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sábado, 24 de octubre de 2020

Fabián de Castro.


 

Fabián de Castro era un gitano de Jaén, (de Granada dicen los de ahí), que se fue a París con un cuadro flamenco y cambió la guitarra por los pinceles.

Hizo amistad con Picasso y se hizo famoso como pintor, de los más cotizados antes, durante y después de la Guerra Mundial, la segunda. De él nos hablaron Corpus Bargas, César Ruano, Victorio Macho, Zuloaga y otros. Le gustaban el Greco y Zurbarán, pero pintaba a su manera. Pocos se acuerdan ahora de él.

En cierta ocasión quiso exponer en España, concretamente en Barcelona, pero el gobernador de la ciudad, Martínez Anido, se opuso porque en un cuadro unos guardias civiles ataban a Cristo a una columna.

- ¡Esto es una vergüenza! ¡Menuda falta de respeto a la autoridad!

Fabián no perdió la calma.

- Este oficio de pintar es muy difícil, señor gobernador. Ya no recuerdo si estos civiles atan o desatan al Cristo. 

Al otro le hizo gracia la respuesta y permitió la muestra.





domingo, 18 de octubre de 2020

Hortensia, hija de Quinto Hortensio.




De Hortensia, hija de Quinto Hortensio, el orador, cuentan las fuentes que se presentó ante los triunviros Marco Antonio, Octavio Augusto y Lépido con el propósito de solicitar la anulación del impuesto de guerra a las matronas de Roma. Llegó a la Curia encabezando al grupo de las mujeres más distinguidas de la ciudad y pronunció ante los gobernantes un elocuente discurso. Los triunviros, irritados por su osadía, ordenaron que las echasen, pero el pueblo se puso de su parte y evitó que las maltratasen. Y aunque no lograron su propósito del todo, sí que el número de las sujetas al pago del impuesto se redujese de 1400 a 400.



sábado, 17 de octubre de 2020

Una medalla para Unamuno

 


Contaba don Pío, el Baroja, que a don Miguel de Unamuno lo condecoraron con la Cruz de Alfonso XII y, sin pensarlo dos veces, corrió a palacio y pidió audiencia al rey.
- Vengo a expresar a su majestad que he recibido la Cruz de Alfonso XII porque me la merezco.
El monarca quedó confuso.
- Ah, vaya... Todos aquellos a quienes se la he concedido en alguna ocasión me aseguraron que no la merecían.
- Y tenían razón - contestó el vasco.

lunes, 12 de octubre de 2020

Endemoniados de Jaca

 



Los endemoniados de Jaca es no sólo una entretenida novela sino un verdadero trabajo antropológico sobre la religiosidad popular. Carmen de Burgos, Colombine, la primera periodista que pudo llamarse como tal en este país, hizo un relato estremecedor sobre las creencias ancestrales que en la España de los años 20 aún perduraban en Jaca o en cualquier otro lugar de esta piel de toro. La historia gira en torno a un joven murciano y su familia que van a establecerse en la ciudad aragonesa. Poco a poco van conociendo las singulares costumbres que animan el día a día de sus habitantes y no quedan indiferentes ante la creencia sin fisuras de estos en las posesiones demoniacas. La autora, con buen ejercicio periodístico, se limita describir el ambiente y cuanto sucede en las celebraciones religiosas del lugar, y ofrece una descripción bastante objetiva de estas, dando al lector la oportunidad de opinar al respecto. Pese a tener la autora fama de feminista, no se aprecia en el libro una especial exhibición de tal credo, pues no recurre a las consabidas letanías con las que las escritoras de género nos obsequian y se limita a exponer el poderoso influjo de la religión sobre las mujeres, variado según a la clase social que perteneciesen. Sí es interesante el pensamiento liberal que expone en boca de alguno de los protagonistas, un sacerdote, que convierte a ratos en un volteriano. Una novela interesante que merece el mismo trato que San Manuel Bueno Mártir, de Unamuno, por ofrecer otra visión, de la época, de cuanto concierne a lo religioso y, por supuesto, otras respuestas

domingo, 6 de septiembre de 2020

Pepita Peña


Josefa Peña, Pepita Azcarate, fumaba en público y eso estaba muy mal visto entonces, lo ponía Galdós en sus libros para desacreditar a las que lo hacían. Era mejicana, pero venía de Francia, o quizás de Inglaterra. Acababa de rescatar a su marido, casi 40 años más viejo que ella, de la prisión de Santa Margarita, una pequeña isla cercana a Cannes.
El mariscal François Achille Bazaine, Aquiles, tan amigo de Napoleón III, había sido acusado de traición y condenado a muerte, (conmutada por 20 años de cárcel después), por la desafortunada campaña de Metz, durante la Guerra franco-prusiana (1870-71). Pepita sobornó a los guardias y su marido se descolgó desde la torre donde estaba preso con la ayuda de una cuerda. Ambos huyeron después en un barco adquirido en Génova.
Verla cruzar la Puerta del Sol era un espectáculo, los hombres se rendían a sus pies y las mujeres no se lo perdonaban. En las cenas y bailes de la alta sociedad era la más moderna, la parisiense, la que llamaba la atención y fijaba modas.
Un día se enteró de que su marido le era infiel con una institutriz alemana, ¡alemana!, la de sus propios retoños; el viejo se había pasado al enemigo, sentenció.
Hizo las maletas y lo dejó plantado, regresó a Méjico en compañía de sus tres hijos.
Bazaine pudo ser emperador de Méjico. Murió en España pobre y ciego. Olvidado también. Lo enterraron con el uniforme de gala que aún conservaba, cubierto de medallas imperiales.



 

jueves, 27 de agosto de 2020

El pintor Oscar Domínguez



Al paso de la oca desfilaba con marcialidad la Wehrmacht por los Campos Elíseos, ahogando con el estruendo de sus botas el silencio de los franceses. París había sido ocupado. Las banderas rojas con la cruz gamada ondeaban al viento sobre el arco de la Victoria que conmemoraba las batallas en las que participó el ejército napoleónico y soportaba con estoicismo la humillación germana.

Subido a uno de los árboles del paseo imperial, un individuo gesticulaba y gritaba frases ininteligibles. Rápidamente, un grupo numeroso de gendarmes y algunos miembros de las SS lo rodearon. A punta de pistola le obligaron a bajar. Acto seguido lo esposaron y se lo llevaron preso.

Era un tipo alto, de enorme cabeza y que apestaba a alcohol.


- ¿Cuál es su nombre?

- Oscar Domínguez.

- ¿Es usted español?

- Así es.

- ¿Qué hacia usted subido al árbol?

- Una proclama.

- ¿Contra el Fürher?

- Señor, yo soy un artista - respondió el detenido.

 

Un coronel alemán entró en el despacho y todos los presentes excepto Domínguez se cuadraron en un estruendo.

 

- ¿Es usted el pintor?

- El mismo.

- Quiero que haga un retrato de mi esposa.

 

Oscar Domínguez perdió el aplomo demostrado hasta el momento y desvió los ojos al suelo.

 

- Señor, ... yo soy un surrealista.

- ¿Arte degenerado?

 

Oscar asintió con la cabeza en silencio.

 

- Eso es precisamente lo que quiero - dijo el alemán y le dio una tarjeta con sus señas.

La mujer estuvo pocos días en París, el suficiente para que Domínguez le hiciese el retrato.

Su talento fue reconocido con la cantidad de diez mil francos de entonces, nadie volvió a importunarle en lo que quedaba de guerra.

 

J.F.P.R. Tales.

jueves, 13 de agosto de 2020

Ruano y Lorca

 Dice González Ruano en sus Memorias anatemas que provocan su condena.

"(...) A mí, Federico García Lorca no me acabó de ser nunca simpático como le fue a todo el mundo. Era como un chico de pueblo ordinario que se hubiera puesto un lazo de seda en el pelo y sentado frente a un piano a hacer gracias. Federico era feo, agitanado y con cara ancha de palurdo. Vestía cursimente y presumía de ser gracioso, espiritual y mariquita del sur.
(...) Tres o cuatro veces intentamos, tan sin ningún entusiasmo, una relativa amistad que aquello quedó en nada. Nunca nos llamamos de tú, y un día que coincidimos con unos amigos comunes, se habló de ir a casa de no sé quién para oír unas canciones al piano y que yo dije que no podía acompañarles, recuerdo que él, quizás creyéndolo una desconsideración, me dijo destempladamente y sin que viniera a cuento:
- Usted tendrá citada una de esas Mata-Haris que meriendan bocadillos de jamón...
- ¡Hombre, Federico...! ¡Es que usted sólo conoce marineros que meriendan nardos!
(...) A mí me reventaban desde sus zapatos horribles hasta sus insoportables corbatas.
(...) Una vez lo vi en la calle de Alcalá con otro joven - de nuestra edad más o menos - que tenía cierta cara de loco y que obedecía bastante a mi propio físico, por lo que pregunté al que iba conmigo si sabía quién era. Me dijeron que Salvador Dalí..."
Decir como dato curioso que Ruano y Dalí podrían pasar por hermanos gemelos.





martes, 11 de agosto de 2020

La odisea de los cerdos

Muchas y algunos recordarán que Circe convirtió en cerdos a los compañeros de Ulises, pero quizás no tantos al porquero Eumeno.
Cuando el héroe de Troya regresó a Ítaca, su patria, lo primero que hizo fue visitar sus 12 establos, donde se criaban numerosos cerdos (370). Y son estos animales los que, pese al abuso de los pretendientes, que cortejan a su mujer y consumen sus bienes, siguen haciendo de Ulises un hombre rico.
Eumeno lo acoge, ignorando que es su amo, y le pone en antecedentes de lo que sucede en su palacio.
Es en la cabaña del porquero donde padre e hijo, Telémaco, se reúnen por primera vez. Y también es allí donde la diosa Atenea descubre a Ulises y lo presenta a Telémaco. En tan humilde estancia urdirán el plan de su venganza.
Y es Eumeno, el porquero, el que ayuda al padre y al hijo a dar muerte a los pretendientes, cuando Ulises vence en la prueba del arco.
Leemos el combate y descubrimos que si unos son dueños de cerdos otros son pastores de cabras o boyeros.
Es el cerdo el animal sagrado en la tradición de occidente.


domingo, 2 de agosto de 2020