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jueves, 15 de enero de 2026

Indalecio Prieto y Hernán Cortés

Como argumento de una novela de misterio está el hallazgo de los restos de Hernán Cortes por Indalecio Prieto. El líder del PSOE, exiliado en México, reunió datos y testimonios que le permitieron localizar en 1946 la urna con los huesos del conquistador. Un archivista, Lucas Alemán, los había emparedado tras el muro de una Iglesia para evitar que fuesen profanados por los patriotas cuando la revolución triunfó en México. Pero, para evitar que se perdiesen definitivamente, dejó las pistas suficientes para su recuperación en tres documentos escritos. Uno terminó en el archivo del patronato del Hospital de Jesús Nazareno, en México, otro acabó en manos de los descendientes de Cortés, residentes en Italia, y el último en la embajada española. La acertada interpretación de las pistas permitió a Indalecio hacerse con la codiciada y polémica osamenta del cadillo hispano.

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