EEUU ofreció a España una cantidad de dólares nada despreciable por hacerse con Cuba, Puerto Rico y Filipinas. España se negó. Los intereses del país norteamericano eran geoestratégicos, pero también comerciales: el rico negocio azucarero del Caribe. El presidente McKinley alentó el independentismo en las islas, con el fin de anular el poder y la presencia en la zona de España. La doctrina Monroe se esgrimía en diversos foros: “América para los americanos”. La excusa para precipitar los acontecimientos fue la inesperada explosión del buque estadounidense Maine en el puerto de la Habana, (1898). Se responsabilizó a España de la catástrofe y se inició una guerra que perdió, y con ella sus colonias. Desde entonces el modus operandi de EEUU en diversos puntos del planeta no ha sido muy distinto. Sorprende que la lección no se haya aprendido.
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jueves, 8 de enero de 2026
Las viejas argucias de tío Sam
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