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domingo, 30 de noviembre de 2025

La peste porcina y el jabalí de Calidón

¿Y si eso de la peste porcina no es sino una artimaña para acabar con el bicho, que se multiplica y asoma los hocicos por las calles de barrios y pueblos a hurgar en las basuras? No me extrañaría que cuatro listos buscando soluciones dieran con la más radical, o la más natural, según se mire. Tal vez lo más sencillo y romántico hubiese sido contratar a Obélix o al mismísimo Hércules, pero eso de la caza mayor está muy mal visto, y no seré yo el que coja la escopeta para limpiar los montes, pues no tengo licencia de armas. Los antiguos micénicos presumían de cascos formados con dientes de jabalí y adornaban sus escudos con tan fiero animal. El más dañino de todos fue el de Calidón, que lo envío la diosa Artemisa en venganza por haberse olvidado de ella en una celebración; hay mujeres que nunca perdonan una ofensa. A cazarlo se presentaron Meleagro y la joven Atalanta, entre otros. No faltaron rifirrafes entre los cazadores por hacerse por la pieza y en especial cuando Atalanta hirió al cerdo y Meleagro lo remató, pues se discutió de quien era el triunfo. Meleagro cedió y dio el premio a la muchacha. Eso no impidió que la diosa en venganza se cargase al varón, por liquidar a su mascota.



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