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domingo, 1 de julio de 2007

Turismo Sexual.


Un día de estos, eso de los viajes a MARTE estará al alcance de cualquiera. Tipejos sin escrúpulos viajarán hasta allí con la intención de beneficiarse a las nativas. El color rojo del planeta será como el farolillo ídem de la galaxia, punto de referencia para todos los viajeros estelares que crucen la Vía Láctea a toda velocidad en sus cargueros y tengan necesidad de hacer una parada fisiológica o sexual.
Dicen por ahí que las marcianas no le hacen ascos a nada, cierran su único ojo, el de la cabeza, y se prestan a todo tipo de aberraciones. Eso de que la gravedad es inferior a la terrestre permite hacer posturas más raras y no les importa nada ponerse debajo porque nunca les duele la rabadilla. Ayer sin ir más lejos, una de ellas se dejó vender varias enciclopedias adaptadas a la ESO y ni se inmutó. Corrió a matricularse en el IES más cercano con intención de obtener el graduado, por la cara, en la Delegación. Y otra tarde marciana, tres de ellas se pasearon todo desnudas por los desiertos del planeta escuchando la Traviata de Verdi con los cascos puestos y las botas también, indiferentes a las tormentas de arena y enseñando todas las tetas como si llevasen cencerros.
Por ahí circula el bulo de que en el fondo son de cartón piedra, un invento americano para distraer la atención mundial mientras invade Venus. Otro día hablaremos de las venusinas. Esas sí que son guarras por no decir otra palabra más fea.

1 comentario:

Arkano dijo...

Muy bueno, se complementan perfectamente el dibujo y el texto.