Seguidores

viernes, 17 de diciembre de 2010

Horacios.



Las ciudades de Roma y Alba estaban en guerra. El rey Tulio Hostilio, para evitar la innecesaria muerte de tantos bravos guerreros, propuso al de Alba dirimir la disputa enfrentando a tres romanos contra tres albanos; y que cada nación aceptase el resultado de tal combate.

Entonces unos trillizos, los Horacios, entraron en la arena en representación de Roma. Y otros tantos, también hermanos, los Curiacios, por parte de Alba. Triste enfrentamiento porque las hermanas de unos eran esposas de los otros.

Se inició el duelo y tras horas de lucha el resultado era incierto para Roma pues de los tres guerreros sólo uno quedaba vivo, y de Alba todos aunque muy heridos. Ya celebraba el bando de éstos la victoria cuando el romano echó a correr. Los Curiacios se lanzaron en su persecución pero según el grado de sus heridas los tres se fueron distanciando. Cuando quedaron dispersos por el campo, volviose el romano y atacoles de uno en uno. Y éstos, cansados y maltrechos fueron cayendo a sus pies. Se alzó victorioso el Horacio y con él Roma al unísono, y Alba se convirtió en esclava con dolor y rencor de sus gentes.