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martes, 28 de abril de 2026

De cuando el ama y la sobrina dieron alas a Don Quijote

Todavía queda feria del libro para rato, pero yo no hago más que acordarme de la sobrina y ama de Don Quijote. Grandes mujeres. Comprendieron el mal que aquejaba al tío y señor, y la importancia del orden y limpieza en una casa. Y así decidieron hacer realidad ambas cosas. Contaron con la inestimable ayuda del cura y el barbero, entendidos en letras y buen juicio. Y aprovechando que aquel se recuperaba de sus andanzas, materializaron en humo lo que estaba en letras, que no eran sino distracciones. La culpa se la llevó el mago Frestón, o Muñatón, enemigo acérrimo de nuestro hidalgo. Pero la pérdida de tal biblioteca no mermó el mal del caballero sino que espoleó su ansia de aventuras, y antes de un suspiro ya estaba en camino de otras. Hay quien dice que los libros te hacen viajar sin moverte del sitio, lo más correcto sería decir que te engañan como al pez en la pecera, pese al galeón hundido y el cofre del tesoro. Es probable que el mejor libro sea el que te invita a no leerlo, y a señalarte que salgas a la calle a matar gigantes.


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