Asoma Lorca, de una tumba inexistente y vacía. Su cuerpo reposa en paz no se sabe dónde. Quizás la familia pueda contarlo y no quiera. Acertaron en ese sentido porque de lo contrario igual estaba danzando de nicho en nicho, como el cadáver de otros protagonistas de su época, que no terminan de ser enterrados definitivamente. Aprovecho para reivindicar el Federico moderno y no el casposo. Mejor la relación del jugador de rugby y la mecanógrafa que cualquier dramón de una Andalucía imaginaria y oscurantista, que tanto gusta y gustaba a los falangistas.
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lunes, 17 de agosto de 2026
sábado, 15 de agosto de 2026
La biblioteca de Fuente Álamo o las andanzas del ama y la sobrina
Lo de Fuente Álamo, Córdoba, no era templo mitraico sino biblioteca, han sentenciado los expertos que ven en sus cimientos un ejemplo incontestable de edificio de esas características en el periodo romano tardoantiguo, que es donde lo han datado. Probablemente perteneciente a un acaudalado senador amante de la lectura o la filosofía, que en este espacio se daba al disfrute de la cultura y la reflexión. O, quizás, según los tiempos que corren, a una dama de alcurnia con las mismas inquietudes. Ahora que libros, lo que se dice libros de esos que se leen, no ha aparecido fragmento de pergamino, tablilla de cera o rollo de papiro, aunque literatura está generando mucha. Para explicar tal circunstancia se han barajado diversas posibilidades: un furibundo ataque de cristianos, el asalto de los vándalos o la quema por los musulmanes. Teorías descartadas por la falta de cenizas. Pero también se han planteado otras opciones, por el grado de limpieza descubierto en el lugar, señalando que tal vez no llegó a ocuparse o que, por un celo en la limpieza, alguno de sus propietarios decidió en un momento dado que no quedase un ácaro o pececillo de plata, y se llevó todo el inventario al mercado de ocasión.
jueves, 13 de agosto de 2026
La foto del eclipse
No fue para tanto, en mi humilde opinión. Yo me esperaba ejércitos de vertebrados corriendo a acomodarse en madrigueras o nidos, si eran pájaros; y una aparición inmediata del atlas del espacio más profundo, de soles y constelaciones como sólo se ven en las películas. Pero no. Daba la sensación de que el cielo jugaba al parchís, y una ficha negra se comía a la amarilla, y luego se contaba cuarenta. Mucha gente con móviles, y móviles con gafas. Y mientras, una cuadrilla registrando bolsos y mochilas. Creo que esa era la foto.
miércoles, 12 de agosto de 2026
Claudio Sánchez perdió el Albornoz en Málaga
Te vas al museo de Málaga, el de bellas artes y arqueología, en el edificio de la vieja aduana, construido en los años del rey Carlos III, y en la sala que se corresponde con Al Andalus, un letrero te anuncia "los mozárabes"; y el panel te cuenta la vida y milagros de Omar ben Hafsún. Este fue un musulmán renegado que plantó cara a los Omeyas, cuando no eran califas sino emires. Retornó a la religión de sus antepasados godos, es decir, que se hizo cristiano, y desde la fortaleza de Bobastro juntó a un ejército de descontentos; y se hizo fuerte en las coras de Málaga y Granada, hasta que Abderramán III, primer califa, le cortó las alas.
Remata el texto del panel al que me refiero diciendo que el historiador Claudio Sánchez Albornoz comparó a Hafsún con Franco... y ahí queda eso.
El impacto producido por tal sofisma me ha dejado sin sueño varios días. Don Claudio, además de historiador, fue presidente de la II República en el exilio, opositor y censor del dictador y la dictadura siempre. No regresó a España hasta el 76. Es imposible que le dedicase tal piropo a Franco.
Sobre la confusión, que debe serlo, pues no puede cometerse tal desatino, hay que referirse a los escritos que el historiador dedicó a Hafsún, donde se refiere a un caudillo, pero jamás menciona a Franco. Dice así, como remate a la semblanza del renegado: "...la raza hispana alumbró un gran capitán popular... que como otros muchos guerreros españoles de todos los tiempos, que hubieron de pelear con fuerzas regulares, triunfó Ben Hafsún por su astucia, su bravura y su justicia ..." Es decir que, o se equivocan de historiador, posiblemente, o han interpretado el texto anterior como les ha venido en gana.
El tiktok del verano
Joseph Goebbels no tuvo oportunidad de hacerse unos tiktoks, pero apuntaba maneras. Le falló la tecnología, que entonces se distraía en diseñar documentales de juegos olímpicos y bombas volantes. Hubo que esperar a que los rusos mandasen señales desde el espacio, con aquellas bolitas con cuernos tripuladas por perras suicidas, para sentar las bases de lo que hoy es la mejor herramienta de propaganda. El mundo puede caminar hacia el abismo, pero gozamos de ideologías de tuit que nos recomiendan lecturas y musiquillas para el verano, como si no pasase nada y la vida fuese guay del Paraguay o un chachi piruli continuo. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? En lo que se refiere a calidad del aire seguro que sí.
lunes, 10 de agosto de 2026
El mochuelo que soñé de Atenea
La visita de un mochuelo no deja de ser un aviso, tal vez de Atenea. Uno decidió hacer de mi casa su hogar y tras tres días con ese propósito, que oíamos ruidos misteriosos en la noche, lo descubrimos oculto en la chimenea. Nos miraba muy atento, con la severidad del maestro de antaño, de aquellos que no entendían de otra pedagogía que la del reglazo o el capón en el cogote. Sospecho que nos medía o esperaba un ratón, porque de un tiempo a esta parte muchos son los bichos que buscan amparo tras nuestra puerta, y en cuanto que la ven abierta se cuelan: cucarachas, hormigas, langostas, lagartijas, salamanquesas, serpientes, gorriones, mirlos, palomos, gatos... todos con habilidad para saltar o trepar por las paredes. Los perros, de momento solo se orinan en el felpudo. Al mochuelo le hubiese hecho sitio, porque parecía un gato con alas y le puse por nombre Arquímedes, como el de Merlín; pero cuando vio la ventana abierta no perdió la oportunidad de echar a volar. Y es que mi casa, aunque llena de libros, no le daba el mismo refugio que las hojas de los árboles, que solo dejan leer ramificaciones caprichosas, laberintos insondables que ya no entendemos.
domingo, 9 de agosto de 2026
La Poetisa, aquella del Tíscar
De Jesús Tíscar Jandra me encontré la otra noche un libro, buceando en el mar de la literatura olvidada. En uno de esos puestos que ponen en el mercadillo de la playa del Rincón de la Victoria, en Málaga, donde venden baratijas, camisetas, vestidos, cosméticos, imágenes de Buda y una negra te hace trenzas si tienes pelo y te armas de paciencia. Dentro de una caja y en compañía de otros aguardaba su ocasión para darse a conocer. Esta jaima era de una ONG que recoge libros marginados por sus propietarios y los pone a la venta para ayudar a no recuerdo quién, me explicaron. A este de la Poetisa, que fue un premio que ganó, (el del pornógrafo Felipe Trigo), lo rodeaban otros no menos dañinos de la familia real y famosos, algunos best seller, novela histórica, crímenes sin resolver, recetarios, autoayuda, cuadernillos de crucigramas y tebeos variados. Un tomo impoluto, como salido de imprenta, tapa dura y gabardina, y sin dedicatoria. En la solapa, un Jesús jovencillo con carita de tunante, que en las presentaciones del Setenta Veces Puta invitaba a tortilla de patatas del Carrefour. Esta era novela oscura, como de descansillo en escalera sin bombilla, (Jaén), pero con giros graciosos, situaciones pintorescas y personajes entrañables: un perro, una chica muy mona, unos poetas, un periódico local. No era como la de la Japonesa Calva o la de la Carcunda, pero pisa el mismo firme, el de la mala leche solidificada. Estuve por rescatarlo de las profundidades de la ignominia, movido por un arrebato de nostalgia, y arrojarlo sin pensar al estanque de las tortugas, galápagos, que allí mismo hay, como a otro Escirón, culpable de algún delito inconfesable. Pero por cinco euros no merecía la pena jugar a Teseo. Creo que volveré a leerlo, por darme el gustazo de quitarme veinte años de encima.
sábado, 8 de agosto de 2026
La redacción del Alcorán
Compilar el Corán fue tarea ardua
porque como tal no estaba escrito, aunque según la tradición el arcángel san
Gabriel ya se lo dio a leer a Mahoma, (aunque no sabía), pero no de un tirón
sino por partes, como si dijéramos por fascículos. Y los seguidores que estaban
en torno suyo fueron guardando en la memoria o por escrito lo que el Profeta
les transmitía con cuentagotas. Cuando falleció, (incluso antes), la tradición
oral y escrita empezó a generar disputas, porque unos contaban lo oído de una
manera y otros de otra, o los escritos se contradecían, se habían perdido o
aparecían otros; y entonces los más fervientes creyentes decidieron que ya era
oportuno fijarlo en un texto definitivo, por las buenas o por las malas. Por
tal causa fueron varios los coranes que circularon los primeros años, hasta que
se perfiló como vencedora la versión del califa Otman, yerno de Mahoma. El
problema es que la gracia de las enseñanzas del Profeta estriba en cómo se
lean, en su entonación y vocalización, porque de puntos y comas el supuesto
texto original andaba escaso. Por eso, en la primera mitad del siglo XX, el rey
Fuad I de Egipto encargó a unos eruditos una edición definitiva, puntuada y
corregida, que es la que circula, aunque cada cual lee la traducción al idioma
que en su casa se habla. Que si ya es difícil de comprenderla en árabe, imagina
en castellano con la tirria que se les tiene desde la composición del Romancero.
jueves, 6 de agosto de 2026
Lidiando con savonarolas
Un Sandro Botticelli ya anciano acudió a las hogueras que levantó Savonarola en Florencia para arrojar al fuego algunas de sus obras de juventud. El dominico hereje señalaba con dedo acusador lo que consideraba excesos del gobierno de Lorenzo el Magnífico, un retorno al paganismo que no era sino un disfraz del Demonio. Condicionado por el ambiente, Botticelli se deshizo de varias de sus pinturas más atrevidas, que fueron devorada por las llamas de la "hoguera de las vanidades", una lumbre encendida día y noche donde se arrojó todo aquello que pudiera ser pecaminoso según el criterio del monje: libros, esculturas, pinturas, instrumentos musicales, ropajes, cosméticos.... Botticelli, como otros artistas de su época, buscaron en la antigüedad inspiración para sus creaciones, y la hallaron en los libros de Filóstrato, donde el autor del siglo III hacía descripciones de cuadros que en el siglo XV ya no existían. A estas alturas no podemos ver los originales que describía Filóstrato, sólo leerlos, ni los que Botticelli y otros pintaron después recreando aquellos. Por desgracia, savonarolas sigue habiendo, con otros hábitos y otras excusas, con esa obsesión por salvarnos a todos en una misma mazmorra.
lunes, 3 de agosto de 2026
El espectador veraniego
Las vacaciones son días en los que el tiempo te permite recordar lo leído, y repasarlo en la memoria. Es un bullebulle que mantiene el cerebro en marcha. Buceas en viejas lecturas, y siempre hallas un detalle olvidado, o las relacionas con otras y completas tu aprendizaje. También recuerdas los libros prestados y que ya das por perdidos. Es otra vida que corre paralela a la tuya, o la misma sin que lo sepas. En ese flujo olvidas que eres mortal y te confundes con letras e imágenes que se mueven vertiginosas en un infinito. Es un error detenerse y estudiar el mapa, pensar en el origen y el destino. No se trata de llegar sino de seguir viajando.
Sin novedad en Cinecittà
Carlos Morla Linch, el conocido diplomático chileno que dio amparo en la embajada a los perseguidos durante la Revolución del 36, (con este término se refiere a la Guerra Civil, Revolución de España), tuvo ocasión de visitar los estudios de Cinecittà en 1940 para asistir a la presentación de la película Frente de Madrid, del dramaturgo Edgar Neville. A ambos les unía, entre otras cosas, la amistad con Federico García Lorca. A la proyección también asistió el rey emérito Alfonso XIII y su esposa, Victoria Eugenia de Battemberg, que estaban en el exilio. La película a la que nos referimos se perdió, pero se conserva una versión italiana, recuperada del olvido en 2006. En el diario del diplomático se puede leer que, tras verla, embargados aún por la emoción, visitaron una reproducción del Alcázar de Toledo, construida para filmar una película sobre su defensa. Se trataba de Sin novedad en el Alcázar del italiano Agusto Genina, rodada en los estudios de Cinecittà y también en las ruinas del edificio toledano. Se construyeron réplicas exactas del famoso patio de Covarrubias y de otras estancias no menos significativas, y varias maquetas para simular las batallas. Existen videos del rodaje en youtube donde pueden apreciarse.
jueves, 30 de julio de 2026
Moros en la costa
De estar vivo don Julian, hubiese acogido a los moros que llegan a Ceuta, para invadir la Península y vengarse de la ofensa del rey visigodo Rodrigo a su hija Florinda. Pero a estas alturas del cuento lo que hay es una huida a los estadios de futbol, para labrase un porvenir y regresar rico en el ferry. Esta nueva aventura tiene mucho de fantástico, una búsqueda del Dorado, digamos del turbante de Mahoma, ante la indiferencia del monarca alauita que los sabe a todos incondicionales, porque ya se encargará Alá de acogerlos en su seno. ¿Qué hubiese pasado si el protectorado fuese ahora provincia española o autonomía? Aquello de la independencia fue capricho de Franco y nadie parece dispuesto a discutirlo en la ONU. El caso es que la ciudad se llena de gente y aquí se mira el humo de los incendios a ver si llueve. Los políticos apuran julio, ya están ahí las vacaciones, lo que pase en agosto les trae al pairo.
miércoles, 29 de julio de 2026
La de que el Profeta estuvo en Córdoba
La leyenda morisca cuenta que cuando reinaba el rey godo Recaredo en Hispania, el profeta Mahoma se presentó en Córdoba a predicar su Corán; pero que enterado de que acudía san Isidoro a reprenderle huyó montado en un brioso corcel, que para otros fue alfombra mágica. Esta historia tiene tanta verosimilitud como la visita de San Pablo a la sinagoga de Córdoba, para fundar la primera comunidad cristiana y celebrar misa con fino de Montilla Moriles, para ser más locuaz en la asamblea. O la de Hércules al mercado de bestias que había en la ribera, después de robar los toros del rey Gerión, donde hizo tratos con unos gitanos, para regresar a Micenas cantando al ritmo de una caña abierta en tiras.
martes, 28 de julio de 2026
Noches de verano
En verano había familias que dormían en la puerta de la calle, sobre la acera. Al final de la tarde, cuando el sol se cubría con el horizonte, se sacaban las sillas y se formaban corros con ellas, bajo alguno de los faroles, convertidos en panales de insectos sin ley. El rito lo abrían las viejas, eligiendo un sitio, siempre el mismo; después acudían los niños, que no paraban de jugar hasta que sonaba fajina. Entonces asomaban las mujeres dando órdenes o amenazando. Luego, cuando el hambre de los pequeños quedaba satisfecha, se iban sumando los hombres desde la oscuridad, que volvían del trabajo. Primero los de las bicicletas y a continuación los que lo hacían andando, unos del campo con las bestias, otros de los talleres o las fábricas. Les delataban las puntas encendidas de los cigarrillos. No se distinguían unos de otros hasta estar muy cerca del haz de luz. Saludos y despedidas. Así, se improvisaban tertulias entre los vecinos hasta bien entrada la madrugada, alrededor del botijo o los platos de modestas viandas. Al acudir el sueño se apagaban lentamente las voces, pero las estrellas en el cielo parecían multiplicarse. Como era mucho el calor en el interior de las casas, se optaba por acomodarse a la intemperie, sobre una estera o un saco de paja, a los más rudos les bastaba una camisa. Las salamanquesas se quedaban de piedra, como guardianes de templos prohibidos, los perros ladraban muy a lo lejos a un espíritu desconocido, la abuela desde la silla soñaba que dormía. Los amaneceres, frescos, irrumpían sin piedad sobre los vivos.
lunes, 27 de julio de 2026
Un guión para Hugo Pratt
Casi 200 euros piden algunos por El deseo de ser inútil de Hugo Pratt. Personajes sin escrúpulos y muy mala condición que abusan del aficionado incondicional. Por cinco euros conseguí uno en un mercadillo solidario, bajo toneladas de best sellers infumables. Una de esas que te da la Fortuna cuando menos te lo esperas. Su adquisición me ha traído a la memoria la vez en la que le di un guion al maestro, en la Posada del Potro, durante unas jornadas del cómic, y casi me lo tiró a la cabeza. Yo entonces era muy plasta, y me gustaba pegar la hebra con los gigantes. No le guardo ningún rencor por aquello, y volvimos a charlar en más ocasiones. El guion sirvió para una interpretación radiofónica, que hicimos unos cuantos amigos en Radio Cadena Córdoba. Estoy convencido de que Hugo se olvidó el guion en algún rincón del Potro. Por ahí guardo una copia, y su emisión viaja por las estrellas.
Un primitivo bosque de columnas
domingo, 26 de julio de 2026
Hugo Pratt en la isla de Calipso
"(...) En la Odisea esa isla, en la que Calipso retiene a Ulises durante años, se llama Ogigia, y se supone que está por el estrecho de Gibraltar. Ahora bien, la descripción de Homero se corresponde perfectamente con una isla de la zona, frente al monte Ibel Musa, y que los españoles llaman isla de Perejil. En Ceuta me subí a una barca de pescadores y fui a verla; había allí una gruta... Fue un bonito viaje." Hugo Pratt.
La vieja que quería el Paraiso
Acudió una vieja a quejarse de que el Profeta, cuando hablaba del Paraíso, no se refería a las de su condición. Y Mahoma le dijo que eso era debido a que una vez allí todas serían jóvenes de nuevo. Y se fue contenta y el otro siguió a sus cosas.
viernes, 24 de julio de 2026
Clavileño tampoco era obra de la IA
La escritura es en sí misma una gimnasia para el cerebro. Esa es su gran utilidad. Lo de hacer dinero es algo añadido para aquellos privilegiados que se lo pueden permitir. Ahora irrumpe la IA para facilitar lo segundo que no lo primero, y al cerebro le crece una enorme panza. ¿Rocinante o Clavileño? Falsa disputa, los dos los inventó Cervantes.
martes, 21 de julio de 2026
La Odisea de Nolan
La Odisea. Larga. Pensamientos tan elevados como cómicos. A ratos El retorno del rey, reminiscencias de El Ascenso de Skywalker, incluso la confundes con El primer caballero. Circe es la bruja MIM de Disney. Pero termina gustando. (Orina antes de entrar).
sábado, 18 de julio de 2026
Envenenamiento, muerte y enterramiento del Profeta, según un obispo de Jaén
Cuenta la leyenda, que corre entre algunos de los creyentes, que al Profeta lo envenenaron. Una judía concretamente, que quiso repetir con Mahoma la jugada de Judith con Holofernes, lo invitó a pasar la noche en una jaima, y le puso un veneno en la comida, un plato de cordero asado. De este planteamiento inicial surgen dos finales. En el primero el cordero cobra vida y avisa al Profeta, que salva el pellejo. En el otro, cuando empieza a notar el efecto del veneno, entran unos judíos y lo cosen a cuchilladas. Le cortan un pie y esconden el resto del cadáver. Vienen al día siguiente los musulmanes en busca de su jefe, la judía les dice que se lo han llevado unos ángeles, y que ella, al intentar sujetarlo con todas sus fuerzas, se ha quedado con el pie izquierdo. Los creyentes celebran el milagro, pero no saben qué hacer con la reliquia. Habla la judía de nuevo y les dice que lo suban a un camello, y que lo entierren allí donde este se detenga. Así lo hicieron. De tal noticia dejó testimonio san Pedro Pascual, (s. XIII), hijo de mozárabes valencianos, y para algunos personaje imaginario, obispo de Jaén.
miércoles, 15 de julio de 2026
El pedo y santa Genoveva
El señor de negro
La mula Dadal
Mandó embajadores el Profeta a Alejandría, invitando a los griegos a convertirse a la nueva fe; y fueron bien recibidos por el gobernador que, después de agasajarlos con un convite, los despidió con promesas y regalos, sin prestar mucha atención a los requerimientos. Uno de los obsequios fue la mula Daldal, dócil y servicial como ninguna, que hizo las delicias del Profeta y, según cuenta la tradición, trota para siempre en los prados del Paraíso. También dos bellas coptas, que quedaron en el harén, junto al resto de las mujeres.
jueves, 9 de julio de 2026
El camello que habló al Profeta
De la burra de Balaam, esa que habló al susodicho, hemos oído la leyenda en alguna ocasión o buscado en la Biblia, el 22 del Libro de los Números. Pero del camello que habló al Profeta no suele mentarse anécdota, al menos en occidente, y conviene contarla, por gusto, aunque no venga al caso, sino por la caló y el golpe de éste. Viajaba Mahoma por el desierto, capitaneando una caravana de su esposa Jádicha, en tiempos que se dedicaba a los negocios y usaba perfumes caros, y tras bordear unas dunas tropezaron con un camello salvaje. Contaron los testigos que el animal se avino hasta el protagonista, se arrodilló ante él y le lamió los pies. Y después, para asombro de los presentes, habló para proclamarlo Profeta. Este quedó confuso, y entonces bajaron dos ángeles del cielo a darle sombra con las alas, y el camello no dijo más, ni más se supo de él.
lunes, 6 de julio de 2026
La importancia de un sombrero
Por llevar sombrero podían darle a uno tres tiros en el Madrid revolucionario del 36, y perderlo en una cuneta. Cuando acabó la guerra un vivo creó un slogan: "los rojos no usaban sombrero"; e hizo negocio en la misma ciudad y resto de España.
Ocultar lo visible
De las muchas y pintorescas situaciones vividas en mi paso por las aulas, recuerdo con vergüenza ajena aquella en la que me censuraron un mosaico. Andaba yo indagando sobre los orígenes del cristianismo y los influjos del paganismo en este, y topé con un mosaico romano de Chipre que me resultó harto significativo porque se refería al nacimiento de Dionisos, y me permitía establecer ciertos paralelismos entre ambas religiones. Como por la composición y temática, que me parecieron muy interesantes, quede fascinado, imprimí una copia en tamaño A-3 y decidí que la pared del departamento de Historia podía ser un buen lugar para exhibirlo, justo encima de la pantalla del ordenador. Jamás pude imaginar que tal expresión iconográfica pudiese levantar ampollas. El caso es que, un par de meses después, una mañana que entré a recoger unos papeles, encontré un cuadro justo en el mismo lugar en el que puse la reproducción del mosaico. De entrada no me molestó, pero me resultó chocante, porque en la pared aún había sitio para poner muchas estampas. Pero lo más surrealista estaba por descubrirse. Se me ocurrió levantar el cuadro y allí encontré a Dionisos. La fotocopia, que yo había pegado a conciencia sobre la pared, permanecía agazapada, oculta a la vista del común. Alguno de mis compañeros, o compañera, se había tomado el trabajo de taparla con la imagen enmarcada de un mapa medieval, que además era un puzzle. El resto de los años que permanecí allí, medité muchas veces por tal desenlace y en ocasiones, como para romper el hechizo de tal sinrazón, levantaba el cuadro y contemplaba con satisfacción el mosaico, porque hay verdades que no pueden ocultarse.
domingo, 5 de julio de 2026
Zorrilla era más diablo que el Tenorio
Zorrilla se quedó en el Tenorio, y ese es el recuerdo que de él tenemos. Sin embargo, su vida es una de aventuras, la de un hombre de acción. Daría para muchas novelas, de enredos y desafíos. Zorrilla, aunque vallisoletano, fue coronado como poeta en Granada, pero allí ya se han buscado otro, que es uno. De su anecdotario queda lo de que era sonámbulo y escribía sus obras cuando creía dormir. Sus exilios a Francia y Mexico, (Méjico para los españoles), amigo de Napoleón III, negrero en Cuba. Un matrimonio con una viuda rica, que le doblaba en años, y muchas, muchas amantes. Amadeo I le concedió la Gran Cruz de Carlos III y en Roma gastó con largueza el dinero de la República. Zorrilla se imaginaba un cuervo, como otro rey Arturo, o que acompañaba a Odín, y sufría epilepsia. Cosas del Romanticismo. Se lo llevó un tumor cerebral y se quedó sin saber del desastre del 98. Su teatro se queda corto, lo que interesa es la biografía.
Hacer camino, lo importante es que la burra ande
De cuando Unamuno mató a Don Quijote
De Joaquín Costa se sabe que dijo que había que echar doble llave al sepulcro del Cid, por aquello de olvidar de una vez las glorias del pasado, terminada y perdida la guerra con los yanquis por Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Había que mirar al futuro, era el Regeneracionismo. Pero más aguerrido fue un joven vasco llamado Miguel de Unamuno, entonces estudiante de griego, que gritó aquello de "¡Muera don Quijote!", en la misma tesitura y con propósito semejante al del aragonés. Después, en su madurez, le soltaron lo de "¡Muera la Inteligencia!", e igual le vino a la memoria su dicho y se hizo el longuis, porque la juventud se le había pasado u otra cosa cualquiera, que lo suyo era un ir y venir.
sábado, 4 de julio de 2026
Los apoyos fascistas de Abraham Lincoln
Pocos lo sabrán pero la famosa estatua sedente de Abraham Lincoln sita en el templo a su nombre, en Washington, apoya sus manos sobre sendos fasces, el símbolo romano de la autoridad de los cónsules, que vienen a significar "la unión hace la fuerza". Alguno ya los habrá identificado con Mussolini y el fascismo, por los tiempos que corren; en realidad son coincidencias que no tienen nada que ver. El símbolo del haz de varas, o el de la cruz gamada, hunde sus orígenes en la antigüedad. El asunto parte de la imagen popular de la I República francesa, que surgió de la revolución de 1789, que los pintores galos representaron como una mujer engalanada de atributos de la romana. A. Lincoln fue un firme defensor de la abolición de la esclavitud. Claro que también firme partidario de la libre empresa, y de la expulsión de los navajos. Los EEUU que conocemos son en gran parte creación suya. En España los fasces también figuran en el escudo de la Guardia Civil, y estuvieron presentes en la simbología de la I República. Cualquier día aparece un iluminado y ordena picar esos brazos.
viernes, 3 de julio de 2026
Ifigenia en tiempos del caudillo
De esas de Estudio 1, el programa de la televisión franquista que ofrecía teatro clásico una vez a la semana, me detengo hoy en la de Ifigenia, versión de la de Eurípides, protagonizada entre otros por Mary Carrillo y Luis Prendes. Para comprender el drama hay que sumergirse en el mundo contradictorio de la antigua Grecia, la razón y la sinrazón en pugna, (por traer de los pelos a don Quijote). El drama del padre que se ve obligado por la superstición a sacrificar a su hija para satisfacer a los dioses y recibir de estos un beneficio, la victoria en la guerra, y de paso el reconocimiento de la sociedad. Es un asunto recurrente en muchas religiones del pasado, en la judía el sacrifico de Isaac o Moisés. La víctima suele salvarse por una manifestación divina, y luego cumple un plan fijado para restablecer el orden o culminar una venganza. En la obra que me ocupa el principal asunto es la lucha interna del que es líder y padre, Agamenón, que se encuentra en esa tesitura y ha de decidir si salvar a su hija o cumplir con el destino fijado por el oráculo. Un hombre religioso no hubiese dudado y habría cumplido con el rito, pero este griego sufre, porque confiesa no creer en los dioses, y no se resigna a que su hija perezca en el altar. Urde una mentira para engañar a todos, y a sí mismo, con el vano objetivo de evitar una muerte, a sabiendas de que esta es inevitable. Al final todo se destapa, se maquinan alternativas, pero nadie escapa al fin establecido por el hado. Los protagonistas quedan fijos como las figuras negras a las panzas de las cerámicas. Sin embargo, sabemos, que, en el caso de esta leyenda, que parece cerrada, se da paso a otra, donde la víctima retorna de una muerte aparente. Por lo que la angustia del padre, y de la madre, en la primera parte, resulta vana, pero en del desconocimiento de este desenlace el delito no se olvida y el odio que generó siembra semillas para venganzas y crímenes sin fin.
domingo, 28 de junio de 2026
El naufragio de las letras
Es al inicio del verano, en el amanecer de las vacaciones, cuando acuden a la memoria, sin saber muy bien por qué, lecturas de otras canículas, poco significativas, que nos robaron algo de existencia, prestándonos la de otros. Por nostalgia consciente o evocación involuntaria, es difícil decantarse por una. Aparecen a nuestra orilla con el ir y venir de las olas, como los restos de un extraño naufragio, en el que se juntan saldos y tesoros. De este modo he recuperado, en ese revoltijo, piezas de incalculable valor que debí perder en el viaje de la vida, instantes olvidados y convertidos ya en estampas. Poco importa el nombre de sus autores, o el título que las hacía libro, son ahora breves fragmentos de pergaminos mutilados por el tiempo, trozos de papiros quebradizos, imposibles de atar a otros para recobrar su sentido. Ahora descienden suavemente como hojas secas de otoño, hermosas por sus colores desvaídos, que tartamudean brillos, ecos de primaveras pasadas, anécdotas insignificantes sobre el sereno lago de la nada.
jueves, 25 de junio de 2026
De cuando yo me cruzaba con Franco
Yo estuve codo con codo con Franco, dos o tres veces. No lo digo por presumir, es que fue así. Los domingos por la tarde, después del día de recreo en Ciempozuelos, volvíamos a casa por la carretera de Andalucía. Y en más de una ocasión las lomas y cunetas que conducen a Madrid se llenaban de guardias civiles o guripas de reemplazo. Esta era la señal de que algún pájaro de importancia iba a hacer la misma ruta que llevábamos nosotros. Y solía ser el Caudillo que venía de caza, quizás de pesca, de alguna finca de esas que hay por el sur y sirven para matar ciervos o jabatos con escopeta de dos cañones. En un momento dado, los guardias nos echaban al lado de la derecha, y el carril de la izquierda quedaba vacío. Antes de un suspiro, nos adelantaban a toda velocidad unos coches de alta gama con los cristales tintados. En uno de ellos, nunca supe en cual, viajaba Franco. La comitiva solía cogernos a la altura del Cerro de los Ángeles. Aquel dictador era ya una momia, años 72-73, y no lo digo por insultar sino porque muchas veces he sospechado que lo que viajaba dentro de uno de aquellos vehículos no era aquél sino un pelele de paja, para hacernos creer que aún podía llevar el país, que todavía era el autócrata de después de la guerra. En aquel entonces se hicieron muy populares los ventrílocuos, porque el populacho sospechaba que al pelele lo manejaba alguien. Yo creo que lo sostenía la inercia del régimen.
martes, 23 de junio de 2026
De ilusión vivimos, si nos dejan
Mucho ruido y pocas nueces. Es la historia de siempre. ¿De verdad alguien se ha creído que los pícaros de la política pagarán por sus delitos? Quia. Es cuestión de unos años, tal vez meses. Vienen las demoras, apelaciones, recursos, reducciones, gracias, indultos... Parece mentira que después de lo llovido seamos tan cándidos. Teatro, mucho teatro. Ellos actúan, las representaciones las pagamos siempre los mismos.
domingo, 21 de junio de 2026
Los domingos de quiosco
De los domingos se echa en falta la visita a los quioscos de prensa, que hacíamos con mi padre. Estos eran lugares atiborrados de publicaciones variopintas, en una época en que todo estaba cambiando y muy deprisa. Esos establecimientos eran muy numerosos y se ubicaban en lugares estratégicos, no muy separados unos de otros. También encontrabas publicaciones en el interior de algunos bares, o camionetas aparcadas en una avenida. Se pasaba un rato muy bueno mirando los expositores con lo más reciente, y en la parte menos concurrida abundaban las portadas desvaídas por el sol, de cuando cantaba Marisol o del TBO. En los quioscos también se vendían golosinas y tabaco, creo recordar que podías echar la quiniela. En algunos incluso bollería. El punto final venía cuando se marchabas con un Mortadelo en las manos. Algunos listos se llevaban un Interviú con un ABC de gabardina.
sábado, 20 de junio de 2026
La Odisea con sabor a pasta
Está esa de Kirk Douglas, con sabor a espaguetis, que en un plis plas te cuenta la Odisea de Homero, y apenas falta un detalle, oye. Recuerdo que cuando la vi por primera vez llegamos tarde a la proyección y los aqueos ya estaban dentro del caballo de madera. Como todo estaba tan oscuro tuve la sensación de que yo también con ellos. Mi padre tiraba de mi mano mientras seguíamos el haz de una linterna, a modo de antorcha, hasta que el círculo luminoso se posó en unos sillones color púrpura. Reinaba un reverencial silencio y el acomodador se retiró con algún duro en el bolsillo, que era costumbre. Después, conservo en la memoria la imagen del gigante Polifemo merendándose a un marinero, y borracho hasta quedar tuerto del único ojo que poseía. Creo que fue la primera vez que supe de un señor que se llamaba Ulises y era ingenioso en ardides, como luego leí en el poema, en una traducción de aquellas de Aguilar, que reposaba en casa junto a su compañera de la Ilíada. El rey de Ítaca se escapaba de la gruta del Cíclope. Luego venía lo de las sirenas, el encuentro con la maga Circe, el viaje al inframundo, la recepción de los feacios y el retorno a la patria a cumplir su venganza. La versión era libre, pero más o menos fiel al original. Tardé años en advertir que Silvana Mangano hacía de Penélope y Circe. Aquella actriz tenía algo de esfinge en la rigidez de su rostro. Hubo más Odiseas, después de esta, en el cine, la tele, el comic. Ahora tengo un batiburrillo de todas. Sin embargo, al evocar el día en que entré en aquella caverna, tan semejante a la de Platón, sospecho que quizás será así la entrada al Hades que me aguarda. El destino es caprichoso y el origen una pesada ancla.
jueves, 18 de junio de 2026
Humor se escribe sin i
Se viene confundiendo insulto con humor. Y son cosas distintas. La sátira ha quedado en escarnio. Se han perdido la ironía y el doble sentido, el juego de palabras y la paradoja, la reflexión y la interpretación. Necesitamos a la madre de Sócrates, que era partera, para entender el sinsentido. Nadie entiende de mayéutica. El insulto no precisa de sutilezas. Algunos se creen don Francisco de Quevedo, poco más o menos, pero en vez de escribir sobre el ojo del culo, se manchan los dedos de mierda.
domingo, 14 de junio de 2026
La nueva bohemia literaria
viernes, 12 de junio de 2026
Las aventuras de los cinco
Las tardes de verano, cuando nace el crepúsculo, y la noche surge pausada, me acuerdo de los libros que a esas horas leía en mi primera juventud, que no eran otros que las aventuras de los cinco, los de Enid Blyton, en versión de la Editorial Juventud, antes de que los censurasen por lecturas más light, para niños progres. Me sentaba en el suelo a la luz de un farol y apoyado en unos ladrillos que señalaban la espalda, seguía con atención las peripecias de los primos y su perro, defendiéndome del ataque inesperado, pero constante, de los pequeños vampiros que llamamos mosquitos. La oscuridad, más allá del halo de luz, invitaba a perderse en las sombras e imaginar que por allí merodeaban los cinco, para unirse a ellos. En ocasiones, ruidos misteriosos que se escuchaban en la lejanía, más allá de la espesa alameda, me permitían hacer conjeturas sobre aventuras fascinantes, e invitaba a mi hermano y los amigos a indagar el origen del misterio, hasta que la madrugada nos invitaba a volver a casa, cansados, pero felices por lo soñado.
jueves, 11 de junio de 2026
Castillos blancos de Al Andalus
Los castillos de Al Andalus, si presto atención a algunos arqueólogos, estuvieron estucados de blanco. Eso quiere decir que los montes, riscos, colinas y peñas, en los años de dominación musulmana, debieron estar coronados por torres albas, luminosas los días más claros, visibles a kilómetros de distancia, por el impacto y reflejo de los rayos del sol en sus paredes. Siempre he defendido que nuestros castillos son las acrópolis de nuestra identidad, aunque sus edificaciones no tengan tímpanos triangulares ni columnas acanaladas. En el pasado debieron deslumbrar al viajero, como el mármol pentélico del Partenón al turista foráneo. Y provocar en aquel que recorría la frontera sensaciones que hoy solo podemos soñar, porque el paisaje de nuestro camino ya es otro.
miércoles, 10 de junio de 2026
Troyanas y romanos
En estos días, merced a un préstamo de un amigo, me he puesto a repasar Las troyanas de Eurípides, (hay otra de Séneca). Todo esto a cuento de una tarde que nos pusimos a hablar de griegos antiguos, mitos y películas, y terminamos de romanos. Y sacamos a relucir algunos títulos de filmes que ya no se llevan, por antiguos. Yo mencioné El Satiricón de Fellini, porque de viajar a la Antigua Roma la impresión que me llevaría no sería muy distinta de la que me provoca esa película. Hay una antigüedad de Hollywood que desinfecta de poesía y tragedia el pasado, por eso me decanto por el cine europeo de los 60 . El asunto de la entrada es que, por aquellos dimes y diretes, me pasó en préstamo la peli de Michael Cacoyannis, Las troyanas, esa en la que Irene Papas y Katherine Hepburn salen, una de Elena y otra de Hécuba. Yo aproveché la ocasión que me brindaba para buscar otras versiones, que de Las troyanas hay muchas en YouTube, (existe una mejicana en blanco y negro del 63), y así di con la de TVE, esa de Estudio 1, que protagonizó Pilar Salas, en el papel de reina de Troya. (Es curioso que en aquella televisión tan franquista hubiese al menos una hora para la cultura, llámese teatro). Pilar Salas se metió en su papel y dejó para siempre una interpretación inolvidable de la esposa de Príamo y madre de Héctor. Pero qué pena que de esta mujer se sepa tan poco, por no decir nada, sino pocas referencias a dos o tres películas. Imagino que su carrera fue en los escenarios. Es imposible no dejarse seducir por el papel que representa, el alma y vida que da al personaje. Momentos impagables, sin más recursos que la palabra y el gesto, que el cartón piedra ampara. La fuerza de la sugestión, si más medios que los que el actor derrocha y el espectador completa con su imaginación.
martes, 9 de junio de 2026
Filosofía y moros.
Sobre Islam y Filosofía, su relación, como en cualquier otra materia, y ahora más que nunca, se recurre al desconocimiento y el prejuicio. Siempre se parte de la idea de que los sabios musulmanes se limitaron a transmitir la filosofía griega, sordos y ciegos a lo que tenían entre manos. Sin embargo, la civilización musulmana facilitó la lógica y la implantación de un método científico y experimental desconocido en la Europa medieval. La llegada de los textos árabes a ésta última permite delimitar dos épocas bien distintas, un antes y un después de este proceso. La difusión del pensamiento de Avicena y Averroes impulsaron un cambio significativo en la dirección de la filosofía occidental. La ardua tarea de los copistas cristianos permitió su difusión. De este modo, en Europa empezaron a sentarse las bases de la filosofía moderna y una nueva visión científica del universo. ¿De dónde surgió la filosofía árabe? Sencillamente de la necesidad de la interpretación del libro sagrado, cuyas enseñanzas e imágenes había que comprender. ¿Qué camino recorrió? En realidad el mismo que se venía haciendo en el Imperio Romano con los textos cristianos y judíos: recurriendo a la filosofía griega. Y ahí, de nuevo, topamos con Platón primero, y con Aristóteles después, que es el que para occidente había perdido todo atractivo, y que con los musulmanes recuperaría. La filosofía árabe, intentó explicar el Corán desde fuera del pensamiento islámico, es decir, sin la religión, desde otros caminos y medios. De ahí surgiría el conflicto entre la verdad revelada y la científica, pero sin ruptura, pues la filosofía árabe se decantaba por la primera, sin apartarse definitivamente de la segunda. Una errónea interpretación de la obra del filósofo cordobés, permitió a los europeos quebrar el frágil equilibrio entre fe y razón.
sábado, 6 de junio de 2026
La Almudena es un merengue
Que me perdonen los católicos, o que me condenen, si digo que el recibimiento al Papa ha sido un acto trasnochado, por no decir rancio, más propio de un siglo XIX que del que nos toca. Ese ir y venir de políticos del régimen, el turnismo dinástico de la corrupción, con el despliegue de guardias reales a caballo, tambores y trompetas, parecen retrotraernos a aquellos daguerrotipos de los Alfonsos, XII y XIII, aunque, todo sea dicho, sin tanto espadón ni guerra en Marruecos. (Aprovecho para señalar que la catedral de la Almudena es fea, tanto como una tarta de merengue sobre un almohadón de bizcocho, por muy bueno que esté). Por fortuna, el pontífice, con ese andar de campesino que vuelve de la huerta o de ordeñar a las vacas, ha roto de algún modo el protocolo, y dado la imagen de San Pedro perdido por las calles de Roma, como si no supiese que en cualquier esquina puede retarle Simón El Mago, u otro volatinero de los que hoy se estilan a dar un salto mortal en nombre de Cristo. A este país, por un capricho del destino, una grieta en el espacio tiempo, tenía que acudir el papa Alejandro Borgia, que es el que corresponde a estas éticas que nos gobiernan, a figurar entre todos los figurones, repartir anillos y bendiciones, prometerles el cielo a cambio de un impuesto. Y que en vez de entrevistarse con la Isabel, aquella tan católica, como sucedió en el XV, lo hiciese con los que hoy reciben a su sucesor. Habría menos hipocresía y mejores negocios, para ellos, siempre para ellos.
viernes, 5 de junio de 2026
Purk, hombre de piedra
miércoles, 3 de junio de 2026
Experto en franquismo
Yo tenía un amigo que me decía siempre que el PSOE era experto en franquismo. Apreciación que, en mi opinión, bien pudiera tener dos acepciones. La primera es que de franquismo los sociatas sabían mucho. La segunda es que copiaban el modelo.
Ahora que vivimos tiempos en los que la conjuración judeomasónica está de nuevo presente, rememoro la apreciación de mi antaño conocido, y sospecho que se refería a la segunda, puesto que los masones son los liberales, y los judíos, pues eso.
Rubén Darío, Buda y el baile del torovenado
Tuve la suerte de trincar en un saldo un libro de Rubén Darío, que no es de poesía, (que no trago salvo el romancero), sino prosa, una reunión de artículos periodísticos, de aquellos de viajes que distraían a los lectores de prensa. En este volumen se reúnen varios de uno a España tras el desastre del 98, destinados a un público americano, argentino para más señas, preocupado por la deriva de la madre patria. España contemporánea, se llama. Es compendio de estampas singulares y atrevidas, acertadas, formadas con un lenguaje sugerente. Es un periplo a otro planeta, aunque conocido, no exento de ideas y juicios que ahora resultan tópicos, tal vez no entonces. Hay un ramillete de interesantes protagonistas de nuestra cultura, a los que dedica líneas y retrata con gruesos trazos. A Rubén lo conocí en el colegio por La marcha triunfal, pero no le cogí el paso. Sin embargo, de su bohemia en París y Madrid, le pillé la compostura y danza que produce el ajenjo, o era un torovenado que traía de su tierra. Darío tenía algo de Buda, en la postura y las formas. En las reuniones parecía dormir, pero escuchaba, al menos la última frase del orador, y remataba con un cumplido. Temo que Gómez Carrillo no lo mirase con cariño, sino como competidor. Ambos envejecen mal, pero a Darío le salva la poesía.
lunes, 1 de junio de 2026
El que con la porra escribía renglones torcidos
Empujones como el de la profe de Valencia sólo los había visto en los pasillos, escaleras o aulas, unas veces por accidente y otras por venganza, o hacer la gracia, que también los hay. De piedra me ha dejado el gorila de la porra. ¿Practica el rugby o es que salen así de cafres de la academia? En fin. Confío en que mis discípulos, aquellos que se decidieron por la seguridad de todos, no pierdan los papeles con tanta facilidad y recuerden mi paciencia cuando sostenía la pizarra con una tiza.
domingo, 31 de mayo de 2026
El imparable auto
De mi bisabuelo, por parte de madre, se cuenta en la familia que, tentado por los avances de la mecánica, mucho antes de la guerra, se compró un auto y lo llevó desde la fábrica hasta su casa, y no dejó de recorrer las eras, para solaz y distraimiento de la chiquillería, hasta que se le acabó la gasolina, porque ignoraba el modo de pararlo. Tiempo tuvo después de aprenderlo; y terminó de chofer.
Umbral, María Luisa Seco y un Vito Quiles en la Feria del Libro de Madrid del 79
martes, 26 de mayo de 2026
El coche de la familia Monster
Es en eso de la interpretación de los sueños cuando uno debe echar mano de Artemidoro de Daldis u otro de los antiguos que se ocupaban de eso, porque hay, hay algunos, que no se entiende qué pretenden contarnos del futuro, o si es aviso, o meramente sin sentido para tenernos distraídos el resto del día. Así, anoche soñé que mi mujer compraba un coche, que quería uno más grande, y fuimos al concesionario por él, y nos lo dieron por piezas para montarlo, como si fuese el armario de un IKEA. Así que lo armamos entre toda la familia, y el coche resultó ser uno de muertos, para dos, y con un remolque para otro. Todo él de madera de caoba, bien pulida y barnizada. Es bonito, dijo mi padre, que por allí andaba. Mi preocupación era dónde aparcarlo. Y me he despertado azorado y todavía temo que me lo traigan los de Amazon a la puerta y nos tomen por la familia Monster.
sábado, 23 de mayo de 2026
La de Madalorian y Grogu
La de Madalorian y Grogu me ha gustado porque, además de saberme a poco, me ha recordado a aquellas producciones italianas de gladiadores y monstruos de la Odisea, con esa fantasía de tebeo que era el cine barato de los niños, y dio alas a los de mi quinta a volar alto, a Galaxias muy, muy lejanas. En esta, el prota ha dejado a un lado el asunto del credo y se ha mostrado más pistolero, cazarrecompensas, un Boba Fett redimido, por lo que nos ha descolocado un poco, pero sin defraudarnos. Por otra parte, con ella me he enterado de que el juego de mesa de Chewy en el Milennium Falcon no era sino un versión de consolación de otro a lo grande que gestionaban los Scorsese, esa familia de mafiosos que antaño fue brazo armado del Imperio Galáctico y ahora se esconde de la Nueva República en turbios tejemanejes. Luego están los sobrinos de Jabba el Hutt, (que me ha sido imposible separar de los Javis, tal vez por el bombardeo de la tele en estas fechas), malos y rastreros como babosas, ha sido una pena no verlos en los intestinos de Grogu, que en ningún momento ha perdido el hambre. Me ha faltado, eso sí, la colega que arreglaba todas las naves, Peli Motto, uno de los personajes más divertidos de toda la saga.
viernes, 22 de mayo de 2026
Le llamaban Bambi
jueves, 21 de mayo de 2026
Amador y otros alumnos imaginarios
Amador era el nombre, entre otros, que yo ponía al alumno del que no recordaba el suyo. Y así, captaba su atención, y la del resto de la clase, y él me corregía.
- Yo soy Alberto - protestaba muy serio y yo pedía disculpas, y así retomaba la clase mientras intentaba quedarme con la cara y el santo.
De este modo los Amadores o Eugenios, Alfonsos o Claudios, se multiplicaban por las aulas, e incluso fijaban para siempre el mote de alguno, o sobrenombre, porque siempre había quien, por gusto, se lo apropiaba. O se convertían en alumnos imaginarios, que convivían con nosotros, cuando empezaba la clase de historia y yo ponía la vista en una mesa vacía.
- Hoy no veo a Adolfo -. Y ellos asentían entre codazos.
Realmente no lo hice nunca por comicidad, sino porque para recordar los nombres de tantos, y tantas, no he sido nunca bueno, pese a los intentos, y he preferido improvisar siempre.
- Oye, muchacha.
- Eh, figura.
- Persona humana, escucha.
También los he llamado "criaturas inciertas", pero poco porque gustaba.
Y otras expresiones por el estilo.
Pero siempre he procurado deslizarme por el asunto del bautismo, como otro San Juan, mi santo comodín en junio.
sábado, 16 de mayo de 2026
El número tres de la casa de Vicente Aleixandre
En cierta ocasión mi padre se presentó en la casa de Vicente Aleixandre, esa famosa de Velintonia, por iniciativa de un compañero de trabajo que era seguidor del antiguo régimen, digo, por el evitar el mote con el que se le conocía, no sea que se me querellen los hijos o nietos, y éste, conocía al poeta. Era el camarada alto, estirado, de paso marcial, pelo ensortijado y bigotillo a modo del caudillo. Casualmente era de mi pueblo, Ciempozuelos, y en alguna ocasión mi hermano y yo hicimos cicatriz en el sofá del salón de su casa, con las hebillas de los zapatos, aquellos azules que se estilaban entonces, o no perdimos ocasión de visitar su cuarto de aseo y dejar unos premios, pues siempre se nos desataba el cuerpo en casa extraña, amén del hambre, y pedíamos de comer sin vergüenza.
Pero volvamos al episodio que nos trae. Debía ser la de aquellos una amistad de carácter familiar, por las confianzas. Bien es cierto que la puerta de la casa del poeta siempre estaba abierta a cualquiera, según nos cuentan sus amigos y literatos, algunos políticos y diversos fantasmas. Pero soy de la opinión que lo de mi padre fue carambola. Lo más probable, si se hubiese presentado solo, es que lo hubiesen confundido con un vendedor de enciclopedias; (y el intelectual ya tenía sobradas en su biblioteca como para darle un portazo en las narices sin miramiento). Mi padre ha tenido siempre una manía con los libros que lo delatan, basta con fijarse dónde pone los ojos.
Pero volvamos al asunto; el Miruri, (vaya, ya se me ha escapado), le dijo un día, así de sopetón: "Paco, vamos a ver a Vicente", sin especificar mucho más, y aterrizaron en la casa del mentado. Así de sopetón, ni anestesia, y se quedó mi padre sin habla cuando descubrió que el Vicente de dentro no era su amigo el pescadero, que tenía uno en el gremio, sino el Aleixandre de la del 27, y el premio Nobel, que le encasquetaron después.
Muchas veces he querido sonsacarle los temas y asuntos de los que trataron en tan inesperada e inaudita entrevista, pero siempre me ha dado esquinazo, con la excusa de que Vicente estaba muy viejo, apenas hablaba y muy bajito, y sólo parlamentó con su amigo de la salud, el tiempo y otras cuestiones domésticas sin mayor trascendencia. Pero conociendo a mi padre, siempre he sospechado que allí pasó algo gordo, inconfesable. La prueba está en que, en la terraza de casa, tras una selva de varas de pitiminí, hay un gastado azulejo de color azul con el número tres en blanco, al que nunca di explicación, pero del que sospecho la procedencia. Tal vez sólo casualidad, pero puestos a soñar…
viernes, 15 de mayo de 2026
Las puertas de Corto Maltés
He de confesar que cuando me sumerjo en Pratt, en aquellas de Corto Maltés, en las que el marino recorrió selvas americanas y africanas, viajo de inmediato al instante en que las leí por primera vez. Me detengo en algunas viñetas y tengo la fascinante sensación de que al alzar la vista voy a verme en los 80, como si no hubiesen corrido los años y no hubiese salido de la habitación en la que me encontraba leyendo en aquel instante. Me he preguntado miles de veces qué magia tendrán esos trazos gruesos, incómodos y espontáneos para teletransportarme en el tiempo. Es experiencia que alcanzo con aquella serie, pero no con otras del mismo autor y personaje. Existe una puerta misteriosa en esas composiciones, un pozo que me absorbe y me conduce, no sé a dónde ni por qué, arrastrado por una fuerza telúrica que parece vencer al paso del tiempo, incluso a la muerte. Existe un poder en algunas imágenes que transciende a razones, son trampolines a otros mundos eternos y placenteros. Cada cual tiene las suyas, dichoso es el que las encuentra.
miércoles, 13 de mayo de 2026
Velasco y Quirós, recurso didáctico
Empezaba a trabajar de enseñante, en el 94 del pasado siglo, y tenía dos alumnos como dos faros ante la tormenta. Uno se apellidaba Velasco y el otro Quirós, en el instituto M. Sánchez López de Torredelcampo. Y en ocasiones, para disipar el tedio, daba grandes voces al aula entonando el romance aquel que decía: “Antes que Dios fuera Dios, y los peñascos peñascos, los Quirós son los Quirós, y los Velasco, Velasco”; que yo me había leído y aprendido del libro de Sánchez Dragó, Gárgoris y Habidis, una historia mágica de España. Y de este modo captaba la atención del populacho, dirigiéndome a uno u otro, que callaba unos instantes y reía después, o repetía como estribillo. No he vuelto a saber, por diversas vicisitudes, de tales sujetos, porque mi carrera docente se desvió a otros lugares y entornos, y por desgracia no tuve más ocasión para salir con esta argucia por peteneras. Aunque nunca me faltaron después otros romances en atolladeros semejantes, porque de lecturas siempre he estado sobrado.
martes, 12 de mayo de 2026
Pájaro en una tormenta, novela trepidante
Es el de Isaac Montero, Pájaro en una tormenta, un libro que me tiene despistado, porque me pierdo en su argumento, y a cada línea me hallo en una encrucijada. Si no conoces el argot de la bofia te pierdes. Es novela negra, y que se desarrolla durante la Transición, para más señas, Rita. La mía es una edición de 2001, de aquellas que regalaba el diario El Mundo, la fachosfera, y he pillado en una de ocasión, que es donde compro. Yo de la novela policiaca siempre me decanté por Garcia Pavón, su Plinio, y luego me he aficionado a Vázquez Montalbán, poco a poco, hasta verlo en su punto. Son libros de escritores muertos, que son los menos mediáticos y de los que poco importa su dedicatoria. Ya digo que me tiene muy distraído, dentro de lo perdido, y le he cogido mucho gusto, porque al final vas atando cabos, aunque seducido por el frenesí del directo y la primera persona. No sé si estoy preparado para el final, me gustaría que no lo tuviese. Hay lecturas que se prefieren infinitas, porque los finales lo arruinan todo.
sábado, 9 de mayo de 2026
Franco era una reencarnación de Hernán Cortes
Hay que ver el parecido que a Cortés le están dando con Franco. Incluso hay quien habla de exhumar sus huesos de la tumba y repatriarlos a España, (que es de donde hace siglos salieron). Por cierto, que fue Indalecio Prieto, el líder socialista exiliado en aquellas tierras tras la guerra franquista, el que dio con ellos en la iglesia del Hospital de Jesús en Ciudad de México, escondidos del ardor revolucionario e independentista de los hijos de Cuauhtémoc, se llaman ellos. Entonces nadie condenó al socialista por destapar al genocida, las relaciones con Lázaro Cárdenas daban alas. Indalecio abogó por el entendimiento entre los pueblos y señaló a Cortés como español y mejicano, (que se escribe con x allá, como en cualquier bonoloto acá).
viernes, 8 de mayo de 2026
El humanismo y otros virus
Fue a finales de los 90, cuando en Córdoba se celebró un congreso bajo la consigna de "hacia un nuevo humanismo", y acudieron muchos intelectuales y sabios de todas partes del mundo a discutir de tan peliaguda cuestión. De cuantos ponentes, y ponentas, dijeron esta boca es mía, mas o menos distinguidos o singulares, quedó para mi memoria la conferencia de Sánchez Dragó, que todavía no era el personaje mediático en que se convirtió después, pero ya apuntaba maneras. De entre las muchas cosas que dijo, como que los únicos judíos interesantes de la historia habían sido los contestatarios, y se refería a Jesús y Marx, remató la faena con la sentencia de que el futuro no era para el ser humano sino de los virus, e hizo referencia a los que maduraban en África y aún no tenían nombre, o sólo lo conocían algunos. Aquella intervención fue muy comentada, puesta en tela de juicio y ridiculizada por la prensa y la opinión pública. Sin embargo, en los últimos años, visto lo visto, y cada vez que salta una noticia como la actual del barco emponzoñado, rememoro su vaticino, pero sin preocupación, porque igual me viene por otro lado y me quedo con la incógnita.
jueves, 7 de mayo de 2026
El torero del Marie Claire
Me entero por los diarios de Morla Lynch, el diplomático chileno íntimo amigo de Lorca, que Marcelle Auclair, la hispanista francesa que creó la revista Marie Claire, mantuvo una relación amorosa con el célebre torero de los del 27, Ignacio Sánchez Mejías; truncada por la muerte de este tras un encuentro con un toro en Manzanares, muerte que lloró el poeta granadino. Marcelle Auclair era admiradora de Teresa de Jesús, y amiga de Federico. Con posterioridad escribió un libro contando su relación con Ignacio: Memorias a dos voces, 1978.
Conquista y defensa de Méjico, por las muy nobles y honradas principales de cada ínsula
Qué pesados con el viajecito de la Ayuso a Méjico. Se ha juntado el hambre con las ganas de comer. Hemos visto una competición por ver quien hace y dice la tontería más gorda. No falta señora de un lado a otro del Atlántico que haga su gracia. Que si la civilización, que si el genocidio, que si se escribe con X o con J, que si Malinche era hombre o mujer, que si los monjes y la universidad, que si los tlaxcaltecas eran unos traidores, que si Cortés o Gonzalo Guerrero. Son ganas de añadir gasolina al fuego y gastar saliva. Tenemos toda una generación de políticas que nos devolverá al dictado de San Pablo. A mi lo que me interesa de Méjico es el diario que escribió Bernal Díaz del Castillo, que era uno de tantos aventureros que tuvo oportunidad de aterrizar en algo así como otro planeta y narrarlo, y con su lectura disfruto, como con la de la Ilíada. El resto me parece pantomima. Hay en mi barrio de Córdoba un rincón donde se reúnen mejicanos a jugar al fútbol. No sé las circunstancias que les han conducido ahí. Imagino que habrán huido de la delincuencia y la pobreza que existe en su país.
miércoles, 6 de mayo de 2026
El contagioso virus que anida en los libros
La gran corrida
En mis años de estudiante, cuando tocaba preparar un examen de Historia del Arte, en cada uno de los repasos, no faltaba la ocasión de reparar en esta imagen de Marino Marini, escultor italiano de principios del siglo pasado. Siempre me pareció muy divertida, atrevida y transgresora. Creo que no ha perdido un ápice de su provocador mensaje. La memoricé como "La gran corrida", si ser este su nombre original, (L´angelo della cittat). Por desgracia nunca cayó en examen alguno, y ese ensayo que se perdieron mis profesoras, (y un suspenso menos para mí, he de confesar).
sábado, 2 de mayo de 2026
La de música
"Joder con la de Música", fue la frase con la que me recibieron en el claustro el día en que empecé a trabajar en esto de la secundaria. Como yo venía por Geografía e Historia no comprendí la alusión, hasta que en mis manos cayó el horario, donde ponía bien claro que en lugar de Historia iba a dar Música. Como por entonces no sabía dónde me metía, me limité a cumplir con mi cometido sin pestañear, porque tener una nómina fija curaba de todas las preocupaciones. Desde entonces, mi recorrido profesional no ha sido muy distinto. Más de 30 años después de aquel recibimiento me acomodo a lo que me echan. Sólo he conocido a un tipo que ha cedido siempre a las exigencias de la administración y los caprichos de los compañeros: el menda. -Eres un pringón -, me dice mi padre. Por supuesto, pero ya queda menos.
miércoles, 29 de abril de 2026
Los libros de las solapas
Es curioso, en muchas ocasiones, lo poco que tiene que ver el libro que compras con el resumen de la contraportada. Es más, podría afirmar que, en realidad, si lo compras es por la sinopsis. Hasta tal punto que si no encuentras lo que te contaba te sientes de lo más frustrado, e imaginas cómo debiera haber sido si el autor se hubiese ceñido a la entrada. No me detendré en esos otros recomendados en banda por varios famosos de los medios de comunicación, que lleva a la conclusión de que no leyeron lo que con tanto ahínco celebran. La realidad es que cada novela va a acompañada de otra, que actúa de telonero, y sin duda es más interesante esta que la que compone el grueso. Algo parecido sucede con la portada, que atrae por sus imágenes, y crea expectativas de lo que no existe dentro. Esta suma de circunstancias me conduce a deducir que tanto barroquismo envuelve a la nada. Un aparatoso regalo a un niño implica que este termine jugando con la caja que lo envolvía; en esto de la literatura, negocio al fin y al cabo, como que sucede algo semejante. El traje del rey.
martes, 28 de abril de 2026
De cuando el ama y la sobrina dieron alas a Don Quijote
Todavía queda feria del libro para rato, pero yo no hago más que acordarme de la sobrina y ama de Don Quijote. Grandes mujeres. Comprendieron el mal que aquejaba al tío y señor, y la importancia del orden y limpieza en una casa. Y así decidieron hacer realidad ambas cosas. Contaron con la inestimable ayuda del cura y el barbero, entendidos en letras y buen juicio. Y aprovechando que aquel se recuperaba de sus andanzas, materializaron en humo lo que estaba en letras, que no eran sino distracciones. La culpa se la llevó el mago Frestón, o Muñatón, enemigo acérrimo de nuestro hidalgo. Pero la pérdida de tal biblioteca no mermó el mal del caballero sino que espoleó su ansia de aventuras, y antes de un suspiro ya estaba en camino de otras. Hay quien dice que los libros te hacen viajar sin moverte del sitio, lo más correcto sería decir que te engañan como al pez en la pecera, pese al galeón hundido y el cofre del tesoro. Es probable que el mejor libro sea el que te invita a no leerlo, y a señalarte que salgas a la calle a matar gigantes.

