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jueves, 3 de abril de 2025

Un continuará y un hermano macaco

Yo me enteré de lo que era un continuará con un cuadernillo de El Guerrero del Antifaz, que me compró mi padre en la estación de Atocha en cierta ocasión.

- Pero si esto salía cuando yo era chico – me dijo, tomando un ejemplar del escaparate de una tienda de prensa.

Se titulaba Libertando Cautivos. El Guerrero daba un puñetazo en portada a un guardián ante la mirada atónita y sorprendida de los prisioneros, y en sus páginas salían los hermanos Kir, la bella Zoraida y juraría que el Conde de los Picos, y por supuesto Fernando y el Guerrero. A espadazos liberaban a miles de cristianos, presos de Alí Kan, Olián o alguno de aquellos tipos de turbante y perilla. Lo pasé pipa mientras nadé en su lectura, pero al llegar al final, donde remataban las viñetas, se podía leer aquello de “continuará” y quedé perplejo; e interrogué a mi padre al respecto, porque nunca antes lo había visto.

- Eso quiere decir que la historia sigue en otro número – dijo, y le tomé la palabra.

Desde ese día, todos los sábados íbamos al kiosco de prensa del barrio y mi padre pedía el periódico y el último de El Guerrero. A mi hermano le compraba un número de Tarzán, de aquellos de la editorial mexicana EN. Mi hermano se sentía fascinado por el personaje, porque era el rey de los monos, y él estaba convencido de que era un ídem. La culpa era de mi padre, que le decía monito. Un día en la tele pusieron un documental de monos, donde salían unos por las ramas, y mi hermano gritó dando un salto que eran su familia. Este tipo de declaraciones no agradaban a mi abuela Visitación, que nos leyó varias veces la cartilla con indignación y aseguró que no era ningún macaco. Esta historia, sin embargo, no tuvo más continuación, aunque sigo apreciando ciertas semejanzas entre ellos, ahora más con los gorilas.


miércoles, 2 de abril de 2025

De cuando grabamos lo de Star Wars

Entonces no había móviles, pero te las apañabas con unas cintas magnetofónicas, no para hacer un vídeo sino un serial. Tenía mi amigo Javi Mesa dos vinilos, creo que eran, con la banda sonora de La Guerra de las Galaxias y, aprovechando que disponíamos de los cómics de Bruguera, decidimos grabar los diálogos con la música de Williams de fondo. Yo creo que la idea nos la dio la edición musical de La Guerra de los mundos, la de Orson Welles, que entonces salió en disco, pero de la que ponían partes en la radio, para que la comprases. Javi la tenía, pero en inglés, porque se notaba menos el falsete, según sostenía muy serio. Aquello nos motivó a leer el libro también. Por todo ello formamos un grupo de amigos y alguna amiga y nos pusimos a la tarea de hacer lo propio, pero con la obra de Lucas. A Fernando le tocó hacer de Han Solo, y a Verónica, la francesa, de Princesa Leia. Javi se ocupó de poner voz a Luke y yo me hice cargo de C3po y Darth Vader, que imitaba a la perfección con ayuda de una tapa de un bote enorme de caramelos. Con la improvisada colaboración de algún que otro amigo, le fuimos dando voz a todos los personajes y en unas pocas de tardes, aquellas en las que no sufrimos demasiadas interrupciones, conseguimos una cinta muy chula con toda la historia. La pena es que de tanto parar, grabar sobre lo grabado y oírla se terminó rompiendo, y aunque repetimos la experiencia varias veces, por diversos motivos ajenos a nuestra voluntad de conseguirlo, las nuevas versiones no nos salieron igual de bien que la primera. Al final las perdimos todas, pero lo pasamos estupendamente mientras duró la fiebre.