La política, en sus infinitas exposiciones, es irremediablemente conservadora. Incapaz de advertir los cambios, los reduce a la nomenclatura establecida, para intentar comprenderlos o anularlos. Pero la inteligencia es productiva. Las ideas no cesan porque las realidades cambian, y con ellas surgen nuevas perspectivas o desafíos, que aportarán nuevas soluciones a viejos problemas, y con sus respuestas propiciaran nuevos conflictos. El mundo cambia muy deprisa, el lenguaje está condenado a definirlo, porque sin este no existiría aquel. El Diablo estaba en todas partes, pero ya no es más que una pieza de arqueología.
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viernes, 30 de enero de 2026
lunes, 26 de enero de 2026
Imágenes imperecederas
Todavía me junto con gente más joven y descubro que sé mucho de cómics, pero de los de antaño, que ya son solo recuerdo para los de mi quinta y desconocidos para una gran mayoría que se suma a un arte que parece desdibujarse. Y así informo y documento a los neófitos, ignorantes de los grandes artistas del siglo pasado. De este modo acuden a mi cabeza nombres y títulos, personajes y aventuras, revistas y álbumes, igual que si acabase de leerlos ... y no es así, sino que de algunos hace treinta, cuarenta años, incluso más. He de advertir que algunas poderosas imágenes, enclaustradas en viñetas, permanecen en mi memoria, con una nitidez que sorprende, como si hubiesen sido grabadas al fuego sobre la retina de mis ojos. Y me llama la atención que tales ejercicios de memoria automática, permitan una lucidez inesperada, un retorno al pasado tan palpable, que la sensación sea de absoluto presente, igual que si las décadas no se hubiesen sucedido. Por lo que reivindico el poder de las imágenes como puertas que permiten el acceso definitivo a la consciencia, signos misteriosos e imperecederos de una realidad ignorada pero accesible.
domingo, 25 de enero de 2026
Uclés es Rosalía
Empiezo a sospechar que Uclés, joven de altas capacidades, en lugar de ser el Peter Pan de las letras, bien pudiera ser la Rosalía de Planeta. Acudió pasito a pasito, sin hacer mucho ruido, entrando como el agua por donde no se imaginaba una grieta, despertando la curiosidad y simpatía por su aspecto desaliñado, de bohemio pero limpio, vestido de pana y boina, con acordeón al hombro y acento del sur para hacer memoria. De su libro se sucedieron ediciones, y la lista de famosos que lo celebraban no cesaba de crecer. Luego salió de la chistera del Nadal, sin que nadie lo esperase, anunciando una novela a lo Zafón o Cortázar, donde no imperan las normas del espacio tiempo, quizás ni la hora de escribirlo. Y ahora, como buen adolescente, adopta una actitud pueril, hace un desplante público por redes y lo convierte en causa del pueblo, con miles de likes. Y es la suma lo que me hace sospechar, quiero decir despertar, que Peter Pan, o quien lo dirige, entiende de marketing, es decir de ventas, porque figurando de abanderado de los descamisados, que no conocieron ni la guerra ni la dictadura, recibe el respaldo incondicional de nuevos, futuros y posibles lectores, incluso de aquellos que no lean pero reciten el mantra. Y detrás de todo eso, temo, hay una máquina de hacer dinero, mucho dinero, por muchos años.
Un incordio el trabajar
Era Luis Aguilé el que cantaba lo de que es una lata el trabajar, y tenía toda la razón del mundo, porque cuando una actividad no se hace con gusto es un incordio. Los hay con suerte que trabajan en algo parecido a lo que les motiva, pero cuando es obligación tampoco. El trabajo ha de ser distracción en primer lugar y después una excusa para tener algo que comer ese día. Alguien con muy mala idea debió de inventar lo del hambre, porque si no fuese necesario satisfacerla nadie se levantaría para llenar la barriga. Claro que igual se inventaban otra necesidad, para tenernos ocupados en algo que le interesase a alguno de nuestros semejantes. Hay gente que disfruta inventando trabajos, pero para que los haga otro, es decir, que gozan viendo trabajar al vecino, como el que contempla a las hormigas. Frente a estos sujetos lo más conveniente es hacerse el sordo, el despistado, desmemoriado, dejar que te llamen autista y de este modo conseguir que jamás recurran a ti. Hay que aprender a sobrevivir y zafarse de estériles responsabilidades, incluso en el hogar, especialmente, si pretendes que lo sea.
sábado, 24 de enero de 2026
Al abrigo del instante eterno
Cierto regusto en los días del frío invierno tiene quedarse sentado al abrigo del brasero, o al de la lumbre, en su defecto junto al radiador de pared o bajo capas de sudaderas, observando la vida de otros frente al televisor o reposando la vista en un libro impreso. Es un reducto que tiene algo de cielo o infierno eterno, según se mire, de horas que no pasan o uno imagina que no lo hacen. En ocasiones pienso que soy piedra, relieve en un templo, estático y ajeno a los curiosos, como pez de mentirijillas en la pecera. Eso de vivir es preocuparse porque no eres feliz, y conseguirlo es tan sencillo como acomodarte junto al hogar y no ser más que otra figura en el cuadro.
Basílica de Vitrubio, en Fano
Hallazgo reciente, y he de referirme a él, porque si no lo hiciese sería traición al redescubrimiento de la arquitectura antigua, por ser Vitrubio el faro que iluminó a los arquitectos del Renacimiento y dio pistas respecto al arte que estos desarrollaron después. Han sido los cimientos de la basílica de Fano, ciudad italiana, donde el afamado arquitecto romano construyó su obra definitiva, en tiempos de Augusto, que tantos soñaron e imaginaron y él describió en uno de sus tratados sobre la arquitectura. Esta edificación perdida en las arenas del tiempo y el devenir de la historia, resucita ahora tras una excavación y concienzudo estudio de sus restos. Eso sí, pese a todo, la basílica se seguirá prestando a la reedificación imaginaria, porque, aunque ya tenemos su base, no así el resto, sino por escrito, lo que permitirá aún alternativas e interpretaciones, que darán alas a los creadores y Leonardos que, con las lecciones del arquitecto romano, erijan nuevas edificaciones donde reine el orden y el equilibrio, o el lugar del ser humano en el cosmos.
miércoles, 21 de enero de 2026
Vagabundo en la ventisca
martes, 20 de enero de 2026
El guapo de Sergio
Se llamaba Sergio y era el tío más guapo del instituto. Su cara era una mueca propia de actor del cinematógrafo, cortada en angulosos y limpios perfiles, como la de James Dean; guapo hasta hacer daño a la vista en cada uno de sus gestos. Tendría los diecisiete, tal vez dieciocho, quizás repetidor, pero aparentaba los veinte, por su cuerpo atlético de bailarín, con las formas propias de un maniquí bien vestido, de caros almacenes textiles o revista de moda. Entre otras habilidades, como la de hablar en público o interpretar un papel teatral, estaba la de tocar la guitarra, su eterna compañera, que lo acompañaba en toda ocasión, quedada o manifestación. Y así era raro no tener oportunidad de verlo en el patio o la cafetería, por los pasillos y el salón de actos, por supuesto, pero también en la parroquia o callejeando por el barrio. Solía estar siempre acompañado de una nube de admiradoras y espontáneas, que se sumaban a su seguimiento. De tal modo que, si estaba presente en alguna reunión, oscurecía al resto de los varones; y así se ganó muchos enemigos, (aunque también grandes amigos). Yo fui de los primeros, porque un día sorprendí a la que más me gustaba pegada a él y atenta a su conversación, que aderezaba con canciones y melodías. ¡Y lo hacía bien el cabrón!, pues la otra parecía extasiada. Si en ese instante yo hubiese tenido algún poder olímpico, le hubiese enviado un rayo que lo fulminase en el instante, pero no se produjo tal alivio, sino que la tormenta quedó en mi cabeza, oscureciendo mi razón hasta el infinito. Desde entonces le puse la cruz, y fui un duro crítico con cuanto hacía o dejaba de hacer, decía o callaba. En el fondo, todo era envidia ante el triunfador. Por suerte, fue terminar el COU y perderle de vista, pronto no fue más que un amargo recuerdo. Descubrí también, con el paso de los años, por noticias y amistades comunes, que mi enfado carecía de fundamento. Los de Sergio eran otros intereses, distintos, que no menciono por respetar su memoria. Fue un vitalista, prefirió gozar de la vida, sin tapujos ni límites, y en ella se hundió, y confío que feliz. Murió joven. Ahora, en el recuerdo, muchos años después, bien merecía un retrato.
domingo, 18 de enero de 2026
El protectorado de Venezuela
Venezuela se ha convertido en un protectorado, que es la solución decimonónica que las antiguas metrópolis usaban para construir imperios en África o Asia. Aquellas respetaban a las autoridades indígenas, con el respaldo o la amenaza del ejército, mientras extraían y se llevaban sus recursos naturales. Del mismo modo, las clases privilegiadas de aquellos territorios se refugiaban y educaban en París, Londres o Bruselas, donde disfrutaban del elevado nivel de vida con el que sus anfitriones les obsequiaban por su sumisión, y por vagas promesas de convertirse en reyes o sultanes en lugar de los oficiales. Quizás la novedad de este caso esté en que al emperador le trae sin cuidado la suerte de las élites locales, pues solo piensa en su propio beneficio.
sábado, 17 de enero de 2026
Cuando además de padre lo eres de un perro
Tener un perro era más barato que un hijo, se afirmaba como verdad absoluta hace no muchos años. Y los matrimonios jóvenes o la abuela viuda tenían uno de compañía, de raza incierta, que comía de las sobras del plato y se asomaba a la puerta sin correa para mearse en la esquina de la calle. Ahora que hay que alimentarlos con pienso, vacunarlos y operarlos, vestirlos y guardarlos para el viaje, la cosa empieza a verse de otro modo, porque el amigo fiel te empieza a salir por un ojo de la cara. Y además tienes que sacarlo a mear y cagar a diario, tenga o no pedigrí, cosa que un hijo u hija aprende a hacer en el inodoro en tres años. No deja de admirarme la proliferación de chuchos cada tarde que saco el mio a que ensucie las aceras. Es un constante evitar a otros para no conducirlos a un conflicto territorial, lo que no impide que en ocasiones pueda hacer amigos y tener ocasión de charla. No comprendo esta moda canina como no entiendo la de los tatuajes, o por la Rosalía . El perro se termina convirtiendo en una obligación de padre y muy señor mío, cuando ya ha criado a los hijos, pues es una adopción inesperada de estos últimos que juran y perjuran que se harán cargo de su cuidado, y luego aparcan en casa. Eso de la vida de perros es para el que carga con ellos. La evolución ha hecho del can un animal parasitario, con éxito.
viernes, 16 de enero de 2026
Groenlandia española
Por el Tratado de Tordesillas, (1494), entre España y Portugal, bajo el arbitraje del Papa Alejandro VI Borgia, se dividió Por el Tratado de Tordesillas, (1494), entre España y Portugal, bajo el arbitraje del Papa Alejandro VI Borgia, se dividió el mundo de tal modo que la isla de Groenlandia también lo fue, por lo que parte de la misma quedó para portugueses y la otra para españoles. Razón por la que el Gobierno de España ha de reivindicar la propiedad de lo que le corresponde, presentado documentos al caso: portulanos y bulas, firmas y sellos, avisos de excomunión y amenaza de guerra, y no permitir que el yankee se haga con lo que no le pertenece, sea hielo para el whisky, osos polares o tierras raras. mundo de tal modo que la isla de Groenlandia también lo fue, por lo que parte de la misma quedó para portugueses y la otra para españoles. Razón por la que el Gobierno de España ha de reivindicar la propiedad de lo que le corresponde, presentado documentos al caso: portulanos y bulas, firmas y sellos, avisos de excomunión y amenaza de guerra, y no permitir que el yankee se haga con lo que no le pertenece, sea hielo para el whisky, osos polares o tierras raras.
jueves, 15 de enero de 2026
Indalecio Prieto y Hernán Cortés
Como argumento de una novela de misterio está el hallazgo de los restos de Hernán Cortes por Indalecio Prieto. El líder del PSOE, exiliado en México, reunió datos y testimonios que le permitieron localizar en 1946 la urna con los huesos del conquistador. Un archivista, Lucas Alemán, los había emparedado tras el muro de una Iglesia para evitar que fuesen profanados por los patriotas cuando la revolución triunfó en México. Pero, para evitar que se perdiesen definitivamente, dejó las pistas suficientes para su recuperación en tres documentos escritos. Uno terminó en el archivo del patronato del Hospital de Jesús Nazareno, en México, otro acabó en manos de los descendientes de Cortés, residentes en Italia, y el último en la embajada española. La acertada interpretación de las pistas permitió a Indalecio hacerse con la codiciada y polémica osamenta del caudillo hispano.
miércoles, 14 de enero de 2026
Las bodas de Machado
Con una menor se casó Antonio Machado. Ella tenía 13 años y él 32 cuando se conocieron; dos años después se convirtieron en cónyuges. Ahora que está mal visto cantar la del Dinámico por tener la novia quince años, por ejemplo, me pregunto si, en la misma línea, antes o después, le quitarán a alguna calle el nombre del poeta; o se prohibirán los peregrinajes a su tumba, por su singular enlace. No seré yo quien levante la liebre, para que me tachen de algo feo. Sólo señalo otra incongruencia de los tiempos que corren, o de lo que nos espera.
martes, 13 de enero de 2026
Julio, Maduro, Delcy y Zapatero
Cuando surgen noticias tan mediáticas como la de Julio u otras por el estilo, que terminan en boca de todo el mundo y se convierten casi en una cuestión de seguridad nacional, me echo a temblar porque suelen ser relámpagos de la tormenta que se avecina. Llevo unos días con la mosca detrás de la oreja con eso de Repsol en Venezuela, y me pregunto hasta que punto aquel aterrizaje forzoso de Delcy en Barajas no será sino un primer acto de la comedia del secuestro de Maduro. Porque, seamos francos, a la altura de Trump solo están nuestros Ábalos y Koldo, el amigo Zapatero, (ese tipo que sabe negociar), o cualquiera de los trápalas de nuestros partidos dinásticos, llámese Bárcenas o Rato, Pujol y tantos otros, (véase la concurrida historia de la corrupción en España). Por eso yo me ataría los machos, que dicen los sudamericanos, por las curvas que puedan avecinarse, que igual descolocan aún más a la izquierda, incluso a la derecha.
lunes, 12 de enero de 2026
Dos simples que parecían listos
Eran dos simples, pero se miraban uno al otro, alzaban las cejas, entornaban los ojos, sonreían a un lado y su rostro adquiría un gesto de inteligencia. Parecían contemplar con suficiencia cuanto sucedía a su alrededor, riéndose entre dientes de las palabras que escuchaban y aparentemente entendían. Cualquiera que no los conociese, que no hubiese tratado previamente con ellos, los tomaba por sabios, cosmopolitas, gente de mucha experiencia. A ello contribuía su pulcro aspecto, la indumentaria del traje, las elegantes corbatas. Pero todo aquello no era más que un disfraz, una fachada, un camuflaje para defenderse y esconder su propia ignorancia. Del mismo modo que hay insectos que simulan el aspecto de los depredadores, ellos exponían una falsa apariencia de catedráticos, gestores o directivos. Pero bastaba con cruzar unas palabras con ambos para advertir que detrás no había sino una tara, un trastorno, una discapacidad, un enorme vacío.
Durante mucho tiempo me dediqué a observarlos, estudiarlos, entenderlos. Descubrí que su recurso era aprendido, de algún otro que cojeaba de su mismo mal, pero probablemente con alguna pizca de malicia, que era lo que les faltaba. Y así fui pudiendo señalar a otros muchos, a todos, los que de algún modo u otro disfrazaban su persona y, en el fondo, estaban tan huecos como los primeros, pero infinitamente malvados.
sábado, 10 de enero de 2026
El premio literario
jueves, 8 de enero de 2026
Anarcoma en la Posada del Potro
A la entrada del patio de la Posada del Potro, en el mismo zaguán, a la izquierda, pusieron un monigote de Anarcoma con motivo de las primeras Jornadas del cómic de Córdoba, 1984. Las mismas coincidieron en el espacio y tiempo con una exposición de cuadros y figuras de papel maché del artista plástico y folclórico Pérez Ocaña, un sujeto de una sexualidad desbordada y transgresora. La Purísima y un conjunto de singulares e incómodos querubines llenaban el fondo del patio. Nunca averigüé si la de Anarcoma era suya también u obra de su amigo Nazario, creador del famoso personaje de El Víbora. El caso es que el muñecote estuvo allí recibiendo o despidiendo a la peña que acudió ávida de viñetas. De todas las figuras era la que menos grima producía, en mi modesta opinión, más apropiadas para acompañar en una pesadilla. Recuerdo que Anarcoma, con todos sus atributos a la vista, (no sé si por intentar competir con Den, el de Corben, de moda entonces), hizo recular a más de un padre que acudía a lo de los mortadelos con sus hijos de la mano. El mensaje estaba claro, los tebeos eran ya cosa de adultos, gente que hablaba de asuntos serios, políticos, entre teta y teta. Pese a todo, los tres días que duraron las jornadas, el éxito fue absoluto y la marea de gente incalculable, augurando y sellando definitivamente, y por muchos años, tal efeméride. En medio del bullicio, algún que otro angelote de Ocaña terminó en el suelo hecho añicos. Sin embargo, el Anarcoma aguantó el tipo hasta el último momento. Probablemente sus volúmenes intimidaron al personal, y la mayoría prefirió arrodearla después de echar unas risas para exorcizar complejos.
Las viejas argucias de tío Sam
EEUU ofreció a España una cantidad de dólares nada despreciable por hacerse con Cuba, Puerto Rico y Filipinas. España se negó. Los intereses del país norteamericano eran geoestratégicos, pero también comerciales: el rico negocio azucarero del Caribe. El presidente McKinley alentó el independentismo en las islas, con el fin de anular el poder y la presencia en la zona de España. La doctrina Monroe se esgrimía en diversos foros: “América para los americanos”. La excusa para precipitar los acontecimientos fue la inesperada explosión del buque estadounidense Maine en el puerto de la Habana, (1898). Se responsabilizó a España de la catástrofe y se inició una guerra que perdió, y con ella sus colonias. Desde entonces el modus operandi de EEUU en diversos puntos del planeta no ha sido muy distinto. Sorprende que la lección no se haya aprendido.
miércoles, 7 de enero de 2026
Los espadas Neruda y Lorca.
lunes, 5 de enero de 2026
domingo, 4 de enero de 2026
El gran golpe en el PRYCA
Contaba entre risas Francis, un mío amigo de juventud, esa edad en la que estos proliferan incluso debajo de las piedras, el día en el que en el Pryca le acusaron, (o insinuaron), de estar robando, y cuál fue su venganza. El hecho tuvo lugar un día que estaba mirando unos estantes, de la zona de los juguetes, en el conocido hipermercado, y alargó la mano para hacerse con una maqueta del Alcón Milenario, Millennium Falcon, que prometía horas de entretenimiento, juego y contemplación después. Pero he aquí que antes de que pudiera darle la vuelta a la caja, un segurata camuflado le llamó le atención con el aviso de que no podían tocarse los productos.
- Las manitas quietas – le dijo con mucha mala follá.
Y el Francis, como si sufriese un calambre que paralizase todos sus circuitos estacionó la nave en el hangar del que la hizo despegar.
No contento con la maniobra, el vigilante le rogó que le acompañase, y en un vestuario del departamento de modas le cacheó los bolsillos delanteros y de la cazadora, y, aunque le dio el visto bueno por no encontrar pruebas inculpatorias, lo siguió con la mirada aviesa hasta que Francis abandonó azorado el establecimiento.
Indignado por la humillación sufrida, no lo dudó dos veces y fuese a ver a unos amigos que si de algo podían presumir era de tener dedos largos y discretos, pero también hábiles ilusionistas. Y de común acuerdo decidieron asomar al lugar del crimen y representar el teatro de un robo a gran escala.
Así, paseando por los pasillos, iban sustrayendo objetos diversos, sin esconderse y, siendo discretos, volvían a depositarlos en otro lugar sin que se notase. El segurata llamó a otros de los suyos y, como si se tratase de una gran operación policial, rodearon al grupo que no era inferior a cinco y, llevándolos a un lugar apartado de los almacenes, les exigieron que depositasen sobre una mesa todo lo que habían sustraído. Los amigos protestaron, asegurando que no habían cogido nada. Los otros les amenazaron con no salir de allí hasta que lo pusiesen todo a la vista, y que de camino venía la policía. Dieron los acusados la vuelta a los bolsillos, que asomaron como lenguas, del todo vacíos. Pero como pese a todo aún no los creían, se deshicieron de las prendas de vestir y les enseñaron el culo. Aprovechando el desconcierto que originó el improvisado estriptis y que allí se presentó la bofia, empezaron a dar voces y reclamar justicia por semejante atropello, poniendo de vuelta y media a los seguratas, armando tal jaleo que acudieron los responsables del centro a poner orden y mediar en el desaguisado, echando una bronca sin parangón al jefecillo de la iniciativa por haberse excedido en su celo, y pidiendo perdón a los encausados, que aguantaron el tipo y la risa.
Y esto lo contaba el Francis con gracia, ahondando en la herida infligida al suspicaz, añadiendo más y más detalles, que, con el tiempo, se hicieron leyenda.
La de Rocky que no se estrenó en cines
Mi hermano tenía la habilidad de soliviantar la armonía familiar en la que mi padre ponía tanto en empeño, porque no nos convirtiésemos en ovejas descarriadas. Entre otras digna de mención, por no citar la de un tatuaje, buena fue aquella en la que anunció su deseo de ser boxeador, influido por la proyección de Rocky III, estreno en Córdoba allá por el 82-83. Y es que vino del cine dando puñetazos, con intención de hacerse con un cinturón de oro. Yo había expresado en mi más tierna infancia convertirme en torero o ciclista, pero estas opciones no causaron el impacto en casa como las del propósito de mi hermano; y es que ya lo veíamos subido a un cuadrilátero repartiendo y recibiendo mamporros, rodeado de hampones y convertido en un Ecce Homo. De primeras mi padre no quería poner atención, como restándole importancia, (era su estrategia), pero luego buscaba el modo de desviar la supuesta tragedia, y nos contaba mil y una anécdota de la sórdida vida que rodeaba al pugilato, de mafias y sonados por un mal golpe. El caso es que al rescate acudió Rambo, no mucho tiempo después, con cuyo estreno cambiaron los intereses, o tal vez lo hicieron los primeros éxitos sobre el tatami. Y de este modo nos quedamos sin saber el final de esta película, que aquella tarde tanto prometía.
viernes, 2 de enero de 2026
Dos mulas y un nacimiento
Cuenta la leyenda familiar que había un tío en la nuestra que regalaba dos mulas si antes de un año, tras la boda de algún pariente, el matrimonio tenía un retoño. No sé si se hizo realidad la promesa en alguna ocasión, es posible, pero no ha llegado el nombre de la pareja agraciada a mis entendederas. Tal vez me corrijan después de esta entrada algún primo u prima, que ande aburrido estas fiestas. Es evidente que eran otros tiempos y más importante que un pan debajo del brazo debían de ser dos bestias de carga, por la utilidad que en el campo pudieran tener, sin lugar a dudas. El chache en cuestión debía de ser generoso, al menos de propósito, o, quizás, amigo de las burlas cariñosas, esas que se hacen el día del convite, entre bocado y trago de vino, para congraciarse con los novios o justificar que se había olvidado del regalo. ¿Quién sabe? Igual andaba sobrado de equinos o soñaba con que le apodasen mulero.
jueves, 1 de enero de 2026
De Zazza, El Italiano
Zazza, El Italiano, tiene algo de Odiseo, Heródoto o, por acercarlo más a nuestros tiempos, doctor Livingstone, supongo. Es el viajero y explorador por excelencia, visitador de otras culturas e infiernos. El tipo que en solitario o acompañado de un sherpa sube al Everest, o siguiendo la leyenda de El Dorado recorre un Amazonas poblado de feroces indígenas. Nos muestra, igual que otros hicieron con sus relatos o con sus fotografías, lugares y civilizaciones insospechadas, valores y éticas alternativos. Cada uno de los episodios que cuelga en su canal de youtube expone en primera línea el mundo de los marginados en su crudeza, pero también en su humanidad, y cuestiona cada uno de los pilares en los que imaginamos que se sostiene nuestra sociedad y sistema sociopolítico. No existe nada más chocante que asistir a un debate parlamentario y ver después uno de sus episodios sobre alguna barriada de la periferia. Es el de la marginalidad un universo que corre paralelo al nuestro, que nos hace dudar de leyes e ideologías, en el que viven semejantes que también deben de mirarnos, igual que nosotros a ellos, como extraterrestres.
