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martes, 6 de abril de 2010

Papa a los 11.


A Teofilacto lo nombraron Papa con 11 años, con la ayuda y el dinero de su padre el conde Alberico III de la familia de los Tusculum. Corría el año del Señor de 1032.
Pasó a la historia como Benedicto IX y dicen los escritos de entonces, y los eruditos modernos, que el suyo fue un pontificado inmoral.
Andaba el muchacho con los primeros calores de la adolescencia y verse rodeado de tanto poder y lujo debió de alterar su ánimo piadoso, pues pronto saboreó las carnes de las nobles y no tan nobles romanas, y partes del resto de las cristianas.
En tres ocasiones abandonó la silla de San Pedro. La primera porque murió su principal apoyo, el emperador Conrado II y el condotiero Gerardo di Sasso lo expulsó de Roma.
La segunda porque se enamoró de su prima y para casarse con ella, abdicó de su cargo, (aunque luego se arrepentiría).
Y la tercera, porque por más que luchó por recuperar y retener la tiara no faltaron candidatos con el mismo propósito más acaudalados y mejor respaldados.
Finalmente, cansado de tanta lucha, la leyenda cuenta que se retiró al monasterio de Grottaferrata a hacer penitencia hasta el fin de sus días.