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jueves, 17 de marzo de 2011

Salvajes.



Contome el cario Eufemo que en cierta ocasión, viajando hacia Italia, los vientos llevaron al barco más allá de las Columnas de Hércules, por donde no se navega. Allí encontraron muchas islas, todas desiertas excepto una. Estaba habitada por hombres salvajes y le pusieron el nombre de Satírida por parecer sátiros. Eran de piel tostada y tenían cola como los caballos. Sin saber como, notaron la presencia en el navío de una esclava y se lanzaron al abordaje. Los marineros, presa del pánico, decidieron arrojarla por la borda. Los sátiros la llevaron a la costa y allí la ultrajaron, "no sólo por donde está fijado, sino también por el resto del cuerpo", dijo.