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sábado, 23 de febrero de 2013

La hija del prefecto Gregorio.



Cuentan que la hija del prefecto Gregorio fue adiestrada por éste en jinetear, flechar y blandir la espada como un hombre, y sobresalía entre todos por su bizarría en el combate.
Llegaron los ejércitos de Abdalá desde Arabia hasta los muros de Trípoli con ansia de conquista.
Ofreció el griego cien mil piezas de oro y la mano de su hija a aquel que trajese la cabeza del árabe.
Toda la juventud africana salió a la batalla con deseo de alcanzar el premio. Y también su hija con el ansia de no perder su libertad.
Visto el tesón de los griegos en la guerra, Abdalá se retiró a Egipto con sus huestes.