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sábado, 22 de marzo de 2025

El woke y el otro

La castaña que vienen dando de un tiempo a esta parte con lo "woke", que no es sino lo "progre" de toda la vida. Primero nos castigan los más puristas con aquello de que usamos y abusamos de anglicismos, pero luego le cogen gusto a la palabreja que viene de fuera, porque la tienen en la boca los más recalcitrantes de allende de los mares, los que se aprenden las sagradas escrituras de memoria. No seré yo el que salga en defensa del progre, o del woke, que no deja de ser un sujeto cansino y con poca imaginación, temeroso del apocalipsis y creyente en la bondad del género humano. Pero tampoco voy a reírle la gracia a los que viene con lo contrario, que es lo de antiguo: quemar brujas, volver al camisón del agujero, o sufrir en este valle de lágrimas; porque si hemos llegado hasta aquí no ha sido precisamente gracias a ellos, sino a tipos que pusieron en tela de juicio sus mezquinos valores, ya en el siglo XV, ya en el XVIII y en los sucesivos. Y ahí lo dejo.



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