Seguidores

jueves, 1 de octubre de 2026

Me siento oso mañoso, ¿o era madroño?

Siempre fui un seguidor del oso Yogui, por su corbata y sombrero, y su hambre de Carpanta. Y durante mi larga infancia, que aún se prolonga, lo he tenido como referente cuando he querido estar elegante en algún evento social de cierta importancia, para soplar unos canapés. De mis andanzas por la Puerta del Sol, en aquella etapa que vestía pantalón por las rodillas, buscaba con la mirada al oso mañoso que parecía querer subirse a un árbol. Este oso me ha parecido desde entonces más grato que el de la antigua casa de las fieras del Retiro, que vivía en una jaula, bajo el chorro de agua que le caía en la cabeza desde una herrumbrosa alcachofa. Hay dramas que uno no puede olvidar. Como el hecho de que ahora al del madroño lo conviertan en espantajo. ¿Por qué ese empeño en no respetar las obras de arte? Las religiones tienen a sus iconoclastas, las ideologías también, aunque se disfracen de Razón. Por cierto, que en el IES Las Fuentezuelas de Jaén, crecen varios madroños. Cuando tienen su fruto, cojo alguno, lo masco y me identifico aún más con Yogui.

No hay comentarios: