El de Picasso, Guernica, es un cuadro muy grande aparcado en el Reina Sofía. Lo trajeron los de la UCD desde el de New York, que debía andar parco de espacio, gracias a la labor del ministro Íñigo Cavero, que tenía cara de Porky. Se instaló en el Casón del Retiro, tras un cristal blindado y bajo los frescos de Lucas Jordán, muy retirado de los ojos del público. En la actualidad donde queda dicho, en una sala muy estrecha y alargada, acompañado de las caricaturas de Franco y la obra de pintores de cuando la República, alguno de ellos falangista y de La Barraca. Ahora llevan unos años los vascos dando la lata, para que se lo cedan como otra competencia cualquiera e instalarlo en el Guggenheim. Picasso paró poco por vascongadas, y el cuadro era de encargo. Sospecho que uno que tenía de una corrida lo dio por Guernica, y después siguió a lo suyo. Yo, por pedir, que lo enrollen de nuevo y lo envíen a Málaga, para adornar la plaza de toros. Como cartelón, promete.
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