Dicen que cuando Alejandro el macedonio se asomó a Libetros, una estatua que de Orfeo había allí sudó copiosamente. Muchos sintieron miedo por el prodigio pero Aristandro interpretó el suceso como que a los poetas venideros narrar las hazañas de Alejandro les daría mucho trabajo.
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sábado, 17 de noviembre de 2012
sábado, 11 de diciembre de 2010
Asterios Polyp, orfismo y Mazzuchelli.

Decir que Asterios Polyp es una versión moderna del viejo mito de Orfeo tal vez sea simplificar las cosas. Pero lo cierto es que este comic está repleto de referencias a la antigua religión pagana griega. No me refiero a la oficial, la olímpica, la del Estado; me refiero a la otra, a la del pueblo llano, el orfismo.
He de reconocer que cuando adquirí este libro lo hice motivado por el nombre del dibujante, por la admiración que despierta en mi su profesionalidad y su arte. En un principio pensé que me encontraba ante una de tantas historias que en la actualidad están de moda entre los gurús del cómic: personaje masculino con problemas de identidad y romanticismo barato. Y me pareció interesante comprobar como solventaba la papeleta David M. La verdad es que la información de la contraportada de la edición de la editorial Sins entido no aportaba gran cosa y en realidad contribuía a mi suposición inicial.
El caso es que al iniciarme en su lectura fui descubriendo una significativa evocación del pensamiento órfico-pitagórico en sus viñetas. Hay constantes referencias a esta primitiva forma de religiosidad y también al pensamiento de aquellos filósofos griegos que la racionalizaron: Pitágoras y Platón. Y Homero, claro, no podía faltar.
La historia se inicia con un cataclismo y después con el relato de los orígenes y condición del héroe. Un prolongado parto y el nacimiento de dos hermanos gemelos. Uno de los dos muere pero acompaña de algún modo al otro el resto de la narración, (fórmula frecuente en la mitología antigua).
Después la juventud de un joven estudiante excepcional que termina convirtiéndose en un reputado arquitecto. Pero no uno cualquiera sino un diseñador de lo imaginario. Clara referencia a Pitagoras y su pensamiento místico sobre los números.
A continuación enfrentamiento entre lo Apolíneo y lo Dionisaco, Eros y Thanatos, Ulises frente a las sirenas, la atracción de los contrarios, la esfera como forma perfecta, etc.
Transmigración de las almas, Francisco de Asis como Orfeo, la música terapeútica, purificación por los pecados o errores del pasado, viaje a los infiernos, retorno a Ítaca, pérdida parcial de la visión, etc. Una lista interminable de motivos que dibujan un vasto conocimiento sobre la cuestion.
Y referencias gráficas más o menos evidentes a la arquitectura clásica, la pintura de las vasijas y la escultura griega, (hay una alusión a la estatua helenística del niño sacándose una espina de la planta del pie entre otras). Aunque también se distingue el estilo del Disney más primitivo.
Pero por si todo esto no fuese suficiente para haberme gustado el cómic, el mejor descubrimiento ha sido la descripción del personaje femenino, la mujer del protagonista, la Eurídice de este cuento. Hay ocho páginas que describen la intimidad de esta mujer verdaderamente inclasificables, extraordinarias, de una sesibilidad infinita.
Pero me alargo, inecesariamente. Es algo que tú, lector, puedes descubrir.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
David-Orfeo
En las postrimerías del Imperio Romano, Orfeo, el poeta que encantaba a las bestias con su música y fascinó a los dioses del Hades, fue identificado por los cristianos con el rey David.
David calmaba a Saúl con el son de su cítara tal y como se nos cuenta en la Biblia, libro de Samuel. Ambos personajes, el rey y el músico tracio, dotaban a sus melodías de un carácter terapéutico. Cuando los cristianos quisieron representar al rey judío, lo hicieron recurriendo a las imágenes que de Orfeo existían.
Por esa causa nos encontramos en ocasiones maravillas gráficas como esta miniatura del Salterio de la Biblioteca Nacional de París, factura del siglo X. Aquí el protagonista es el rey David pero pintado tal y como si se tratase de Orfeo: el arpa en las manos y los animales a su alrededor, y otros elementos paganos apreciables a simple vista. En modo alguno una estética judeo-cristiana.
A Orfeo también lo equipararon con Moisés. Moisés, principal sabio judío, frente a Orfeo, padre de la filosofía y religión grecorromana.Y con Jesús de Nazaret. Pero para disertar sobre eso deberíamos abrir otra entrada. Quizás otro día.
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