De estar vivo don Julian, hubiese acogido a los moros que llegan a Ceuta, para invadir la Península y vengarse de la ofensa del rey visigodo Rodrigo a su hija Florinda. Pero a estas alturas del cuento lo que hay es una huida a los estadios de futbol, para labrase un porvenir y regresar rico en el ferry. Esta nueva aventura tiene mucho de fantástico, una búsqueda del Dorado, digamos del turbante de Mahoma, ante la indiferencia del monarca alauita que los sabe a todos incondicionales, porque ya se encargará Alá de acogerlos en su seno. ¿Qué hubiese pasado si el protectorado fuese ahora provincia española o autonomía? Aquello de la independencia fue capricho de Franco y nadie parece dispuesto a discutirlo en la ONU. El caso es que la ciudad se llena de gente y aquí se mira el humo de los incendios a ver si llueve. Los políticos apuran julio, ya están ahí las vacaciones, lo que pase en agosto les trae al pairo.
Seguidores
jueves, 30 de julio de 2026
miércoles, 29 de julio de 2026
La de que el Profeta estuvo en Córdoba
La leyenda morisca cuenta que cuando reinaba el rey godo Recaredo en Hispania, el profeta Mahoma se presentó en Córdoba a predicar su Corán; pero que enterado de que acudía san Isidoro a reprenderle huyó montado en un brioso corcel, que para otros fue alfombra mágica. Esta historia tiene tanta verosimilitud como la visita de San Pablo a la sinagoga de Córdoba, para fundar la primera comunidad cristiana y celebrar misa con fino de Montilla Moriles, para ser más locuaz en la asamblea. O la de Hércules al mercado de bestias que había en la ribera, después de robar los toros del rey Gerión, donde hizo tratos con unos gitanos, para regresar a Micenas cantando al ritmo de una caña abierta en tiras.
martes, 28 de julio de 2026
Noches de verano
En verano había familias que dormían en la puerta de la calle, sobre la acera. Al final de la tarde, cuando el sol se cubría con el horizonte, se sacaban las sillas y se formaban corros con ellas, bajo alguno de los faroles, convertidos en panales de insectos sin ley. El rito lo abrían las viejas, eligiendo un sitio, siempre el mismo; después acudían los niños, que no paraban de jugar hasta que sonaba fajina. Entonces asomaban las mujeres dando órdenes o amenazando. Luego, cuando el hambre de los pequeños quedaba satisfecha, se iban sumando los hombres desde la oscuridad, que volvían del trabajo. Primero los de las bicicletas y a continuación los que lo hacían andando, unos del campo con las bestias, otros de los talleres o las fábricas. Les delataban las puntas encendidas de los cigarrillos. No se distinguían unos de otros hasta estar muy cerca del haz de luz. Saludos y despedidas. Así, se improvisaban tertulias entre los vecinos hasta bien entrada la madrugada, alrededor del botijo o los platos de modestas viandas. Al acudir el sueño se apagaban lentamente las voces, pero las estrellas en el cielo parecían multiplicarse. Como era mucho el calor en el interior de las casas, se optaba por acomodarse a la intemperie, sobre una estera o un saco de paja, a los más rudos les bastaba una camisa. Las salamanquesas se quedaban de piedra, como guardianes de templos prohibidos, los perros ladraban muy a lo lejos a un espíritu desconocido, la abuela desde la silla soñaba que dormía. Los amaneceres, frescos, irrumpían sin piedad sobre los vivos.
lunes, 27 de julio de 2026
Un guión para Hugo Pratt
Casi 200 euros piden algunos por El deseo de ser inútil de Hugo Pratt. Personajes sin escrúpulos y muy mala condición que abusan del aficionado incondicional. Por cinco euros conseguí uno en un mercadillo solidario, bajo toneladas de best sellers infumables. Una de esas que te da la Fortuna cuando menos te lo esperas. Su adquisición me ha traído a la memoria la vez en la que le di un guion al maestro, en la Posada del Potro, durante unas jornadas del cómic, y casi me lo tiró a la cabeza. Yo entonces era muy plasta, y me gustaba pegar la hebra con los gigantes. No le guardo ningún rencor por aquello, y volvimos a charlar en más ocasiones. El guion sirvió para una interpretación radiofónica, que hicimos unos cuantos amigos en Radio Cadena Córdoba. Estoy convencido de que Hugo se olvidó el guion en algún rincón del Potro. Por ahí guardo una copia, y su emisión viaja por las estrellas.
Un primitivo bosque de columnas
domingo, 26 de julio de 2026
Hugo Pratt en la isla de Calipso
"(...) En la Odisea esa isla, en la que Calipso retiene a Ulises durante años, se llama Ogigia, y se supone que está por el estrecho de Gibraltar. Ahora bien, la descripción de Homero se corresponde perfectamente con una isla de la zona, frente al monte Ibel Musa, y que los españoles llaman isla de Perejil. En Ceuta me subí a una barca de pescadores y fui a verla; había allí una gruta... Fue un bonito viaje." Hugo Pratt.
La vieja que quería el Paraiso
Acudió una vieja a quejarse de que el Profeta, cuando hablaba del Paraíso, no se refería a las de su condición. Y Mahoma le dijo que eso era debido a que una vez allí todas serían jóvenes de nuevo. Y se fue contenta y el otro siguió a sus cosas.
viernes, 24 de julio de 2026
Clavileño tampoco era obra de la IA
La escritura es en sí misma una gimnasia para el cerebro. Esa es su gran utilidad. Lo de hacer dinero es algo añadido para aquellos privilegiados que se lo pueden permitir. Ahora irrumpe la IA para facilitar lo segundo que no lo primero, y al cerebro le crece una enorme panza. ¿Rocinante o Clavileño? Falsa disputa, los dos los inventó Cervantes.
martes, 21 de julio de 2026
La Odisea de Nolan
La Odisea. Larga. Pensamientos tan elevados como cómicos. A ratos El retorno del rey, reminiscencias de El Ascenso de Skywalker, incluso la confundes con El primer caballero. Circe es la bruja MIM de Disney. Pero termina gustando. (Orina antes de entrar).
sábado, 18 de julio de 2026
Envenenamiento, muerte y enterramiento del Profeta, según un obispo de Jaén
Cuenta la leyenda, que corre entre algunos de los creyentes, que al Profeta lo envenenaron. Una judía concretamente, que quiso repetir con Mahoma la jugada de Judith con Holofernes, lo invitó a pasar la noche en una jaima, y le puso un veneno en la comida, un plato de cordero asado. De este planteamiento inicial surgen dos finales. En el primero el cordero cobra vida y avisa al Profeta, que salva el pellejo. En el otro, cuando empieza a notar el efecto del veneno, entran unos judíos y lo cosen a cuchilladas. Le cortan un pie y esconden el resto del cadáver. Vienen al día siguiente los musulmanes en busca de su jefe, la judía les dice que se lo han llevado unos ángeles, y que ella, al intentar sujetarlo con todas sus fuerzas, se ha quedado con el pie izquierdo. Los creyentes celebran el milagro, pero no saben qué hacer con la reliquia. Habla la judía de nuevo y les dice que lo suban a un camello, y que lo entierren allí donde este se detenga. Así lo hicieron. De tal noticia dejó testimonio san Pedro Pascual, (s. XIII), hijo de mozárabes valencianos, y para algunos personaje imaginario, obispo de Jaén.
miércoles, 15 de julio de 2026
El pedo y santa Genoveva
El señor de negro
La mula Dadal
Mandó embajadores el Profeta a Alejandría, invitando a los griegos a convertirse a la nueva fe; y fueron bien recibidos por el gobernador que, después de agasajarlos con un convite, los despidió con promesas y regalos, sin prestar mucha atención a los requerimientos. Uno de los obsequios fue la mula Daldal, dócil y servicial como ninguna, que hizo las delicias del Profeta y, según cuenta la tradición, trota para siempre en los prados del Paraíso. También dos bellas coptas, que quedaron en el harén, junto al resto de las mujeres.
jueves, 9 de julio de 2026
El camello que habló al Profeta
De la burra de Balaam, esa que habló al susodicho, hemos oído la leyenda en alguna ocasión o buscado en la Biblia, el 22 del Libro de los Números. Pero del camello que habló al Profeta no suele mentarse anécdota, al menos en occidente, y conviene contarla, por gusto, aunque no venga al caso, sino por la caló y el golpe de éste. Viajaba Mahoma por el desierto, capitaneando una caravana de su esposa Jádicha, en tiempos que se dedicaba a los negocios y usaba perfumes caros, y tras bordear unas dunas tropezaron con un camello salvaje. Contaron los testigos que el animal se avino hasta el protagonista, se arrodilló ante él y le lamió los pies. Y después, para asombro de los presentes, habló para proclamarlo Profeta. Este quedó confuso, y entonces bajaron dos ángeles del cielo a darle sombra con las alas, y el camello no dijo más, ni más se supo de él.
lunes, 6 de julio de 2026
La importancia de un sombrero
Por llevar sombrero podían darle a uno tres tiros en el Madrid revolucionario del 36, y perderlo en una cuneta. Cuando acabó la guerra un vivo creó un slogan: "los rojos no usaban sombrero"; e hizo negocio en la misma ciudad y resto de España.
Ocultar lo visible
De las muchas y pintorescas situaciones vividas en mi paso por las aulas, recuerdo con vergüenza ajena aquella en la que me censuraron un mosaico. Andaba yo indagando sobre los orígenes del cristianismo y los influjos del paganismo en este, y topé con un mosaico romano de Chipre que me resultó harto significativo porque se refería al nacimiento de Dionisos, y me permitía establecer ciertos paralelismos entre ambas religiones. Como por la composición y temática, que me parecieron muy interesantes, quede fascinado, imprimí una copia en tamaño A-3 y decidí que la pared del departamento de Historia podía ser un buen lugar para exhibirlo, justo encima de la pantalla del ordenador. Jamás pude imaginar que tal expresión iconográfica pudiese levantar ampollas. El caso es que, un par de meses después, una mañana que entré a recoger unos papeles, encontré un cuadro justo en el mismo lugar en el que puse la reproducción del mosaico. De entrada no me molestó, pero me resultó chocante, porque en la pared aún había sitio para poner muchas estampas. Pero lo más surrealista estaba por descubrirse. Se me ocurrió levantar el cuadro y allí encontré a Dionisos. La fotocopia, que yo había pegado a conciencia sobre la pared, permanecía agazapada, oculta a la vista del común. Alguno de mis compañeros, o compañera, se había tomado el trabajo de taparla con la imagen enmarcada de un mapa medieval, que además era un puzzle. El resto de los años que permanecí allí, medité muchas veces por tal desenlace y en ocasiones, como para romper el hechizo de tal sinrazón, levantaba el cuadro y contemplaba con satisfacción el mosaico, porque hay verdades que no pueden ocultarse.
domingo, 5 de julio de 2026
Zorrilla era más diablo que el Tenorio
Zorrilla se quedó en el Tenorio, y ese es el recuerdo que de él tenemos. Sin embargo, su vida es una de aventuras, la de un hombre de acción. Daría para muchas novelas, de enredos y desafíos. Zorrilla, aunque vallisoletano, fue coronado como poeta en Granada, pero allí ya se han buscado otro, que es uno. De su anecdotario queda lo de que era sonámbulo y escribía sus obras cuando creía dormir. Sus exilios a Francia y Mexico, (Méjico para los españoles), amigo de Napoleón III, negrero en Cuba. Un matrimonio con una viuda rica, que le doblaba en años, y muchas, muchas amantes. Amadeo I le concedió la Gran Cruz de Carlos III y en Roma gastó con largueza el dinero de la República. Zorrilla se imaginaba un cuervo, como otro rey Arturo, o que acompañaba a Odín, y sufría epilepsia. Cosas del Romanticismo. Se lo llevó un tumor cerebral y se quedó sin saber del desastre del 98. Su teatro se queda corto, lo que interesa es la biografía.
Hacer camino, lo importante es que la burra ande
De cuando Unamuno mató a Don Quijote
De Joaquín Costa se sabe que dijo que había que echar doble llave al sepulcro del Cid, por aquello de olvidar de una vez las glorias del pasado, terminada y perdida la guerra con los yanquis por Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Había que mirar al futuro, era el Regeneracionismo. Pero más aguerrido fue un joven vasco llamado Miguel de Unamuno, entonces estudiante de griego, que gritó aquello de "¡Muera don Quijote!", en la misma tesitura y con propósito semejante al del aragonés. Después, en su madurez, le soltaron lo de "¡Muera la Inteligencia!", e igual le vino a la memoria su dicho y se hizo el longuis, porque la juventud se le había pasado u otra cosa cualquiera, que lo suyo era un ir y venir.
sábado, 4 de julio de 2026
Los apoyos fascistas de Abraham Lincoln
Pocos lo sabrán pero la famosa estatua sedente de Abraham Lincoln sita en el templo a su nombre, en Washington, apoya sus manos sobre sendos fasces, el símbolo romano de la autoridad de los cónsules, que vienen a significar "la unión hace la fuerza". Alguno ya los habrá identificado con Mussolini y el fascismo, por los tiempos que corren; en realidad son coincidencias que no tienen nada que ver. El símbolo del haz de varas, o el de la cruz gamada, hunde sus orígenes en la antigüedad. El asunto parte de la imagen popular de la I República francesa, que surgió de la revolución de 1789, que los pintores galos representaron como una mujer engalanada de atributos de la romana. A. Lincoln fue un firme defensor de la abolición de la esclavitud. Claro que también firme partidario de la libre empresa, y de la expulsión de los navajos. Los EEUU que conocemos son en gran parte creación suya. En España los fasces también figuran en el escudo de la Guardia Civil, y estuvieron presentes en la simbología de la I República. Cualquier día aparece un iluminado y ordena picar esos brazos.
viernes, 3 de julio de 2026
Ifigenia en tiempos del caudillo
De esas de Estudio 1, el programa de la televisión franquista que ofrecía teatro clásico una vez a la semana, me detengo hoy en la de Ifigenia, versión de la de Eurípides, protagonizada entre otros por Mary Carrillo y Luis Prendes. Para comprender el drama hay que sumergirse en el mundo contradictorio de la antigua Grecia, la razón y la sinrazón en pugna, (por traer de los pelos a don Quijote). El drama del padre que se ve obligado por la superstición a sacrificar a su hija para satisfacer a los dioses y recibir de estos un beneficio, la victoria en la guerra, y de paso el reconocimiento de la sociedad. Es un asunto recurrente en muchas religiones del pasado, en la judía el sacrifico de Isaac o Moisés. La víctima suele salvarse por una manifestación divina, y luego cumple un plan fijado para restablecer el orden o culminar una venganza. En la obra que me ocupa el principal asunto es la lucha interna del que es líder y padre, Agamenón, que se encuentra en esa tesitura y ha de decidir si salvar a su hija o cumplir con el destino fijado por el oráculo. Un hombre religioso no hubiese dudado y habría cumplido con el rito, pero este griego sufre, porque confiesa no creer en los dioses, y no se resigna a que su hija perezca en el altar. Urde una mentira para engañar a todos, y a sí mismo, con el vano objetivo de evitar una muerte, a sabiendas de que esta es inevitable. Al final todo se destapa, se maquinan alternativas, pero nadie escapa al fin establecido por el hado. Los protagonistas quedan fijos como las figuras negras a las panzas de las cerámicas. Sin embargo, sabemos, que, en el caso de esta leyenda, que parece cerrada, se da paso a otra, donde la víctima retorna de una muerte aparente. Por lo que la angustia del padre, y de la madre, en la primera parte, resulta vana, pero en del desconocimiento de este desenlace el delito no se olvida y el odio que generó siembra semillas para venganzas y crímenes sin fin.
