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domingo, 20 de febrero de 2022

El sueño del literato.

 Anoche soñé que mendigaba lectores, (así ando de ventas), entre las mesas de las terrazas de una noche primaveral. Ofrecía un ejemplar de mi novela bizantina, obra que tiene sus simpatizantes, a todos aquellos que pernoctaban a la luz de los licores y el humo de las conversaciones. Me detuve junto a un velador donde había un caballero y al menos cuatro señoritas, porque vestían sombrero de época. Ante el ofrecimiento las mujeres manifestaron rechazo, no el sujeto, que mostró interés por hacerse con el libro. Era un tipo que pretendía ser agradable, muy educado, pero tan falso como lisonjero. Creo que si aceptó la oferta fue para quedar bien con las damas, hacerse el interesante. En 10 se lo dejé y lo aceptó con una sonrisa, añadiendo 50 céntimos de propina. Recogí el dinero y me extrañó que no pidiese una dedicatoria. Algo me dice, desde que abrí los ojos esta mañana, que era el mismísimo Diablo, que me tiene aprecio.


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