas en El Valle

Un letrero, que no era sino una fotocopia, de un tipo vestido con calzón corto y camiseta blanca, coronado por bombín, adornaba la pared y recibía al parroquiano con un dicho: “si usted es del Madrid, que dios le bendiga; y si no lo es, que Dios le perdone. Un elegante radiocasete de torre, con doble pletina, apoyado en una tarima, sonaba al ritmo de Los canarios, y muy bien, porque según el barman, Pepe, y nadie le chistaba, las cintas magnéticas no se rayaban como los cedés; y nunca estimó necesario cambiar al lector laser. La barra era larga, de punta a punta, de lo que fue nave industrial y hoy biblioteca. Cafés y tostadas, vasos, tazas, platillos y cucharillas, monedas de papel y níquel, se deslizaban por su superficie de mármol, esquivando codos y manos. El aula convertida en cafetería se llenaba de estudiantes y de ruido, a la hora de los recreos; y antes, o después, de estos se escuchaba a Gaspar al otro lado del muro, dando brochazos gruesos de voz, sobre un cuadro fugaz y aéreo. En los huecos absurdos y guardias distraídas se formaban, en aquella improvisada ágora, juntas y debates, sencillas tertulias, de anécdotas y libros, sucesos o novedades, planes e inspectores. No queda película de aquello, porque no resultaba importante; nos conformaremos con la niebla que deja el recuerdo, de un gesto o un dicho, cada vez que nos llevemos un café a los labios, en cualquier otra parte.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

Un musulmán en la corte de Manhattan

Un tipo que presume de musulmán no puede ser muy progresista, sino más bien conservador. Si a esto añadimos el apelativo "socialista" para la ciudad que es por excelencia la materialización del capitalismo, podemos llegar a la conclusión de que nada es lo que parece. No veo a Gadafi por Manhattan, sino en alguna performance. Yo tuve un conocido yankee que me confesó que en EEUU, demócratas o republicanos, todos, eran de derechas. Yo creo que las derechas transitan por senderos extraños, pero también es verdad que eso vienen haciéndolo las izquierdas, como mirando a otro lado, desde hace algún tiempo. Vivimos tiempos de fumarolas.



martes, 4 de noviembre de 2025

El libro perdido por prestado te deja fastidiado

Viene a ser un fastidio ponerte a buscar ese libro que recuerdas y no encuentras, y ahora echas en falta, por curiosidad o necesidad, y resulta que prestaste o regalaste en un arrebato, esa falta de lucidez y previsión, y ahora te arrepientes de ambas decisiones, fuese la que fuese, porque sabes que ya no lo vas a recuperar, y para colmo era una rareza, imposible de adquirir, porque hay piedras con las que tropiezas una sola vez en la vida, y sabes que la solución está en coger al agraciado por las solapas, amedrentarlo, zarandearlo y exigirle la devolución del grimorio. El problema es que no encuentras la ocasión ni el lugar adecuado, donde armar un gran escándalo, para reclamar lo que te pertenece. El libro era de Saki, y este, maldición, se parece a uno de sus relatos.


domingo, 2 de noviembre de 2025

Libros de atrezo

En webs de libros de segunda mano venden lotes para decorar o de atrezo. No es broma, con esas mismas palabras los despachan. De Hemingway a Faulkner, Pearl S. Buck o Herman Hesse, Kipling y Camus, Shólojov - Francois Mauriac, entre otros, son tacos que cubren un espacio en las baldas. Con este panorama ha de admitirse la degradación de la literatura, convertida en mercancía primero y en adorno después. Al menos, como consuelo, estos autores dan prestigio a la biblioteca de cara a las visitas o la foto de Zenda, se lean o no, que para eso están los planeta, que giran alrededor del sol que más calienta.


viernes, 31 de octubre de 2025

El convidado de piedra sin cuernos ni rabo

El convidado de piedra es un personaje siniestro que aparecía al final del Tenorio, o del burlador de Sevilla, cuando yo ya tenía mucho sueño y quería marcharme a la cama, y mi padre no me invitaba a hacerlo, porque, señalaba la tradición, que había que ver la obra el día que tocaba, que era el de los santos. Yo, que no me acomodaba a la indumentaria del actor de turno, por talco que le echasen a la cara, me lo imaginaba como se indica, es decir, estatua, de mármol o caliza, pesado, severo y malcarado. En ocasiones de bronce, o con pies de plomo, pero siempre como La Cosa, con ese cuerpo de sillares y slip insignificante. Nunca terminé de comprender quién era aquel señor tan singular que acudía a una cena, y se llevaba a don Juan a los infiernos, sin tener cuernos ni rabo. Tampoco comprendía lo de la monjita de blanco, pues mala no parecía.


martes, 28 de octubre de 2025

La IA literaria

Le pido a la IA que me haga un bosquejo de una de mis novelas, para anunciarla. Le doy cuatro ideas y me presenta una entrada cojonuda. Deduzco que por este camino cualquiera puede darse el gustazo de imaginarse divulgador literario, y puede caer en la tentación de definirse creador. La IA es un alumno avezado, que ha bebido de todos los cursillos de escritores que proliferan por la red, y ahonda en sus trillados remedios. Por eso, lo adecuado es tomar su propuesta y usarla, pero no seguirla, sino para contar mismo, pero de otro modo, que será lo original y chocante, porque si no, es repetición y resabio, ilusión, como la música del organillo de manija, o viaje sobre Clavileño el Alígero.


domingo, 26 de octubre de 2025

Si Al-Gafequi contase

A pocos importaba que fuese Al-Gafequi el personaje que desde un lateral de la plaza del cardenal Salazar contemplase la puerta de El Churrasco - nunca sabremos si con hambre o terror a la carne de cerdo, por si era de cerdo - o mirase sin mirar, entrar y salir, al alumnado de la facultad de Filosofía y Letras, sita en el viejo hospital. Por aquel entonces el celebrado oculista del medioevo andalusí no resplandecía como ahora, ni nadie lo presentaba a las multitudes, sino en escasas ocasiones y siempre a contados nórdicos. Su color era más opaco, tal vez porque la humedad del río propicia la expansión del liquen, las palomas no respetaban su turbante, ni los perros su peana, o quizás porque en más de una ocasión alguien lo había bautizado con cerveza, o lo había ahumado con tabaco u otra sustancia que le daba cierta y nebulosa vida. A sus pies se multiplicaban cáscaras de pipas, colillas y vidrios de color de cobre. Pero nada parecía incomodarle. Al-Gafequi recibía temprano a las estudiosas y acompañaba hasta muy tarde a los que preferían el corro y la tertulia en vez del aula y la monserga. Desde su ventajosa posición controlaba el movimiento del alumnado, para retirarse a la plaza Maimónides, tomarse un café en Deanes o sumergirse en la calle La hoguera. Algunos, los más inquietos, para evitar a Catilina, prefería huir hasta el patio de los naranjos en busca del sol de la mañana, o subir al antiguo alminar para fumarse un pitillo esperando a Aníbal.  Si no acudía Alejandro, porque estaba de excavación, se retiraban hasta el arqueológico y allí conversaban con Ulises, o se imaginaban correr el agua por el caño del ciervito de Medina Azahara, bajo la torcida vigilancia del segurata. Hubo valientes que incluso se atrevieron con ocupar la trinchera de Gran Capitán y rescataron alguna tesela, por vérselas con Anguita. En la librería de la esquina se hacían las fotocopias o se pillaban los apuntes de la Asquerino, el libro egipcio de Drioton, los de siglo XXI, los clásicos castellanos o el Strahler. Por las tardes, retumbaba la calle Romero con las palabras de Marzoa explicando a Descartes. Pedro Ruiz mentaba las coplas de Mingo Revulgo. Contreras llevaba la medieval y Bartolomé la Geografía. Unos gatos como panteras se paseaban por los tejados de enfrente, y miraban a los ratones de las aulas con los ojillos ladinos. Al final de la de Almanzor podía hacerse uno con un bocata, en El Picantón si era más tarde. Nadie pensó en llevarle uno a Al-Gafequi. 



sábado, 25 de octubre de 2025

La aventura del busto parlante

De las muchas y singulares anécdotas que se cuentan en el Quijote, guardo recuerdo de una que me sugestionó en la infancia, que no es otra sino la del busto parlante, que guardaba en un aposento Don Antonio Moreno, aquel que dio cobijo al manchego en la ciudad de Barcelona. Si bien es cierto que al final la Inquisición destapaba la farsa y no había sino truco en todo ello, por mucho tiempo padecí yo por las estatuas que pudieran hablarme, y de ese modo, en sueños, sufrí sus increpaciones y reprimendas, por mi comportamiento, en especial de aquellas de Semana Santa, que lo hacían en voz alta y clara. Y por eso se lo conté a mi padre, y él me dijo que si eso me pasase en la realidad y no en una pesadilla sería milagro. Por lo que, entre otras razones, decidí que era mejor no pisar una iglesia y evitar así poner en compromiso a los santos.


miércoles, 22 de octubre de 2025

Volver a la casilla de inicio

He retornado, por azar del destino, a impartir clases en 1º de la ESO. Hacía muchos años de la última. Las sensaciones son otras, más de 30 años de docencia te permiten ver las cosas distintas. No me había dado cuenta hasta ahora de la comicidad de este alumnado y de las situaciones que provocan. Antaño era un infierno, hoy un descojone. Me resulta imposible evitar advertir en cada gesto, detalle o situación un motivo para la hilaridad. Me ha dado incluso por remirar el álbum de fotos donde aparecen mis hijos haciendo sus primeros pinitos. En el ocaso, la vida que despierta resulta entrañable. Uno contempla con simpatía la torpeza de los que se inician en la madurez. Personajes que todavía buscan el refugio en su madre o miran con cierta nostalgia los muros del viejo colegio. En todas esas caras apenas hay señales, sino mucha curiosidad y desconcierto. Por lo que sea uno llega demasiado tarde al punto de partida. Solo queda la sensación de que todo pudo hacerse de otra manera. Pero el camino, salvo en las revueltas, no se deja ver, y ya está hecho.


domingo, 19 de octubre de 2025

La Península de las casas con invitados

El de Uclés es un libro muy pesado, un kilo la edición en tapa blanda y algo más la dura. Son muchas páginas. Tiene tantos padrinos como ediciones; aumentan con cada una de ellas, pronto la faja será tan grande que no se verá la portada de Zabaleta, muy bonita y mejor en la edición a color. Cuenta la guerra de siempre, (en este país no hay otra), pero desde la provincia. La guerra es una de buenos y malos, donde los malos siguen siendo malos y los buenos malos a ratos. Tiene muchas citas de protagonistas de entonces, de Unamuno a Indalecio Prieto, Azaña o Garcíalorca, y de fachas, que se leen en otros, por lo que puede llamarse libro de libros, florilegio o literatura de derrubio, que es término inventado por Umbral, sospecho. Luego está lo que es cosecha propia, que es sucesión de anécdotas de tíos-abuelos que lo vivieron o les contaron, y se expresan muy bien. Sin la parte de los famosos sería más breve. Hay mucha gente que lo ha empezado a leer y dice que le gusta, a ver si lo terminan.

Me da en la nariz que David es un buen chaval, que va a tener que digerir mucho éxito. Creo que lo fichará Planeta, para que escriba lo mismo y se lleve el premio, y ellos los dividendos.


viernes, 17 de octubre de 2025

Rincones iluminados

Guardo en la memoria tres lugares donde los rayos del sol iluminaban mis lecturas. Uno era la escalera de la casa de mi abuela. Otro, un espacio custodiado por cinco álamos negros. Y el último, un rincón en el salón de mi casa. La luz sigue siendo la misma, pero los resquicios por donde se precipitaba ya no existen.


jueves, 16 de octubre de 2025

El robo de un Picasso camino de Granada

Ha desaparecido un Picasso camino de Granada, como cadáver de Lorca en la cuneta, y me he acordado de cuando robaron la Mona Lisa y le echaron la culpa al malagueño. Luego resultó que lo que se había llevado eran unas esculturas ibéricas, y lo soltaron; se ve que no eran valiosas aunque inspiraron el de las señoritas de Avignon, que eran todas unas putas. Yo no se si Picasso tendría tanto aprecio al cuadro de la guitarra - porque es un cuadro de ese instrumento -como tenía Leonardo a su Mona Lisa, que no prestaba ni al rey de Francia, aunque este se la quedó al final. Nunca sabremos si la del Louvre es o no la verdadera, pese a los análisis que como a la Sábana Santa le vienen haciendo desde hace décadas. Lo más probable es que quien dio el cambiazo lo hiciese a conciencia. Esto viene al hilo de que se presta a argumento de novela, pero no para ganar un Planeta, que es cosas de señoras de postín, sino para hacer una de ladrones y fantasmas. De fantasmas digo porque el cuadro tiene algo de fantasmagórico más que de cubista, y después de esta su valor se duplicará en las subastas. No estoy dispuesto a que se me acuse de nada, bien es cierto que en casa tengo un cuadro semejante, que más que guitarra parece silla. Si no aparece el bueno, con el mío se pueden hacer un apaño, no regatearé precio.


miércoles, 15 de octubre de 2025

La cara del padre de los Karamazov

Trumpy tiene algo de Karamazov. Sí, hombre, del padre, Fiódor Pávlovich, el de los cuatro hermanos hijos de tres madres distintas, que son rusos y muy distintos, en apariencia, y luego no tanto. A ese que en algún que otro capítulo de la novela, por el modo en que se conduce y él reconoce, llaman payaso. Cuando leo esta de Dostoyevsky es que le pongo la cara al progenitor. Antaño no, me la imaginaba, pero ahora se la adjudico. Tiene miga que a un personaje de la literatura clásica haya que vestirlo con esas galas, pero también parecía imposible que algún día alguien con semejantes características pudiese convertirse en presidente de una gran nación, que, todo hay que decirlo, es lo que hace grandes a las democracias, incluso para demolerlas.


martes, 14 de octubre de 2025

Traducciones, interpretaciones, malentendidos y misantropia

Con las traducciones de los clásicos tienes que andarte con ojo pues bien no las entiendes, porque quedaron obsoletas, o, si son nuevas, actualizan, borran y tapan lo que incomoda, y terminas leyendo otra cosa o interpretando lo que no era. Tengo la fea costumbre de leer algunos libros desde dos o tres traducciones, si se puede. Es tedioso, pero enriquecedor. Hay matices, cambios, giros insospechados. A veces dudas de si el libro original es el mismo, y el resultado adaptación o resumen. Sospechas también que te toman el pelo. Luego te sale uno que te dice que se lo lee en el original, y presume de idiomas, pero luego le rascas y también se inventa lo suyo. Toda lectura es recreación de lo escrito. No hay dos iguales. Tampoco lectores, pues cada uno pone su voz interna en la interpretación. Estamos condenados a oír nuestro eco en los recovecos de la sesera, el otro siempre incomoda y no le escuchamos. Bastante tenemos con aguantar a nuestra conciencia.


lunes, 13 de octubre de 2025

Un profesor que nos leía Alfanhuí

De Ferlosio está El Jarama, pero también Alfanhuí que es anterior. Yo tuve un profesor de Lengua y Literatura que se llamaba Juan Luis, que debía de admirar mucho a Ferlosio porque un día nos contó el argumento de El Jarama y otro nos leyó un capítulo de Alfanhuí. Aquel primero de bachillerato, del antiguo, fue muy enriquecedor porque veníamos de la EGB y todo era nuevo; el país también empezaba a serlo. Juan Luis era un tipo muy original y estoy convencido de que amaba su profesión. Invitaba a la reflexión y al debate, a la lectura y la narración. El día de Alfanhuí fue uno de los muchos que hizo inolvidables, para hacerse con un asiento en la memoria. Ahora repaso el libro, adquirido en una de viejo, y advierto que tan bueno era aquel como las horas de clase que volaron.


domingo, 12 de octubre de 2025

El día que soñé viajar del futuro

No tendría más de cuatro años, el día que después de una analítica mi madre me llevó a desayunar a una cafetería, del algún punto impreciso de Madrid. Sí recuerdo que el local era muy amplio y la barra era un cuadrado que rodeaba a los camareros, igual que si trabajasen en una fortaleza, o se desplazasen en el interior de un ring. Subido a un taburete, tuve la sensación de asaltarla desde una torre de asedio. Si no me falla la memoria nos tomamos unos churros, no sé si con chocolate, de esos de lazo que son caricatura de las porras, que no están tan buenos y nunca antes había probado. Los de Úbeda están mejor, creo que le comenté a mi madre, o lo pensé. Al otro lado, en la barra paralela a la mía, un señor de pelo blanco, de aspecto respetable, mientas se tomaba un café, me miraba con mucha atención. En un momento dado, después de darle un trago a la taza, se llevó el índice y el corazón a la sien y me obsequió con un saludo militar, que a mí me sonó a americano, como los de las películas. Acepté el reto y formando con mi mano el signo de OK, que no sabía muy bien lo que significaba, le devolví el gesto. Ignoro si le hizo o no gracia, si comprendió que no nos entendíamos, o que le resulté un impertinente. No le volví a ver en mi vida. Mi madre me preguntó qué quería aquel señor y yo me encogí de hombros. En ocasiones he fantaseado con que era yo mismo, que había tenido oportunidad de viajar al pasado y verme. No he perdido la esperanza de que así sea.


jueves, 9 de octubre de 2025

Adiós a la OTAN, adiós

Se habla de echarnos de la OTAN, por no poner dinero, y me viene al caso aquello de cuando se protestaba contra la entrada, "OTAN NO, bases fuera", que tanto se coreó a primeros de los ochenta y me permitió hacer mis pinitos como incipiente ilustrador y humorista, que no cuajó con los años. Cursaba primero de BUP y, como ya tenía cierta fama por lo de hacer monigotes en mesas y paredes, me pidieron en el instituto, algunos de aquellos profres pogres que pululaban por las aulas, que me sumase al diseño de una pintoresca pancarta con dibujos alusivos al eslogan. Ni corto ni perezoso me uní a tan decisiva tarea por el bien de la nación y fastidiar al tío Sam, estando como estaba tan reciente el atentado contra Reagan. Aquella fue otra de tantas en las que me metí sin valorar las consecuencias. Pero fue divertido. Es una pena no conservar ni una imagen del evento, pues no existían móviles para hacerlo, y la memoria sólo me devuelve pequeños y borrosos detalles. Luego vino lo de "de entrada no", que sonó a traición o venta, y señaló el modus operandi de un partido para el futuro. Ahora, con perspectiva, se ve que todo era más sencillo, bastaba con no pagar las cuotas de socio.


martes, 7 de octubre de 2025

El gigante del reino de Micomicón

Es la de la princesa Micomicona, del reino de Micomicón, la aventura más arriesgada de cuantas vieron los siglos, y protagonizó Don Quijote, que tuvo que vérselas con un gigante que terminó vuelto en pellejos de vino, como los del cuento del asno de Apuleyo. Fue hazaña inesperada, que se produjo cuando todos andaban entretenidos en la venta con la lectura de un librote, de un impertinente curioso, y nadie tuvo preocupación de por dónde andaba el caballero, que no era lejos de físico, más mucho de alma. Y he aquí que para lograr que la princesa recuperase su reino, dio don Quijote cuenta con su espada de un gigante, pese a que este contó con la inestimable ayuda del ventero. Poco tardaron en admitir los presentes que la mudanza del gigante en pellejos, y la sangre en vino, fue cosa de encantamiento. Y con aquella, y otras divertidas razones del bueno de Sancho, pasaron a otra cosa y siguieron con la historia, que se complicó con unos viajeros y lo que a continuación vino.


lunes, 6 de octubre de 2025

Libros de pesadilla

En toda pesadilla que se precie, al menos en las que a mí me asaltan, aparece el libro que no se puede leer, porque no hay modo de enfocar las letras que contiene, cada párrafo es un borrón y se convierte en un misterio inviolable, por lo que solo valen conjeturas respecto a su contenido. De este modo he tenido ocasión de tener en mis manos obras perdidas en el pasado, de reputados sabios de la antigüedad, pero que he sido incapaz de descifrar. El consuelo es que igual no estaban traducidas y me iba a quedar como al principio, ignorante del tesoro que esconden. Luego viene esa del libro que cuenta otra historia, distinta a la que conoces, y te hace dudar de si era el mismo, te dieron el cambiazo o estabas distraído cuando la leíste. Ni te cuento la del que tanto querías y no te devuelven, pues malprestaste. Esa la revivo incluso despierto.


sábado, 4 de octubre de 2025

El arca inviolable

Mi abuela tenía en el zaguán un arca repleta de harina. Cubría esta última de sábanas blancas, con el fin de que no se viese, para evitar que los aguaciles la requisasen, en alguno de aquellos registros que se hicieron durante y después de la guerra. Entraban en la casa y se llegaban hasta la cuadra, y con un palo muy largo hurgaban en el pajar en busca de algo comestible. Sin éxito.
- ¿Has mirado en el arca? - preguntaba uno.
- ¿Ahí en la puerta va a esconder algo?
- Mira a ver. ¿Qué?
- Sábanas.
- Hasta otra, señora.
Y como llegaban se iban, a otra casa a cumplir con la obligación.

martes, 30 de septiembre de 2025

Bendita niebla

Hay días que amanecen con niebla y sueñas con que todo haya desaparecido, sobre todo el lugar donde trabajas, pero la realidad es que no tarda en disiparse y todos tus planes se vienen abajo. La niebla también te trae a la memoria la novela de Unamuno, y te imaginas imaginario de alguien con más luces que tú, que te ha puesto a protagonizar una historia que no es la que tú querías, pero como no tienes su dirección no puedes ir a cantarle las cuarenta, ni pedir una indemnización. En la niebla también te sumerges cuando te atrapa el sueño y sientes que caes lentamente, de manera tan agradable que no te molestas en impedirlo. La muerte debe ser también una niebla que te obligue a caminar a ciegas un largo trecho, según los pecados cometidos, si existiesen, los buenos y malos o gozosos, para conducirte a algún tipo de erial donde tengas la esperanza de topar con otra que vuelva a envolverte, por espesa que sea. Es cuestión de buscarla.


domingo, 28 de septiembre de 2025

No me duermo leyendo

Nunca me he dormido leyendo un libro. Me he dormido viendo la tele, en el cine, en una conferencia, en el tren, e incluso, a mi pesar, conduciendo. Me llama la atención que alguien pueda dormirse con un libro en las manos. Otra cosa es que me haya apartado de este mundo, sumergido en la lectura, y sea capaz de leer incluso con ruido ambiental, en la cafetería, mientras meten goles, se escucha la novela o viene una visita, (esto último ya no lo hago porque queda feo). Para mí el libro es como el brocal de un pozo, te asomas y te atrapa, y dejas un rato el cuerpo sin alma, a la vista de todos, que intuyen que ya no estoy con ellos. Con esto no quiero venir a decir lo maravillosos que son los libros, como esas escritoras que los venden para satisfacción de los editores, sino que, si bien abren puertas, también amontonan polvo y pescadillos, y no sabes cómo librarte de ellos. Cuanto me acuerdo del ama y la sobrina; lo quemaron todo, pero dieron alas a don Quijote al mentar a Frestón, ¿o era Muñatón? Los mejores libros están en las cabezas.



sábado, 27 de septiembre de 2025

La llave

De Isaac Bashevis Singer esta ese relato de La llave, que retrata el New York popular que tantas veces hemos visto representado en las películas, ese de irlandeses y puertorriqueños, niños jugando al amparo del hidrante y ancianos que no cambiaron a tiempo de barrio. Cuenta al historia de una vieja solitaria que ha perdido el contacto con el mundo que la rodea, por miedo y dejadez. Un día se le rompe la llave de la casa donde se refugia y se ve obligada a recorrer un mundo que consideraba hostil en busca de ayuda. Al final descubre que no estaba tan sola y los que imaginaba enemigos son personas que estaban dispuestas a ofrecerle su ayuda. Un cuento entrañable.



miércoles, 24 de septiembre de 2025

Bubínez

Recuerdo que su mote era Bubínez, el Bubínez, pero no consigo ponerle cara del todo. Sospecho que era un personaje singular de los que poblaban y pueblan las aulas. Extraño, atípico y señalado. Tuve ocasión de tratarle y de hacer cierta amistad, de esa de ocasiones, que daban pábulo a la tertulia fortuita e intrascendente. Encuentros fugaces e inesperados, una de esas casualidades de aquellos tiempos sin móviles, al salir del laberinto de la judería, después de unas clases en la facultad, o al recorrer el barrio cuando cerraban los comercios, justo cuando el sol se ocultaba y el relente invadía las callejas. Conversaciones de diversa condición, intrascendentes o graves, que venían a sofocarse en la espuma de las cañas.
Creo que llegó el día en que Bubínez, el Bubínez, se ganó mi respeto, por la garantía de sus conocimientos y razones, y entonces dejó de llamarse Bubínez, para llamarse Curro; pero ambos son ya una sombra borrosa en un paisaje arruinado. Vagas figuras de jóvenes que dejaron de serlo y se confundieron en la memoria, que también se difumina para desorientarnos.


domingo, 21 de septiembre de 2025

Las guerras sólo son eso

Mis abuelos perdieron la guerra, pero nunca oí de sus labios la frase “ni olvido ni perdón”, ni otras idioteces que tantas veces he leído en foros del face y otros, relativos al conflicto. Bien es cierto que yo era muy pequeño y no era este tema habitual de ninguna conversación, por lo que solo escuché alguna vaga referencia a aquel, y sobre todo de disparates como los de los cuadros de Goya; y si bien es cierto que en cierta ocasión pregunté si mis abuelos estuvieron con los “buenos” o con los “malos”, mi tía Pepa, sin titubear, me contestó que con los “buenos”, reiteradamente, y ahí terminó mi curiosidad. Pasaron muchos años hasta averiguar que fue con los “malos”. Habrá quien atribuya ese silencio al miedo, pero creo que también a la conciencia, porque, con o sin justicia, a la guerra se iba a matar, y mis abuelos fueron conscientes de aquello, hasta los últimos días de su existencia. Sólo en cierta ocasión, uno de ellos, un día que nos habíamos quedado solos, sentados a la mesa del salón, mientras yo dibujaba y él miraba la lejanía a través del cristal que nos separaba del balcón, lo sorprendí hablando en voz alta de un terrible suceso, que yo no comprendía y tampoco recuerdo como vino a cuento; y es que empezó contando algo de un hombre que se comía Europa y nadie hubiese detenido sino los americanos. Pero después empezó a hablar de un barco que se acercaba a la costa y que la primera batería no disparó, y la segunda, donde él estaba, tampoco. Hasta que de la tercera sonó un estruendo inesperado, de donde partió un proyectil que acertó de lleno a la embarcación y la llevó a pique en pocos minutos, muriendo en el naufragio 1000 soldados, que llamó “nacionales”. Después me contó que temió por su vida, porque acudieron unos comunistas, “con muy mala leche”, a preguntarle a él y al resto de artilleros que por qué no había disparado, y contestó asustado que no había recibido órdenes.

Y después de narrar otros detalles que no recuerdo, quedó en silencio, como si no hubiese contado nada. Creo que tenía ganas de confesar algo y, aprovechando mi corta edad, se liberó de una carga muy pesada.

Con los años descubrí que mi abuelo hizo la guerra en Cartagena, que estuvo en una de las baterías de la Parajola, y fue testigo del hundimiento del Castillo de Olite, el mayor desastre naval de la armada española, 1476 fallecidos. Dieron orden de no rescatar a nadie. La guerra terminó unos días después. Sospecho que el resto de su vida, mi abuelo estuvo oyendo gritos de socorro. La última vez que lo vi, fue en el hospital, confesándose con un sacerdote. Hay tragedias a las que a uno invitan sin oportunidad de evitarlas, sin posibilidad de encontrar una salida.


miércoles, 17 de septiembre de 2025

Semita no es sinónimo de judío

Semitas es el término con el que las ciencias sociales se refieren, o se referían, a las gentes de oriente próximo, (arameos, asirios, babilonios, sirios, fenicios, cananeos, árabes y también hebreos). En esta definición se daba por sentado un componente racial como diferenciador, hoy día muy discutido.

Con el tiempo surgió el término “antisemita” o “antisemitismo" que expresaba un sentimiento de hostilidad concreta contra el grupo religioso de los judíos, (al que se añadía un falso componente racial). Desde ese momento parece que semita y judío, o hebreo, son sinónimos, lo cual no es cierto, por lo que vimos al principio. Es curioso cómo respecto a esta religión, o religión-estado, surge un lenguaje de términos exclusivos, solo admitido para expresar la realidad de un grupo concreto, el suyo. Es una especie de colonización, no de territorios, sino de palabras.


martes, 16 de septiembre de 2025

No son fascistas, sino protestantes

No son fascistas, son protestantes, en sus múltiples acepciones. Hay que llamar a las cosas por su nombre. Es gente que se aprende de memoria la Biblia, una de tantas, y quiere crear una sociedad basada en los valores que teóricamente aquella defiende. Son integristas, aunque visten chaqueta y calzan deportivos para jugar al golf. En el pasado identificaron extensos territorios de América con la tierra prometida y allí corrieron a establecerse, a tiros si era necesario. Están convencidos del retorno de Jesús y sus discípulos al final de los tiempos, que están cerca y no hay por qué retrasar; por eso, para tan señalado día, reservan habitaciones para aquellos en los hoteles más distinguido de Utah. Ese celo con la doctrina no les ha impedido identificarse con el liberalismo, pero sólo en su vertiente económica. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, o que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha, (sin vagas interpretaciones católicas). De ahí su vivo interés por hacer dinero, porque el rico está predestinado, tiene asiento en primera fila y pasará por el ojo de la aguja el día del juicio. Para el que no quiera hacerse rico, (que no entienden que no pueda), hay sitio en el infierno, sin salir del planeta.


domingo, 14 de septiembre de 2025

El Cervantes de la Transición

De Cervantes quedó para el recuerdo, o el olvido, una serie de televisión que amenizó muchas noches de 1980 y 81, el mismo año que dispararon sobre Ronald Reagan. Un joven licenciado elaboraba un memorial para rescatar de la miseria al célebre escritor, pero topaba con la Inquisición. Era una producción de RTVE, dirigida por Alfonso Ungría y protagonizada, entre otros, por Carmen Maura, Julián Mateos, Paco Rabal y Marisa Paredes. Tal vez sea este el momento de repasarla, para advertir el modo en que la sociedad española de los años de la Transición veía al de Lepanto.


sábado, 13 de septiembre de 2025

Magos de Oriente o el reino imaginario

Sin Israel el Islam seguiría durmiendo una siesta de siglos, que es lo que llevaba haciendo hasta entonces. El asunto este es algo así como lo de Parque Jurásico: traer del pasado a los protagonistas de aquel, sin pensar en sus consecuencias. También puede llamarse nacionalismo. El conflicto surge cuando lo que se consideraba realidad no es más que leyenda, o la suma de varias. Las religiones tienen gran culpa de ello, sin olvidar a los políticos que las siguen a pies juntillas. Cualquier patriarca bíblico es tan real como los magos de la Tierra Media, pero dañino en manos de tuertos, que también quiere decir torcidos.


viernes, 12 de septiembre de 2025

Tregua sagrada, para el deporte

En la Antigua Grecia, si alguna polis no cumplía la tregua sagrada, en tiempo de competición deportiva, sufría la expulsión de su equipo. El griego era un pueblo con honor y respetaba las normas fijadas en asamblea.


Palabras exclusivas

No hay que prestar mucha atención a los políticos cuando hablan porque la boca se la carga el Diablo y además no son precisamente eminencias por salir en la tele, sino todo lo contrario, que la abren y largan sandeces como escupitajos. Y ahí tenemos al alcalde de Madrid, que se ha hecho un lío, porque parece olvidar que Madrid no deja de ser otra ciudad y no es una cátedra, (y él está de paso), y nos cuenta que la propiedad intelectual de "genocidio" la tiene Israel, aunque el DRA no especifique si el uso del término es exclusivo de un grupo étnico en concreto, sino que se refiere al general de pueblos y naciones que puedan haber sufrido exterminio y eliminación sistemática por diversas razones, que es lo que en estos tiempos que corren vemos suceder en Gaza. Pero que es cuestión de andarlo, el dinero lo puede todo, y, por ganar unas perras, los políticos son capaces hasta de vender su nombre.


domingo, 7 de septiembre de 2025

El fantasma de la Facultad de Letras y otras filosofías

En el viejo hospital, que ahora Facultad de Historia, por sus pasillos y aulas, antes salas de enfermos, acudía a clase el fantasma entre el confuso alumnado, no porque quisiese estudiar el origen de la civilización o las Guerras Púnicas, ni siquiera el resultado de la I Guerra Mundial, sino porque no podía irse a otra parte, tan perdido estaba, desde que se llevaron su cuerpo a otro lugar - nunca supo a dónde – en un momento en el que estaba entre la vida y la muerte, y desde el más allá regresó demasiado tarde. En esa dicotomía que halló sin pretenderlo quedó fijada su existencia hasta el fin de los tiempos, si es que estos lo tuviesen, cosa que ignoramos. De este modo, de alma en pena, tiempo tuvo de ver pasar los años y las obras, modificaciones y readaptaciones del edificio, hasta el día de hoy, que le permitió asistir a clase, sin pagar matrícula, curso tras curso, como para hacer un sinfín de doctorados. Ocasiones no le faltaron para conocer nuevos compañeros y profesores, que para los muertos ya no existe el género, y pudo así conocer mejor la naturaleza humana, sin necesidad de implicarse en sus conflictos y comedias, sabedor de que sobre su vida ya estaba todo dicho. Pero como el tiempo no era precisamente lo que más le preocupaba, ni el aprender, decidió al fin, un día, ejercitarse como lo que en realidad era, un fantasma, y comenzó a hacer travesuras, como desordenar los apuntes del compañero, cambiar de sitio los libros de la biblioteca, modificar notas o cerrar puertas de golpe en mitad de una lección magistral. No contento con esos inicios y para que no lo confundiesen con un duende, optó por dedicarse al susto, que le resultaba aún más divertido, y de este modo se aparecía en los espejos de los aseos, o en los cristales de las ventanas que asoman al patio, o bien correteaba por los techos de las aulas, con gran estruendo, o se lamentaba cuando descubría a algún solitario en la vieja capilla. En cierta ocasión, sin embargo, tropezó con un caza fantasmas, bisoño, que, sin intención, lo atrapó en un libro del Antiguo Egipto, el Drioton, por más señas. Quiso hacer el fantasma una de sus gracias, el lector entre página y página introdujo una hojita de laurel, regalo de un ligue, y de este modo quedó aquel atado al rito funerario de los faraones, y condenado a permanecer en el interior de tan pintoresca tumba. El tomo terminó en la biblioteca y como para entonces empezaron a circular los portátiles y las tablets, los pdefes y los wasaps, allí aguarda a su príncipe azul, pongamos princesa para no herir susceptibilidades, pero lo más probable es que del nicho no salga, hasta el día del Juicio Final, que tendrá que dar cuenta de sus numerosos pecados, amén de las asignaturas suspensas.