De mi bisabuelo, por parte de madre, se cuenta en la familia que, tentado por los avances de la mecánica, mucho antes de la guerra, se compró un auto y lo llevó desde la fábrica hasta su casa, y no dejó de recorrer las eras, para solaz y distraimiento de la chiquillería, hasta que se le acabó la gasolina, porque ignoraba el modo de pararlo. Tiempo tuvo después de aprenderlo; y terminó de chofer.
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