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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Gabriel de Espinosa, el pastelero rey.



Desapareció Don Sebastian, rey de Portugal, combatiendo en tierra de moros y su cuerpo nunca fue hallado.
Gabriel de Espinosa, toledano, marchó al país vecino para establecerse como pastelero.  Viéralo fray Miguel de los Santos, confesor del desaparecido monarca, y creyó tenerlo delante suya. Una prima, María de Austria, también lo confundió con aquel. Incluso algunos nobles lo reconocieron como igual.
Mantuvo la farsa el castellano hasta que se hizo con suficientes riquezas como para armar un ejército y recuperar su trono, entonces en manos de Felipe II. Pero en lugar de hacerlo, huyó a Valladolid dónde durante días alardeó de taberna en taberna del origen de su fortuna.
Enteráronse los aguaciles de las andanzas del pícaro y lo metieron preso. Lo ahorcaron y después lo descuartizaron.
Era este Gabriel de 40 años, ciego de un ojo, buen jinete y conocedor de varios idiomas.