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miércoles, 9 de febrero de 2011

Apio Claudio.


Era Apio Claudio el cónsul mas odiado por la plebe de Roma. Su oposición constante a las reformas, su severidad en el ejército y su defensa a ultranza de los derechos de los patricios le granjearon numerosos enemigos.
Lo citaron los tribunos Marco Duilio y Gneo Sicio cuando cumplió su mandato para comparecer ante el pueblo. Ni los ruegos del Senado ni los gritos de la plebe amilanaron a Claudio. No se mostró suplicante ni suavizó su lenguaje. Conservó el gesto desafiante y el tono agresivo de su voz. Su entereza sorprendió a los tribunos y acalló al común, obligando a aplazar el proceso al día siguiente, y después a su prorroga indefinida.
Murió Apio Claudio antes de que llegase el día señalado para reiniciar el juicio. Un tribuno propuso que se le negase la oración fúnebre, pero la plebe, admirada por la virtud de su enemigo, se opuso a que fuese privado de tan solemne honor y acudió en masa al funeral para prestar tanta atención al elogio fúnebre como cuando los humillaba con sus discursos desde la tribuna.