Seguidores

viernes, 2 de enero de 2026

Dos mulas y un nacimiento

Cuenta la leyenda familiar que había un tío en la nuestra que regalaba dos mulas si antes de un año, tras la boda de algún pariente, el matrimonio tenía un retoño. No sé si se hizo realidad la promesa en alguna ocasión, es posible, pero no ha llegado el nombre de la pareja agraciada a mis entendederas. Tal vez me corrijan después de esta entrada algún primo u prima, que ande aburrido estas fiestas. Es evidente que eran otros tiempos y más importante que un pan debajo del brazo debían de ser dos bestias de carga, por la utilidad que en el campo pudieran tener, sin lugar a dudas. El chache en cuestión debía de ser generoso, al menos de propósito, o, quizás, amigo de las burlas cariñosas, esas que se hacen el día del convite, entre bocado y trago de vino, para congraciarse con los novios o justificar que se había olvidado del regalo. ¿Quién sabe? Igual andaba sobrado de equinos o soñaba con que le apodasen mulero.


No hay comentarios: